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Conocer las energías de Kṛṣṇa

Para Kṛṣṇa no hay diferencia entre la energía material y la espiritual. Para Él, todo es lo mismo. A veces la electricidad funciona para enfriar, y a veces funciona para calentar, pero la energía generada desde la central eléctrica es toda la misma. De forma similar, la energía de Kṛṣṇa es siempre espiritual, pero actúa de diferentes maneras. En una ciudad puede haber un departamento de bienestar social y un departamento de policía. A los ojos del gobierno ambos son iguales, pues ambos son partes subsidiarias del gobierno, pero para el individuo prestan servicios diferentes. La energía material puede actuar de maneras que no sean muy agradables para la entidad viviente, pero eso no significa que la energía material no sea del agrado de Kṛṣṇa. Es tan importante como la energía espiritual, pero se emplea para castigar al alma condicionada, del mismo modo que el departamento de policía se emplea para castigar a los criminales. En el *Brahma-saṁhitā* se confirma que la energía de Kṛṣṇa es siempre espiritual, pero actúa de diferentes maneras en diferentes campos de actividades. En relación con Kṛṣṇa no hay distinción entre las energías, pero para nuestra comprensión discriminamos y decimos que a veces la energía actúa de manera material y a veces de manera espiritual. Nosotros pensamos que la energía es caliente o fría, buena o mala, agradable o desagradable, pero de hecho la energía es la misma.



Kṛṣṇa no puede distribuir energía inferior porque Él no es inferior. Él es siempre superior, espiritual, y por consiguiente Su energía es siempre espiritual. Subhadrā es la hermana de Kṛṣṇa, y de ella procede la encarnación de Durgā, la personificación de la energía material. Subhadrā está en el mundo espiritual y está eternamente relacionada con Kṛṣṇa como Su energía, pero cuando Durgā conduce sus actividades aquí en el mundo material, no se la debe considerar inferior. En el *Bhagavad-gītā* así como en el *Brahma-saṁhitā* se dice que Durgā o Māyā actúa bajo la dirección de Kṛṣṇa, así que ¿cómo puede considerársela inferior? Los criminales pueden pensar que el departamento de policía es un departamento gubernamental inferior, pero los ciudadanos respetuosos de la ley no piensan así. Simplemente funciona de una manera particular. Del mismo modo, la energía material tiene que actuar para engañar a la entidad viviente que está bajo la dirección de Kṛṣṇa.



Nosotros somos las entidades vivientes dentro de la energía material, y estamos en esta posición porque quisimos dominar la naturaleza material. Kṛṣṇa nos ha dado la facilidad, diciendo: «Muy bien, pueden intentarlo, pero no tendrán éxito». Mientras permanezcamos en la ignorancia de cómo las leyes de la naturaleza actúan bajo la dirección suprema de Kṛṣṇa, continuaremos siendo derrotados en nuestras actividades. Cuando comprendamos a Kṛṣṇa perfectamente, conoceremos automáticamente las leyes de la naturaleza y cómo actúan. Los vaiṣṇavas se interesan por el trasfondo de las leyes de la naturaleza material. Cuando comprendemos a Kṛṣṇa perfectamente, podemos entender que en realidad no hay energía inferior o material, sino que todo es espiritual. Podemos comprender que en la plataforma superior, todo lo que experimentamos son las acciones y reacciones de las diferentes energías del Señor Supremo. Cuando comprendemos a Kṛṣṇa perfectamente, estas distinciones de energías superior e inferior desaparecerán. Todo lo que se emplea en el servicio de Kṛṣṇa es energía superior. En el sentido más elevado, todo está sirviendo a Kṛṣṇa, y quienes están sumamente elevados lo comprenden.



