{"ref": "bbd/1", "book": "bbd", "lang": "es", "url": "/es/library/bbd/1/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "No somos estos cuerpos", "purport": "dehī nityam avadhyo 'yaṁ\n\ndehe sarvasya bhārata\n\ntasmāt sarvāṇi bhūtāni\n\nna tvaṁ śocitum arhasi\n\n\n\n«¡Oh, descendiente de Bharata!, aquel que mora en el cuerpo es eterno y nunca puede ser destruido. Por lo tanto, no debes lamentarte por ninguna criatura». (*Bhagavad-gītā* 2.30)\n\n\n\nEl primer paso en la autorrealización consiste en comprender la propia identidad como algo separado del cuerpo. «Yo no soy este cuerpo, sino alma espiritual» es una comprensión esencial para cualquiera que desee trascender la muerte y entrar en el mundo espiritual que se halla más allá de ella. No se trata simplemente de decir «yo no soy este cuerpo», sino de comprenderlo de verdad. Esto no es tan sencillo como pudiera parecer a primera vista. Aunque no somos estos cuerpos sino conciencia pura, de un modo u otro hemos quedado aprisionados dentro del ropaje corporal. Si de verdad queremos la felicidad y la independencia que trascienden la muerte, debemos establecernos y permanecer en nuestra posición constitucional de conciencia pura.\n\n\n\nAl vivir bajo la concepción corporal, nuestra idea de la felicidad se asemeja a la de un hombre en estado delirante. Algunos filósofos sostienen que esta condición delirante de identificación con el cuerpo debe curarse absteniéndose de toda acción. Puesto que las actividades materiales han sido una fuente de sufrimiento para nosotros, afirman que debemos cesar toda actividad. La culminación de su perfección reside en una especie de *nirvāṇa* budista en el que no se lleva a cabo ninguna actividad. Buda sostenía que, debido a una combinación de elementos materiales, este cuerpo ha llegado a existir, y que si de algún modo se separan o desmontan estos elementos materiales, la causa del sufrimiento se elimina. Si los recaudadores de impuestos nos causan demasiadas dificultades porque poseemos una casa grande, una solución sencilla es demoler la casa. Sin embargo, el *Bhagavad-gītā* señala que este cuerpo material no lo es todo. Más allá de esta combinación de elementos materiales existe el espíritu, y el síntoma de ese espíritu es la conciencia.\n\n\n\nLa conciencia no puede negarse. Un cuerpo sin conciencia es un cuerpo muerto. En cuanto se retira la conciencia del cuerpo, la boca no habla, el ojo no ve ni los oídos oyen. Hasta un niño puede entender esto. Es un hecho que la conciencia resulta absolutamente necesaria para la animación del cuerpo. ¿Qué es esta conciencia? Así como el calor o el humo son síntomas del fuego, la conciencia es el síntoma del alma. La energía del alma, o ser, se produce en forma de conciencia. De hecho, la conciencia demuestra que el alma está presente. Esta no es solo la filosofía del *Bhagavad-gītā*, sino la conclusión de toda la literatura Védica.\n\n\n\nLa escuela impersonalista de Śaṅkarācārya, así como los vaiṣṇavas que siguen la sucesión discipular del Señor Śrī Kṛṣṇa, reconocen la existencia real del alma, pero los filósofos budistas no. Los budistas sostienen que en cierta etapa la combinación de materia produce conciencia, pero este argumento queda refutado por el hecho de que, aunque tengamos todos los componentes de la materia a nuestra disposición, no podemos producir conciencia a partir de ellos. Todos los elementos materiales pueden estar presentes en un hombre muerto, pero no podemos revivir a ese hombre y devolverle la conciencia. Este cuerpo no es como una máquina. Cuando una pieza de una máquina se estropea, se puede reemplazar y la máquina volverá a funcionar, pero cuando el cuerpo se deteriora y la conciencia lo abandona, no existe posibilidad alguna de reemplazar la pieza averiada y restaurar la conciencia. El alma es diferente del cuerpo, y mientras el alma esté presente, el cuerpo permanece animado. Pero no hay posibilidad de animar el cuerpo en ausencia del alma.\n\n\n\nDado que no podemos percibir el alma con nuestros sentidos burdos, la negamos. En realidad, hay tantas cosas que existen y que no podemos ver. No podemos ver el aire, las ondas de radio ni el sonido, ni podemos percibir bacterias diminutas con nuestros toscos sentidos, pero eso no significa que no existan. Con la ayuda del microscopio y otros instrumentos se pueden percibir muchas cosas que antes habían sido negadas por los sentidos imperfectos. El simple hecho de que el alma, que es de tamaño atómico, aún no haya sido percibida por los sentidos o los instrumentos, no debería llevarnos a concluir que no existe. Sin embargo, se la puede percibir por sus síntomas y efectos.\n\n\n\nEn el *Bhagavad-gītā*, Śrī Kṛṣṇa señala que todas nuestras desdichas se deben a la falsa identificación con el cuerpo.\n\n\n\nmātrā-sparśās tu kaunteya\n\nśītoṣṇa-sukha-duḥkha-dāḥ\n\nāgamāpāyino 'nityās\n\ntāṁs titikṣasva bhārata\n\n\n\n«¡Oh, hijo de Kuntī!, la aparición no permanente del calor y el frío, la felicidad y la aflicción, y su desaparición a su debido tiempo, son como la aparición y desaparición de las estaciones de invierno y verano. Surgen de la percepción sensorial, ¡oh, vástago de Bharata!, y uno debe aprender a tolerarlos sin perturbarse». (Bg. 2.14) En verano podemos sentir placer al contacto con el agua, pero en invierno rechazamos esa misma agua porque está demasiado fría. En ambos casos, el agua es la misma, pero la percibimos como agradable o desagradable debido a su contacto con el cuerpo.\n\n\n\nTodos los sentimientos de aflicción y felicidad se deben al cuerpo. Bajo ciertas condiciones, el cuerpo y la mente experimentan felicidad y aflicción. De hecho, anhelamos la felicidad, pues la posición constitucional del alma es la de felicidad. El alma es parte integral de la Suprema Personalidad de Dios, quien es *sac-cid-ānanda-vigrahaḥ* [Bs. 5.1]: la personificación del conocimiento, la bienaventuranza y la eternidad. En efecto, el propio nombre Kṛṣṇa, que no es sectario, significa «el mayor placer». *Kṛṣ* significa «el mayor» y *ṇa* significa «placer». Kṛṣṇa es el epítome del placer, y al ser parte integral de Él, anhelamos el placer. Una gota de agua del océano posee todas las propiedades del océano mismo, y nosotros, aunque somos partículas diminutas del Todo Supremo, poseemos las mismas propiedades energéticas que el Supremo.\n\n\n\nEl alma atómica, aunque tan pequeña, impulsa al cuerpo entero a actuar de tantas maneras maravillosas. En el mundo vemos tantas ciudades, autopistas, puentes, grandes edificios, monumentos y grandes civilizaciones, pero ¿quién ha hecho todo esto? Todo lo ha realizado la diminuta chispa espiritual que reside en el cuerpo. Si cosas tan maravillosas pueden ser realizadas por la diminuta chispa espiritual, no podemos siquiera imaginar lo que puede lograr el Todo Espiritual Supremo. El anhelo natural de la diminuta chispa espiritual se dirige hacia las cualidades del todo —conocimiento, bienaventuranza y eternidad—, pero estos anhelos se ven frustrados a causa del cuerpo material. La información sobre cómo alcanzar el deseo del alma se ofrece en el *Bhagavad-gītā*.\n\n\n\nEn la actualidad estamos intentando alcanzar la eternidad, la bienaventuranza y el conocimiento por medio de un instrumento imperfecto. En realidad, el cuerpo material obstaculiza nuestro progreso hacia estas metas; por consiguiente, debemos llegar a comprender nuestra existencia más allá del cuerpo. El conocimiento teórico de que no somos estos cuerpos no basta. Debemos mantenernos siempre separados como amos del cuerpo, no como sus siervos. Si sabemos conducir bien un automóvil, este nos prestará un buen servicio; pero si no sabemos, nos hallaremos en peligro.\n\n\n\nEl cuerpo está compuesto de sentidos, y los sentidos siempre están hambrientos de sus objetos. Los ojos ven a una persona atractiva y nos dicen: «¡Oh, mira qué chica tan hermosa, qué chico tan apuesto! Vamos a verlos». Los oídos nos dicen: «¡Oh, hay una música muy agradable! Vamos a oírla». La lengua dice: «¡Oh, hay un restaurante muy bueno con platos deliciosos! Vamos a comer». De este modo, los sentidos nos arrastran de un lugar a otro, y a causa de ello nos hallamos perplejos.\n\n\n\nindriyāṇāṁ hi caratāṁ\n\nyan mano 'nuvidhīyate\n\ntad asya harati prajñāṁ\n\nvāyur nāvam ivāmbhasi\n\n\n\n«Así como un fuerte viento arrastra una barca sobre el agua, incluso uno solo de los sentidos en el que se concentre la mente puede llevarse consigo la inteligencia del hombre». (Bg. 2.67)\n\n\n\nEs imperativo que aprendamos a controlar los sentidos. El nombre *gosvāmī* se otorga a quien ha aprendido a dominar los sentidos. *Go* significa «sentidos» y *svāmī* significa «controlador»; así pues, quien puede controlar los sentidos ha de considerarse un *gosvāmī*. Kṛṣṇa indica que quien se identifica con el ilusorio cuerpo material no puede establecerse en su verdadera identidad de alma espiritual. El placer corporal es fugaz e intoxicante, y no podemos disfrutarlo de verdad debido a su naturaleza momentánea. El verdadero placer pertenece al alma, no al cuerpo. Debemos moldear nuestras vidas de tal manera que no nos dejemos desviar por el placer corporal. Si de algún modo nos desviamos, no será posible que establezcamos nuestra conciencia en su verdadera identidad, más allá del cuerpo.\n\n\n\nbhogaiśvarya-prasaktānāṁ\n\ntayāpahṛta-cetasām\n\nvyavasāyātmikā buddhiḥ\n\nsamādhau na vidhīyate\n\n\n\ntraiguṇya-viṣayā vedā\n\nnistraiguṇyo bhavārjuna\n\nnirdvandvo nitya-sattva-stho\n\nniryoga-kṣema ātmavān\n\n\n\n«En las mentes de quienes están demasiado apegados al disfrute de los sentidos y a la opulencia material, y que se hallan confundidos por tales cosas, no tiene lugar la determinación resuelta de prestar servicio devocional al Señor Supremo. Los *Vedas* tratan sobre las tres modalidades de la naturaleza material. Elévate por encima de esas modalidades, ¡oh, Arjuna! Sé trascendental a todas ellas. Libérate de todas las dualidades y de toda ansiedad por la ganancia y la seguridad, y establécete en el Ser». (Bg. 2.44–45)\n\n\n\nLa palabra *veda* significa «libro de conocimiento». Existen muchos libros de conocimiento que varían según el país, la población, el entorno, etc. En la India, los libros de conocimiento se denominan los *Vedas*. En Occidente se les conoce como el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Los musulmanes aceptan el Corán. ¿Cuál es el propósito de todos estos libros de conocimiento? Entrenarnos para comprender nuestra posición como alma pura. Su finalidad es restringir las actividades corporales mediante ciertas reglas y regulaciones, y estas reglas y regulaciones se conocen como códigos de moralidad. La Biblia, por ejemplo, tiene diez mandamientos destinados a regular nuestras vidas. El cuerpo debe ser controlado para que podamos alcanzar la perfección más elevada, y sin principios regulativos no es posible perfeccionar nuestras vidas. Los principios regulativos pueden diferir de un país a otro o de una escritura a otra, pero eso no importa, pues se establecen de acuerdo con el tiempo, las circunstancias y la mentalidad de las personas. Pero el principio de control regulado es el mismo. De forma similar, el gobierno establece ciertas regulaciones que sus ciudadanos deben obedecer. No existe posibilidad de progreso en el gobierno ni en la civilización sin algunas regulaciones. En el verso anterior, Śrī Kṛṣṇa le dice a Arjuna que los principios regulativos de los *Vedas* están destinados a controlar las tres modalidades de la naturaleza material: bondad, pasión e ignorancia (*traiguṇya-viṣayā vedāḥ*). No obstante, Kṛṣṇa aconseja a Arjuna que se establezca en su posición constitucional pura de alma espiritual, más allá de las dualidades de la naturaleza material.