### SB 2.6.21

> सृती विचक्रमे विश्वम्साशनानशने उभे ।\
> यदविद्या च विद्या च पुरुषस्तूभयाश्रयः ॥२१॥

> sṛtī vicakrame viśvam\
> sāśanānaśane ubhe\
> yad avidyā ca vidyā ca\
> puruṣas tūbhayāśrayaḥ

*sṛtī*—el destino de las entidades vivientes; *vicakrame*—existe comprensivamente; *viśvaṅ*—la omnipresente Personalidad de Dios; *śāsana*—actividades de enseñoramiento; *anaśane*—actividades del servicio devocional; *ubhe*—ambas; *yat*—que es; *avidyā*—nesciencia; *ca*—así como; *vidyā*—conocimiento verdadero; *ca*—y; *puruṣaḥ*—la Persona Suprema; *tu*—pero; *ubhaya*—para ambos; *āśrayaḥ*—el amo.

**Mediante Sus energías, la omnipresente Personalidad de Dios es así, de manera global, el amo en las actividades de control y en el servicio devocional. Él es el amo supremo tanto de la nesciencia como del conocimiento verdadero de todas las situaciones.**

La palabra viśvam es significativa en este verso. A aquel que viaja perfectamente por todos los campos de la actividad se lo llama el puruṣaḥ o kṣetrajña. Estos dos términos, kṣetrajña y puruṣa, se aplican por igual tanto al ser individual como al Ser Supremo, el Señor. En el Bhagavad-gītā el asunto se explica del siguiente modo:

kṣetrajñaṁ cāpi māṁ viddhi sarva-kṣetreṣu bhārata

kṣetra-kṣetrajñayor jñānaṁ yat taj jñānaṁ mataṁ mama

(Bg. 13.3)

Kṣetra significa el lugar, y a aquel que conoce el lugar se lo llama el kṣetrajña. El ser individual conoce su limitado campo de actividades, pero el Ser Supremo, el Señor, conoce el ilimitado campo de actividades. El alma individual conoce sus propias actividades de pensar, sentir y desear, pero la Superalma, o el Paramātmā, el controlador supremo, al estar presente en todas partes, conoce las actividades de pensar, sentir y desear de todos, y por ello la entidad viviente individual es el diminuto amo de sus asuntos personales, mientras que la Suprema Personalidad de Dios es el amo de los asuntos de todos —pasado, presente y futuro— (vedāhaṁ samatītāni, etc.). Solo la persona ignorante no conoce esta diferencia entre el Señor y las entidades vivientes. Las entidades vivientes, a diferencia de la materia incognoscente, pueden ser cualitativamente iguales al Señor en lo referente a la cognición, pero la entidad viviente nunca puede ser igual al Señor en pleno conocimiento del pasado, el presente y el futuro.

Y puesto que la entidad viviente es parcialmente cognoscente, a veces es, por lo tanto, olvidadiza de su propia identidad. Este olvido se manifiesta específicamente en el campo del ekapād-vibhūti del Señor, o en el mundo material, pero en el campo de actividades del tripād-vibhūti, o en el mundo espiritual, no hay olvido por parte de las entidades vivientes, que están libres de toda clase de contaminaciones resultantes del estado olvidadizo de la existencia. El cuerpo material es el símbolo de la forma burda y sutil del olvido; por lo tanto, a toda la atmósfera del mundo material se la llama avidyā, o nesciencia, y, de manera similar, a toda la atmósfera del mundo espiritual se la llama vidyā, o plena de conocimiento. Hay diferentes etapas de avidyā, y reciben el nombre de dharma, artha y mokṣa. La idea de mokṣa, o liberación, que sostiene el monista en lo referente a la unidad de la entidad viviente y el Señor mediante la fusión última en uno, también es la última etapa del materialismo o del olvido. Adquirir el conocimiento de la unidad cualitativa del yo y el Superyo es conocimiento parcial e ignorancia también, porque no hay conocimiento en lo referente a la diferencia cuantitativa, como se ha explicado arriba. El ser individual nunca puede ser igual al Señor en la cognición; de lo contrario, no podría ser colocado en el estado de olvido. Así pues, puesto que hay una etapa de olvido de los seres individuales, o de las entidades vivientes, siempre hay un abismo de diferencia entre el Señor y la entidad viviente, como entre la parte y el todo. La parte nunca es igual al todo. Por lo tanto, la concepción de la igualdad del cien por cien del ser viviente con el Señor es también nesciencia.

En el campo de la nesciencia, las actividades están dirigidas a enseñorearse de la creación. En el mundo material, por consiguiente, todos están ocupados en adquirir opulencia material para enseñorearse del mundo material. De ahí que siempre haya conflicto y frustración, que son los síntomas de la nesciencia. Pero en el campo del conocimiento está el servicio devocional del Señor (bhakti). Por lo tanto, no hay posibilidad de contaminarse por la influencia de la nesciencia o del olvido (avidyā) en la etapa liberada de las actividades devocionales. El Señor es, así pues, el propietario tanto de los campos de la nesciencia como de la cognición, y queda a elección de la entidad viviente existir en cualquiera de las regiones antes mencionadas.
