{"ref": "iso/1", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/1/", "verse_text": "> īśāvāsyam idam sarvaṁ\n> yat kiñca jagatyāṁ jagat\n> tena tyaktena bhuñjīthā\n> mā gṛdhaḥ kasya svid dhanam", "devanagari": "> ॐ ईशावास्यमिदँ सर्वं यत्किञ्च जगत्यां जगत्।\n> तेन त्यक्तेन भुञ्जीथा मा गृधः कस्यस्विद्धनम्॥१॥", "synonyms": "*īśa*—por el Señor; *āvāsyam*—controlado; *idam*—esto; *sarvam*—todo; *yat kiñca*—lo que sea; *jagatyām*—dentro del universo; *jagat*—todo lo que es animado o inanimado; *tena*—por Él; *tyaktena*—la cuota establecida; *bhuñjīthāḥ*—deberías aceptar; *mā*—no; *gṛdhaḥ*—te esfuerces por obtener; *kasya svit*—de nadie más; *dhanam*—la riqueza.", "translation": "**Todo lo animado o inanimado que se encuentra dentro del universo está controlado por el Señor y Le pertenece. Por lo tanto, uno solo debe aceptar aquellas cosas que le son necesarias, que han sido apartadas como su cuota, y no debe aceptar otras cosas, sabiendo bien a Quién pertenecen.**", "purport": "El conocimiento Védico es infalible porque desciende a través de la perfecta sucesión discipular de maestros espirituales, que comienza con el Señor mismo. El conocimiento Védico se recibe de fuentes trascendentales, y la primera palabra la habló el Señor mismo. Las palabras habladas por el Señor se denominan apauruṣeya, es decir, no proferidas por persona alguna del mundo mundano. Un ser viviente del mundo mundano tiene cuatro defectos, que son: 1. que tiene que cometer errores, 2. que a veces tiene que estar bajo la ilusión, 3. que tiene que tratar de engañar a los demás, y 4. que está dotado de sentidos imperfectos. Con estos cuatro principios de imperfección, uno no puede ofrecer información perfecta en lo referente al conocimiento omnipresente. Los Vedas no se conocen de esa manera.\n\nEl conocimiento Védico fue impartido originalmente en el corazón de Brahmā, el primer ser viviente creado, y Brahmā, a su vez, diseminó ese conocimiento entre sus hijos y discípulos, quienes han continuado el proceso a lo largo de la historia. Siendo el Señor pūrṇam, es decir, todo perfecto, no existe posibilidad alguna de que Él quede sujeto a las leyes de la Naturaleza material, mientras que las entidades vivientes y los objetos inanimados están todos controlados por las leyes de la Naturaleza y, en última instancia, por la potencia del Señor. Este Īśopaniṣad forma parte del Yajur Veda y, como tal, contiene información acerca de la propiedad de todas las cosas que existen dentro del universo. Este punto lo confirma el Bhagavad-gītā en el Capítulo Siete, donde se analizan la parā y la aparā prakṛti: los elementos de la Naturaleza —tierra, agua, fuego, aire, cielo, mente, inteligencia y ego— pertenecen todos a la energía inferior o material del Señor, mientras que el ser viviente, la energía orgánica, es la energía superior, la parā prakṛti del Señor.\n\nAmbas prakṛtis, o energías, son emanaciones del Señor, y en última instancia Él es el Controlador de todo lo que existe. No hay nada en el universo que no pertenezca a la parā o a la aparā prakṛti; por consiguiente, todo está bajo el derecho de propiedad del Ser Supremo. El Ser Supremo, la Absoluta Personalidad de Dios, siendo la Persona completa, posee la inteligencia completa y perfecta para ajustarlo todo por medio de Sus diferentes potencias. Al Ser Supremo se Le compara a menudo con el fuego, y todo —lo orgánico y lo inorgánico— se compara con el calor y la luz de ese fuego. El fuego distribuye energía en forma de calor y luz, y de manera similar el Señor despliega Su energía de diferentes maneras. Y Él permanece como el Controlador, el Sustentador y el Dictador último de todo.\n\nÉl está colmado de todas las potencias, es el Conocedor de todo, el Benefactor de todos, y está colmado de todas las opulencias inconcebibles: poder, riqueza, fama, belleza, conocimiento y renunciación. Uno debe, pues, ser lo suficientemente inteligente para saber que, con excepción del Señor, nadie es propietario de nada; uno solo debe aceptar las cosas que el Señor ha apartado como su cuota. La vaca, por ejemplo, da leche, pero ella no bebe esa leche. Su leche está destinada a servir de alimento al ser humano. La vaca come hierba y paja, pero no bebe su propia leche. Así es el plan del Señor, y debemos estar satisfechos con las cosas que Él ha apartado tan bondadosamente para nosotros.\n\nSiempre debemos considerar a Quién pertenecen en realidad las cosas que poseemos. Tomemos, por ejemplo, nuestra casa, que está hecha de tierra, madera, piedra, hierro, cemento y muchas otras cosas materiales. Si pensamos en función del Śrī Īśopaniṣad, debemos saber entonces que no podemos producir por nosotros mismos ninguno de los materiales de construcción antes mencionados. Simplemente podemos juntarlos y transformarlos en diferentes formas con nuestro trabajo. Un obrero no puede afirmar ser el propietario de una cosa por el simple hecho de haber trabajado arduamente para fabricarla. Siempre existe esta gran querella entre los obreros y los capitalistas en la sociedad actual. La querella ha adquirido ahora una dimensión internacional, y el mundo está en peligro.\n\nLos hombres se enfrentan unos a otros con enemistad, gruñendo igual que los perros y los gatos. El Śrī Īśopaniṣad no puede dar consejos a los perros y los gatos, pero sí entrega al hombre el mensaje de Dios a través de los ācāryas genuinos, los maestros santos. Y la raza humana puede recibir esta sabiduría Védica del Śrī Īśopaniṣad: que nadie debe pelear por las posesiones materiales. Uno debe estar satisfecho con los privilegios que le sean dados por la misericordia del Señor. No puede haber paz si el comunista, el capitalista o cualquier otro partido afirma ser el propietario de los recursos de la Naturaleza, los cuales son enteramente propiedad del Señor. El capitalista no puede someter al comunista simplemente con maniobras políticas, ni el comunista puede derrotar al capitalista simplemente peleando por el pan robado.\n\nSi no reconocen la propiedad de la Suprema Personalidad de Dios, entonces toda la propiedad que afirman ser suya es robada y, en consecuencia, quedarán sujetos al castigo de las leyes de la Naturaleza. La Bomba está en manos tanto de los comunistas como de los capitalistas, y si ambos no reconocen la propiedad del Señor Supremo, es seguro y cierto que, en última instancia, la Bomba arruinará a ambos partidos. Así pues, para salvarse, ambos deben seguir la instrucción del Śrī Īśopaniṣad y traer así la paz al mundo. Los seres humanos no están hechos para pelear como los perros y los gatos. Deben ser lo suficientemente inteligentes para darse cuenta de la importancia de la vida humana y comprender el objetivo de la vida humana.\n\nLa literatura Védica está destinada a la humanidad, no a los perros y los gatos. Los perros y los gatos pueden matar a otros animales para alimentarse, y en eso no hay lugar para el pecado de su parte. Pero si un hombre mata a un animal para satisfacer sus incontroladas papilas gustativas, es responsable de quebrantar las leyes de la Naturaleza y, por lo tanto, debe ser castigado. Existe un criterio de vida para los seres humanos que no puede aplicarse a los animales. El tigre no come arroz, ni trigo, ni leche de vaca, porque se le ha dado su cuota de alimento en forma de comida animal. Hay muchos animales y aves que son vegetarianos o no vegetarianos, pero ninguno de ellos transgrede las leyes de la Naturaleza, tal como han sido ordenadas por la voluntad del Señor.\n\nEntre los seres vivientes —ya sean animales, aves o reptiles— existe una estricta adhesión a las leyes de la Naturaleza, y por eso para ellos no hay lugar para el pecado, ni las instrucciones Védicas están destinadas a ellos. Únicamente la vida humana es, entonces, una vida de responsabilidad. También es un error considerar que por el simple hecho de volverse vegetariano uno puede salvarse de transgredir las leyes de la Naturaleza. Los vegetales también tienen vida. Una vida está destinada a alimentar a otro ser viviente, y esa es la ley de la Naturaleza. Uno no debe enorgullecerse de ser un vegetariano estricto. Los animales no tienen una conciencia desarrollada para reconocer al Señor, pero el ser humano es suficientemente inteligente para recibir lecciones de la literatura Védica, y así saber cómo funcionan las leyes de la Naturaleza y sacar provecho de ese conocimiento.\n\nSi un hombre desatiende las instrucciones de la literatura Védica, su vida corre un gran riesgo. Por consiguiente, al ser humano se le exige que reconozca la autoridad del Señor Supremo. Debe ser un devoto del Señor. Debe ofrecerlo todo al servicio del Señor y participar únicamente de los remanentes del alimento ofrecido al Señor. Eso lo capacitará para cumplir debidamente con su deber. En el Bhagavad-gītā el Señor declara directamente que Él acepta los alimentos vegetales de manos de un devoto puro. De modo que el ser humano no solo debe volverse un vegetariano estricto, sino que también debe ser un devoto del Señor y ofrecerle a Él todo su alimento, y solo entonces participar del prasādam, la misericordia de Dios.\n\nSemejante devoto puede cumplir debidamente con el deber de la vida humana. Aquellos que no lo hacen están comiendo únicamente pecados, y de este modo quedarán sujetos a los diferentes tipos de aflicciones, que son el resultado de los diversos pecados. La raíz del pecado es la desobediencia deliberada a las leyes de la Naturaleza, al no reconocer la propiedad del Señor. La desobediencia a las leyes de la Naturaleza, o la desobediencia a la orden del Señor, traerá la ruina al ser humano. En cambio, si uno es sobrio y conoce las leyes de la Naturaleza, sin dejarse influir por el apego ni la aversión innecesarios, es seguro que el Señor lo reconocerá de nuevo, y así se volverá apto para ir de regreso a Dios, de regreso al Hogar eterno."}