\n\n\n\nComo ya hemos señalado, estas dualidades —como el calor y el frío, el placer y el dolor— surgen del contacto de los sentidos con sus objetos. En otras palabras, nacen de la identificación con el cuerpo. Kṛṣṇa indica que quienes se entregan al disfrute y al poder se dejan arrastrar por las palabras de los *Vedas*, que prometen disfrute celestial mediante el sacrificio y la actividad regulada. El disfrute es nuestro derecho de nacimiento, pues es la característica del alma espiritual, pero el alma espiritual intenta disfrutar materialmente, y ese es el error.\n\n\n\nTodos recurren a los asuntos materiales en busca de disfrute y acumulan tanto conocimiento como les es posible. Alguien se convierte en químico, físico, político, artista o lo que sea. Todos saben algo de todo o todo de algo, y a esto se le llama generalmente conocimiento. Pero en cuanto abandonamos el cuerpo, todo este conocimiento queda anulado. En una vida anterior uno puede haber sido un gran hombre de conocimiento, pero en esta vida tiene que empezar de nuevo yendo a la escuela y aprendiendo a leer y escribir desde el principio. Todo el conocimiento adquirido en la vida anterior se olvida. La situación es que en realidad buscamos conocimiento eterno, pero este no puede adquirirse mediante el cuerpo material. Todos buscamos el disfrute a través de estos cuerpos, pero el disfrute corporal no es nuestro verdadero disfrute. Es artificial. Debemos comprender que si deseamos continuar con este disfrute artificial, no podremos alcanzar nuestra posición de disfrute eterno.\n\n\n\nEl cuerpo debe considerarse una condición enferma. Un hombre enfermo no puede disfrutar adecuadamente; un hombre con ictericia, por ejemplo, percibirá un caramelo de azúcar como amargo, pero un hombre sano puede saborear su dulzura. En ambos casos, el caramelo es el mismo, pero según nuestra condición, sabe diferente. A menos que nos curemos de esta concepción enferma de la vida corporal, no podemos saborear la dulzura de la vida espiritual. Es más, nos parecerá amarga. Al mismo tiempo, al aumentar nuestro disfrute de la vida material, estamos complicando aún más nuestra condición enferma. Un paciente con tifoidea no puede comer alimentos sólidos, y si alguien se los da para que disfrute, y él los come, estará complicando aún más su dolencia y poniendo en peligro su vida. Si de verdad queremos la liberación de las miserias de la existencia material, debemos reducir al mínimo nuestras exigencias y placeres corporales.\n\n\n\nEn realidad, el disfrute material no es disfrute en absoluto. El disfrute auténtico no cesa. En el *Mahābhārata* hay un verso —*ramante yogino 'nante*— que afirma que los yogīs (*yogino*), aquellos que se esfuerzan por elevarse a la plataforma espiritual, disfrutan verdaderamente (*ramante*), pero su disfrute es *anante*, sin fin. Esto se debe a que su disfrute se encuentra en relación con el supremo disfrutador (Rāma), Śrī Kṛṣṇa. Bhagavān Śrī Kṛṣṇa es el verdadero disfrutador, y el *Bhagavad-gītā* (5.29) lo confirma:\n\n\n\nbhoktāraṁ yajña-tapasāṁ\n\nsarva-loka-maheśvaram\n\nsuhṛdaṁ sarva-bhūtānāṁ\n\njñātvā māṁ śāntim ṛcchati\n\n\n\n«Los sabios, al conocerme como el disfrutador supremo de todos los sacrificios y austeridades, como el Señor Supremo de todos los planetas y semidioses, y como el benefactor y bienqueriente de todas las entidades vivientes, alcanzan la paz que libera de los padecimientos de las miserias materiales». *Bhoga* significa «disfrute», y nuestro disfrute proviene de comprender nuestra posición como lo disfrutado. El verdadero disfrutador es el Señor Supremo, y nosotros somos disfrutados por Él.\n\n\n\nUn ejemplo de esta relación se encuentra en el mundo material, entre el esposo y la esposa: el esposo es el disfrutador (*puruṣa*) y la esposa es la disfrutada (*prakṛti*). La palabra *pri* significa «mujer». *Puruṣa*, o espíritu, es el sujeto, y *prakṛti*, o naturaleza, es el objeto. El disfrute, sin embargo, lo comparten tanto el esposo como la esposa. Cuando existe verdadero disfrute, no hay distinción de que el esposo disfruta más o la esposa disfruta menos. Aunque el varón es el predominador y la mujer la predominada, no hay división en lo que respecta al disfrute. A mayor escala, ninguna entidad viviente es el disfrutador.\n\n\n\nDios se expandió en muchos, y nosotros constituimos esas expansiones. Dios es uno sin segundo, pero quiso convertirse en muchos para disfrutar. Tenemos la experiencia de que hay poco o ningún disfrute en sentarse solo en una habitación hablando consigo mismo. Sin embargo, si hay cinco personas presentes, nuestro disfrute se acrecienta, y si podemos hablar de Kṛṣṇa ante muchas, muchas personas, el disfrute es aún mayor. Disfrute significa variedad. Dios se convirtió en muchos para Su disfrute, y así nuestra posición es la de ser disfrutados. Esa es nuestra posición constitucional y el propósito de nuestra creación. Tanto el disfrutador como lo disfrutado poseen conciencia, pero la conciencia de lo disfrutado está subordinada a la conciencia del disfrutador. Aunque Kṛṣṇa es el disfrutador y nosotros lo disfrutado, el disfrute puede ser compartido equitativamente por todos. Nuestro disfrute puede perfeccionarse cuando participamos en el disfrute de Dios. No existe posibilidad de que disfrutemos por separado en la plataforma corporal. El disfrute material en la plataforma del cuerpo burdo se desalienta a lo largo de todo el *Bhagavad-gītā*.\n\n\n\nmātrā-sparśās tu kaunteya\n\nśītoṣṇa-sukha-duḥkha-dāḥ\n\nāgamāpāyino 'nityās\n\ntāṁs titikṣasva bhārata\n\n\n\n«¡Oh, hijo de Kuntī!, la aparición no permanente del calor y el frío, la felicidad y la aflicción, y su desaparición a su debido tiempo, son como la aparición y desaparición de las estaciones de invierno y verano. Surgen de la percepción sensorial, ¡oh, vástago de Bharata!, y uno debe aprender a tolerarlos sin perturbarse». (Bg. 2.14)\n\n\n\nEl cuerpo material burdo es el resultado de la interacción de las modalidades de la naturaleza material, y está destinado a la destrucción.\n\n\n\nantavanta ime dehā\n\nnityasyoktāḥ śarīriṇaḥ\n\nanāśino 'prameyasya\n\ntasmād yudhyasva bhārata\n\n\n\n«Solo el cuerpo material de la entidad viviente indestructible, inconmensurable y eterna está sujeto a la destrucción; por lo tanto, ¡pelea, oh, descendiente de Bharata!» (Bg. 2.18) Śrī Kṛṣṇa nos alienta así a trascender la concepción corporal de la existencia y a alcanzar nuestra verdadera vida espiritual.\n\n\n\nguṇān etān atītya trīn\n\ndehī deha-samudbhavān\n\njanma-mṛtyu jarā-duḥkhair\n\nvimukto 'mṛtam aśnute\n\n\n\n«Cuando el ser encarnado es capaz de trascender estas tres modalidades [bondad, pasión e ignorancia], puede liberarse del nacimiento, la muerte, la vejez y sus aflicciones, y puede disfrutar de néctar incluso en esta vida». (Bg. 14.20)\n\n\n\nPara establecernos en la plataforma espiritual pura del *brahma-bhūta*, por encima de las tres modalidades, debemos adoptar el método de la conciencia de Kṛṣṇa. El don de Caitanya Mahāprabhu, el canto de los nombres de Kṛṣṇa —Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare— facilita este proceso. Este método se denomina *bhakti-yoga* o *mantra-yoga*, y lo emplean los trascendentalistas más elevados. Cómo los trascendentalistas comprenden su identidad más allá del nacimiento y la muerte, más allá del cuerpo material, y se transfieren del universo material a los universos espirituales son los temas de los siguientes capítulos.\n\n\n\n\n\nCapítulo dos"}
{"ref": "bbd/2", "book": "bbd", "lang": "es", "url": "/es/library/bbd/2/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "La elevación en el momento de la muerte", "purport": "Existen diferentes clases de trascendentalistas que se denominan yogīs: *haṭha-yogīs*, *jñāna-yogīs*, *dhyāna-yogīs* y *bhakti-yogīs*, y todos ellos son aptos para ser transferidos al mundo espiritual. La palabra *yoga* significa «vincularse», y los sistemas de yoga están destinados a permitirnos vincularnos con el mundo trascendental. Como se mencionó en el capítulo anterior, originalmente todos estamos conectados con el Señor Supremo, pero ahora nos hemos visto afectados por la contaminación material. El proceso consiste en que debemos regresar al mundo espiritual, y ese proceso de vinculación se denomina yoga. Otro significado de la palabra yoga es «más». En el momento presente estamos menos Dios, o menos el Supremo. Cuando añadimos a Kṛṣṇa —o Dios— a nuestras vidas, esta forma de vida humana se vuelve perfecta.\n\n\n\nEn el momento de la muerte debemos culminar ese proceso de perfección. Durante nuestra vida debemos practicar el método para alcanzar esa perfección, de modo que en el momento de la muerte, cuando debamos abandonar este cuerpo material, esa perfección pueda hacerse realidad.\n\n\n\nprayāṇa-kāle manasācalena\n\nbhaktyā yukto yoga-balena caiva\n\nbhruvor madhye prāṇam āveśya samyak\n\nsa taṁ paraṁ puruṣam upaiti divyam\n\n\n\n«Aquel que, en el momento de la muerte, fija su aire vital entre las cejas y con plena devoción se ocupa de recordar al Señor Supremo, ciertamente alcanzará a la Suprema Personalidad de Dios». (Bg. 8.10)\n\n\n\nAsí como un estudiante estudia una materia durante cuatro o cinco años y luego rinde su examen y recibe un título, de manera similar, con el tema de la vida, si practicamos durante nuestras vidas para el examen del momento de la muerte, y si aprobamos el examen, se nos transfiere al mundo espiritual. Toda nuestra vida se examina en el momento de la muerte.