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25. Comprensión personal e impersonal

A los Purāṇas se les llama literatura Védica suplementaria, porque a veces, en los Vedas originales, la materia es demasiado difícil de comprender para el hombre común. Por consiguiente, los Purāṇas explican las cosas debidamente mediante diferentes relatos e incidentes históricos. Así, en el Srimad Bhāgwatam se afirma, en el Décimo Canto, Capítulo Decimocuarto, que Mahārāja Nanda y los pastorcillos de vacas y los habitantes de Vrindaban en general son muy afortunados, porque el Brahman Supremo, la Personalidad de Dios, pleno de dicha, está ahora ocupado allí en Sus pasatiempos eternos como amigo suyo. Según el Śvetāśvatara Upaniṣad, el mantra de apāṇi-pādo, aunque el Brahman no tiene manos ni piernas materialmente creadas, aun así camina con gran majestad y acepta todo lo que se Le ofrece.

Estas palabras sugieren que tiene miembros trascendentales del cuerpo, y por lo tanto no es impersonal. La persona que no comprende los principios Védicos simplemente recalca los aspectos materiales impersonales de la Suprema Verdad Absoluta, y así, sin ceremonia alguna, llama impersonal a la Verdad Absoluta. Según el Vishnu Purāṇa (6.7.61-3), las entidades vivientes se consideran energía kṣetrajña. Aunque la entidad viviente es parte integral del Señor Supremo, y es plenamente consciente, aun así queda atrapada en la contaminación material, y por consiguiente sufre allí todas las miserias. Tales entidades vivientes viven en diferentes posiciones en proporción a su enredo en la naturaleza material. El significado es que la energía original del Señor Supremo es espiritual y no diferente de la Suprema y Absoluta Personalidad de Dios.

A la entidad viviente se la llama la energía marginal del Señor Supremo, mientras que a la energía material se la llama inferior. Por poseer una embriaguez inerte y material, la entidad viviente, aunque está en la posición marginal, queda enredada con la energía inferior, la materia. En ese momento olvida su significación espiritual y se identifica con la energía material, y por lo tanto queda sometida a la triple miseria. Cuando, sin embargo, queda libre de esa contaminación material, se sitúa proporcionalmente en diferentes niveles de vida. Según la instrucción Védica, todos deben comprender la posición constitucional de la entidad viviente, del Señor y de la energía material en su interrelación. En primer lugar, uno debe tratar de comprender la posición constitucional del Señor Supremo, la Personalidad de Dios.

Esa Suprema Personalidad de Dios tiene un cuerpo eterno, consciente y dichoso; Su energía espiritual se distribuye como eternidad, conocimiento y dicha. En Su identidad dichosa está Su potencia de placer, en Su identidad eterna es la causa de todo, y en Su identidad consciente es el Conocimiento Supremo. Krishna significa ese conocimiento supremo. En otras palabras, la Suprema Personalidad de Krishna es el receptáculo de todo el conocimiento, de todo el placer y de toda la eternidad. Ese Conocimiento Supremo de Krishna se manifiesta en tres energías diferentes; se llaman energía interna, energía marginal y energía externa. Mediante la energía interna, existe en Sí mismo con Su séquito espiritual; mediante la existencia marginal, Se manifiesta como las entidades vivientes; y mediante Su energía externa, Se manifiesta como la energía material.

En todas y cada una de las manifestaciones de Sus diferentes energías está el trasfondo de la eternidad, la potencia de placer y la potencia de conciencia. El alma condicionada es la potencia marginal, dominada por la potencia externa. Cuando, sin embargo, la potencia marginal se sitúa bajo la potencia espiritual, la potencia marginal queda apta para el amor por Dios. El Señor Supremo disfruta de seis clases de opulencias, y nadie puede establecer que Él carezca de forma o que esté sin energía. Si alguien afirma eso, va completamente en contra de la instrucción Védica. En realidad, la Suprema Personalidad de Dios es el amo de todas las energías. La entidad viviente, siendo una parte integral infinitesimal, queda dominada por la energía material.

En el Muṇḍaka Upaniṣad se afirma que dos pájaros del mismo plumaje están posados en un árbol. Uno de ellos come el fruto del árbol, y el otro no come el fruto del árbol, sino que es testigo de las actividades del otro pájaro. Cuando el pájaro que come el fruto del árbol mira al otro pájaro, queda libre de toda ansiedad. Esta es la posición de la entidad viviente infinitesimal. Mientras se olvida de la Suprema Personalidad de Dios, está sometida a la triple miseria; pero cuando mira al Señor Supremo, o se vuelve devota del Señor Supremo, queda libre de todas las ansiedades y miserias de la existencia material. Esta posición de la entidad viviente significa que está eternamente subordinada al Señor Supremo.