{"ref": "iso/2", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/2/", "verse_text": "> kurvann eveha karmāṇi\n> jijīviṣec chataṁ samāḥ\n> evaṁ tvayi nānyatheto 'sti\n> na karma lipyate nare", "devanagari": "> कुर्वन्नेवेह कर्माणि जिजीविषेच्छतँ समाः।\n> एवं त्वयि नान्यथेतोऽस्ति न कर्म लिप्यते नरे॥२॥", "synonyms": "*kurvan*—haciendo continuamente; *eva*—así; *iha*—durante este período de vida; *karmāṇi*—trabajo; *jijīviṣet*—uno debería desear vivir; *śatam*—cien; *samāḥ*—años; *evam*—viviendo así; *tvayi*—para ti; *na*—no; *anyathā*—alternativa; *itaḥ*—de este sendero; *asti*—la hay; *na*—no; *karma*—el trabajo; *lipyate*—puede atar; *nare*—a un hombre.", "translation": "**Uno puede aspirar a vivir cientos de años si continúa trabajando de esa manera, porque esa clase de trabajo no lo atará a la ley del karma. Y para el hombre no hay otra alternativa a este camino.**", "purport": "Nadie quiere morir, y todo el mundo quiere vivir tanto tiempo como pueda prolongar su vida. Esta tendencia es visible no solo individualmente, sino también colectivamente en la comunidad, la sociedad y la nación. Hay una dura lucha por la vida en toda clase de entidades vivientes, y el Veda dice que esto es completamente natural en el ser viviente. El ser viviente es eterno por naturaleza, pero debido a su cautiverio en la existencia material tiene que cambiar de un cuerpo a otro. Este proceso se llama transmigración del alma. Esta transmigración también se llama karma-bandhana, el cautiverio que provoca el propio trabajo. La entidad viviente tiene que trabajar para su sustento, porque esa es la ley de la naturaleza material, y si no actúa conforme a los deberes prescritos de su vida particular, transgrede la ley de la naturaleza y se ata cada vez más al ciclo del nacimiento y la muerte.\n\nEl ciclo del nacimiento y la muerte está presente en otras formas de vida además de la humana. Sin embargo, cuando la entidad viviente recibe la oportunidad de la vida humana, tiene la ocasión de liberarse de la cadena de la ley del karma. El karma, el akarma y el vikarma son principios descritos con toda claridad en el Bhagavad-gītā. Las acciones que se ejecutan conforme a los deberes prescritos que se mencionan en las Escrituras reveladas se llaman karma. Las acciones que lo liberan a uno del ciclo del nacimiento y la muerte se llaman akarma. Y las acciones que se ejecutan haciendo mal uso de la libertad propia, y que por ello dirigen a uno hacia las regiones inferiores de la vida, se llaman vikarma. De estas tres categorías de actividades, los hombres inteligentes prefieren la que libera a uno del ciclo de un cautiverio adicional al karma.\n\nLos hombres ordinarios quieren hacer buenas obras para ser reconocidos y alcanzar alguna posición elevada en este mundo o en el cielo, pero los hombres más adelantados quieren librarse por completo de las acciones y reacciones del trabajo. Los hombres inteligentes saben bien que tanto las buenas como las malas obras son por igual causas de las miserias materiales de la vida. En consecuencia, buscan ejecutar un trabajo que los libere de las reacciones de las obras buenas y malas. Esa liberación de las obras buenas y malas se determina aquí, en el Śrī Īśopaniṣad. La instrucción del Śrī Īśopaniṣad se explica mejor en el Bhagavad-gītā, llamado a veces el Gītopaniṣad, la crema de todos los Upaniṣads. En el Bhagavad-gītā, la Personalidad de Dios dice que no es posible alcanzar el estado de naiṣkarma o akarma sin antes emprender los deberes prescritos que se mencionan en la literatura Védica.\n\nLa literatura Védica puede regular la energía de trabajo del ser humano de tal manera que éste pueda comprender gradualmente la autoridad del Ser Supremo. Cuando alguien comprende la autoridad de la Personalidad de Dios, debe entenderse que ha alcanzado la etapa del conocimiento positivo. En esa etapa purificada de la vida, en la que las modalidades de la naturaleza —es decir, la bondad, la pasión y la ignorancia— no pueden actuar, uno queda capacitado para trabajar sobre la base del naiṣkarma, el trabajo que no lo ata a uno al ciclo del nacimiento y la muerte. De hecho, nadie tiene que hacer otra cosa que prestar servicio devocional al Señor. Sin embargo, en la etapa inferior de la vida no es posible adoptar de inmediato las actividades del servicio devocional, ni detener por completo el trabajo que produce reacciones.\n\nEl alma condicionada está acostumbrada a trabajar para complacer los sentidos, para su propio interés egoísta, inmediato o extendido. El hombre ordinario quiere trabajar para su propio disfrute de los sentidos, y cuando el principio del disfrute de los sentidos se extiende del individuo a la sociedad colectiva, la nación o la humanidad en general, asume diversos nombres atractivos, tales como altruismo, socialismo, comunismo, nacionalismo, humanitarismo, etc. Estos «ismos» son ciertamente formas muy atractivas de karma-bandhana, el cautiverio del propio trabajo; pero la instrucción Védica del Śrī Īśopaniṣad es la siguiente: si uno de verdad vive para cualquiera de esos «ismos», debe centrarlos en Dios. No hay nada de malo en ser un hombre de familia, un altruista, un socialista, un comunista, un nacionalista o un humanitario, siempre que todas esas actividades se lleven a cabo en relación con īśāvāsya, el concepto centrado en Dios.\n\nEl Bhagavad-gītā evalúa las actividades centradas en Dios como algo tan valioso que tan solo un poco de ellas puede salvarlo a uno del peligro más grande. El peligro más grande de la vida es volver a deslizarse en el ciclo evolutivo del nacimiento y la muerte. Si de un modo u otro el hombre pierde la oportunidad espiritual que le ofrece su forma humana de vida y se desliza de nuevo en el ciclo evolutivo, debe considerarse que eso es lo más lamentable, aunque el hombre necio no pueda verlo debido a sus sentidos defectuosos. Por consiguiente, el Śrī Īśopaniṣad nos aconseja que empleemos nuestra energía con el espíritu de īśāvāsya, y, así ocupados, podemos desear vivir muchísimos años. De lo contrario, una larga vida no es mejor que la de un árbol, que también es un ser viviente y vive cientos y cientos de años.\n\nDe nada sirve vivir mucho tiempo como los árboles, ni respirar como los fuelles, ni engendrar hijos como el cerdo y el perro, ni comer como el camello. Incluso una vida humilde, con actividades centradas en Dios, es más valiosa que el colosal engaño del supuesto altruismo o socialismo sin relación alguna con Dios. Cuando actividades como el altruismo se ejecutan con el espíritu del Śrī Īśopaniṣad, cada una de ellas se convierte en una forma de karma-yoga, tal como se recomienda en el Bhagavad-gītā. Y eso garantiza al ejecutor protección contra los peligros del proceso evolutivo del nacimiento y la muerte. Esas actividades centradas en Dios, aunque queden a medio terminar, siguen siendo buenas para el ejecutor, porque le garantizarán la forma humana en su siguiente nacimiento. De esa manera puede tener otra oportunidad de mejorar su posición en el sendero de la liberación."}
{"ref": "iso/3", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/3/", "verse_text": "> asuryā nāma te lokā\n> andhena tamasāvṛtāḥ\n> tāṁs te pretyābhigacchanti\n> ye ke cātma-hano janāḥ", "devanagari": "> असुर्या नाम ते लोका अन्धेन तमसाऽऽवृताः।\n> ताँस्ते प्रेत्याभिगच्छन्ति ये के चात्महनो जनाः॥३॥", "synonyms": "*asuryāḥ*—destinados a los asuras; *nāma*—célebres por ese nombre; *te*—esos; *lokāḥ*—planetas; *andhena*—por la ignorancia; *tamasā*—por la oscuridad; *āvṛtāḥ*—cubiertos; *tān*—allí; *te*—ellos; *pretya*—después de la muerte; *abhigacchanti*—entran en; *ye*—quienquiera; *ke*—todos; *ca*—y; *ātma-hanaḥ*—el asesino del alma; *janāḥ*—personas.", "translation": "**El asesino del alma, quienquiera que sea, debe entrar en los planetas conocidos como los mundos de los infieles, llenos de oscuridad e ignorancia.**", "purport": "La vida humana se distingue de la vida animal por sus pesadas responsabilidades. Aquellos que son conscientes de esas responsabilidades y trabajan con ese espíritu reciben el nombre de suras, los seres divinos. Y los que descuidan esas responsabilidades o carecen de información sobre ellas reciben el nombre de asuras, demonios. En todo el universo solo hay estas dos clases de seres humanos. En el Ṛg Veda se afirma que los suras apuntan siempre a los pies de loto del Supremo Señor Viṣṇu y actúan en consecuencia. Sus caminos están tan iluminados como el sendero del Sol. Los seres humanos inteligentes deben recordar siempre que esta forma corporal particular se obtiene después de una evolución de muchos millones de años de transmigración del alma.\n\nEste mundo material se compara a veces con un océano, y este cuerpo humano se compara con una sólida embarcación destinada a cruzar ese océano. Las Escrituras Védicas y los ācāryas, los maestros santos, se comparan con el barquero experto, y las facilidades que ofrece el cuerpo humano se comparan con las brisas favorables que ayudan a la embarcación a navegar sin tropiezos hasta el destino deseado. Si, con todas esas facilidades, una persona no utiliza plenamente su vida humana para la autorrealización, ese asura debe ser considerado ātma-hana, un asesino del alma. El asesino del alma está destinado a entrar en la región más oscura de la ignorancia para sufrir perpetuamente, y he aquí una advertencia que el Śrī Īśopaniṣad hace en términos claros.\n\nHay cerdos, perros, camellos, asnos, etc., cuyas necesidades económicas son tan importantes como las nuestras. Pero los problemas económicos de esos animales se resuelven en condiciones desagradables, mientras que al ser humano las leyes de la naturaleza le dan todas las facilidades para una vida cómoda, porque la forma humana de vida es más importante que la vida animal. ¿Y por qué se le da al hombre una vida mejor que la del cerdo y otros animales? ¿Por qué se le dan a un funcionario de alto rango todas las facilidades para una vida cómoda, y no a un oficinista ordinario? La respuesta es que el funcionario de alto rango tiene que desempeñar deberes de naturaleza superior. De manera similar, el ser humano tiene en la vida deberes más elevados que los animales, que están siempre ocupados en la tarea de alimentar sus hambrientos estómagos.\n\nAun así, la moderna civilización asesina del alma no ha hecho más que aumentar los problemas del estómago hambriento. La moderna civilización asesina del alma no ha hecho más que aumentar los problemas de un estómago hambriento. Si nos acercamos a algún animal refinado, un hombre moderno y civilizado, nos dirá que quiere trabajar para satisfacer su estómago y que no hay necesidad alguna de autorrealización. Pero las leyes de la naturaleza son tan crueles que, a pesar de su afán de trabajar arduamente por su estómago, siempre está presente la amenaza del desempleo, incluso después de haber renunciado a la perspectiva de la autorrealización. Se nos ha dado esta forma humana de vida no para trabajar arduamente como el asno, el cerdo y el perro, sino para alcanzar la máxima perfección de la vida.