\n\n\n\nyaṁ yaṁ vāpi smaran bhāvaṁ\n\ntyajaty ante kalevaram\n\ntaṁ tam evaiti kaunteya\n\nsadā tad-bhāva-bhāvitaḥ\n\n\n\n«Cualquiera que sea el estado de existencia que uno recuerde al abandonar el cuerpo, ese estado alcanzará sin falta». (Bg. 8.6)\n\n\n\nHay un proverbio bengalí que dice que todo lo que uno haga en pos de la perfección será puesto a prueba en el momento de su muerte. En el *Bhagavad-gītā*, Kṛṣṇa describe lo que uno debe hacer al abandonar el cuerpo. Para el *dhyāna-yogī* (meditador), Śrī Kṛṣṇa enuncia los siguientes versos:\n\n\n\nyad akṣaraṁ veda-vido vadanti\n\nviśanti yad yatayo vīta-rāgāḥ\n\nyad icchanto brahmacaryaṁ caranti\n\ntat te padaṁ saṅgraheṇa pravakṣye\n\n\n\nsarva-dvārāṇi saṁyamya\n\nmano hṛdi nirudhya ca\n\nmūrdhny ādhāyātmanaḥ prāṇam\n\nāsthito yoga-dhāraṇām\n\n\n\n«Las personas versadas en los *Vedas*, que pronuncian el *oṁkāra* y que son grandes sabios en la orden de renuncia, entran en el Brahman. Para alcanzar dicha perfección, uno practica el celibato. Ahora te explicaré el proceso mediante el cual se puede alcanzar la salvación. La situación yóguica consiste en el desapego de todo compromiso sensorial. Cerrando todas las puertas de los sentidos y fijando la mente en el corazón y el aire vital en la parte superior de la cabeza, uno se establece en el yoga». (Bg. 8.11–12)\n\n\n\nEn el sistema de yoga, este proceso se denomina *pratyāhāra*, que significa «justo lo opuesto». Aunque durante la vida los ojos se ocupan de contemplar la belleza mundana, en el momento de la muerte uno debe retraer los sentidos de sus objetos y ver la belleza interior. Del mismo modo, los oídos están acostumbrados a escuchar tantos sonidos del mundo, pero en el momento de la muerte uno debe oír el *oṁkāra* trascendental desde el interior.\n\n\n\noṁ ity ekākṣaraṁ brahma\n\nvyāharan mām anusmaran\n\nyaḥ prayāti tyajan dehaṁ\n\nsa yāti paramāṁ gatim\n\n\n\n«Una vez establecido en esta práctica de yoga y vibrando la sílaba sagrada oṁ, la combinación suprema de letras, si uno piensa en la Suprema Personalidad de Dios y abandona su cuerpo, ciertamente alcanzará los planetas espirituales». (Bg. 8.13) De este modo, todos los sentidos deben ser detenidos en sus actividades externas y concentrados en la forma del *viṣṇu-mūrti*, la forma de Dios. La mente es muy turbulenta, pero debe fijarse en el Señor en el corazón. Cuando la mente se fija dentro del corazón y el aire vital se transfiere a la parte superior de la cabeza, uno puede alcanzar la perfección del yoga.\n\n\n\nEn este punto, el yogī determina adónde ha de ir. En el universo material hay innumerables planetas, y más allá de este universo se encuentra el universo espiritual. Los yogīs conocen estos lugares por las literaturas Védicas. Así como alguien que viaja a América puede formarse una idea de cómo es el país leyendo libros, también se puede tener conocimiento de los planetas espirituales leyendo las literaturas Védicas. El yogī conoce todas estas descripciones y puede transferirse al planeta que desee sin la ayuda de naves espaciales. Los viajes espaciales por medios mecánicos no son el proceso aceptado para la elevación a otros planetas. Quizá con una gran cantidad de tiempo, esfuerzo y dinero unos pocos hombres puedan alcanzar otros planetas por medios materiales —naves espaciales, trajes espaciales, etc.—, pero se trata de un método muy engorroso e impracticable. En todo caso, no es posible ir más allá del universo material por medios mecánicos.\n\n\n\nEl método generalmente aceptado para el traslado a planetas superiores es la práctica del sistema de yoga meditacional o el sistema del *jñāna*. El sistema de *bhakti-yoga*, sin embargo, no se practica para trasladarse a ningún planeta material, pues quienes son siervos de Kṛṣṇa, el Señor Supremo, no se interesan en ningún planeta de este mundo material, ya que saben que en cualquier planeta en el que se entre dentro del cielo material están presentes los cuatro principios del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. En los planetas superiores la duración de la vida puede ser más larga que en esta Tierra, pero la muerte se halla allí de todos modos. Por «universo material» nos referimos a aquellos planetas donde residen el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte, y por «universo espiritual» nos referimos a aquellos planetas donde no hay nacimiento, vejez, enfermedad ni muerte. Quienes son inteligentes no intentan elevarse a ningún planeta dentro del universo material.\n\n\n\nSi uno intenta entrar en planetas superiores por medios mecánicos, la muerte instantánea es segura, pues el cuerpo no puede soportar los cambios radicales de atmósfera. Pero si uno intenta ir a planetas superiores por medio del sistema de yoga, adquirirá un cuerpo adecuado para entrar en ellos. Podemos ver esto demostrado en esta Tierra, pues sabemos que no nos es posible vivir en el mar, en una atmósfera acuática, ni les es posible a los seres acuáticos vivir en la tierra. Así como comprendemos que incluso en este planeta uno debe tener un tipo particular de cuerpo para vivir en un lugar particular, así también se requiere un tipo particular de cuerpo para otros planetas. En los planetas superiores, los cuerpos viven mucho más que en la Tierra, pues seis meses en la Tierra equivalen a un día en los planetas superiores. Así pues, los *Vedas* describen que quienes viven en los planetas superiores viven hasta diez mil años terrestres. Con todo, a pesar de una duración de vida tan larga, la muerte aguarda a todos. Incluso si uno vive veinte mil, cincuenta mil o incluso millones de años, en el mundo material los años se cuentan y la muerte está allí. ¿Cómo podemos escapar de este sometimiento por la muerte? Esa es la lección del *Bhagavad-gītā*.\n\n\n\nna jāyate mriyate vā kadācin\n\nnāyaṁ bhūtvā bhavitā vā na bhūyaḥ\n\najo nityaḥ śāśvato 'yaṁ purāṇo\n\nna hanyate hanyamāne śarīre\n\n\n\n«Para el alma no existe jamás el nacimiento ni la muerte. Ni, habiendo existido una vez, deja de existir. Es no nacida, eterna, siempre existente, imperecedera y primigenia. No se la mata cuando se mata el cuerpo». (Bg. 2.20)\n\n\n\nSomos alma espiritual, y como tal somos eternos. ¿Por qué, entonces, habríamos de someternos al nacimiento y la muerte? Quien formula esta pregunta ha de considerarse inteligente. Quienes poseen conciencia de Kṛṣṇa son muy inteligentes, porque no les interesa obtener entrada a ningún planeta donde exista la muerte. Rechazarán una larga duración de vida con tal de obtener un cuerpo semejante al de Dios. *Īśvaraḥ paramaḥ kṛṣṇaḥ sac-cid-ānanda-vigrahaḥ* [Bs. 5.1]. *Sat* significa «eterno», *cit* significa «pleno de conocimiento» y *ānanda* significa «pleno de placer». Kṛṣṇa es el depósito de todo placer. Si nos transferimos de este cuerpo al mundo espiritual —ya sea a Kṛṣṇaloka (el planeta de Kṛṣṇa) o a cualquier otro planeta espiritual—, recibiremos un cuerpo similar, de *sac-cid-ānanda*. Así pues, el objetivo de quienes poseen conciencia de Kṛṣṇa difiere del de quienes intentan promoverse a planetas superiores dentro de este mundo material.\n\n\n\nEl ser, o alma, del individuo es una chispa espiritual diminuta. La perfección del yoga reside en la transferencia de esta chispa espiritual a la parte superior de la cabeza. Una vez logrado esto, el yogī puede transferirse a cualquier planeta del mundo material, según su deseo. Si el yogī siente curiosidad por saber cómo es la Luna, puede transferirse allí, o si le interesan los planetas superiores, puede transferirse a ellos, del mismo modo que los viajeros van a Nueva York, Canadá u otras ciudades de la Tierra. Dondequiera que uno vaya en la Tierra, encuentra los mismos sistemas de visados y aduanas en funcionamiento, y en todos los planetas materiales se pueden ver igualmente los principios del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte en operación.\n\n\n\n*Oṁ ity ekākṣaraṁ brahma*: en el momento de la muerte, el yogī puede pronunciar oṁ, el *oṁkāra*, la forma concisa de la vibración sonora trascendental. Si el yogī puede vibrar este sonido y al mismo tiempo recordar a Kṛṣṇa, o Viṣṇu (*mām anusmaran*), alcanza la meta suprema. El proceso del yoga consiste en concentrar la mente en Viṣṇu. Los impersonalistas imaginan alguna forma del Señor Supremo, pero los personalistas no la imaginan; la ven de verdad. Ya sea que uno lo imagine o que de verdad lo vea, debe concentrar su mente en la forma personal de Kṛṣṇa.\n\n\n\nananya-cetāḥ satataṁ\n\nyo māṁ smarati nityaśaḥ\n\ntasyāhaṁ sulabhaḥ pārtha\n\nnitya-yuktasya yoginaḥ\n\n\n\n«Para aquel que me recuerda sin desviación, Yo soy fácil de obtener, ¡oh, hijo de Pṛthā!, debido a su ocupación constante en el servicio devocional». (Bg. 8.14)\n\n\n\nQuienes se contentan con la vida temporal, el placer temporal y las facilidades temporales no han de considerarse inteligentes, al menos no según el *Bhagavad-gītā*. Según el *Gītā*, aquel cuya sustancia cerebral es muy reducida se interesa por las cosas temporales. Somos eternos, así que ¿por qué habríamos de interesarnos en cosas temporales? Nadie desea una situación no permanente. Si estamos viviendo en un apartamento y el casero nos pide que lo desalojemos, nos entristecemos, pero no nos entristecemos si nos mudamos a un apartamento mejor. Es nuestra naturaleza, puesto que somos permanentes, desear una residencia permanente. No deseamos morir porque en realidad somos permanentes. Tampoco deseamos envejecer ni enfermar, porque todos estos son estados externos o no permanentes. Aunque no estamos destinados a sufrir de fiebre, a veces la fiebre llega y debemos tomar precauciones y remedios para recuperarnos. Las cuádruple miserias son como una fiebre, y todas se deben al cuerpo material. Si de algún modo podemos salir del cuerpo material, podemos escapar de las miserias que le son inherentes.\n\n\n\nPara que los impersonalistas salgan de este cuerpo temporal, Kṛṣṇa aconseja aquí que vibren la sílaba oṁ. De este modo pueden tener la seguridad de transmigrar al mundo espiritual. Sin embargo, aunque puedan entrar en el mundo espiritual, no pueden entrar en ninguno de los planetas de allí. Permanecen fuera, en el *brahmajyoti*. El *brahmajyoti* puede compararse con la luz del sol, y los planetas espirituales pueden compararse con el sol mismo. En el cielo espiritual, los impersonalistas permanecen en la refulgencia del Señor Supremo, el *brahmajyoti*. Los impersonalistas se sitúan en el *brahmajyoti* como chispas espirituales, y de este modo el *brahmajyoti* se llena de chispas espirituales. Esto es lo que se quiere decir con fundirse en la existencia espiritual. No debe pensarse que uno se funde en el *brahmajyoti* en el sentido de volverse uno con él; la individualidad de la chispa espiritual se conserva, pero dado que el impersonalista no desea adoptar una forma personal, se encuentra como chispa espiritual en esa refulgencia. Así como la luz del sol está compuesta de tantas partículas atómicas, el *brahmajyoti* está compuesto de tantas chispas espirituales.