Que el Señor tiene diversas energías se confirma en las literaturas Védicas. Sin embargo, el Señor Supremo personalmente no tiene nada que hacer. ¿Cómo es esto? Él no tiene que esforzarse por obtener riqueza, pues toda la riqueza es Suya; ni por conocimiento, pues todo el conocimiento es Suyo; ni por poder, pues todo el poder es Suyo; ni por belleza, fama o renunciación, pues todos están en Él en plenitud. Tampoco dirige personalmente los asuntos universales, pues tiene muchos asistentes que pueden conducir los asuntos mientras Él permanece en Su morada. Esto se confirma en el *Śrī Īśopaniṣad*:



anejad ekaṁ manaso javīyo

nainad devā āpnuvan pūrvam arṣat

tad dhāvato 'nyān atyeti tiṣṭhat

tasminn apo mātariśvā dadhāti



«La Personalidad de Dios, aunque fijo en Su morada, es más veloz que la mente y puede superar a todos los demás que corren. Los poderosos semidioses no pueden acercarse a Él. Aunque está en un lugar, tiene control sobre aquellos que suministran el aire y la lluvia. Él sobrepasa a todos en excelencia». (*Śrī Īśopaniṣad*, Mantra 4)



Así pues, Kṛṣṇa no tiene trabajo que realizar. Como la Suprema Personalidad de Dios, simplemente se dedica a disfrutar con las *gopīs* (pastorcillas de vacas) y Su consorte Rādhārāṇī. Kṛṣṇa, como Kṛṣṇa, no se ocupa en realidad de matar demonios. Cuando Kṛṣṇa mata demonios, se Le conoce como Vāsudeva Kṛṣṇa, no el Kṛṣṇa original. Cuando Kṛṣṇa se expande, primero se expande como Balarāma, luego Saṅkarṣaṇa, Pradyumna, Aniruddha y Vāsudeva. Como Vāsudeva, actúa en Mathurā y Dvārakā, pero como Kṛṣṇa, en Su aspecto original, permanece en Vṛndāvana. Esto puede parecer confuso; incluso uno de los más grandes escritores de ficción de Bengala se equivocó y pensó que Kṛṣṇa de Vṛndāvana, Kṛṣṇa de Dvārakā y Kṛṣṇa de Mathurā eran tres personas diferentes. Pero esto no es difícil de comprender si conocemos la naturaleza de las expansiones de Kṛṣṇa. Kṛṣṇa es el mismo, y Él es el uno sin segundo, pero puede expandirse en miles de millones y billones de formas. Todo esto es para Su disfrute.



En el Décimo Capítulo del *Bhagavad-gītā*, Kṛṣṇa explica Sus diferentes manifestaciones a Arjuna de esta manera:



uccaiḥśravasam aśvānāṁ

viddhi mām amṛtodbhavam

airāvataṁ gajendrāṇāṁ

narāṇāṁ ca narādhipam



āyudhānām ahaṁ vajraṁ

dhenūnām asmi kāmadhuk

prajanaś cāsmi kandarpaḥ

sarpāṇām asmi vāsukiḥ



«De los caballos, sabe que soy Uccaiḥśravā, que surgió del océano, nacido del elíxir de la inmortalidad; de los elefantes señoriales soy Airāvata, y entre los hombres soy el monarca. De las armas soy el rayo, entre las vacas soy Kāmadhuk, la que da leche abundante. De los procreadores soy Kandarpa, el dios del amor; y de las serpientes soy Vāsuki, el jefe». (Bg. 10.27,28)



El Señor Kṛṣṇa enumeró además las muchas grandes manifestaciones de la creación material y explicó cómo cada una era representativa de Él mismo. Concluyó un largo relato detallado de estas manifestaciones diciendo:



athavā bahunaitena

kiṁ jñātena tavārjuna

viṣṭabhyāham idaṁ kṛtsnam

ekāṁśena sthito jagat



«Pero ¿qué necesidad hay, Arjuna, de todo este conocimiento detallado? Con un solo fragmento de Mí mismo impregno y sostengo estos universos enteros». (Bg. 10.42)



Así pues, este mundo material existe sobre una porción plenaria de Kṛṣṇa. Si Kṛṣṇa no entrara en este universo, no podría existir. De forma similar, a menos que el alma espiritual, que es una porción fragmentaria de Kṛṣṇa, entre en este cuerpo, este cuerpo no puede existir. En cuanto el alma espiritual se va, el cuerpo se vuelve inmediatamente inútil: cuando Kṛṣṇa entra en la materia, la materia tiene valor. Esto es cierto tanto para el diminuto átomo individual como para el gran universo.