\n\nSi no nos preocupamos por la autorrealización, la ley de la naturaleza nos obliga a trabajar muy arduamente, aunque no queramos hacerlo. En esta era, el ser humano se ha visto forzado a trabajar tan duro como el asno y el buey que tiran de las carretas. Estos son algunos ejemplos de las regiones adonde se envía a trabajar al asura, revelados por este verso del Śrī Īśopaniṣad. Si el hombre no cumple con sus deberes como ser humano, se ve obligado a transmigrar a los planetas llamados asurya, en las especies de vida degradadas, para trabajar arduamente en la ignorancia y la oscuridad. En el Bhagavad-gītā se afirma también que a los hombres que han alcanzado a medias la autorrealización —los que en sus vidas anteriores no pudieron completar el proceso de acercarse a Dios, pero lo intentaron sinceramente; en otras palabras, los que no lograron el éxito en la comprensión de su relación con Dios— se les da la oportunidad de aparecer en una familia de śuci o de śrīmata.\n\nŚuci significa un brāhmaṇa espiritualmente avanzado, y śrīmata significa un vaiśya, un miembro de la comunidad mercantil. Esto significa que a esos candidatos caídos se les da una mejor oportunidad de cultivar la autorrealización, en virtud de los sinceros esfuerzos que hicieron en vidas pasadas. Si a los candidatos caídos se les da la oportunidad de nacer en familias nobles y respetables, apenas podemos imaginar la condición de quienes han logrado pleno éxito en el intento. El simple hecho de intentar comprender a Dios garantiza que el siguiente nacimiento será en una familia noble. Pero aquellos que no hacen ningún intento de esa índole, que quieren permanecer cubiertos por la ilusión, demasiado materialistas y apegados al disfrute material, deben entrar en la región más oscura del infierno, como lo confirma toda la literatura Védica.\n\nEsos asuras materialistas a veces hacen alarde de religiosidad con la meta última de la prosperidad material. Sin embargo, el Bhagavad-gītā los censura, llamándolos hombres considerados grandes solo en virtud de una perfección falsa, respaldados por los votos de los ignorantes y por la riqueza material. Esos asuras, desprovistos de autorrealización y del concepto de īśāvāsya, el Señor, entrarán sin duda en las regiones más oscuras. La conclusión es que, como seres humanos, no estamos destinados únicamente a resolver problemas económicos sobre una plataforma tambaleante, sino también a resolver los problemas de la vida material en la que hemos sido puestos por las condiciones de la naturaleza."}
{"ref": "iso/4", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/4/", "verse_text": "> anejad ekaṁ manaso javīyo\n> nainad devā āpnuvan pūrvam arṣat\n> tad dhāvato 'nyān atyeti tiṣṭhat\n> tasminn apo mātariśvā dadhāti", "devanagari": "> अनेजदेकं मनसो जवीयो नैनद्देवा आप्नुवन्पूर्वमर्षत्।\n> तद्धावतोऽन्यानत्येति तिष्ठत्तस्मिन्नपो मातरिश्वा दधाति॥४॥", "synonyms": "*anejat*—fijo; *ekam*—uno; *manasaḥ*—que la mente; *javīyaḥ*—más veloz; *na*—no; *enat*—este Señor Supremo; *devāḥ*—los semidioses como Indra, etc.; *āpnuvan*—pueden aproximarse; *pūrvam*—el primero de todos; *arṣat*—aquel que lo sabe todo; *tat*—Él; *dhāvataḥ*—los que corren; *anyān*—a otros; *atyeti*—sobrepasa; *tiṣṭhat*—aunque situado; *tasmin*—en un lugar; *apaḥ*—el agua; *mātariśvā*—los dioses que controlan el viento y la lluvia; *dadhāti*—ejecutan.", "translation": "**La Personalidad de Dios, aunque está fija en Su morada, es más veloz que la mente y puede vencer a todos los que corren. Los poderosos semidioses no pueden acercarse a Él. Aunque está en un solo lugar, Él controla a quienes abastecen el aire y la lluvia. Él supera a todos en excelencia.**", "purport": "El Señor Supremo, que es la Absoluta Personalidad de Dios, no puede ser conocido mediante la especulación mental ni siquiera por el más grande de los filósofos. Solo Sus devotos pueden conocerlo, por Su misericordia. En el Brahma-saṁhitā se dice que el filósofo no devoto, aunque viaje a la velocidad de la mente o a la velocidad del aire, y aunque viaje por el espacio durante cientos de años, encontrará que el Absoluto sigue estando muy, muy lejos de él. Como se describe en los Upaniṣads, la Absoluta Personalidad de Dios tiene Su morada trascendental, conocida como Kṛṣṇa-loka, donde permanece ocupado en Sus pasatiempos. Pero mediante Su potencia inconcebible puede llegar simultáneamente a todas las partes de la energía creativa. En el Viṣṇu Purāṇa esta potencia se compara con la luz y el calor del fuego.\n\nEl fuego puede difundir su luz y su calor desde un solo lugar; de manera similar, la Absoluta Personalidad de Dios, aunque está fija en Su morada trascendental, puede difundir Sus diferentes energías por todas partes. Esas energías son innumerables, pero principalmente se clasifican en tres: la potencia interna, la potencia marginal y la potencia externa. En cada una de ellas hay cientos y millones de subdivisiones. Los semidioses dominantes, que están facultados para controlar la administración de los fenómenos naturales, tales como el aire, la luz, la lluvia, etc., se clasifican todos dentro de la potencia marginal de la Persona Absoluta. Los seres vivientes, incluidos los humanos, son también productos de la potencia marginal del Señor. El mundo material es la creación de la potencia externa del Señor, y el cielo espiritual, donde está situado el Reino de Dios, es la manifestación de Su potencia interna.\n\nLas diferentes energías del Señor Supremo están presentes en todas partes a través de Sus diferentes potencias. Aunque no hay diferencia entre Él y Sus energías, uno no debe concluir erróneamente que el Señor Supremo, por estar así distribuido en todas partes, tiene Su existencia personal únicamente en el Brahman impersonal. Los hombres están acostumbrados a llegar a conclusiones solo de acuerdo con su propia capacidad de comprensión. Pero el Señor Supremo no está sujeto a nuestra limitada capacidad de comprenderlo. Por esta razón los Upaniṣads nos advierten: nadie puede acercarse al Señor mediante su propia potencia limitada. En el Bhagavad-gītā, el Señor dice que nadie, ni siquiera los grandes ṛṣis y suras, puede conocerlo. ¿Qué decir, entonces, de los asuras, que ni siquiera están capacitados para entender los caminos del Señor?\n\nTodas estas palabras que se mencionan en el mantra cuatro del Śrī Īśopaniṣad sugieren con toda claridad que la Verdad Absoluta es, en última instancia, la Persona Absoluta; de lo contrario, no habría habido necesidad de mencionar tantas y tan variadas cosas en apoyo de Sus aspectos personales. Las partes integrales individuales de las potencias del Señor, aunque tienen todos los rasgos del Señor mismo, tienen esferas de actividad limitadas y, por lo tanto, son todas limitadas. Las partes integrales nunca son iguales al todo. En consecuencia, las partes integrales no pueden apreciar la potencia plena del Señor. Los seres vivientes necios e ignorantes, que son partes integrales del Señor, bajo la influencia de la energía material tratan de hacer conjeturas sobre la posición trascendental del Señor.\n\nEl Śrī Īśopaniṣad les advierte que no especulen mentalmente sobre la identidad del Señor. Hay que tratar de conocer la Trascendencia a partir de la fuente superior de los Vedas, que ya poseen el conocimiento de la Trascendencia. Cada parte del Todo Completo está dotada de una energía particular para actuar, y el olvido, por parte de esa parte integral, de sus actividades particulares se llama māyā, ilusión. Por eso el Śrī Īśopaniṣad nos ha advertido desde el mismo comienzo que debemos cuidarnos de desempeñar el papel que el Señor nos ha designado. Esto, sin embargo, no significa que el alma individual carezca de iniciativa propia. Por ser parte integral del Señor, debe tener también la iniciativa del Señor.\n\nEl uso correcto de la propia iniciativa, de la naturaleza activa de uno, con la inteligencia de entender que todo no es sino la potencia del Señor, puede llevarlo a uno a revivir su conciencia original, que perdió a causa de su contacto con māyā, la energía externa. Todo poder se obtiene del Señor; por lo tanto, cada poder particular debe utilizarse para ejecutar la voluntad del Señor, y no de otro modo. Aquel que ha adoptado una actitud sumisa puede conocer al Señor. Conocimiento perfecto significa conocer al Señor en todos Sus aspectos, conocer Sus potencias y saber cómo actúan esas potencias por Su voluntad. Estos temas los describe el Señor de modo exclusivo en el Bhagavad-gītā, que es la esencia de todos los Upaniṣads."}
{"ref": "iso/5", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/5/", "verse_text": "> tad ejati tan naijati\n> tad dūre tad v antike\n> tad antar asya sarvasya\n> tad u sarvasyāsya bāhyataḥ", "devanagari": "> तदेजति तन्नैजति तद्दूरे तद्वन्तिके।\n> तदन्तरस्य सर्वस्य तदु सर्वस्यास्य बाह्यतः॥५॥", "synonyms": "*tat*—este Señor Supremo; *ejati*—camina; *tat*—Él; *na*—no; *ejati*—camina; *tat*—Él; *dūre*—lejos; *tat*—Él; *u*—también; *antike*—muy cerca; *tat*—Él; *antaḥ*—dentro; *asya*—de esto; *sarvasya*—de todo; *tat*—Él; *u*—también; *sarvasya*—de todo; *asya*—de esto; *bāhyataḥ*—externo a.", "translation": "**El Señor Supremo camina y no camina. Está muy lejos, pero también está muy cerca. Está dentro de todo y, a su vez, está fuera de todo.**", "purport": "He aquí una explicación de las actividades trascendentales que el Señor Supremo ejecuta mediante Sus potencias inconcebibles. Aquí se mencionan dos pares de palabras contradictorias para demostrar la potencia inconcebible del Señor. Él camina y no camina. Estas dos frases son contradictorias. Si alguien puede caminar, es impropio decir que no puede caminar. Estas contradicciones muestran el inconcebible poder de Dios. Con nuestro limitado caudal de conocimiento no podemos dar cabida a tales cosas, y por eso concebimos al Señor en función de nuestros limitados poderes de comprensión. Los filósofos impersonalistas de la escuela māyāvāda aceptan únicamente la parte impersonal de las actividades del Señor y rechazan Su aspecto personal. La escuela bhāgavata, en cambio, acepta al Señor de las dos maneras, es decir, como personal e impersonal.