\n\n\n\nNo obstante, como entidades vivientes, queremos disfrute. El ser, en sí mismo, no basta. Queremos bienaventuranza (*ānanda*) además de ser (*sat*). En su totalidad, la entidad viviente está compuesta de tres cualidades: eternidad, conocimiento y bienaventuranza. Quienes entran impersonalmente en el *brahmajyoti* pueden permanecer allí durante algún tiempo con pleno conocimiento de que ahora se han fundido de forma homogénea con el Brahman, pero no pueden tener esa *ānanda* eterna, esa bienaventuranza, porque esa parte les falta. Uno puede permanecer solo en una habitación durante algún tiempo y puede entretenerse leyendo un libro o enfrascándose en algún pensamiento, pero no le es posible permanecer en esa habitación durante años y años, y ciertamente no durante toda la eternidad. En consecuencia, para quien se funde impersonalmente en la existencia del Supremo, existe toda posibilidad de caer de nuevo al mundo material para adquirir alguna asociación. Este es el veredicto del *Śrīmad-Bhāgavatam*. Los astronautas pueden viajar miles y miles de kilómetros, pero si no encuentran descanso en algún planeta, tienen que regresar a la Tierra. En todo caso, el descanso es necesario. En la forma impersonal, el descanso es incierto. Por eso, el *Śrīmad-Bhāgavatam* afirma que, incluso tras tanto esfuerzo, si el impersonalista entra en el mundo espiritual y adquiere una forma impersonal, regresa de nuevo al mundo material por haber descuidado el servir al Señor Supremo con amor y devoción. Mientras estemos aquí en la Tierra, debemos aprender a practicar el amor y el servicio a Kṛṣṇa, el Señor Supremo. Si aprendemos esto, podremos entrar en esos planetas espirituales. La posición del impersonalista en el mundo espiritual no es permanente, pues por la soledad intentará adquirir alguna asociación. Dado que no se asocia personalmente con el Señor Supremo, tiene que regresar de nuevo al mundo y asociarse con las entidades vivientes condicionadas de allí.\n\n\n\nResulta de suma importancia, por lo tanto, que conozcamos la naturaleza de nuestra posición constitucional: queremos eternidad, conocimiento completo y también placer. Cuando nos quedamos solos durante mucho tiempo en el *brahmajyoti* impersonal, no podemos tener placer, y por eso aceptamos el placer que ofrece el mundo material. Pero en la conciencia de Kṛṣṇa se disfruta del verdadero placer. En el mundo material se acepta generalmente que el placer más elevado es el sexo. Este es un reflejo pervertido del placer sexual en el mundo espiritual, el placer de la asociación con Kṛṣṇa. Pero no debemos pensar que el placer allí es como el placer sexual del mundo material. No, es diferente. Pero a menos que la vida sexual exista en el mundo espiritual, no puede reflejarse aquí. Aquí es simplemente un reflejo pervertido, pero la vida auténtica se encuentra allí, en Kṛṣṇa, quien está pleno de todo placer. Así pues, el mejor proceso es entrenarnos ahora, de modo que en el momento de la muerte podamos transferirnos al universo espiritual, a Kṛṣṇaloka, y allí asociarnos con Kṛṣṇa. En la Brahma-saṁhitā (5.29), Śrī Kṛṣṇa y Su morada se describen de la siguiente manera:\n\n\n\ncintāmaṇi-prakara-sadmasu kalpa-vṛkṣa-\n\nlakṣāvṛteṣu surabhīr abhipālayantam\n\nlakṣmī-sahasra-śata-sambhrama-sevyamānaṁ\n\ngovindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi\n\n\n\n«Adoro a Govinda, el Señor primigenio, el primer progenitor, que cuida las vacas, que satisface todos los deseos, en moradas construidas con gemas espirituales, rodeado de millones de árboles de los deseos, siempre servido con gran reverencia y afecto por cientos y miles de *lakṣmīs*, o *gopīs*». Esta es una descripción de Kṛṣṇaloka. Las casas están hechas de lo que se llama «piedra de toque». Todo lo que la piedra de toque toca se convierte inmediatamente en oro. Los árboles son árboles de los deseos, pues de ellos se puede recibir lo que se desee. En este mundo obtenemos mangos de los árboles de mango y manzanas de los manzanos, pero allí, de cualquier árbol, uno puede obtener lo que desee. Igualmente, las vacas se llaman *surabhi*, y dan un suministro inagotable de leche. Estas son descripciones de los planetas espirituales que se hallan en las escrituras Védicas.\n\n\n\nEn este mundo material nos hemos aclimatado al nacimiento, la muerte y toda clase de sufrimientos. Los científicos materialistas han descubierto muchas facilidades para el disfrute sensorial y la destrucción, pero no han descubierto ninguna solución a los problemas de la vejez, la enfermedad y la muerte. No pueden fabricar ninguna máquina que detenga la muerte, la vejez o la enfermedad. Podemos fabricar algo que acelere la muerte, pero nada que la detenga. Sin embargo, quienes son inteligentes no se preocupan por las cuádruple miserias de la vida material, sino por la elevación a los planetas espirituales. Aquel que se halla continuamente en trance (*nitya-yuktasya yoginaḥ*) no desvía su atención hacia nada más. Siempre permanece situado en trance. Su mente está siempre colmada con el pensamiento de Kṛṣṇa, sin desviación (*ananya-cetāḥ satatam*). *Satatam* se refiere a cualquier lugar y en todo momento.\n\n\n\nEn la India yo vivía en Vṛndāvana, y ahora me encuentro en América, pero esto no significa que esté fuera de Vṛndāvana, porque si pienso en Kṛṣṇa siempre, entonces siempre estoy en Vṛndāvana, independientemente de la designación material. La conciencia de Kṛṣṇa significa que uno siempre vive con Kṛṣṇa en ese planeta espiritual, Goloka Vṛndāvana, y que simplemente está esperando abandonar este cuerpo material. *Smarati nityaśaḥ* significa «recordar continuamente», y para quien recuerda continuamente a Kṛṣṇa, el Señor se convierte en *tasyāhaṁ sulabhaḥ*: fácilmente obtenible. El propio Kṛṣṇa dice que se le obtiene fácilmente mediante este proceso de *bhakti-yoga*. Entonces, ¿por qué habríamos de adoptar cualquier otro proceso? Podemos cantar Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare las veinticuatro horas del día. No hay reglas ni regulaciones. Uno puede cantar en la calle, en el metro o en su hogar u oficina. No hay impuestos ni gastos. Entonces, ¿por qué no adoptarlo?\n\n\n\n\n\nCapítulo tres"}
{"ref": "bbd/3", "book": "bbd", "lang": "es", "url": "/es/library/bbd/3/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "La liberación de los planetas materiales", "purport": "Los *jñānīs* y los yogīs son generalmente impersonalistas, y aunque alcanzan la forma temporal de liberación fundiéndose en la refulgencia impersonal, el cielo espiritual, según el *Śrīmad-Bhāgavatam* su conocimiento no se considera puro. Mediante penitencias, austeridades y meditaciones pueden elevarse a la plataforma del Absoluto Supremo, pero como ya se ha explicado, caen de nuevo al mundo material porque no han tomado en serio los rasgos personales de Kṛṣṇa. A menos que uno adore los pies de loto de Kṛṣṇa, tiene que descender de nuevo a la plataforma material. La actitud ideal debería ser: «Soy Tu servidor eterno. Por favor, permíteme ocuparme de algún modo en Tu servicio». A Kṛṣṇa se le llama *ajitaḥ* —el inconquistable—, pues nadie puede conquistar a Dios, pero según el *Śrīmad-Bhāgavatam*, aquel que posee esta actitud conquista fácilmente al Supremo. El *Śrīmad-Bhāgavatam* también recomienda que abandonemos este proceso fútil de medir al Supremo. No podemos siquiera medir las limitaciones del espacio, y mucho menos las del Supremo. No es posible medir la longitud y la anchura de Kṛṣṇa con el conocimiento minúsculo de uno, y quien llega a esta conclusión es considerado inteligente por la literatura Védica. Uno debe llegar a comprender, con sumisión, que es un segmento muy insignificante del universo. Abandonando el empeño de comprender al Supremo mediante conocimiento limitado o especulación mental, debemos volvernos sumisos y escuchar acerca del Supremo a través de fuentes autorizadas como el *Bhagavad-gītā* o de labios de un alma realizada.\n\n\n\nEn el *Bhagavad-gītā*, Arjuna está escuchando acerca de Dios de labios del propio Śrī Kṛṣṇa. De este modo, Arjuna estableció el criterio para comprender al Supremo mediante la escucha sumisa. Nuestra posición es la de escuchar el *Bhagavad-gītā* de labios de Arjuna o de su representante genuino, el maestro espiritual. Tras haber escuchado, es necesario practicar este conocimiento adquirido en la vida diaria. «Mi querido Señor, Tú eres inconquistable», ora el devoto, «pero mediante este proceso, mediante la escucha, Tú eres conquistado». Dios es inconquistable, pero el devoto que abandona la especulación mental y escucha de fuentes autorizadas le conquista.\n\n\n\nSegún la Brahma-saṁhitā, existen dos formas de adquirir conocimiento: el proceso ascendente y el proceso descendente. Mediante el proceso ascendente, uno se eleva por el conocimiento adquirido por sí mismo. De este modo, piensa: «No me importan las autoridades ni los libros. Alcanzaré el conocimiento yo mismo mediante la meditación, la filosofía, etc. De esta manera comprenderé a Dios». El otro proceso, el proceso descendente, implica recibir el conocimiento de autoridades superiores. La Brahma-saṁhitā afirma que si uno adopta el proceso ascendente y viaja a la velocidad de la mente y del viento durante millones de años, aun así no llegará a saber. Para él, el tema seguirá siendo elusivo e inconcebible. Pero ese tema se ofrece en el *Bhagavad-gītā*: *ananya-cetāḥ*. Kṛṣṇa dice que se medite en Él sin desviación del sendero del servicio devocional en sumisión. Para quien le adora de esta manera —*tasyāhaṁ sulabhaḥ*: «me vuelvo fácilmente accesible»—. Este es el proceso: si uno trabaja para Kṛṣṇa las veinticuatro horas del día, Kṛṣṇa no puede olvidarlo. Al volverse sumiso, uno puede atraer la atención de Dios. Como solía decir Guru Mahārāja Bhaktisiddhānta Sarasvatī: «No intentes ver a Dios. ¿Acaso Dios ha de venir a pararse ante nosotros como un sirviente solo porque queremos verlo? Ese no es el modo sumiso. Debemos complacerle con nuestro amor y servicio».\n\n\n\nEl proceso adecuado para acercarse a Kṛṣṇa fue dado a la humanidad por el Señor Caitanya Mahāprabhu, y Rūpa Gosvāmī, Su primer discípulo, lo apreció. Rūpa Gosvāmī era ministro en el gobierno musulmán, pero dejó el gobierno para convertirse en discípulo de Caitanya Mahāprabhu. Cuando fue a ver al Señor por primera vez, Rūpa Gosvāmī se le acercó con el siguiente verso:\n\n\n\nnamo mahā-vadānyāya\n\nkṛṣṇa-prema-pradāya te\n\nkṛṣṇāya kṛṣṇa-caitanya-\n\nnāmne gaura-tviṣe namaḥ\n\n[Madhya 19.53]\n\n\n\n«Ofrezco mis respetuosas reverencias al Señor Supremo, Śrī Kṛṣṇa Caitanya, quien es más magnánimo que cualquier otro *avatāra*, incluso el propio Kṛṣṇa, porque está otorgando gratuitamente lo que nadie más ha dado jamás: amor puro por Kṛṣṇa». Rūpa Gosvāmī llamó a Caitanya Mahāprabhu «la personalidad más munificente, la más caritativa», porque estaba ofreciendo lo más precioso de todo a un precio muy bajo: amor por Dios. Todos queremos a Kṛṣṇa y todos le anhelamos. Kṛṣṇa es el más atractivo, el más hermoso, el más opulento, el más poderoso y el más erudito. Ese es el objeto de nuestro anhelo. Anhelamos lo bello, lo poderoso, lo erudito, lo acaudalado. Kṛṣṇa es el depósito de todo esto, de modo que solo necesitamos dirigir nuestra atención hacia Él y obtendremos todo. Todo —lo que sea que deseemos—. Todo lo que nuestro corazón anhele se cumplirá mediante este proceso de la conciencia de Kṛṣṇa.