El Señor Supremo es siempre el amo de todas las energías, mientras que las entidades vivientes están siempre bajo las energías del Señor Supremo. La entidad viviente, aunque es cualitativamente una con el Señor Supremo, tiene la tendencia a enseñorearse de la naturaleza material; pero, siendo infinitesimal, la entidad viviente tiene la tendencia a ser controlada por la naturaleza material. Esta cualidad de la entidad viviente se denomina potencia marginal. Puesto que la entidad viviente tiene una tendencia a ser controlada por la naturaleza material, no puede en ninguna etapa de la vida volverse una con el Señor Supremo. Si una entidad viviente fuera igual al Señor Supremo, entonces no habría posibilidad de que fuera controlada por la energía material.

En el Bhagavad Gita, la entidad viviente ha sido descrita como una de las energías del Señor Supremo. La energía, aunque inseparable de la fuente energética, es energía aun así, y no puede ser igual a la fuente energética. En otras palabras, la entidad viviente es simultáneamente una y diferente del Señor Supremo. El Bhagavad Gita, en el Capítulo Séptimo, versos 4-5, afirma claramente que la tierra, el agua, el fuego, el aire, el éter, la mente, la inteligencia y el ego falso son las ocho diferentes energías elementales del Señor Supremo. Todas estas energías son de calidad inferior, mientras que la entidad viviente tiene una energía de calidad superior. Por consiguiente, la instrucción Védica confirma la forma trascendental del Señor Supremo como eterna, dichosa y plena de conocimiento.

El concepto del impersonalismo es lo opuesto a las transformaciones de las modalidades materiales de la naturaleza. La forma que está más allá de las modalidades de la naturaleza material no es exactamente como la forma de este mundo material, pero hay forma, la cual se denomina forma espiritual. Esa forma espiritual no puede compararse con ninguna de estas formas materiales. Por lo tanto, todo aquel que no acceda a aceptar la forma espiritual del Señor Supremo se cuenta entre los ateos. El Señor Buddha no aceptó estos principios Védicos, y por consiguiente los maestros Védicos Lo consideraron un ateo. Aunque los filósofos māyāvādīs fingen aceptar los principios Védicos, predican indirectamente la filosofía budista o filosofía atea, sin aceptación de la Suprema Personalidad de Dios.

Esta filosofía es inferior a la filosofía de Buddha, que niega directamente la autoridad Védica; pues la filosofía māyāvādī está disfrazada de filosofía Vedanta, y es así más peligrosa que el budismo o el ateísmo. Vyasadeva compila el Vedanta Sūtra de forma pura para beneficio de todas las entidades vivientes, a fin de que comprendan la filosofía del bhakti-yoga. Por desgracia, el comentario de los māyāvādīs, el Śārīraka-bhāṣya, prácticamente ha frustrado el propósito del Vedanta Sūtra. En el comentario de los māyāvādīs se ha negado la forma espiritual y trascendental de la Suprema Personalidad de Dios, y se ha arrastrado al Brahman Supremo a un nivel igual al del Brahman individual, la entidad viviente. A ambos se les ha negado la forma espiritual de individualidad, aunque se afirma claramente que el Señor Supremo es la única entidad viviente suprema, y que las entidades vivientes son muchas.

Por lo tanto, considerar el comentario de la filosofía māyāvādī sobre el Vedanta Sūtra es siempre peligroso. El peligro está en la falsa comprensión de la entidad viviente como igual al Señor Supremo. Una entidad viviente puede ser así falsamente dirigida; y, como resultado, nunca puede llegar a su verdadera posición, su actividad eterna en el bhakti-yoga. En otras palabras, la filosofía māyāvādī ha prestado el mayor perjuicio a la humanidad al promover la visión impersonal del Señor Supremo. Estos filósofos privan a la sociedad humana del verdadero mensaje del Vedanta Sūtra. Desde el comienzo mismo del Vedanta Sūtra se acepta que la Manifestación Cósmica es un despliegue de la energía del Señor Supremo. Al comienzo mismo (janmādy asya) se describe que el Brahman Supremo es aquel de quien todo cobra apariencia.