\n\nY los bhāgavatas aceptan también Sus potencias inconcebibles. Sin la potencia inconcebible, las palabras «Señor Supremo» carecen de sentido. No debemos dar por sentado que, como no podemos ver a Dios ante nuestros ojos, el Señor carece de existencia personal. Para refutar esa clase de argumentos, el Śrī Īśopaniṣad nos advierte que el Señor está muy lejos de nosotros, pero que también está muy cerca de nosotros. La morada del Señor está más allá del cielo material, y no tenemos medios para medir siquiera el cielo material. Si tan solo el cielo material está tan sumamente lejos de nosotros, ¿qué decir del cielo espiritual, que está por completo más allá del cielo material? Que el cielo espiritual está situado muy, muy lejos del mundo material se confirma además en el Bhagavad-gītā.\n\nPero, a pesar de que el Señor está tan lejos, puede descender ante nosotros de inmediato, en menos de un segundo, a una velocidad más poderosa que la de la mente o la del aire. Puede caminar tan rápido que nadie puede superarlo. Este hecho ya se describió en el verso anterior. Sin embargo, cuando la Personalidad de Dios viene así ante nosotros, no Le hacemos caso. El Señor condena en el Bhagavad-gītā esa negligencia de la gente necia. El Señor dice que los necios se burlan de Él, tomándolo por uno más entre los seres mortales. Pero Él no es un ser mortal, ni viene ante nosotros con un cuerpo producido por la naturaleza material.\n\nHay muchos supuestos eruditos que dicen que cuando el Señor desciende, lo hace en un cuerpo de materia, como un ser viviente ordinario. Esos hombres necios ponen al Señor al mismo nivel que el hombre común, sin conocer Su poder inconcebible. Como está pleno de potencias inconcebibles, Dios puede aceptar nuestro servicio a través de cualquier clase de medio, y puede convertir Sus diferentes potencias conforme a Su propia voluntad. Los incrédulos argumentan que el Señor no puede encarnarse, o que, si acaso desciende, lo hace en una forma de energía material. Ese argumento queda anulado si aceptamos como realidades Sus potencias inconcebibles. Aunque Él aparezca ante nosotros en una forma de energía material, Le es perfectamente posible convertir la energía material en energía espiritual.\n\nSiendo una y la misma la fuente de las energías, las energías pueden utilizarse del modo apropiado conforme a la voluntad de esa fuente energética. Por ejemplo, el Señor aparece en la forma de arcā, las Deidades supuestamente hechas de tierra o de piedra. Sin embargo, esas formas, talladas en madera, en piedra o en cualquier otra materia, no son ídolos, como sostienen los iconoclastas. En el estado actual de nuestra imperfecta existencia material no podemos ver al Señor Supremo, debido a nuestra visión imperfecta. Pero, aun así, el Señor favorece a los devotos que quieren verlo por medio de la visión material, y aparece en una forma aparentemente material para aceptar el servicio de Sus devotos. Esto no significa que esos devotos, que se hallan en la etapa más baja del servicio devocional, estén adorando un ídolo.\n\nDe hecho, están adorando al Señor, que ha accedido a aparecer ante ellos de una manera que les resulta accesible. Esa forma arcā no está moldeada según la orden o el capricho del adorador, sino que existe eternamente con todos Sus atavíos. Esto lo puede percibir realmente el devoto sincero, pero no el ateo. En el Bhagavad-gītā el Señor dice que trata a Su devoto en proporción al grado de entrega de éste. Él Se reserva el derecho de no exponerse a cualquiera, sino únicamente a las almas que se entregan a Él. Por eso, para el alma entregada Él está siempre al alcance, mientras que para el alma que no se ha entregado está muy, muy lejos, y no es posible acercarse a Él.\n\nA este respecto hay dos palabras importantes en las Escrituras reveladas: saguṇa y nirguṇa, «con cualidades» y «sin cualidades». Saguṇa no significa que el Señor quede sujeto a las leyes de la naturaleza material cuando aparece, aunque tenga cualidades y aparezca en una forma material. Para Él no hay diferencia entre la energía material y la espiritual, porque Él es la fuente de esas energías. Él es el controlador de las diferentes energías, y por ello no puede estar en ningún momento bajo la influencia de ellas, como lo estamos nosotros. La energía material actúa conforme a Su dirección; por lo tanto, Él puede usar la energía material para Sus propósitos, sin que jamás Lo influya ninguna de las cualidades de Sus energías.\n\nNi por ello Se convierte jamás en una entidad sin forma. En última instancia, Él es la forma eterna, el Señor primigenio. Y la representación impersonal, la refulgencia Brahman, es el resplandor de Sus rayos personales, tal como los rayos del Sol son el resplandor del dios del Sol. Cuando el niño santo Prahlāda Mahārāja estaba en presencia de su padre ateo, éste le preguntó: «¿Dónde está tu Dios?». El niño Prahlāda respondió que Dios reside en todas partes. El padre entonces le preguntó, iracundo, si su Dios estaba dentro de la columna del palacio, y el niño dijo que sí. Al instante, el rey ateo hizo pedazos la columna que tenía frente a él, y el Señor apareció en ese momento desde dentro de la columna como Nṛsiṁha (la encarnación mitad hombre, mitad león) y mató al rey ateo.\n\nEsto significa que el Señor está dentro de todo, que es creado por Sus diferentes energías. Y mediante Su poder inconcebible puede aparecer en cualquier lugar para favorecer a Su devoto sincero. El Señor Nṛsiṁha apareció desde dentro de la columna no por orden del rey ateo, sino por el deseo de Su devoto Prahlāda. Un ateo no puede ordenar al Señor que aparezca, pero el Señor puede aparecer en cualquier lugar y en todas partes para mostrar misericordia a Su devoto. El Bhagavad-gītā lo confirma con la declaración de que el Señor aparece para aniquilar a los incrédulos y proteger a los creyentes. Por supuesto, para aniquilar a un incrédulo el Señor tiene energías y agentes suficientes que pueden hacer ese trabajo; pero favorecer al devoto es para Él una tarea placentera, y por eso desciende como encarnación.\n\nAsí pues, lo hace únicamente para favorecer a Sus devotos, y no con ningún otro propósito. En el Brahma-saṁhitā se dice que Govinda, el Señor primigenio, entra en todo mediante Su porción plenaria. Entra en el universo, así como en el átomo del universo. Está fuera en Su forma virāṭa, y está dentro como Antaryāmī. Como Antaryāmī, Él es testigo de todo lo que hacemos, y nos da los resultados de nuestras acciones en la forma de karma-phala. Nosotros mismos podemos olvidar lo que hemos hecho en vidas anteriores, pero como el Señor es el testigo de nuestras acciones, el resultado de éstas siempre está presente, y de todos modos tenemos que padecer las reacciones. En realidad, no existe nada excepto Dios, ni dentro ni fuera.\n\nTodo está manifestado de Sus diferentes energías, como el calor y la luz que emanan del fuego, lo cual significa que hay unidad entre las diversas energías. A pesar de esa unidad, sin embargo, el Señor, en Su forma personal, disfruta de todo lo que pueden disfrutar los diminutos sentidos de las diminutas entidades vivientes, que son Sus partes integrales."}
{"ref": "iso/6", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/6/", "verse_text": "> yas tu sarvāṇi bhūtāny\n> ātmany evānupaśyati\n> sarva-bhūteṣu cātmānaṁ\n> tato na vijugupsate", "devanagari": "> यस्तु सर्वाणि भूतान्यात्मन्येवानुपश्यति।\n> सर्वभूतेषु चात्मानं ततो न विजुगुप्सते॥६॥", "synonyms": "*yaḥ*—aquel que; *tu*—pero; *sarvāṇi*—todas; *bhūtāni*—entidades vivientes; *ātmani*—en relación con el Señor Supremo; *eva*—solo; *anupaśyati*—observa de manera sistemática; *sarva-bhūteṣu*—en cada ser viviente; *ca*—y; *ātmānam*—la Superalma; *tataḥ*—a partir de entonces; *na*—no; *vijugupsate*—odia a nadie.", "translation": "**La persona que lo ve todo en relación con el Señor Supremo, que ve a todas las entidades como partes integrales de Él y que ve al Señor Supremo dentro de todo, nunca odia nada ni a ningún ser.**", "purport": "He aquí una explicación del mahā-bhāgavata, la gran personalidad que lo ve todo en relación con la Suprema Personalidad de Dios. Hay tres etapas en la comprensión de la presencia del Señor Supremo: el kaniṣṭha adhikārī, la persona que está en la etapa más baja de la comprensión del Señor, acude a un lugar de adoración —un templo, una iglesia o una mezquita, según su tipo particular de fe religiosa— y allí adora conforme a los mandamientos de las Escrituras. Esos devotos piensan que el Señor está en el lugar de adoración y en ninguna otra parte. Esos devotos no pueden reconocer quién ocupa qué posición en la línea devocional, ni en cuanto a la comprensión del Señor Supremo. Siguen las fórmulas rutinarias y a veces riñen entre sí, considerando que un tipo particular de adoración es mejor que otro.\n\nEstos kaniṣṭha adhikārīs, situados en la etapa más baja de la devoción, reciben el nombre de devotos materialistas, es decir, los que apenas tratan de trascender el límite material para alcanzar el plano espiritual. Por encima de estos kaniṣṭha adhikārīs están los madhyam adhikārīs, los devotos que se encuentran en la etapa intermedia del servicio devocional. Estos madhyam adhikārīs observan cuatro principios en relación con el Señor Supremo, que son los siguientes: 1. ven, ante todo, al Señor Supremo; 2. ven, a continuación, a los devotos del Señor; 3. ven también a los inocentes, que carecen de conocimiento acerca de Dios; y, por último, 4. ven a los ateos, que no tienen fe en el Señor y que odian a los que siguen la línea devocional. El devoto madhyam adhikārī se comporta de manera diferente con los cuatro grupos antes mencionados.\n\nAdora al Señor, considerándolo el objeto del amor, y hace amistad con los que siguen la línea devocional. Trata de despertar el amor latente por Dios en el corazón de las personas inocentes, pero no se acerca a los ateos, que se burlan del mismísimo nombre del Señor. Por encima del madhyam adhikārī está el devoto uttama adhikārī, que lo ve todo en relación con el Señor Supremo. Éste no hace ninguna discriminación particular entre el ateo y el teísta, sino que ve en cada uno de ellos a la parte integral de Dios. Sabe que no hay diferencia entre un brāhmaṇa sumamente erudito y un perro callejero, porque ambos son del Señor, aunque con cuerpos diferentes debido a las diferentes cualidades de la acción material.