\n\n\n\nPara aquel que muere en conciencia de Kṛṣṇa, como ya se ha dicho, la entrada en Kṛṣṇaloka, la morada suprema donde reside Kṛṣṇa, está garantizada. En este punto cabe preguntarse cuál es la ventaja de ir a ese planeta, y el propio Kṛṣṇa responde:\n\n\n\nmām upetya punar janma\n\nduḥkhālayam aśāśvatam\n\nnāpnuvanti mahātmānaḥ\n\nsaṁsiddhiṁ paramāṁ gatāḥ\n\n\n\n«Tras alcanzarme, las grandes almas, que son yogīs en devoción, nunca regresan a este mundo temporal, que está lleno de miserias, porque han alcanzado la perfección más elevada». (Bg. 8.15)\n\n\n\nEste mundo material está certificado por Śrī Kṛṣṇa, el creador, como *duḥkhālayam*: lleno de miserias. ¿Cómo, entonces, podemos hacerlo confortable? ¿Es posible hacer confortable este mundo mediante el llamado avance de la ciencia? No, esto no es posible. Como resultado, ni siquiera deseamos saber cuáles son estas miserias. Las miserias, como ya se ha dicho, son el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte, y puesto que no podemos hallarles solución, intentamos dejarlas de lado. La ciencia carece de poder para resolver estas miserias que siempre nos atormentan. En lugar de ello, desvían nuestra atención hacia la fabricación de naves espaciales o bombas atómicas. La solución a estos problemas se ofrece aquí, en el *Bhagavad-gītā*: si uno alcanza la plataforma de Kṛṣṇa, no tiene que regresar de nuevo a esta Tierra del nacimiento y la muerte. Debemos intentar comprender que este lugar está lleno de miserias. Se necesita cierto grado de conciencia desarrollada para entender esto. Los gatos, los perros y los cerdos no pueden comprender que están sufriendo. Al hombre se le llama animal racional, pero su racionalidad se emplea para promover sus propensiones animalísticas en vez de para descubrir cómo liberarse de esta condición miserable. Aquí Kṛṣṇa afirma explícitamente que quien viene a Él nunca volverá a nacer para sufrir miserias de nuevo. Esas grandes almas que vienen a Él han alcanzado la perfección más elevada de la vida, la cual alivia a la entidad viviente del sufrimiento de la existencia condicionada.\n\n\n\nUna de las diferencias entre Kṛṣṇa y un ser ordinario es que un ser ordinario solo puede estar en un lugar a la vez, pero Kṛṣṇa puede estar en todas partes del universo y, al mismo tiempo, en Su propia morada. La morada de Kṛṣṇa en el reino trascendental se denomina Goloka Vṛndāvana. El Vṛndāvana de la India es ese mismo Vṛndāvana descendido a esta Tierra. Cuando Kṛṣṇa desciende Él mismo por Su propia potencia interna, Su *dhāma*, o morada, también desciende. Dicho de otro modo, cuando Kṛṣṇa desciende a esta Tierra, Se manifiesta en esa tierra particular. A pesar de esto, la morada de Kṛṣṇa permanece eternamente en la esfera trascendental, en los Vaikuṇṭhas. En este verso, Kṛṣṇa proclama que quien viene a Su morada en los Vaikuṇṭhas nunca tiene que volver a nacer en el mundo material. A dicha persona se la denomina *mahātmā*. La palabra *mahātmā* se escucha generalmente en Occidente en conexión con Mahatma Gandhi, pero debemos comprender que *mahātmā* no es el título de un político. Más bien, *mahātmā* se refiere al hombre de primera clase con conciencia de Kṛṣṇa que es apto para entrar en la morada de Kṛṣṇa. La perfección del *mahātmā* consiste en esto: utilizar la forma de vida humana y los recursos de la naturaleza para liberarse del ciclo del nacimiento y la muerte.\n\n\n\nUna persona inteligente sabe que no quiere miserias, pero estas se le infligen por la fuerza. Como se ha dicho antes, siempre nos hallamos en una condición miserable debido a esta mente, a este cuerpo, a las perturbaciones naturales o a otras entidades vivientes. Siempre hay algún tipo de miseria que se nos inflige. Este mundo material está hecho para la miseria; a menos que la miseria esté presente, no podemos llegar a la conciencia de Kṛṣṇa. Las miserias son en realidad un impulso y una ayuda para elevarnos a la conciencia de Kṛṣṇa. Una persona inteligente se pregunta por qué estas miserias se le infligen por la fuerza. Sin embargo, la actitud de la civilización moderna es: «Déjame sufrir. Déjame cubrirlo con alguna intoxicación, eso es todo». Pero en cuanto pasa la intoxicación, las miserias regresan. No es posible hallar solución a las miserias de la vida mediante la intoxicación artificial. La solución se encuentra en la conciencia de Kṛṣṇa.\n\n\n\nAlguien podría señalar que, si bien los devotos de Kṛṣṇa están intentando entrar en el planeta de Kṛṣṇa, todos los demás están interesados en ir a la Luna. ¿Acaso ir a la Luna no es también perfección? La tendencia a viajar a otros planetas está siempre presente en la entidad viviente. Uno de los nombres de la entidad viviente es *sarva-gata*, que significa «aquel que quiere viajar a todas partes». Viajar forma parte de la naturaleza de la entidad viviente. El deseo de ir a la Luna no es algo nuevo. Los yogīs también están interesados en entrar en los planetas superiores, pero en el *Bhagavad-gītā* (8.16) Kṛṣṇa señala que esto no será de ninguna ayuda.\n\n\n\nābrahma-bhuvanāl lokāḥ\n\npunar āvartino 'rjuna\n\nmām upetya tu kaunteya\n\npunar janma na vidyate\n\n\n\n«Desde el planeta más elevado del mundo material hasta el más bajo, todos son lugares de miseria donde se produce el nacimiento y la muerte repetidos. Pero aquel que alcanza Mi morada, ¡oh, hijo de Kuntī!, nunca vuelve a nacer». El universo se divide en sistemas planetarios superiores, intermedios e inferiores. La Tierra se considera miembro del sistema planetario intermedio. Kṛṣṇa señala que incluso si uno entra en el planeta más elevado de todos, llamado Brahmaloka, sigue habiendo repetición del nacimiento y la muerte. Otros planetas del universo están llenos de entidades vivientes. No debemos pensar que estamos aquí y que todos los demás planetas están vacíos. Por experiencia podemos ver que ningún lugar de la Tierra está desprovisto de entidades vivientes. Si excavamos profundamente en la tierra, encontramos gusanos; si nos adentramos en las profundidades del agua, encontramos seres acuáticos; si vamos al cielo, encontramos tantas aves. ¿Cómo es posible concluir que otros planetas carecen de entidades vivientes? Pero Kṛṣṇa señala que, incluso si entramos en aquellos planetas donde residen grandes semidioses, seguiremos estando sometidos a la muerte. De nuevo, Kṛṣṇa reitera que al alcanzar Su planeta, uno no necesita volver a nacer.\n\n\n\nDebemos ser muy serios acerca de alcanzar nuestra vida eterna, plena de bienaventuranza y conocimiento. Hemos olvidado que esta es en realidad la meta de nuestra vida, nuestro verdadero interés propio. ¿Por qué lo hemos olvidado? Simplemente nos hemos dejado atrapar por el brillo material, por los rascacielos, las grandes fábricas y los juegos políticos, aunque sabemos que por muy altos que construyamos los rascacielos, no podremos vivir aquí indefinidamente. No debemos malgastar nuestra energía en construir industrias y ciudades poderosas para enredarnos aún más en la naturaleza material; más bien, nuestra energía debería emplearse en desarrollar la conciencia de Kṛṣṇa, a fin de obtener un cuerpo espiritual con el cual podamos entrar en el planeta de Kṛṣṇa. La conciencia de Kṛṣṇa no es una fórmula religiosa ni una recreación espiritual; es la parte más importante de la entidad viviente.\n\nCapítulo cuatro"}
{"ref": "bbd/4", "book": "bbd", "lang": "es", "url": "/es/library/bbd/4/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "El cielo más allá del universo", "purport": "Si incluso los planetas superiores de este universo están sujetos al nacimiento y la muerte, ¿por qué los grandes yogīs se esfuerzan por elevarse a ellos? Aunque posean muchos poderes místicos, estos yogīs aún tienen la tendencia a querer disfrutar de las facilidades de la vida material. En los planetas superiores es posible vivir durante períodos de tiempo increíblemente largos. El cálculo del tiempo en estos planetas lo indica Śrī Kṛṣṇa:\n\n\n\nsahasra-yuga-paryantam\n\nahar yad brahmaṇo viduḥ\n\nrātriṁ yuga-sahasrāntāṁ\n\nte 'ho-rātra-vido janāḥ\n\n\n\n«Según el cálculo humano, mil eras tomadas en conjunto constituyen la duración de un día de Brahmā. Y la misma duración tiene también su noche.» (Bg. 8.17)\n\n\n\nUn yuga abarca 4.300.000 años. Este número multiplicado por mil se calcula como doce horas de Brahmā en el planeta Brahmaloka. De forma similar, otro período de doce horas comprende la noche. Treinta de esos días equivalen a un mes, doce meses a un año, y Brahmā vive cien de esos años. La vida en un planeta así es ciertamente larga, pero aun tras billones de años, los habitantes de Brahmaloka tienen que enfrentarse a la muerte. A menos que vayamos a los planetas espirituales, no hay escapatoria de la muerte.\n\n\n\navyaktād vyaktayaḥ sarvāḥ\n\nprabhavanty ahar-āgame\n\nrātry-āgame pralīyante\n\ntatraivāvyakta-saṁjñake\n\n\n\n«Cuando se manifiesta el día de Brahmā, esta multitud de entidades vivientes cobra existencia, y a la llegada de la noche de Brahmā, todas son aniquiladas.» (Bg. 8.18) Al final del día de Brahmā, todos los sistemas planetarios inferiores se cubren de agua y los seres que los habitan son aniquilados. Después de esta devastación, y una vez transcurrida la noche de Brahmā, por la mañana, cuando Brahmā despierta, tiene lugar de nuevo la creación y todos estos seres surgen. Así pues, la sujeción a la creación y la destrucción es la naturaleza del mundo material.\n\n\n\nbhūta-grāmaḥ sa evāyaṁ\n\nbhūtvā bhūtvā pralīyate\n\nrātry-āgame 'vaśaḥ pārtha\n\nprabhavaty ahar-āgame\n\n\n\n«Una y otra vez llega el día, y esta multitud de seres entra en actividad; y de nuevo cae la noche, ¡oh Pārtha!, y son disueltos irremediablemente.» (Bg. 8.19) Aunque las entidades vivientes no desean la devastación, esa devastación llegará e inundará los planetas hasta que todos los seres vivos de ellos permanezcan sumergidos en el agua durante toda la noche de Brahmā. Pero cuando llega el día, el agua desaparece gradualmente.