Puesto que las manifestaciones de Kṛṣṇa son tan grandiosas, debemos saber que Su disfrute es mucho mayor que el nuestro. Tenemos que tratar de comprender qué clase de disfrute le agrada a Kṛṣṇa. Todos saben que Dios es grande, y de esto podemos concluir que Su disfrute también es grande. A este respecto, Svarūpa Dāmodara Gosvāmī ha escrito un verso que dice que, aunque los asuntos amorosos de Rādhā y Kṛṣṇa puedan parecer asuntos materiales ordinarios, no es así en realidad. Rādhārāṇī es la potencia de placer de Kṛṣṇa. En el *Vedānta-sūtra* se dice que la Verdad Absoluta siempre disfruta de la potencia de placer. Cuando queremos placer, no podemos tenerlo solos. Sentimos placer en compañía de amigos o familiares. Yo puedo hablar en una habitación solo, pero si hablo en una habitación ante otras personas, el placer aumenta. Placer significa que debe haber otros, y por eso Kṛṣṇa, la Verdad Absoluta, que siempre está disfrutando, se ha vuelto muchos.



Somos partes integrales de Kṛṣṇa y hemos sido creados para darle placer a Kṛṣṇa. La principal potencia de placer es Rādhārāṇī, y por eso Rādhā-Kṛṣṇa están siempre juntos. Mientras que la energía material es conducida por la potencia externa, Māyā, el mundo espiritual es conducido por la potencia interna, Rādhārāṇī. A menudo oramos a Rādhārāṇī porque Ella es la potencia de placer de Kṛṣṇa. La misma palabra «Kṛṣṇa» significa todo-atractivo, pero Rādhārāṇī es tan grande que Ella atrae a Kṛṣṇa. Si Kṛṣṇa es siempre atractivo para todos, y Rādhārāṇī es atractiva para Kṛṣṇa, ¿cómo podemos imaginar la posición de Śrīmatī Rādhārāṇī? Debemos tratar humildemente de comprender y ofrecerle nuestras reverencias, diciendo: «Rādhārāṇī, Tú eres tan querida para Kṛṣṇa. Eres la hija del rey Vṛṣabhānu, y eres la amada de Kṛṣṇa. Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias». Rādhārāṇī es muy querida para Kṛṣṇa, y si nos acercamos a Kṛṣṇa por la misericordia de Rādhārāṇī, podemos alcanzarlo fácilmente. Si Rādhārāṇī recomienda a un devoto, Kṛṣṇa lo acepta de inmediato, por muy necio que sea. En consecuencia, en Vṛndāvana encontramos que los devotos cantan el nombre de Rādhārāṇī más a menudo que el de Kṛṣṇa. Dondequiera que vayamos en la India, encontraremos devotos exclamando: «Jaya Rādhe». Debemos estar más interesados en adorar a Rādhārāṇī, pues por muy caídos que estemos, si de algún modo u otro podemos complacerla, podremos comprender a Kṛṣṇa muy fácilmente. Si tratamos de comprender a Kṛṣṇa mediante el proceso especulativo, tendremos que pasar muchas vidas de especulación; pero si nos dedicamos al servicio devocional y simplemente tratamos de complacer a Rādhārāṇī, entonces Kṛṣṇa puede ser comprendido muy fácilmente. Rādhārāṇī es una devota tan grande que puede entregar a Kṛṣṇa.