\n\nLa partícula brāhmaṇa del Señor Supremo no ha hecho mal uso de la pequeña independencia que el Señor le dio, mientras que la partícula perro ha hecho mal uso de su independencia, y por ello la ley de la naturaleza la ha castigado, enjaulándola en la ignorante forma de un perro. Sin tomar en cuenta las acciones respectivas del brāhmaṇa y del perro, el uttama adhikārī trata de hacer el bien a ambos. A ese devoto erudito del Señor no lo confunden los cuerpos materiales del brāhmaṇa y del perro, sino que lo atrae la chispa espiritual que hay dentro de cada una de esas entidades. Aquellos que imitan al uttama adhikārī con su sentido de unidad o fraternidad, pero que se comportan en función de las relaciones corporales, son falsos filántropos.\n\nPor consiguiente, el concepto de fraternidad universal debe aprenderse del devoto uttama adhikārī del Señor, y no de una persona necia que carece de la visión correcta del alma individual y de la Superalma, la expansión plenaria del Señor Supremo, que mora en todas partes. En este mantra del Śrī Īśopaniṣad se menciona claramente que uno debe observar, o ver. Esto significa que hay que seguir al ācārya anterior, el maestro perfecto. Anupaśyati es la palabra sánscrita exacta que se usa a este respecto. Anu significa observar. Uno no debe tratar de ver las cosas tal como lo hace a simple vista. A simple vista no se puede ver nada correctamente, debido a los defectos materiales del ojo. No se puede ver correctamente a menos que se haya escuchado de una fuente superior.\n\nY la fuente más elevada es la sabiduría Védica, hablada por el Señor mismo. Esta verdad desciende por sucesión discipular: del Señor a Brahmā, de Brahmā a Nārada, de Nārada a Vyāsa, y de Vyāsa a muchos de sus discípulos. Antiguamente no había necesidad de poner por escrito el mensaje de los Vedas, porque la gente de épocas anteriores era más inteligente y tenía una memoria más aguda, y podía seguir las instrucciones con solo escucharlas una vez de labios de un maestro espiritual genuino. En la actualidad hay muchos comentarios sobre las Escrituras reveladas, pero la mayoría de ellos no siguen la línea de Śrīla Vyāsadeva, quien enseñó originalmente la sabiduría Védica. La obra final, más perfecta y sublime de Śrīla Vyāsadeva es el Śrīmad-Bhāgavatam, que es el comentario correcto del Vedānta-sūtra.\n\nDe manera similar, existe el Bhagavad-gītā, que fue hablado por el Señor mismo y que Vyāsadeva puso por escrito. Estas son las más importantes de las muchas Escrituras reveladas, y cualquier comentario que no se ajuste a los principios del Gītā o del Śrīmad-Bhāgavatam carece de autoridad. Hay una concordancia completa y simétrica entre los Upaniṣads, el Vedānta, los Vedas, el Bhagavad-gītā y el Śrīmad-Bhāgavatam. Por lo tanto, nadie debe tratar de llegar a conclusión alguna acerca de los Vedas sin recibir instrucción de los miembros de la línea de Vyāsadeva, o al menos de quienes creen en la Personalidad de Dios y en Sus diversas energías. Según el Bhagavad-gītā, solo quien ya se encuentra en el estado liberado puede convertirse en un devoto uttama adhikārī y ver a todos, a cada ser viviente, como su propio hermano.\n\nEsto no lo pueden ver los políticos, que siempre andan tras alguna ganancia material. Imitar este estado liberado es servir al cuerpo externo (por fama o alguna recompensa semejante), pero no es servir al alma espiritual. Esos imitadores no tienen información alguna del mundo espiritual. El uttama adhikārī ve el alma espiritual de la entidad viviente y la sirve como espíritu, lo cual incluye automáticamente la materia."}
{"ref": "iso/7", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/7/", "verse_text": "> yasmin sarvāṇi bhūtāny\n> ātmaivābhūd vijānataḥ\n> tatra ko mohaḥ kaḥ śoka\n> ekatvam anupaśyataḥ", "devanagari": "> यस्मिन्सर्वाणि भूतान्यात्मैवाभूद्विजानतः।\n> तत्र को मोहः कः शोक एकत्वमनुपश्यतः॥७॥", "synonyms": "*yasmin*—en la situación; *sarvāṇi*—todas; *bhūtāni*—las entidades vivientes; *ātmā*—el cit-kaṇa, o chispa espiritual; *eva*—solo; *abhūt*—existen como; *vijānataḥ*—de aquel que sabe; *tatra*—allí; *kaḥ*—qué; *mohaḥ*—ilusión; *kaḥ*—qué; *śokaḥ*—ansiedad; *ekatvam*—unidad en cualidad; *anupaśyataḥ*—de aquel que ve a través de la autoridad, o de aquel que ve constantemente de ese modo.", "translation": "**Aquel que siempre ve a todas las entidades vivientes como chispas espirituales, uno con el Señor en calidad, se convierte en un verdadero conocedor de las cosas. ¿Qué puede haber para él de ilusión o de ansiedad?**", "purport": "Con excepción de los dos devotos más avanzados antes descritos, nadie puede ver correctamente la posición espiritual del ser viviente. Las entidades vivientes son cualitativamente uno con el Señor Supremo, tal como las chispas del fuego son cualitativamente uno con la naturaleza del fuego. Pero las chispas no son fuego en lo que respecta a la cantidad. La cantidad de calor y de luz presente en el fuego no es igual a la cantidad de calor y de luz presente en las chispas. El mahā-bhāgavata, el gran devoto, ve la unidad en el sentido de que todo es energía del Señor Supremo. Y como no hay diferencia entre la energía y el energético, existe ese sentido de unidad. Sin calor y sin luz, la palabra fuego carece de sentido; y, sin embargo, desde el punto de vista analítico, el calor y la luz son diferentes del fuego.\n\nPero en síntesis, el calor, la luz y el fuego son una sola y misma cosa. Las palabras sánscritas que aparecen aquí, ekatvam anupaśyataḥ, significan ver la unidad de las entidades vivientes desde el punto de vista de las Escrituras reveladas. Cada chispa individual del Todo Supremo posee casi el ochenta por ciento de las cualidades conocidas del Todo, pero no es igual al Señor Supremo. Esas cualidades están presentes en una cantidad diminuta, ya que la entidad viviente no es más que una diminuta parte integral del Todo Supremo. Es como la gota de agua y el océano: la cantidad de sal presente en la gota nunca es comparable a la cantidad de sal presente en el océano entero. Pero la calidad de la sal presente en la gota es igual, en calidad, en composición química, a la que está presente en el océano.\n\nSi el ser viviente individual fuera igual al Señor Supremo tanto en calidad como en cantidad, no habría posibilidad alguna de que quedara sumergido bajo la influencia de la energía material. En los mantras anteriores ya se ha explicado que ningún ser viviente, ni siquiera los poderosos semidioses, puede superar al Ser Supremo en ningún aspecto. Por lo tanto, ekatvam no significa que el ser viviente sea igual al Señor Supremo en todos los aspectos. Significa, en un sentido más amplio, que hay un solo interés, tal como en una familia el interés de todos los miembros es uno. En una nación, aunque hay diferentes ciudadanos individuales, el interés nacional es uno. Por consiguiente, como las entidades vivientes son partes integrales de la misma familia Suprema, el interés del Ser Supremo y el de las partes integrales no son diferentes.\n\nTodo ser viviente es hijo del Ser Supremo. Como se dice en el Bhagavad-gītā, todas las criaturas vivientes de todo el universo —incluidas las aves, los reptiles, las hormigas, los seres acuáticos, los árboles, etc.— son emanaciones de la potencia marginal del Señor Supremo. Y, por lo tanto, todas pertenecen a la misma familia del Ser Supremo. En la vida espiritual no hay choque de intereses. Las entidades espirituales están destinadas al disfrute. Por naturaleza, por constitución, todo ser viviente —tanto el Señor Supremo como cada una de Sus diferentes partes integrales— está destinado a disfrutar eternamente. Los seres vivientes que están enjaulados en el tabernáculo material también buscan siempre el disfrute, pero lo buscan en un plano que no les corresponde.\n\nAparte de este mundo material existe el plano espiritual, donde el Ser Supremo disfruta con Sus innumerables asociados, sin el menor rastro de cualidades materiales. Ese plano se llama nirguṇa. En el plano nirguṇa no hay choques por el disfrute. Aquí, en el mundo material, siempre hay choques entre los diferentes seres individuales, porque aquí se ha perdido el centro del disfrute. El centro del disfrute es el Señor Supremo, que es el centro de la sublime y espiritual danza rāsa. Todos estamos destinados a unirnos a Él y a disfrutar de la vida con un único interés trascendental y sin ningún choque. Ese es el elevado plano del interés espiritual, y tan pronto como se comprende esa forma perfecta de unidad, no puede haber lugar para la ilusión ni para la lamentación.\n\nMāyā, la ilusión, significa una civilización sin Dios, cuyo resultado es la lamentación. La civilización atea patrocinada por los políticos modernos está siempre llena de ansiedades, y esa es la ley de la naturaleza. Nadie puede superar esa ley, como se afirma en el Bhagavad-gītā. Solo aquellos que se entregan a los pies de loto del Señor Supremo pueden vencer las estrictas leyes de la naturaleza. Así pues, si queremos librarnos de toda clase de ilusiones y ansiedades, y crear la unidad de todos los intereses diversos, debemos incluir a Dios en todas nuestras actividades. Los resultados de nuestras actividades deben emplearse en servir al interés del Señor, y no para ningún otro propósito, porque solo sirviendo al interés del Señor podemos sentir el interés ātma-bhūta que se menciona aquí, en el Śrī Īśopaniṣad.\n\nEse interés y el interés brahma-bhūta que se menciona en el Bhagavad-gītā son una sola y misma cosa: el Ātman Supremo, el Alma Suprema, es el Señor mismo, y el diminuto ātman es la entidad viviente. El Ātman Supremo, o Paramātmā, es el único que mantiene a todos los diminutos seres individuales, porque el Señor Supremo quiere obtener placer del afecto de ellos. El padre se expande en sus hijos y los mantiene para obtener placer. Si los hijos obedecen la voluntad del padre, los asuntos familiares marcharán sin tropiezos, con un solo interés y en una atmósfera agradable. Exactamente lo mismo está dispuesto, de manera trascendental, en el Brahman, la familia Absoluta del Param Brahman, el Espíritu Supremo. El Param Brahman es una persona, tanto como lo son las entidades individuales.\n\nNinguno de ellos es impersonal. Esas personalidades trascendentales están plenas de bienaventuranza trascendental, de conocimiento y de vida eterna. Esa es la verdadera posición de la existencia espiritual, y tan pronto como alguien es plenamente consciente de esa posición trascendental, se entrega de inmediato a los pies de loto del Ser Supremo, Śrī Kṛṣṇa. Pero esos mahātmās, las grandes almas, se ven muy rara vez, porque esa comprensión trascendental solo se alcanza después de muchísimos nacimientos. Sin embargo, una vez alcanzada, ya no hay más ilusión ni congoja, ni más miserias de la existencia material, ni el nacimiento y la muerte que experimentamos en el estado actual de nuestra vida. Esa es la información que recibimos de este mantra del Śrī Īśopaniṣad."}