Todo es mantenido y todo se disuelve en Él. La Verdad Absoluta es la causa de la creación, el mantenimiento y la disolución. La causa del fruto es el árbol. Cuando el árbol produce un fruto, eso no significa que el árbol sea impersonal. El árbol produce muchos cientos y miles de frutos, pero permanece tal como es. El fruto se produce, se desarrolla, permanece durante algún tiempo, mengua y luego se desvanece. Eso no significa que el árbol se haya desvanecido. Por consiguiente, desde el comienzo mismo, el propósito del Vedanta Sūtra es la exposición de la doctrina de los subproductos. Estas actividades de producción, mantenimiento y disolución se llevan a cabo mediante la inconcebible energía del Señor Supremo.

La manifestación cósmica es una transformación de la energía del Señor Supremo, aunque la energía del Señor Supremo y el propio Señor Supremo son no diferentes e inseparables. Un ejemplo es la piedra de toque, que produce grandes cantidades de oro al entrar en contacto con el hierro, pero aun así la piedra de toque permanece tal como es. El Señor Supremo, por lo tanto, a pesar de producir la enorme manifestación cósmica material, está siempre en Su forma trascendental. La filosofía māyāvādī tiene la osadía de rechazar la aceptación del propósito de Vyasadeva, tal como se explica en el Vedanta Sūtra, y ha tratado, en cambio, de establecer la transformación del Supremo: una doctrina de transformación por imaginación. Según la filosofía māyāvādī, la manifestación cósmica es una transformación de la Verdad Absoluta, y la Verdad Absoluta no tiene existencia separada.

Este no es el mensaje del Vedanta Sūtra. Esta transformación ha sido explicada por los filósofos māyāvādīs como falsa, pero no es falsa: es temporal. La filosofía māyāvādī dice que la Verdad Absoluta es la única verdad, y que esta manifestación del mundo es falsa. En realidad, no es así. La contaminación material no es falsa; es verdad relativa, y por lo tanto es temporal. El Praṇava u Oṁkāra es la principal indicación de los himnos Védicos, y el Oṁkāra se considera la forma sonora del Señor Supremo. Del Oṁkāra han emanado todos los himnos Védicos, y el mundo también ha emanado del sonido Oṁkāra. Las palabras tat tvam asi, tomadas de los himnos Védicos, no son la palabra principal, sino que son una explicación de la posición constitucional de la entidad viviente.

El significado de este tat tvam asi es que la entidad viviente es una partícula espiritual del Espíritu Supremo; pero este no es el motivo principal del Vedanta ni de la literatura Védica. La principal representación sonora del Supremo es el Oṁkāra. Todas estas explicaciones erróneas del Vedanta Sūtra son ateísmo. Los filósofos māyāvādīs no acceden a aceptar la forma eterna y trascendental del Señor Supremo, y por consiguiente son incapaces de ocuparse en verdadero servicio devocional. El filósofo māyāvādī está siempre desprovisto de conciencia de Krishna y del servicio devocional a Krishna. El devoto puro de la Personalidad de Dios nunca acepta la filosofía māyāvādī como una verdadera senda hacia la comprensión trascendental. Los filósofos māyāvādīs revolotean en la atmósfera material, moral e inmoral, del mundo cósmico; siempre están ocupados en rechazar y aceptar el disfrute material.

Han aceptado falsamente lo no espiritual como lo espiritual. Como resultado de este concepto erróneo, han olvidado la forma espiritual y eterna de la Suprema Personalidad de Dios, Su nombre, Su cualidad y Su séquito. Consideran los pasatiempos, el nombre, la forma y la cualidad trascendentales del Supremo como un producto de la naturaleza material, y así los māyāvādīs están eternamente sometidos a las miserias materiales a causa de su aceptación o rechazo del placer y la miseria materiales. Los verdaderos devotos del Señor son siempre diferentes de los filósofos māyāvādīs. El impersonalismo no puede ser una representación de la eternidad, la dicha y el conocimiento. Estando situados en un conocimiento imperfecto de la liberación, los māyāvādīs desdeñan la eternidad, el conocimiento y la dicha, bajo un concepto erróneo del materialismo.

Rechazan el servicio devocional. Por lo tanto, son hombres menos inteligentes. Son incapaces de comprender el efecto del servicio devocional. Su malabarismo de palabras para amalgamar en uno el conocimiento, lo cognoscible y el conocedor ha probado su propia existencia como una clase de hombres menos inteligentes. La doctrina de los subproductos es el verdadero significado del comienzo del Vedanta Sūtra. El Señor está dotado de innumerables e ilimitadas energías, y, por ello, despliega los subproductos de tales energías de diferentes maneras. Todo está bajo Su control. Al controlador supremo se le llama la Suprema Personalidad de Dios, y Él Se manifiesta en innumerables energías y expansiones.