Ni siquiera Kṛṣṇa puede comprender las cualidades de Rādhārāṇī. No logra comprenderla porque Ella es tan grande. Para comprender a Rādhārāṇī, Kṛṣṇa aceptó en realidad la posición de Ella. Kṛṣṇa pensó: «Aunque soy pleno y completo en todos los aspectos, todavía no comprendo a Rādhārāṇī. ¿Por qué es así?». Esto obligó a Kṛṣṇa a aceptar las propensiones de Rādhārāṇī, y esto explica Su manifestación como el Señor Caitanya Mahāprabhu. Caitanya Mahāprabhu es Kṛṣṇa mismo, pero es Kṛṣṇa aceptando las propensiones de Rādhārāṇī. Rādhārāṇī siempre siente separación de Kṛṣṇa, y de forma similar, en la posición de Rādhārāṇī, el Señor Caitanya siempre sentía esa separación. Además, aquellos que siguen las enseñanzas del Señor Caitanya deben experimentar y saborear los sentimientos de separación, no de encuentro.



Los *gosvāmīs*, discípulos del Señor Caitanya Mahāprabhu, los seres más perfectos y sumamente elevados, nunca dijeron: «He visto a Kṛṣṇa». En cambio, clamaban constantemente: «¿Dónde está Rādhārāṇī? ¿Dónde están Lalitā y Viśākhā y las demás doncellas de Vṛndāvana?». En su etapa madura de amor por Dios, cuando vivían en Vṛndāvana, los *gosvāmīs* también clamaban: «Rādhārāṇī, ¿dónde estás? ¿Dónde están Tus asociadas? ¿Dónde estás, oh hijo del Nanda Mahārāja? ¿Dónde estáis todos?». De esta manera buscaban a Kṛṣṇa, y nunca en ningún momento dijeron: «Anoche vi a Kṛṣṇa danzar con las *gopīs*». Tales afirmaciones no las hace un devoto maduro, sino alguien que toma las cosas muy a la ligera. Algunas personas piensan que Rādhā y Kṛṣṇa son tan baratos que se Los puede ver cada noche, pero esta no es la enseñanza de los *gosvāmīs*, que siempre buscaban a Kṛṣṇa clamando: «¿Dónde estás? ¿Dónde estás, Rādhārāṇī? ¿Dónde estás, Kṛṣṇa? ¿Estás junto a la colina Govardhana? ¿Estás a la orilla del Yamunā?». De esta manera, por toda la extensión de Vṛndāvana, los *gosvāmīs* clamaban y buscaban a Rādhā y Kṛṣṇa como locos.



Debemos seguir las huellas de los *gosvāmīs* y buscar a Rādhā y Kṛṣṇa de esta manera. Vṛndāvana está en nuestros corazones, y debemos buscarlo allí. Este es el proceso recomendado por Caitanya Mahāprabhu, el proceso de adoración en separación. Sintiendo separación de Kṛṣṇa, el Señor Caitanya Mahāprabhu se arrojaba al mar. A veces dejaba Su habitación en lo más oscuro de la noche y desaparecía. Nadie sabía adónde se había ido, pero todo el tiempo estaba buscando a Kṛṣṇa. De modo que no se trata de que disfrutemos los intercambios amorosos entre Kṛṣṇa y Rādhā como espectadores en algún evento deportivo. Debemos sentir separación de Ellos. Cuanto más sintamos separación, más debemos comprender que estamos avanzando. Con nuestros sentidos materiales no podemos ver a Kṛṣṇa, ni siquiera podemos oír Su nombre. Podemos empezar a percibirlo cuando avanzamos en el servicio devocional. Ese servicio devocional comienza con la lengua, no con las piernas, los ojos ni los oídos. La lengua debe utilizarse para cantar Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare y tomar *prasādam* de Kṛṣṇa. Así pues, la lengua tiene una función dual, y al utilizarla de este modo, comprenderemos a Kṛṣṇa. No podemos ver a Kṛṣṇa con nuestros ojos materiales, ni oír acerca de Él con oídos materiales, ni tocarlo con nuestras manos; pero si ocupamos nuestra lengua en Su servicio, Él se revelará, diciendo: «Aquí estoy».