{"ref": "iso/8", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/8/", "verse_text": "> sa paryagāc chukram akāyam avraṇam\n> asnāviram śuddham apāpa-viddham\n> kavir manīṣī paribhūḥ svayambhūr\n> yāthātathyato 'rthān vyadadhāc chāśvatībhyaḥ samābhyaḥ", "devanagari": "> स पर्यगाच्छुक्रमकायमव्रणमस्नाविरँ शुद्धमपापविद्धम्।\n> कविर्मनीषी परिभूः स्वयम्भूर्याथातथ्यतोऽर्थान्\n> व्यदधाच्छाश्वतीभ्यः समाभ्यः॥८॥", "synonyms": "*saḥ*—esa persona; *paryagāt*—debe saber de hecho; *śukram*—el omnipotente; *akāyam*—incorpóreo; *avraṇam*—irreprochable; *asnāviram*—sin venas; *śuddham*—antiséptico; *apāpa-viddham*—profiláctico; *kaviḥ*—omnisciente; *manīṣī*—filósofo; *paribhūḥ*—el más grande de todos; *svayambhūḥ*—autosuficiente; *yāthātathyataḥ*—conforme a; *arthān*—lo deseable; *vyadadhāt*—otorga; *śāśvatībhyaḥ*—inmemorial; *samābhyaḥ*—tiempo.", "translation": "**Esa persona debe conocer de hecho al más grande de todos, quien es incorpóreo, omnisciente, irreprochable, sin venas, puro e incontaminado, el filósofo autosuficiente que satisface los deseos de todos desde tiempo inmemorial.**", "purport": "He aquí la descripción de la forma trascendental y eterna de la Absoluta Personalidad de Dios. El Señor Supremo no carece de forma. Él tiene Su propia forma trascendental, que no se parece en absoluto a las formas del mundo mundano. Las entidades vivientes de este mundo tienen formas corporales que les da la naturaleza material, y funcionan como cualquier máquina material. La estructura fisiológica y anatómica del cuerpo de un ser viviente exige una construcción mecánica, con venas y demás en el cuerpo. Pero en el cuerpo trascendental del Señor no hay nada parecido a venas. Aquí se afirma claramente que Él es incorpóreo. Eso significa que no hay diferencia entre Su cuerpo y Su alma, y que Él no acepta un cuerpo bajo la ley de la naturaleza, como nosotros.\n\nEn el concepto material de la vida corporal, el alma es diferente del cuerpo denso y de la mente sutil. Sin embargo, el Señor Supremo está aparte de semejante división en compartimentos. En el Señor Supremo no existe nada semejante a una diferencia entre cuerpo y mente. Él es el Todo Completo, y Su mente, Su cuerpo y Él mismo son una sola y misma cosa. En el Brahma-saṁhitā hay una descripción similar del cuerpo del Señor Supremo. Allí se Le describe como sac-cid-ānanda-vigraha. Esto significa que Él es la forma eterna que representa plenamente la existencia, el conocimiento y la bienaventuranza trascendentales. La literatura Védica afirma con claridad que Él tiene un tipo de cuerpo trascendental completamente diferente, y por eso a veces se Le describe como carente de forma.\n\nEsa carencia de forma significa que no tiene una forma como la nuestra, o que carece de una forma que nosotros podamos percibir. En el Brahma-saṁhitā se dice además que el Señor puede hacer todo y cualquier cosa con cualquiera de las partes de Su cuerpo. Allí se dice que con todas y cada una de las partes de Su cuerpo, por ejemplo la mano, puede realizar el trabajo de los demás sentidos. Esto significa que el Señor puede caminar con Sus manos, aceptar un objeto con Sus piernas, ver con Sus manos y Sus pies, y comer con Sus ojos. En los mantras del Śruti se dice que Él no tiene manos ni piernas como las nuestras, sino un tipo diferente de manos y piernas, con las cuales puede aceptar todo lo que Le ofrecemos y caminar más rápido que nadie, por cualquier parte.\n\nTodo esto se confirma en este mantra del Śrī Īśopaniṣad con el uso de palabras tales como «omnipotente». La Śrī vigraha del Señor, Su forma adorable, que instalan en los templos los ācāryas autorizados que han comprendido al Señor conforme al mantra siete, tampoco es diferente de la forma original del Señor. La forma original del Señor es la de Śrī Kṛṣṇa. Śrī Kṛṣṇa Se expande en un número ilimitado de formas, tales como Baladeva, Rāma, Nṛsiṁha, Varāha, etc., y todas ellas son la misma y única Personalidad de Dios. De manera similar, la arcā-vigraha que se adora en los templos es también una forma expandida del Señor. Por adorar la arcā-vigraha del Señor, uno puede acercarse de inmediato al Señor, quien acepta el servicio del devoto mediante Su energía omnipotente, sin reproche alguno.\n\nLa vigraha del Señor desciende a petición de los ācāryas, los maestros santos, y actúa exactamente de la manera original, mediante Su energía omnipotente. La gente necia, que carece de conocimiento de estos mantras del Śrī Īśopaniṣad y de los demás mantras del Śruti, considera que la Śrī vigraha que adoran los devotos puros está hecha de elementos materiales. A los ojos imperfectos de la gente necia, o de los kaniṣṭha adhikārīs, esa forma parece material. Pero esas personas de poco conocimiento ignoran que el Señor, siendo omnipotente y omnisciente, puede transformar la materia en espíritu y el espíritu en materia, según Su deseo. En el Bhagavad-gītā, el Señor lamenta la condición caída de los hombres de poco conocimiento que consideran material el cuerpo del Señor porque Él desciende a este mundo como un hombre.\n\nEsas personas mal informadas no conocen la omnipotencia del Señor. Por eso, a los especuladores mentales el Señor no Se les manifiesta en plenitud. Él solo puede ser apreciado en proporción a la entrega que se Le ofrece. Y la condición caída de las entidades vivientes se debe por entero al olvido de nuestra relación con Dios. En este mantra, así como en muchos otros de los Vedas, se menciona claramente que el Señor abastece desde tiempo inmemorial. El ser viviente primero desea, y luego el Señor le proporciona el objeto de su deseo en proporción a sus méritos. Si un hombre quiere ser juez del tribunal supremo, no solo debe haber adquirido las cualidades necesarias, sino que además debe depender de la disposición de la autoridad competente, que es la que puede otorgar el título de juez del tribunal supremo.\n\nLa simple adquisición de las cualidades de juez del tribunal supremo no basta para ocupar el puesto. Éste lo debe conceder alguna autoridad superior. De manera similar, el Señor otorga el disfrute al ser viviente en proporción a sus méritos, es decir, conforme a la ley del karma. Sin embargo, esos méritos no bastan sin la misericordia del Señor. Por lo general, el ser viviente no sabe qué pedirle al Señor, ni para qué puesto capacitarse. No obstante, cuando el ser viviente conoce su posición constitucional, pide que se le acepte en la compañía trascendental del Señor para prestarle servicio amoroso trascendental. En lugar de pedir eso, el ser viviente, bajo la influencia de la naturaleza material, pide muchas otras cosas, y en el Bhagavad-gītā se describe esa mentalidad como inteligencia dividida, o ramificada.\n\nLa inteligencia espiritual es una, pero la opuesta es de muchas variedades. En el Śrīmad-Bhāgavatam se dice que las personas cautivadas por las bellezas temporales de la energía externa olvidan la verdadera meta de la vida, que es ir de regreso a Dios. Olvidando esto, uno trata de arreglar las cosas mediante diversos planes y programas, lo cual se compara con el proceso de masticar lo ya masticado. Pero el Señor es tan bondadoso que permite al ser viviente olvidadizo actuar así, sin interferir en sus actividades. Si un ser viviente quiere ir al infierno, el Señor se lo permite sin interferir, y si quiere volver al hogar, de regreso a Dios, el Señor también lo ayuda a lograrlo.\n\nAquí se describe a Dios como paribhūḥ, el más grande de todos. Nadie es más grande que Él, ni igual a Él. A los demás seres vivientes se les describe aquí como mendigos que piden al Señor, y el Señor les proporciona lo que desean. Si las demás entidades fueran iguales al Señor en potencia, si fueran omnipotentes u omniscientes, no habría posibilidad alguna de mendigar del Señor ni siquiera la supuesta liberación. La verdadera liberación del ser viviente consiste en ir de regreso a Dios. De lo contrario, la liberación tal como la concibe el impersonalista seguirá siendo un mito, y la mendicidad en busca de la complacencia de los sentidos tendrá que continuar eternamente, a menos que el mendigo recobre el buen sentido y comprenda su posición constitucional. El Señor Supremo es autosuficiente.\n\nCuando el Señor Kṛṣṇa apareció en la Tierra hace 5.000 años, mostró la manifestación plena de Dios mediante Sus diversas actividades. En Su infancia mató a muchos demonios poderosos, sin que hubiera posibilidad alguna de que hubiese adquirido ese poder mediante algún esfuerzo externo. Levantó la colina Govardhana sin haber practicado halterofilia. Bailó con las gopīs sin restricción social alguna y sin el menor reproche. Aunque las gopīs se acercaron a Él con sentimientos de amor conyugal, la relación entre las gopīs y el Señor Kṛṣṇa ha sido adorada incluso por el Señor Caitanya, que era un sannyāsī estricto y un seguidor riguroso de las regulaciones disciplinarias. Para confirmarlo, el Śrī Īśopaniṣad dice que Él es «antiséptico» y «profiláctico», puro e incontaminado. Es antiséptico en el sentido de que incluso una cosa impura, según la estimación del mundo mundano, puede purificarse con solo tocarlo a Él.\n\nLa palabra «profiláctico» se refiere a Su compañía, y se menciona en el Bhagavad-gītā. Allí se dice que un devoto escrupuloso puede parecer al principio durācāra, una persona de mala conducta. Aun así, se le debe considerar puro, porque está en el sendero correcto. Esa es la naturaleza profiláctica de la compañía del Señor. El Señor es apāpa-viddham, es decir, nada parecido al pecado puede tocarlo. Aunque haga algo que parezca pecaminoso, esas acciones son todas buenas, pues no hay posibilidad de que el pecado Lo afecte. En todas las circunstancias Él es śuddham, lo más purificado, y a menudo se Le compara con el Sol. El Sol extrae la humedad de muchos lugares intocables de la tierra y, aun así, permanece puro. De hecho, purifica las cosas detestables con su efecto esterilizador. Si el Sol, que no es más que un objeto material, es tan poderoso, podemos imaginar la pureza y la fuerza del Señor Todopoderoso."}