\n\n\n\nparas tasmāt tu bhāvo 'nyo\n\n'vyakto 'vyaktāt sanātanaḥ\n\nyaḥ sa sarveṣu bhūteṣu\n\nnaśyatsu na vinaśyati\n\n\n\n«Sin embargo, existe otra naturaleza, que es eterna y trascendental a esta materia manifestada y no manifestada. Es suprema y jamás se aniquila. Cuando todo en este mundo se aniquila, esa parte permanece tal cual.» (Bg. 8.20) No podemos calcular la extensión del universo material, pero tenemos información Védica de que existen millones de universos dentro de toda la creación, y más allá de estos universos materiales hay otro cielo, que es espiritual. Allí todos los planetas son eternos y la vida de todos los seres que los habitan es eterna. En este verso, la palabra bhāvaḥ significa «naturaleza», y aquí se indica otra naturaleza. En este mundo también tenemos experiencia de dos naturalezas. La entidad viviente es espíritu, y mientras se encuentra dentro de la materia, la materia se mueve, y en cuanto la entidad viviente, la chispa espiritual, abandona el cuerpo, el cuerpo queda inmóvil. La naturaleza espiritual se denomina naturaleza superior de Kṛṣṇa, y la material se denomina la inferior. Más allá de esta naturaleza material existe una naturaleza superior, totalmente espiritual. No es posible comprender esto mediante el conocimiento experimental. Podemos ver millones y millones de estrellas a través de un telescopio, pero no podemos acercarnos a ellas. Hemos de comprender nuestras incapacidades. Si no podemos comprender el universo material mediante el conocimiento experimental, ¿cuál es la posibilidad de comprender a Dios y Su reino? No es posible experimentalmente. Tenemos que comprender escuchando el *Bhagavad-gītā*. No podemos saber quién es nuestro padre mediante el conocimiento experimental; hemos de escuchar la palabra de nuestra madre y creerle. Si no le creemos, no hay forma de saberlo. Del mismo modo, si simplemente nos atenemos al método de conciencia de Kṛṣṇa, toda la información acerca de Kṛṣṇa y Su reino se nos revelará.\n\n\n\nParas tu bhāvaḥ significa «naturaleza superior», y vyaktaḥ se refiere a lo que vemos manifestado. Podemos ver que el universo material se manifiesta a través de la tierra, el sol, las estrellas y los planetas. Y más allá de este universo hay otra naturaleza, una naturaleza eterna. Avyaktāt sanātanaḥ. Esta naturaleza material tiene un principio y un fin, pero aquella naturaleza espiritual es sanātanaḥ: eterna. No tiene principio ni fin. ¿Cómo es esto posible? Una nube puede pasar por el cielo, y puede parecer que cubre una gran distancia, pero en realidad es solo una pequeña mancha que cubre una parte insignificante del cielo entero. Porque somos tan pequeños, si tan solo unos cientos de kilómetros se cubren de nubes, parece que todo el cielo está cubierto. De forma similar, todo este universo material es como una pequeña nube insignificante en el vasto cielo espiritual. Está envuelto por el mahat-tattva, la materia. Así como una nube tiene principio y fin, esta naturaleza material también tiene principio y fin. Cuando las nubes desaparecen y el cielo se aclara, vemos todo tal como es. De igual modo, el cuerpo es como una nube que pasa sobre el alma espiritual. Permanece durante algún tiempo, produce algunos subproductos, mengua y luego se desvanece. Cualquier tipo de fenómeno material que observemos está sujeto a estas seis transformaciones de la naturaleza material: cobra existencia, crece, permanece un tiempo, produce algunos subproductos, mengua y luego se desvanece. Kṛṣṇa indica que más allá de esta naturaleza cambiante, semejante a una nube, existe una naturaleza espiritual que es eterna. Además, cuando esta naturaleza material se aniquila, ese avyaktāt sanātanaḥ permanecerá.\n\n\n\nEn las literaturas Védicas hay una gran cantidad de información acerca de los cielos material y espiritual. En el Segundo Canto del *Śrīmad-Bhāgavatam* se encuentran descripciones del cielo espiritual y de sus habitantes. Se proporciona incluso información de que existen aeroplanos espirituales en el cielo espiritual y de que las entidades liberadas viajan en esos aviones como relámpagos. Todo lo que encontramos aquí puede encontrarse también allí, en realidad. Aquí, en el cielo material, todo es una imitación, o sombra, de lo que existe en el cielo espiritual. Así como en un cine simplemente vemos una representación o facsímil de la cosa real, en el *Śrīmad-Bhāgavatam* se dice que este mundo material es solo una combinación de materia modelada según la realidad, tal como un maniquí de una muchacha en el escaparate de una tienda está modelado según una muchacha. Toda persona cuerda sabe que el maniquí es una imitación. Śrīdhara Svāmī dice que, debido a que el mundo espiritual es real, este mundo material, que es una imitación, parece ser real. Debemos comprender el significado de la realidad: realidad significa existencia que no puede ser vencida; realidad significa eternidad.\n\n\n\nnāsato vidyate bhāvo\n\nnābhāvo vidyate sataḥ\n\nubhayor api dṛṣṭo 'ntas\n\ntv anayos tattva-darśibhiḥ\n\n\n\n«Los videntes de la verdad han concluido que lo inexistente no perdura, y que lo existente no cesa de existir. Los videntes han llegado a esta conclusión al estudiar la naturaleza de ambas cosas.» (Bg. 2.16)\n\n\n\nEl placer real es Kṛṣṇa, mientras que el placer material, que es temporal, no es verdadero. Quienes pueden ver las cosas tal como son no participan del placer ilusorio. El verdadero propósito de la vida humana es alcanzar el cielo espiritual, pero como el *Śrīmad-Bhāgavatam* señala, la mayoría de las personas no saben de su existencia. La vida humana está destinada a comprender la realidad y ser transferido a ella. Toda la literatura Védica nos instruye a no permanecer en esta oscuridad. La naturaleza de este mundo material es la oscuridad, pero el mundo espiritual está lleno de luz y, sin embargo, no se ilumina con fuego ni electricidad. Kṛṣṇa alude a esto en el capítulo decimoquinto del *Bhagavad-gītā* (15.6):\n\n\n\nna tad bhāsayate sūryo\n\nna śaśāṅko na pāvakaḥ\n\nyad gatvā na nivartante\n\ntad dhāma paramaṁ mama\n\n\n\n«Esa morada Mía no está iluminada por el sol ni por la luna, ni por la electricidad. Aquel que la alcanza jamás regresa a este mundo material.»\n\n\n\nAl mundo espiritual se le llama no manifestado porque no puede percibirse con los sentidos materiales.\n\n\n\navyakto 'kṣara ity uktas\n\ntam āhuḥ paramāṁ gatim\n\nyaṁ prāpya na nivartante\n\ntad dhāma paramaṁ mama\n\n\n\n«Esa morada suprema se denomina no manifestada e infalible, y es el destino supremo. Cuando uno va allí, jamás regresa. Esa es Mi morada suprema.» (Bg. 8.21) En este verso se indica un gran viaje. Hemos de ser capaces de penetrar el espacio exterior, atravesar el universo material, penetrar su cubierta y entrar en el cielo espiritual. Paramāṁ gatim: ese viaje es supremo. No se trata de ir unos pocos miles de kilómetros lejos de este planeta y luego regresar. Esa clase de viaje no es muy heroica. Hemos de penetrar todo el universo material. Esto no podemos lograrlo con naves espaciales, sino mediante la conciencia de Kṛṣṇa. Aquel que está absorto en la conciencia de Kṛṣṇa y que en el momento de la muerte piensa en Kṛṣṇa es transferido allí de inmediato. Si en verdad queremos ir a ese cielo espiritual y cultivar la vida eterna, bienaventurada y plena de conocimiento, habremos de comenzar ahora a cultivar un cuerpo sac-cid-ānanda. Se dice que Kṛṣṇa tiene un cuerpo sac-cid-ānanda —īśvaraḥ paramaḥ kṛṣṇaḥ sac-cid-ānanda-vigrahaḥ [Bs. 5.1]— y nosotros también tenemos un cuerpo similar de eternidad, conocimiento y bienaventuranza, pero es muy pequeño y está cubierto por el vestido de la materia. Si de alguna manera somos capaces de abandonar este vestido falso, podremos alcanzar ese reino espiritual. Si una vez alcanzamos ese mundo espiritual, no es necesario el regreso (yaṁ prāpya na nivartante).\n\n\n\nTodos, entonces, deberían tratar de ir a ese dhāma paramam, la morada suprema de Kṛṣṇa. Kṛṣṇa mismo viene a llamarnos, nos da literaturas como libros de guía y envía a Sus representantes genuinos. Debemos aprovechar esta facilidad otorgada a la vida humana. Para aquel que alcanza esa morada suprema, ya no se requieren penitencias, austeridades, meditaciones yóguicas y demás, y para aquel que no la alcanza, todas las penitencias y austeridades son un inútil desperdicio de tiempo. La forma humana de vida es una oportunidad para obtener esta bendición, y es deber del Estado, de los padres, de los maestros y de los tutores elevar a quienes han adquirido esta forma humana de vida a alcanzar esta perfección de la vida. Simplemente comer, dormir, aparearse y pelear como perros y gatos no es civilización. Debemos utilizar apropiadamente esta forma humana de vida y aprovechar este conocimiento para prepararnos en conciencia de Kṛṣṇa, de manera que las veinticuatro horas del día estemos absortos en Kṛṣṇa y, en el momento de la muerte, nos transfiramos de inmediato a ese cielo espiritual.\n\n\n\npuruṣaḥ sa paraḥ pārtha\n\nbhaktyā labhyas tv ananyayā\n\nyasyāntaḥ-sthāni bhūtāni\n\nyena sarvam idaṁ tatam\n\n\n\n«La Suprema Personalidad de Dios, que es más grande que todos, se alcanza mediante la devoción pura. Aunque Él se encuentra en Su morada, lo impregna todo, y todo está situado dentro de Él.» (Bg. 8.22)\n\n\n\nSi tenemos algún interés en alcanzar esa morada suprema, el proceso, tal como se indica aquí, es el bhakti. Bhaktyā significa servicio devocional, sumisión al Señor Supremo. La raíz de la palabra bhaktyā es bhaj, que significa «servicio». La definición de bhakti que se da en el Nārada-pañcarātra es «liberación de las designaciones». Si uno está decidido a desembarazarse de todas las designaciones que están adheridas al alma espiritual pura, y que surgen del cuerpo y siempre cambian cuando el cuerpo cambia, puede alcanzar el bhakti. El bhakti consiste en darse cuenta de que uno es espíritu puro y no materia en absoluto. Nuestra verdadera identidad no es este cuerpo, que es simplemente una cubierta del espíritu, sino que nuestra verdadera identidad es dāsa, sirviente de Kṛṣṇa. Cuando uno está situado en su verdadera identidad y presta servicio a Kṛṣṇa, es un bhakta. Hṛṣīkeṇa hṛṣīkeśa-sevanam: [Cc. Madhya 19.170] cuando nuestros sentidos están libres de designaciones materiales, los utilizaremos en el servicio del amo de los sentidos, Hṛṣīkeśa, o Kṛṣṇa.\n\n\n\nComo Rūpa Gosvāmī señala, hemos de servir a Kṛṣṇa favorablemente. Por lo general, queremos servir a Dios con algún propósito material o beneficio. Desde luego, aquel que acude a Dios en busca de beneficio material es mejor que aquel que nunca acude, pero debemos estar libres del deseo de beneficio material. Nuestro propósito debe ser comprender a Kṛṣṇa. Por supuesto, Kṛṣṇa es ilimitado, y no es posible comprenderlo por completo, pero hemos de aceptar lo que podamos comprender. El *Bhagavad-gītā* se presenta específicamente para nuestra comprensión. Al recibir conocimiento de esta manera, debemos saber que Kṛṣṇa se complace, y debemos servirle favorablemente, conforme a Su placer. La conciencia de Kṛṣṇa es una gran ciencia con una literatura inmensa, y debemos utilizarla para la consecución del bhakti.