Este canto de Hare Kṛṣṇa extingue el incendio abrasador de la naturaleza material. Este es también el significado de la siguiente oración al maestro espiritual.



saṁsāra-dāvānala-līḍha-loka-

trāṇāya kāruṇya-ghanāghanatvam

prāptasya kalyāṇa-guṇārṇavasya

vande guroḥ śrī-caraṇāravindam **



«El maestro espiritual recibe bendiciones del océano de misericordia. Así como la nube vierte agua sobre el incendio forestal para extinguirlo, el maestro espiritual extingue el incendio abrasador de la existencia material. Ofrezco mis respetuosas reverencias a los pies de loto de mi maestro espiritual». (Śrī Gurvaṣṭakam, Verso 1)



Este mundo material se compara a menudo con un incendio forestal que se produce automáticamente. Nadie desea un incendio forestal, pero a menudo hay relámpagos, o descuido, o fricción, o lo que sea, y el fuego se produce de inmediato. De forma similar, este mundo material está acosado por un incendio abrasador de problemas. Todos quieren vivir aquí pacíficamente, pero las situaciones se desarrollan de tal manera que esto no es posible para nadie. Luchamos con gran esfuerzo para ajustar las cosas de tantas maneras, pero las leyes de la naturaleza son tan crueles y peligrosas que, a pesar de nuestras esperanzas y planes, el incendio abrasador de los problemas de la existencia material continúa.



En este siglo, por ejemplo, hemos intentado apagar el fuego de la guerra, pero no ha sido posible. Hubo una Primera Guerra Mundial, y después se formó una Liga de las Naciones para tratar de prevenir una segunda, pero a pesar de sus intentos una segunda tuvo lugar. Ahora se han constituido las Naciones Unidas para ayudar a poner fin a la guerra, pero la guerra continúa en Vietnam, en Egipto, en Pakistán y en otros lugares. Nadie quiere una Tercera Guerra Mundial, pero parece inminente. No es posible enviar una brigada de bomberos, unos cuantos hombres con cubos de agua, para extinguir un gran incendio en el bosque. Para extinguir un rugiente incendio forestal deben caer volúmenes de agua; en otras palabras, debe haber un arreglo que esté más allá del esfuerzo humano. Cuando hay una nube misericordiosa sobre el incendio forestal, la nube estalla, la lluvia cae a torrentes y el incendio abrasador se extingue de inmediato. Así como una nube recoge agua del océano, igualmente el maestro espiritual recoge agua del océano de misericordia de Kṛṣṇa y la vierte sobre el incendio abrasador de la existencia material. Así pues, aquel que otorga o distribuye la lluvia misericordiosa de Kṛṣṇa se denomina maestro espiritual o *guru*.



En las literaturas Védicas se dice que, para comprender la ciencia trascendental de la conciencia de Kṛṣṇa, debemos tratar de adquirir conocimiento de cómo extinguir este incendio abrasador de problemas. Científicos, filósofos y otros hombres educados se esfuerzan mucho por extinguirlo, pero el resultado parece ser bombas cada vez más grandes. Los *karmīs*, o trabajadores fruitivos, laboran con corazón y alma, día y noche, para extinguir este fuego o para disminuir la condición miserable de la existencia material a fuerza de trabajo duro. Los *jñānīs*, o filósofos, también lo intentan, pero se han disgustado y por eso proclaman: «Este mundo es falso». Pensando así, intentan fundirse en la existencia del Supremo y de esta manera extinguir el fuego. Esto es como el chacal que intenta coger unas uvas de una vid, y cuando fracasa, dice: «Oh, de todos modos estas uvas están agrias». Los *yogīs*, o meditadores, intentan obtener poder místico superior volviéndose más grandes que el más grande, más pequeños que el más pequeño, más ligeros que el más ligero y más pesados que el más pesado, pero esto no es más que un juego de niños. Con cualquier cuerpo material —sea grande o pequeño, ligero o pesado— los problemas de la existencia material persisten. De esta manera uno puede progresar de una etapa a otra, pasando de la etapa de *karmī* o trabajador fruitivo, a la etapa de *jñānī* o filósofo, a la etapa de *yogī* o meditador, pero en cualquier caso finalmente tiene que llegar a la plataforma del *bhakti*, o servicio devocional. Este es el verdadero proceso evolutivo. Se indica en el *Bhagavad-gītā* de la siguiente manera:



bahūnāṁ janmanām ante

jñānavān māṁ prapadyate

vāsudevaḥ sarvam iti

sa mahātmā sudurlabhaḥ



«Después de muchos nacimientos y muertes, aquel que posee verdadero conocimiento se rinde a Mí, sabiendo que soy la causa de todas las causas y todo lo que es. Tal gran alma es muy rara». (Bg. 7.19)