{"ref": "iso/9", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/9/", "verse_text": "> andhaṁ tamaḥ praviśanti\n> ye 'vidyām upāsate\n> tato bhūya iva te tamo\n> ya u vidyāyām ratāḥ", "devanagari": "> अन्धं तमः प्रविशन्ति येऽविद्यामुपासते।\n> ततो भूय इव ते तमो य उ विद्यायाँ रताः॥९॥", "synonyms": "*andham*—ignorancia burda; *tamaḥ*—oscuridad; *praviśanti*—entran en; *ye*—quienes; *avidyām*—nesciencia; *upāsate*—adoran; *tataḥ*—que eso; *bhūyaḥ*—aún más; *iva*—como; *te*—ellos; *tamaḥ*—oscuridad; *ye*—quienes; *u*—también; *vidyāyām*—en el cultivo del conocimiento; *ratāḥ*—ocupados.", "translation": "**Aquellos que se dedican al cultivo de actividades de nesciencia entrarán en la región más oscura de la ignorancia. Peores aún son quienes se dedican al supuesto cultivo del conocimiento.**", "purport": "En este mantra hay un estudio comparativo de vidyā y avidyā. Avidyā, la ignorancia, es indudablemente peligrosa, pero vidyā, el conocimiento, cuando es erróneo o está mal dirigido, es aún más peligroso. En la civilización humana moderna, esta explicación del Śrī Īśopaniṣad es más aplicable que en ninguna otra época del pasado. La civilización moderna ha avanzado considerablemente en materia de educación de las masas y, sin embargo, el resultado es que la gente es más infeliz que antes, debido al excesivo énfasis en el avance material, sin gusto alguno por el aspecto más importante de la vida: el aspecto espiritual. En lo que respecta a vidyā, el primer mantra del Śrī Īśopaniṣad ha explicado con toda claridad que el Señor Supremo es el propietario de todo, y que el olvido de este hecho se llama ignorancia.\n\nCuanto más olvida el hombre este hecho de la vida, más se hunde en la oscuridad; y, en vista de ello, una civilización atea orientada hacia el supuesto avance de la educación es más peligrosa que una civilización en la que las masas son menos avanzadas. Hay diferentes clases de hombres, llamados karmīs, jñānīs y yogīs. Los karmīs son los que se dedican a las actividades de complacencia de los sentidos. Casi el 99,9 por ciento de la gente de la civilización moderna se dedica a las actividades de complacencia de los sentidos bajo las banderas de diversas actividades, tales como el industrialismo, el desarrollo económico, el altruismo, la conciencia política, etc. Pero todas esas actividades se basan, en mayor o menor medida, en la satisfacción de los sentidos, sin referencia alguna a la clase de conciencia de Dios que se describe en el primer mantra del Śrī Īśopaniṣad.\n\nEn el lenguaje del Bhagavad-gītā, los que se dedican a la complacencia burda de los sentidos son mūḍhas, y están en la oscuridad, como el asno, símbolo de la estupidez. Quienes se dedican simplemente a perseguir la complacencia de los sentidos, sin ningún verdadero provecho en la vida, están adorando avidyā, según la estimación del Śrī Īśopaniṣad. Y los que desempeñan el papel de ayudar a esa clase de civilización en nombre del avance educativo hacen más daño que los que se hallan en el plano de la complacencia burda de los sentidos. El avance del saber en manos de gente atea es tan peligroso como una valiosa joya en la cabeza de una cobra. La cobra adornada con esa valiosa joya es tan peligrosa como la que no está adornada.\n\nAsimismo, según el Hari-bhakti-sudhodaya, el avance de las actividades educativas de un pueblo ateo es como la decoración de un cadáver. En la India, como en muchos otros países, algunas personas siguen la costumbre de encabezar una procesión con un cadáver adornado, para placer de los parientes que se lamentan. En el mismo sentido, la civilización moderna es un remiendo de actividades destinadas a cubrir las perpetuas miserias de la existencia material. Esas actividades apuntan a la complacencia de los sentidos; pero por encima de los sentidos está la mente, por encima de la mente está la inteligencia, y por encima de la inteligencia está el alma. Por lo tanto, la meta de la educación debe ser la autorrealización, la comprensión de los valores espirituales del alma. Toda educación que no conduzca a esa comprensión de la vida debe considerarse avidyā, nesciencia.\n\nY cultivar semejante nesciencia significa descender a la región más oscura de la ignorancia. Esos educadores equivocados se conocen en el lenguaje Védico con cuatro nombres: 1. veda-vāda-rata, 2. māyayā apahṛta-jñāna, 3. āsuraṁ bhāvam y 4. narādhama. La gente veda-vāda-rata se hace pasar por muy erudita en la literatura Védica, pero, por desgracia, se desvía por completo del propósito de los Vedas. En el Bhagavad-gītā se dice que el propósito de los Vedas es conocer a la Personalidad de Dios, pero estos hombres veda-vāda-rata no tienen el menor interés en la Personalidad de Dios. Por el contrario, los fascinan resultados tales como la obtención del cielo. Como se dice en el mantra uno del Śrī Īśopaniṣad, debemos saber que la Personalidad de Dios es el propietario de todo, y debemos estar satisfechos con la porción de las necesidades de la vida que se nos ha asignado.\n\nEl propósito de toda la literatura Védica es despertar esa conciencia de Dios en el ser viviente olvidadizo, y ese mismo principio se presenta de diversas maneras en las diversas Escrituras del mundo, para la comprensión de la necia humanidad. Así pues, el propósito último es llevarlo a uno de regreso a Dios. Pero la gente veda-vāda-rata, en lugar de comprender el sentido de los Vedas, da por sentado que las cuestiones secundarias, tales como la obtención del placer celestial para complacer los sentidos —cuya codicia es, en primer lugar, la causa misma de su cautiverio material—, son el fin último de los Vedas. Esa gente desencamina a los demás interpretando erróneamente la literatura Védica, y a veces condena los Purāṇas, que son explicaciones Védicas auténticas destinadas a los legos.\n\nLos veda-vāda-ratas elaboran sus propias explicaciones de los Vedas, desatendiendo la autoridad de los grandes maestros, los ācāryas, y tienden a encumbrar a alguna persona sin escrúpulos de entre ellos mismos como máximo exponente del conocimiento Védico. Este mantra del Śrī Īśopaniṣad condena especialmente a esos hombres con la muy apropiada palabra sánscrita vidyā-rata. Vidyā significa Veda, porque el Veda es el origen de todo conocimiento, y rata significa dedicado. Vidyā-rata significa, pues, dedicado al estudio de los Vedas. Así, los supuestos vidyā-ratas quedan aquí condenados, porque, por desobedecer a los ācāryas, no saben cuál es el propósito de los Vedas. Esos veda-vāda-ratas están acostumbrados a buscar en cada palabra de los Vedas un significado que convenga a sus propios fines.\n\nNo saben que la literatura Védica no es una colección de libros ordinarios y que solo se puede entender a través de la cadena de sucesión discipular. Hay que acudir a un maestro espiritual genuino para entender el mensaje trascendental de los Vedas. Esa es la indicación del Kaṭha Upaniṣad. Pero esta gente veda-vāda-rata tiene sus propios ācāryas, que no están en la cadena de la sucesión discipular trascendental. Así pues, por interpretar erróneamente la literatura Védica, avanzarán hacia la región más oscura de la ignorancia, aún más que quienes carecen por completo de conocimiento de los Vedas. La clase de hombres māyayā apahṛta-jñāna son los «dioses» autoproclamados. Esos hombres piensan que ellos mismos son Dios y que no hay necesidad de adorar a ningún otro Dios.\n\nAcceden a adorar a un hombre ordinario si resulta ser rico, pero jamás adorarán a la verdadera Personalidad de Dios. Esos necios no pueden reconocer su propia necedad en lo que respecta a la cuestión de cómo es posible que Dios haya quedado atrapado por la ilusión. Si Dios pudiera quedar atrapado por la ilusión, la ilusión sería más poderosa que Dios. Pero ellos también dicen que Dios es todopoderoso. Si Dios es todopoderoso, ¿cómo puede ser dominado por la ilusión? Los dioses autoproclamados no pueden responder con mucha claridad a todas estas preguntas, pero se dan por satisfechos con haberse convertido ellos mismos en Dios."}
{"ref": "iso/10", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/10/", "verse_text": "> anyad evāhur vidyayā-\n> nyad āhur avidyayā\n> iti śuśruma dhīrāṇāṁ\n> ye nas tad vicacakṣire", "devanagari": "> अन्यदेवाहुर्विद्ययाऽन्यदाहुरविद्यया।\n> इति शुश्रुम धीराणां ये नस्तद्विचचक्षिरे॥१०॥", "synonyms": "*anyat*—diferente; *eva*—ciertamente; *āhuḥ*—se dijo; *vidyayā*—mediante el cultivo del conocimiento; *anyat*—diferente; *āhuḥ*—se dijo; *avidyayā*—mediante el cultivo de la nesciencia; *iti*—así; *śuśruma*—escuché; *dhīrāṇām*—de los sobrios; *ye*—quienes; *naḥ*—a nosotros; *tat*—eso; *vicacakṣire*—explicaron.", "translation": "**Los sabios nos han explicado que del cultivo del conocimiento se deriva un resultado, y se dice que del cultivo de la nesciencia se obtiene un resultado diferente.**", "purport": "El cultivo del conocimiento puede llevarse a cabo de manera práctica de la siguiente forma, como se aconseja en el Bhagavad-gītā (Capítulo Trece). Allí se dice que: 1. Uno mismo debe volverse un perfecto caballero y aprender a ofrecer el debido respeto a las demás personas. 2. Uno no debe hacerse pasar por religioso simplemente en busca de nombre y fama. 3. Uno no debe convertirse en una fuente de ansiedad para los demás con las acciones de su cuerpo, de su mente o de sus palabras. 4. Uno debe aprender la tolerancia, aun cuando haya provocación de parte de otros. 5. Uno debe aprender a evitar la duplicidad en sus tratos con los demás. 6. Uno debe tener un maestro espiritual genuino que pueda conducirlo gradualmente hasta la etapa de la comprensión espiritual, y a ese ācārya o maestro espiritual debe someterse con servicio y preguntas pertinentes.\n\n7. Uno debe seguir los principios regulativos prescritos en las Escrituras reveladas a fin de acercarse al plano de la autorrealización. 8. Uno debe estar firmemente establecido en los preceptos de las Escrituras reveladas. 9. Uno debe abstenerse por completo de las prácticas que van en detrimento del interés de la autorrealización. 10. Uno no debe aceptar más de lo que requiere para el mantenimiento del cuerpo. 11. Uno no debe identificarse falsamente con la cubierta material del cuerpo burdo, ni considerar como propios a aquellos que están relacionados con su cuerpo. 12. Uno siempre debe recordar que, mientras tenga un cuerpo material, deberá enfrentarse a las miserias del nacimiento, la muerte, la vejez y la enfermedad repetidos.