\n\n\n\nPuruṣaḥ sa paraḥ: en el cielo espiritual, el Señor Supremo está presente como la Persona Suprema. Existen allí innumerables planetas autoluminosos, y en cada uno reside una expansión de Kṛṣṇa. Tienen cuatro brazos e innumerables nombres. Todos son personas; no son impersonales. A estos puruṣas, o personas, se puede acceder mediante el bhakti, no mediante el desafío, la especulación filosófica ni las invenciones mentales, ni tampoco mediante ejercicios físicos, sino mediante la devoción sin las desviaciones de la actividad fruitiva.\n\n\n\n¿Cómo es el puruṣaḥ, la Persona Suprema? Yasyāntaḥ-sthāni bhūtāni yena sarvam idaṁ tatam: toda entidad viviente y todo está dentro de Él, y sin embargo Él se encuentra fuera, impregnándolo todo. ¿Cómo es eso? Él es como el sol, que está situado en un lugar y, sin embargo, está presente en todas partes a través de sus rayos. Aunque Dios está situado en Su dhāma paramam, Sus energías se distribuyen por doquier. Tampoco es Él diferente de Sus energías, en tanto que la luz del sol y el sol son no diferentes. Puesto que Kṛṣṇa y Sus energías son no diferentes, podemos ver a Kṛṣṇa en todas partes si estamos avanzados en el servicio devocional.\n\n\n\npremāñjana-cchurita-bhakti-vilocanena\n\nsantaḥ sadaiva hṛdayeṣu vilokayanti\n\n\n\n«Adoro a la Personalidad de Dios original, Govinda, a quien los devotos puros, cuyos ojos están ungidos con el bálsamo del amor a Dios, contemplan siempre dentro de sus corazones.» (Brahma-saṁhitā 5.38) Aquellos que están llenos de amor a Dios ven a Dios constantemente ante ellos. No es que hayamos visto a Dios anoche y Él ya no esté presente. No. Para aquel que tiene conciencia de Kṛṣṇa, Kṛṣṇa está siempre presente y puede percibírsele constantemente. Simplemente hemos de desarrollar los ojos para verlo.\n\n\n\nDebido a nuestro cautiverio material, la cubierta de los sentidos materiales, no podemos comprender lo que es espiritual. Pero esta ignorancia puede eliminarse mediante el proceso de cantar Hare Kṛṣṇa. ¿Cómo es esto? A un hombre dormido se le puede despertar mediante la vibración de sonido. Aunque un hombre puede estar, a todos los efectos, inconsciente —no puede ver, sentir, oler, etc.—, el sentido del oído es tan prominente que a un hombre dormido se le puede despertar simplemente mediante la vibración de sonido. De forma similar, el alma espiritual, aunque ahora está subyugada por el sueño del contacto material, puede ser revivida mediante esta vibración de sonido trascendental: Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Hare Kṛṣṇa es simplemente una invocación al Señor Supremo y a Sus energías. Hare significa energía, y Kṛṣṇa es el nombre del Señor Supremo, así que cuando cantamos Hare Kṛṣṇa estamos diciendo: «¡Oh energía del Señor! ¡Oh Señor! Por favor, acéptame». No tenemos otra oración que pedir al Señor que nos acepte. No se trata de orar por el pan de cada día, pues el pan siempre está ahí. Hare Kṛṣṇa es simplemente una invocación al Señor Supremo, pidiéndole que nos acepte. El Señor Caitanya Mahāprabhu mismo oró:\n\n\n\nayi nanda-tanuja kiṅkaraṁ\n\npatitaṁ māṁ viṣame bhavāmbudhau\n\nkṛpayā tava pāda-paṅkaja-\n\nsthita-dhūlī-sadṛśaṁ vicintaya\n\n\n\n«¡Oh hijo de Mahārāja Nanda! Soy Tu eterno servidor, y aunque es así, de alguna manera he caído en el océano del nacimiento y la muerte. Por lo tanto, Te ruego que me saques de este océano de muerte y me fijes como uno de los átomos a Tus pies de loto.» (Śikṣāṣṭaka 5) La única esperanza para un hombre que ha caído en medio del océano es que alguien venga y lo saque. Si alguien simplemente viene y lo eleva unos pocos metros fuera del agua, de inmediato siente alivio. De igual modo, si de alguna manera se nos eleva del océano del nacimiento y la muerte mediante el proceso de la conciencia de Kṛṣṇa, sentimos alivio de inmediato.\n\n\n\nAunque no podamos percibir la naturaleza trascendental del Señor Supremo, Su nombre, fama y actividades, si nos establecemos en la conciencia de Kṛṣṇa, gradualmente Dios Se nos revelará. No podemos ver a Dios por nuestro propio esfuerzo, pero si nos cualificamos, Dios Se revelará, y entonces Le veremos. Nadie puede ordenarle a Dios que se presente ante él y dance, pero sí tenemos que actuar de tal manera que Kṛṣṇa Se complazca en revelarse ante nosotros.\n\n\n\nKṛṣṇa nos da información acerca de Sí mismo en el *Bhagavad-gītā*, y no cabe duda de ello; simplemente hemos de sentirlo, comprenderlo. No se necesita ninguna cualificación preliminar para la comprensión del *Bhagavad-gītā*, pues habla desde la plataforma absoluta. El simple proceso de cantar los nombres de Kṛṣṇa revelará lo que uno es, lo que Dios es, lo que son los universos material y espiritual, por qué estamos condicionados, cómo podemos salir de ese condicionamiento, y todo lo demás, paso a paso. En realidad, el proceso de fe y revelación no nos es ajeno. Cada día depositamos nuestra fe en algo que confiamos se nos revelará más adelante. Podemos comprar un billete para ir a la India, y sobre la base de ese billete tenemos fe en que seremos transportados allí. ¿Por qué habríamos de pagar dinero por un billete? No le damos el dinero a cualquiera. La compañía está autorizada y la aerolínea está autorizada, así que se crea la fe. Sin fe no podemos dar un solo paso adelante en el curso ordinario de nuestra vida. Fe hemos de tener, pero ha de ser fe en lo que es autorizado. No se trata de que tengamos fe ciega, sino de que aceptamos algo que es reconocido. El *Bhagavad-gītā* es reconocido y aceptado como escritura por todas las clases de personas en la India, y en lo que respecta al resto del mundo, muchos eruditos, teólogos y filósofos aceptan el *Bhagavad-gītā* como una obra grande y autorizada. No cabe duda de que el *Bhagavad-gītā* es autoridad. Incluso el profesor Albert Einstein, un científico de tal magnitud, leía el *Bhagavad-gītā* con regularidad.\n\n\n\nDel *Bhagavad-gītā* hemos de aceptar que existe un universo espiritual que es el reino de Dios. Si de algún modo se nos transportara a un país en el que se nos informase que ya no tendríamos que padecer el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte, ¿acaso no seríamos felices? Si oyéramos hablar de un lugar así, seguramente intentaríamos con todas nuestras fuerzas llegar a él. Nadie quiere envejecer; nadie quiere morir. En verdad, un lugar libre de tales sufrimientos sería el anhelo de nuestro corazón. ¿Por qué deseamos esto? Porque tenemos el derecho, la prerrogativa, de desearlo. Somos eternos, bienaventurados y plenos de conocimiento, pero al haber sido cubiertos por este enredo material, nos hemos olvidado de nosotros mismos. En consecuencia, el *Bhagavad-gītā* nos da la ventaja de poder revivir nuestro estado original.\n\n\n\nLos śaṅkaritas y los budistas afirman que el mundo del más allá es vacío, pero el *Bhagavad-gītā* no nos decepciona de esa manera. La filosofía del vacío simplemente ha creado ateos. Somos seres espirituales y queremos disfrutar, pero en cuanto nuestro futuro es vacío, nos inclinaremos a disfrutar de esta vida material. De este modo, los impersonalistas discuten la filosofía del vacuismo mientras tratan de disfrutar de esta vida material tanto como les sea posible. Puede que uno disfrute especulando de esta manera, pero no se obtiene ningún beneficio espiritual.\n\n\n\nbrahma-bhūtaḥ prasannātmā\n\nna śocati na kāṅkṣati\n\nsamaḥ sarveṣu bhūteṣu\n\nmad-bhaktiṁ labhate parām\n\n\n\n«Aquel que está situado trascendentalmente en esa posición comprende de inmediato al Brahman Supremo. Nunca se lamenta ni desea poseer nada; se muestra equitativo con todas las entidades vivientes. En ese estado alcanza el servicio devocional puro hacia Mí.» (Bg. 18.54)\n\n\n\nAquel que ha progresado en la vida devocional y que saborea el servicio a Kṛṣṇa se desapega automáticamente del disfrute material. El síntoma de quien está absorto en el bhakti es que se siente plenamente satisfecho con Kṛṣṇa.\n\n\n\n\n\nCapítulo cinco"}
{"ref": "bbd/5", "book": "bbd", "lang": "es", "url": "/es/library/bbd/5/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "La relación con Kṛṣṇa", "purport": "Si uno obtiene algo superior, de forma natural abandona todas las cosas inferiores. Queremos disfrutar, pero el impersonalismo y el vacuismo han creado una atmósfera tal que nos hemos vuelto adictos al disfrute material. Debe haber disfrute en relación con la Persona Suprema (puruṣaḥ sa paraḥ), a quien podemos ver cara a cara. En el cielo espiritual podemos hablar personalmente con Dios, jugar con Él, comer con Él, etc. Todo esto se puede alcanzar mediante el bhaktyā, el servicio amoroso trascendental. Sin embargo, este servicio debe ser sin adulteración; es decir, debemos amar a Dios sin esperar remuneración material. Amar a Dios para fundirse con Él es también una forma de adulteración.\n\n\n\nUna de las principales diferencias entre el cielo espiritual y el cielo material es que en el cielo espiritual el dirigente de los planetas espirituales no tiene rival. En todos los casos, la personalidad predominante en los planetas espirituales es una expansión plenaria de Śrī Kṛṣṇa. El Señor Supremo y Sus múltiples manifestaciones presiden todos los planetas Vaikuṇṭha. En la Tierra, por ejemplo, hay rivalidad por el puesto de presidente o primer ministro, pero en el cielo espiritual todos reconocen a la Suprema Personalidad de Dios como suprema. Aquellos que no Le reconocen e intentan rivalizar con Él son colocados en el universo material, que es como una prisión. Así como en cualquier ciudad hay una prisión, y la prisión constituye una parte muy insignificante de toda la ciudad, el universo material es una prisión para las almas condicionadas. Constituye una parte insignificante del cielo espiritual, pero no está fuera del cielo espiritual, del mismo modo que una prisión no está fuera de la ciudad.