Rendirse a Kṛṣṇa es el punto; esa es la meta de la vida, y los *bhaktas*, los hombres inteligentes del mundo, llegan a esta etapa de inmediato. Por eso Kṛṣṇa dice que son hombres sabios. Si después de muchos, muchos nacimientos uno tiene que llegar a este punto de rendición, entonces ¿por qué no hacerlo de inmediato?



El incendio abrasador de la naturaleza material es supervisado por Durgā. A menudo se la representa con armas en sus manos. Tiene diez manos, y cada una sostiene un tipo diferente de arma. Esto indica que ella gobierna las diez direcciones de este universo. Empuña las diferentes armas para castigar a los demonios. Hay una famosa imagen de un demonio luchando con un león, y la diosa Durgā jala al demonio del cabello y empuja su tridente contra el pecho de este. Si estudiamos esta imagen, podemos determinar que nosotros somos el demonio y que el tridente son las tres clases de miserias de la existencia material que siempre sufrimos. Algunas miserias son infligidas por otras entidades vivientes, algunas son infligidas por desastres naturales, y algunas son infligidas por la mente y el cuerpo mismos. De una u otra manera siempre estamos luchando contra estos tres tipos de miserias. Nadie en la creación material puede decir que está libre de ellas. El tridente de esta naturaleza material se presiona contra el pecho de todos, y debido a esto, la felicidad pura dentro de este mundo material no es posible. Podemos tratar de satisfacer a la Madre Durgā adorándola u ofreciéndole algún soborno, pero Durgā no se deja sobornar tan fácilmente.



En consecuencia, debemos saber que nuestra meta en la vida debe ser comprender a la Suprema Personalidad de Dios. Debemos hacer todo arreglo —social, político, filosófico o religioso—, pero la meta debe ser acercarse a la Persona Suprema. En los *Vedas* se afirma que las personas eruditas y avanzadas, los semidioses de la creación, simplemente miran a los pies de loto de Kṛṣṇa. La meta de la civilización humana debería ser la misma. Sin mirar a los pies de loto de Kṛṣṇa, todos los esfuerzos religiosos, sociales o políticos fracasarán. No es posible progresar mientras nuestros deseos estén anclados en el mundo material. A este respecto, hay una historia de la comitiva de un novio que tenía que acudir a la casa de la novia río abajo. Se acordó que partirían de noche en barco y llegarían al destino temprano por la mañana. Así pues, de noche, después de cenar, la jubilosa comitiva subió a un barco, se acomodaron y dieron instrucciones a los barqueros de partir. Como todos los miembros de la comitiva estaban sentados cómodamente y la brisa del río era muy agradable, durmieron profundamente aquella noche. Por la mañana se levantaron temprano, pero para su asombro vieron que el barco no se había movido ni un centímetro hacia el destino, aunque los barqueros habían remado vigorosamente toda la noche. Finalmente, tras indagar, descubrieron que a pesar de que los barqueros remaron, el barco no se había movido porque no habían levado el ancla. La ceremonia de la boda quedó así arruinada por un error necio.



Nuestra civilización actual es, por lo tanto, una civilización equivocada porque los líderes equivocados han olvidado levar el ancla del apego. En cambio, el ancla se fija cada vez más firmemente porque han estructurado el orden social sobre la base de la complacencia de los sentidos. Este orden social y político de complacencia sensorial, mantenido mediante diversos planes y maquinaciones, se ha descrito en el *Bhagavad-gītā* de la siguiente manera:



kāmam āśritya duṣpūraṁ

dam bha-māna-madānvitāḥ

mohād gṛhītvāsad-grāhān

pravartante 'śuci-vratāḥ



cintām aparimeyāṁ ca

pralayāntām upāśritāḥ

kāmopabhoga-paramā

etāvad iti niścitāḥ



«Los demoníacos, refugiándose en la lujuria insaciable, el orgullo y el falso prestigio, y estando así ilusionados, siempre se dedican a obras impuras, atraídos por lo impermanente. Su creencia es que satisfacer los sentidos hasta el final de la vida es la necesidad primordial de la civilización humana. De este modo, no hay medida para su ansiedad». (Bg. 16.10-11)



Los líderes, como los barqueros, están todos ilusionados. Nos descarrían para que tomemos algún beneficio temporal, pero ¿cuánto tiempo pueden continuar sus planes y maquinaciones? Si persisten hasta que mueren de un ataque al corazón o son asesinados, entonces otro igual a ellos toma su lugar. Incluso los supuestos filósofos de la sociedad moderna están cautivados por el nombre y la fama materiales, y por eso no guían a la población en la dirección correcta. De este modo, el ancla de la vida permanece profundamente fijada en las aguas de la nesciencia con el propósito de complacer los sentidos, y así nuestra supuesta civilización se pudre en un estanque estancado. Porque no nos movemos, estamos siempre en el mismo puerto de la vida problemática. Todos los planes no son más que inútiles trozos de papel frente a guerras, hambrunas, terremotos y otros desastres. Todos estos desastres son advertencias de la Madre Durgā, y con ellos confirma su eterna superioridad sobre los planificadores ilusionados. Los diferentes pesos del ancla que nos mantienen amarrados a la vida material son nuestro apego al cuerpo material debido a nuestra ignorancia de los hechos espirituales, nuestro apego a los parientes debido a las relaciones corporales, nuestro apego a nuestra tierra de nacimiento y nuestras posesiones materiales, nuestro apego a la ciencia material y nuestro apego a las formas y rituales religiosos sin conocer su verdadero propósito; todo esto ancla el barco del cuerpo humano en el universo material. Śrī Kṛṣṇa, usando el ejemplo de un árbol baniano firmemente arraigado, nos aconseja en el *Bhagavad-gītā* cómo deshacernos de este apego de una vez por todas:



na rūpam asyeha tathopalabhyate

nānto na cādir na ca sampratiṣṭhā

aśvattham enaṁ suvirūḍha-mūlam

asaṅga-śastreṇa dṛḍhena chittvā



tataḥ padaṁ tat parimārgitavyaṁ

yasmin gatā na nivartanti bhūyaḥ

tam eva cādyaṁ puruṣaṁ prapadye

yataḥ pravṛttiḥ prasṛtā purāṇī



«La forma real de este árbol no puede percibirse en este mundo. Nadie puede comprender dónde termina, dónde empieza o dónde está su fundamento. Este árbol baniano debe ser cortado con determinación, con el arma del desapego. Después, uno debe buscar esa situación de la cual, habiendo ido, jamás se regresa. Uno debe rendirse a esa Suprema Personalidad de Dios de quien todo ha comenzado y se ha extendido desde tiempo inmemorial». (Bg. 15.3,4)



La Personalidad de Dios, que es plenamente consciente de todo lo que hay en Su creación, nos informa para nuestro mayor bien que debemos desear librarnos de esta existencia material. Debemos desapegarnos de todo lo material. Para hacer el mejor uso de un mal negocio, nuestra existencia material debe espiritualizarse al cien por cien mediante la asociación constante con el mensaje de Kṛṣṇa, Sus devotos y Sus nombres. Por consiguiente, todos los que se ocupan ordinariamente en asuntos materiales pueden obtener el máximo beneficio de este movimiento de conciencia de Kṛṣṇa. Todos los tipos de esfuerzos espirituales están más o menos contaminados con contaminación material. Sin embargo, el servicio devocional puro es trascendental a toda polución. No necesitamos adoptar artificialmente principios de materialismo; solo necesitamos fijar nuestras mentes en los pies de loto del Señor Supremo, la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa.



Capítulo seis