\n\n\n\nLos habitantes de los planetas Vaikuṇṭha en el cielo espiritual son todos almas liberadas. En el *Śrīmad-Bhāgavatam* se nos informa que sus rasgos corporales son exactamente como los de Dios. En algunos de estos planetas, Dios Se manifiesta con dos brazos, y en otros tiene cuatro. Los habitantes de estos planetas, como el Señor Supremo, también manifiestan dos y cuatro brazos, y se dice que no se puede distinguir entre ellos y la Persona Suprema. En el mundo espiritual hay cinco tipos de liberación. Sāyujya-mukti es una forma de liberación en la cual uno se funde en la existencia impersonal del Señor Supremo, llamada Brahman. Otra forma de liberación es sārūpya-mukti, por la cual uno recibe rasgos exactamente iguales a los de Dios. Otra es sālokya-mukti, por la cual uno puede vivir en el mismo planeta que Dios. Mediante sārṣṭi-mukti se pueden tener opulencias similares a las del Señor Supremo. Otro tipo permite a uno permanecer siempre con Dios como uno de Sus asociados, tal como Arjuna, que siempre está con Kṛṣṇa como Su amigo. Uno puede tener cualquiera de estas cinco formas de liberación, pero de las cinco, la sāyujya-mukti —fundirse en el aspecto impersonal— no es aceptada por los devotos vaiṣṇavas. Un vaiṣṇava desea adorar a Dios tal como Él es y conservar su individualidad separada para servirle, mientras que el filósofo impersonal māyāvādī desea perder su individualidad y fundirse en la existencia del Supremo. Esta fusión no la recomienda ni Śrī Kṛṣṇa en el *Bhagavad-gītā* ni la sucesión discipular de filósofos vaiṣṇavas. El Señor Caitanya Mahāprabhu escribió sobre este tema en Su Śikṣāṣṭaka (4):\n\n\n\nna dhanaṁ na janaṁ na sundarīṁ\n\nkavitāṁ vā jagad-īśa kāmaye\n\nmama janmani janmanīśvare\n\nbhavatād bhaktir ahaitukī tvayi\n\n\n\n«¡Oh Señor todopoderoso! No tengo deseo de acumular riquezas, ni tengo deseo alguno de disfrutar de hermosas mujeres, ni quiero ningún número de seguidores. Lo único que deseo es tener Tu servicio devocional sin causa en mi vida, nacimiento tras nacimiento.» Aquí, el Señor Caitanya Mahāprabhu Se refiere a «nacimiento tras nacimiento». Cuando hay nacimiento tras nacimiento, no hay liberación. En la liberación uno alcanza los planetas espirituales o se funde en la existencia del Supremo; en cualquier caso, no cabe hablar de renacer en el mundo material. Pero al Señor Caitanya Mahāprabhu no Le importa si está liberado o no: Su única preocupación es estar ocupado en la conciencia de Kṛṣṇa, servir al Señor Supremo. Al devoto no le importa dónde se encuentre, ni le importa si nace en la sociedad animal, la sociedad humana, la sociedad de los semidioses o cualquier otra; solo le ora a Dios para que no Le olvide y para que siempre pueda ocuparse en Su servicio trascendental. Estos son los síntomas de la devoción pura. Desde luego, un devoto, dondequiera que se encuentre, permanece en el reino espiritual, incluso estando en este cuerpo material. Pero no exige nada de Dios para su propia elevación o comodidad personal.\n\n\n\nAunque Śrī Kṛṣṇa indica que Él puede ser alcanzado fácilmente por quien Le es devoto, hay un elemento de riesgo para los yogīs que practican otros métodos de yoga. Para ellos, Él ha dado instrucciones en el *Bhagavad-gītā* (8.23) sobre el momento apropiado para abandonar el cuerpo burdo.\n\n\n\nyatra kāle tv anāvṛttim\n\nāvṛttiṁ caiva yoginaḥ\n\nprayātā yānti taṁ kālaṁ\n\nvakṣyāmi bharatarṣabha\n\n\n\n«¡Oh, el mejor de los Bhāratas! Ahora te explicaré los diferentes momentos en los cuales, al partir de este mundo, uno regresa o no regresa.» Aquí Kṛṣṇa indica que si uno es capaz de abandonar su cuerpo en un momento determinado, puede quedar liberado y no regresar jamás al mundo material. Por otra parte, indica que si uno muere en otro momento, tiene que regresar. Existe este elemento de azar, pero para un devoto que está siempre en conciencia de Kṛṣṇa no cabe hablar de azar, pues se le garantiza la entrada en la morada de Kṛṣṇa en virtud de su devoción al Señor.\n\n\n\nagnir jyotir ahaḥ śuklaḥ\n\nṣaṇ-māsā uttarāyaṇam\n\ntatra prayātā gacchanti\n\nbrahma brahma-vido janāḥ\n\n\n\n«Aquellos que conocen al Brahman Supremo parten de este mundo bajo la influencia del dios del fuego, en la luz, en un momento auspicioso, durante la quincena de la luna y los seis meses en que el sol viaja hacia el norte.» (Bg. 8.24) El sol pasa seis meses en el lado norte del ecuador y seis meses en el lado sur. En el *Śrīmad-Bhāgavatam* tenemos información de que, así como se mueven los planetas, también se mueve el sol. Si uno muere cuando el sol está situado en el hemisferio norte, alcanza la liberación.\n\n\n\ndhūmo rātris tathā kṛṣṇaḥ\n\nṣaṇ-māsā dakṣiṇāyanam\n\ntatra cāndramasaṁ jyotir\n\nyogī prāpya nivartate\n\n\n\nśukla-kṛṣṇe gatī hy ete\n\njagataḥ śāśvate mate\n\nekayā yāty anāvṛttim\n\nanyayāvartate punaḥ\n\n\n\n«El místico que parte de este mundo durante el humo, la noche, la quincena sin luna, o durante los seis meses en que el sol pasa al sur, o que alcanza el planeta luna, regresa de nuevo. De acuerdo con los *Vedas*, existen dos caminos para partir de este mundo: uno en la luz y otro en la oscuridad. Cuando uno parte en la luz, no regresa; pero cuando parte en la oscuridad, retorna.» (Bg. 8.25–26)\n\n\n\nTodo esto es cuestión de azar. No sabemos cuándo vamos a morir, y podemos morir accidentalmente en cualquier momento. Pero para aquel que es un bhakti-yogī, que está establecido en la conciencia de Kṛṣṇa, no cabe hablar de azar. Él siempre está seguro.\n\n\n\nnaite sṛtī pārtha jānan\n\nyogī muhyati kaścana\n\ntasmāt sarveṣu kāleṣu\n\nyoga-yukto bhavārjuna\n\n\n\n«Los devotos que conocen estos dos senderos, ¡oh Arjuna!, jamás se desconciertan. Así pues, permanece siempre fijo en la devoción.» (Bg. 8.27)\n\n\n\nYa se ha establecido que, en el momento de la muerte, si uno puede pensar en Kṛṣṇa, es transferido de inmediato a la morada de Kṛṣṇa.\n\n\n\nanta-kāle ca mām eva\n\nsmaran muktvā kalevaram\n\nyaḥ prayāti sa mad-bhāvaṁ\n\nyāti nāsty atra saṁśayaḥ\n\n\n\nabhyāsa-yoga-yuktena\n\ncetasā nānya-gāminā\n\nparamaṁ puruṣaṁ divyaṁ\n\nyāti pārthānucintayan\n\n\n\n«Y quienquiera que, en el momento de la muerte, abandone su cuerpo recordándome solo a Mí, alcanza de inmediato Mi naturaleza. De esto no hay duda. Aquel que medita en la Suprema Personalidad de Dios, con la mente constantemente absorta en recordarme, sin desviarse del sendero, él, ¡oh Pārtha [Arjuna]!, con toda seguridad Me alcanza.» (Bg. 8.5, 8.8) Esa meditación en Kṛṣṇa puede parecer muy difícil, pero no lo es. Si uno practica la conciencia de Kṛṣṇa cantando el mahā-mantra —Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare—, recibirá rápidamente ayuda. Kṛṣṇa y Su nombre son no diferentes, y Kṛṣṇa y Su morada trascendental son también no diferentes. Mediante la vibración de sonido podemos hacer que Kṛṣṇa nos acompañe. Si, por ejemplo, cantamos Hare Kṛṣṇa en la calle, veremos que Kṛṣṇa va con nosotros, así como cuando miramos hacia arriba y vemos la luna sobre nuestras cabezas, percibimos que también va con nosotros. Si la energía inferior de Kṛṣṇa puede parecer acompañarnos, ¿acaso no es posible que el propio Kṛṣṇa esté con nosotros cuando cantamos Sus nombres? Él nos acompañará, pero hemos de cualificarnos para estar en Su compañía. Si, no obstante, estamos siempre absortos en el pensamiento de Kṛṣṇa, debemos estar seguros de que Kṛṣṇa está siempre con nosotros. El Señor Caitanya Mahāprabhu ora:\n\n\n\nnāmnām akāri bahudhā nija-sarva-śaktis\n\ntatrārpitā niyamitaḥ smaraṇe na kālaḥ\n\netādṛśī tava kṛpā bhagavan mamāpi\n\ndurdaivam īdṛśam ihājani nānurāgaḥ\n\n\n\n«¡Oh, mi Señor! Solo Tu santo nombre puede otorgar toda bendición a las entidades vivientes, y por eso Tú tienes cientos y millones de nombres, como Kṛṣṇa y Govinda. En estos nombres trascendentales has investido todas Tus energías trascendentales, y no existe regla estricta para cantar estos santos nombres. ¡Oh, mi Señor! Tan bondadosamente has facilitado el acercamiento a Ti mediante Tus santos nombres; pero, desafortunado como soy, no siento ninguna atracción por ellos.» (Śikṣāṣṭaka 2)\n\n\n\nCon solo cantar podemos obtener todas las ventajas de la asociación personal con Kṛṣṇa. El Señor Caitanya Mahāprabhu, considerado no solo un alma realizada sino una encarnación del propio Kṛṣṇa, ha señalado que en esta era de Kali, aunque los hombres no tienen facilidades reales para la autorrealización, Kṛṣṇa es tan bondadoso que ha dado este śabda (encarnación de sonido) para que se utilice como el yuga-dharma, o camino de realización de esta era. No se necesita ninguna cualificación especial para este método; ni siquiera necesitamos saber sánscrito. Las vibraciones de Hare Kṛṣṇa son tan potentes que cualquiera puede comenzar a cantarlas de inmediato, sin conocimiento alguno de sánscrito.\n\n\n\nvedeṣu yajñeṣu tapaḥsu caiva\n\ndāneṣu yat puṇya-phalaṁ pradiṣṭam\n\natyeti tat sarvam idaṁ viditvā\n\nyogī paraṁ sthānam upaiti cādyam\n\n\n\n«Una persona que acepta el sendero del servicio devocional no se ve privada de los resultados derivados de estudiar los *Vedas*, realizar sacrificios austeros, dar caridad o llevar a cabo actividades filosóficas y fruitivas. Al final alcanza la morada suprema.» (Bg. 8.28) Aquí Kṛṣṇa dice que el propósito de todas las instrucciones Védicas es alcanzar la meta última de la vida: volver a Dios. Todas las escrituras de todos los países apuntan a esta meta. Este ha sido también el mensaje de todos los reformadores religiosos o ācāryas. En Occidente, por ejemplo, el Señor Jesucristo difundió este mismo mensaje. De manera similar, el Señor Buda y Mahoma. Nadie nos aconseja que nos asentemos permanentemente aquí, en este mundo material. Puede haber pequeñas diferencias según el país, la época y las circunstancias, y según las disposiciones de las escrituras, pero el principio fundamental de que no estamos destinados a este mundo material sino al mundo espiritual es aceptado por todos los trascendentalistas genuinos. Todas las indicaciones para la satisfacción de los anhelos más íntimos de nuestra alma apuntan a esos mundos de Kṛṣṇa más allá del nacimiento y la muerte.\n\n\n\n\n\n\n\n============================================================\n*Easy Journey to Other Planets*\n============================================================\n\n*Easy Journey to Other Planets* - Edición de 1972\n\n\n\nÍndice de contenidos\n\n\n\nSu Divina Gracia\n\nA.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda\n\nFundador-Ācārya de la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna\n\n\n\n\n\nPrefacio de EJ\n\nEJ 1: Mundos antimateriales\n\nEJ 2: Variedades de sistemas planetarios\n\n\n\n\n\nPrefacio\n\n\n\n\nUn ser vivo, especialmente el hombre civilizado, tiene un deseo natural de vivir eternamente en la felicidad. Esto es perfectamente natural porque, en su estado original, el ser vivo es tanto eterno como dichoso. Sin embargo, en el presente estado condicionado de vida, se encuentra enfrascado en una lucha contra el nacimiento y la muerte recurrentes. De ahí que no haya alcanzado ni la felicidad ni la inmortalidad.\n\n\n\nEl último deseo que el hombre ha desarrollado es el deseo de viajar a otros planetas. Esto es también perfectamente natural, pues tiene el derecho constitucional de ir a cualquier parte de los cielos material o espiritual. Ese viaje es muy tentador y emocionante porque esos cielos están llenos de globos ilimitados de diversas cualidades, y están habitados por todo tipo de entidades vivientes. El deseo de viajar allí puede satisfacerse mediante el proceso de yoga, que sirve como medio por el cual uno puede trasladarse a cualquier planeta que desee, posiblemente a planetas donde la vida no solo es eterna y bienaventurada, sino donde hay múltiples variedades de energías disfrutables. Quienquiera que pueda alcanzar la libertad de los planetas espirituales jamás necesitará regresar a esta miserable tierra de nacimiento, vejez, enfermedad y muerte."}