\n\nDe nada sirve hacer planes para librarse de estas miserias del cuerpo material. Lo mejor es encontrar los medios por los cuales uno pueda recobrar su identidad espiritual. 13. Uno no debe apegarse más que a las necesidades de la vida requeridas para el avance espiritual. 14. Uno no debe apegarse a la esposa, los hijos y el hogar más de lo que ordenan las Escrituras reveladas. 15. Uno no debe sentirse feliz ni afligido ante las cosas deseables e indeseables creadas por la mente. 16. Uno debe volverse un devoto puro de la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, y servirle con suma atención. 17. Uno debe desarrollar el gusto por residir en un lugar apartado, con una atmósfera tranquila y serena favorable al cultivo espiritual, y evitar así los lugares congestionados donde se congregan los no devotos.\n\n18. Uno debe volverse un científico o un filósofo e investigar en el campo del conocimiento espiritual —no del conocimiento material—, reconociendo que el conocimiento espiritual es permanente, mientras que el conocimiento material termina con la muerte del cuerpo. Estos dieciocho puntos forman un proceso gradual para desarrollar el verdadero conocimiento. Con excepción de estos dieciocho puntos, todo lo demás queda agrupado dentro de la categoría de la nesciencia. Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura, un gran ācārya, dijo que todas las formas de conocimiento material son meros aspectos externos de la energía ilusoria, y que al cultivarlas uno no se vuelve mejor que un asno. Aquí, en el Śrī Īśopaniṣad, se repite el mismo principio. El avance material del conocimiento significa, en realidad, convertir al ser humano a la condición de un asno. Algunos políticos materialistas, cubiertos con vestiduras espirituales, censuran el sistema actual de civilización tildándolo de satánico, pero por desgracia no se preocupan por el cultivo del verdadero conocimiento que se describe en el Bhagavad-gītā, y por eso no pueden cambiar la situación satánica.\n\nEn el orden moderno de las cosas, hasta un muchacho se cree autosuficiente y no ofrece ningún respeto a los hombres mayores. Así, debido al tipo equivocado de educación que imparten nuestras universidades, los jóvenes de todo el mundo se han convertido en causa de dolor de cabeza para las personas mayores. Por eso el Śrī Īśopaniṣad advierte muy enérgicamente que el cultivo de la nesciencia es diferente del cultivo del conocimiento. Las universidades son, por así decirlo, meros centros de nesciencia; en consecuencia, los científicos se afanan en descubrir armas letales para exterminar la existencia de otros países. A los estudiantes universitarios de hoy no se les dan instrucciones sobre los principios regulativos del brahmacarya, el proceso espiritual de la vida, ni tienen fe alguna en los respectivos mandamientos de las Escrituras. Los principios religiosos se enseñan únicamente en busca de nombre y fama, y no para llevarlos a la práctica.\n\nAsí pues, hay animadversión no solo en los campos social y político, sino también en el campo de la religión. El nacionalismo en diferentes partes del mundo también se ha desarrollado a causa de esta educación nesciente de la gente. Las personas no saben que esta diminuta Tierra es solo un terrón de materia que flota en el inconmensurable espacio material junto con muchos otros terrones. En comparación con la vastedad del espacio, estos terrones materiales son como partículas de polvo en el aire. Como Dios ha hecho bondadosamente que estos terrones de materia sean completos en sí mismos, están perfectamente equipados con todo lo necesario para flotar en el espacio. Los conductores de nuestros sputniks están muy orgullosos de sus logros, pero no miran al Conductor Supremo de estos sputniks más grandes y gigantescos llamados planetas.\n\nHay innumerables soles que ocupan el espacio, con innumerables organizaciones de sistemas planetarios. Nosotros, pequeñas criaturas, partes infinitesimales del Señor Supremo, estamos tratando de dominar estos ilimitados planetas mediante el nacimiento y la muerte repetidos, pero por lo general la vejez y la enfermedad nos frustran. Este lapso de vida humana está programado para unos cien años, aunque gradualmente va disminuyendo hasta el límite de los veinte o treinta años de vida. Gracias al cultivo de la educación nesciente, los hombres embaucados han creado dentro de estos planetas sus propios nacionalismos para aferrarse al disfrute de los sentidos durante esos escasos veinte o treinta años. Esos necios trazan diversos planes para hacer que alguna porción demarcada de la Tierra sea lo más perfecta posible, lo cual resulta, en última instancia, ridículo.\n\nY con ese propósito, todas y cada una de las naciones se han convertido en una fuente de ansiedad para las demás. Más del 50 % de su energía se desperdicia en medidas de defensa, sin preocuparse por el verdadero cultivo del conocimiento, y aun así se enorgullecen falsamente de estar avanzadas tanto en el conocimiento material como en el espiritual. El Śrī Īśopaniṣad advierte sobre este modo defectuoso de educación, y el Bhagavad-gītā da instrucciones acerca del desarrollo del verdadero conocimiento. En este mantra hay una indicación de que la instrucción del vidyā, el conocimiento, debe recibirse del dhīra. Dhīra significa imperturbado, no perturbado por la ilusión material. Nadie puede estar imperturbado a menos que posea una comprensión espiritual perfecta. Quien ha alcanzado la comprensión espiritual perfecta ya no anhela nada adquirido ni se lamenta por nada perdido.\n\nSemejante dhīra ha comprendido que el cuerpo y la mente materiales que ha adquirido por el contacto material fortuito son elementos extraños, y por eso simplemente saca el mejor provecho de un mal negocio. El cuerpo y la mente materiales son un mal negocio para la entidad viviente espiritual. La entidad viviente tiene diferentes funciones en el mundo viviente, pero este mundo material está muerto. Mientras las chispas espirituales vivientes manipulan los terrones muertos de materia, el mundo muerto parece un mundo viviente. Pero en realidad son las almas vivientes, las partes integrales del Ser Viviente Supremo, las que mueven el mundo. Los dhīras son aquellos que han llegado a conocer todos estos hechos por haberlos oído de labios de las autoridades superiores, y que los han comprendido siguiendo los principios regulativos.\n\nPara seguir los principios regulativos, uno debe ponerse al amparo de un maestro espiritual genuino. El mensaje trascendental desciende del maestro espiritual al discípulo junto con los principios regulativos, y no por la vía azarosa de la educación nesciente. Uno solo puede volverse un dhīra oyendo con sumisión a la Personalidad de Dios. El discípulo perfecto debe ser como Arjuna, y el maestro espiritual debe ser tan bueno como el Señor mismo. Estos son los procesos para aprender vidyā, el conocimiento, del dhīra, el imperturbado. El adhīra, aquel que no se ha sometido al adiestramiento de un dhīra, no puede ser un líder instructivo. Los políticos modernos que se hacen pasar por dhīras son ellos mismos adhīras. No se puede esperar de ellos un conocimiento perfecto. Están atareados en su propia remuneración en dólares y libras. ¿Cómo pueden, entonces, conducir a la masa de gente por el sendero correcto de la autorrealización? Para recibir una verdadera educación en la vida, uno debe oír sumisamente al dhīra."}
{"ref": "iso/11", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/11/", "verse_text": "> vidyāṁ cāvidyāṁ ca yas\n> tad vedobhayaṁ saha\n> avidyayā mṛtyuṁ tīrtvā\n> vidyayāmṛtam aśnute", "devanagari": "> विद्यां चाविद्यां च यस्तद्वेदोभयँ सह।\n> अविद्यया मृत्युं तीर्त्वा विद्ययाऽमृतमश्नुते॥११॥", "synonyms": "*vidyām*—conocimiento de hecho; *ca*—y; *avidyām*—nesciencia; *ca*—y; *yaḥ*—una persona que; *tat*—eso; *veda*—sabe; *ubhayam*—ambos; *saha*—simultáneamente; *avidyayā*—mediante el cultivo de la nesciencia; *mṛtyum*—muerte repetida; *tīrtvā*—trascendiendo; *vidyayā*—mediante el cultivo del conocimiento; *amṛtam*—inmortalidad; *aśnute*—disfruta.", "translation": "**Solo aquel que puede aprender simultáneamente el proceso de la nesciencia y el del conocimiento trascendental puede trascender la influencia del nacimiento y la muerte repetidos, y disfrutar de todas las bendiciones de la inmortalidad.**", "purport": "Desde el comienzo del mundo material, todos tratan de conseguir una vida permanente, pero la ley de la Naturaleza es tan cruel que nadie ha escapado de la mano de la muerte. Nadie quiere morir. Eso es un hecho práctico. Tampoco quiere nadie volverse viejo ni enfermarse. Pero la ley de la Naturaleza no concede a nadie inmunidad contra la muerte, la vejez ni la enfermedad. El avance del conocimiento material no ha resuelto estos problemas de la vida. La ciencia material puede descubrir la bomba nuclear para acelerar el proceso de la muerte, pero no puede descubrir nada que proteja al hombre de las crueles manos de la muerte, la enfermedad y la vejez. Por los Purāṇas conocemos las actividades de Hiraṇyakaśipu: este rey estaba muy avanzado materialmente y, con sus adquisiciones materiales, con la fuerza de su nesciencia, quiso conquistar la muerte.\n\nSe sometió a un tipo de meditación tan severa que todos los sistemas planetarios se perturbaron con sus poderes místicos. Obligó al creador del universo, el semidiós llamado Brahmā, a descender ante él, y entonces le pidió la bendición de volverse un amara, alguien que no muere. Brahmā, sin embargo, se negó a otorgar esa bendición, porque ni siquiera él, el creador material, que tiene el mando sobre todos los planetas, es un amara. Brahmā tiene una larga duración de vida, como se confirma en el Bhagavad-gītā, pero eso no significa que no tenga que morir. Hiraṇya significa oro, y kaśipu significa lecho mullido. Este señor estaba interesado en esas dos cosas —el dinero y las mujeres—, y quería disfrutar de ese tipo de vida volviéndose artificialmente inmortal.\n\nLe pidió a Brahmā muchas cosas de manera indirecta, con la esperanza de satisfacer su deseo de volverse un amara. Pidió la bendición de no ser matado por ningún hombre, animal, dios ni ser viviente alguno dentro de las categorías de las 8.400.000 especies. También pidió no morir ni en la tierra, ni en el aire, ni en el agua, ni por arma alguna. Y así sucesivamente; Hiraṇyakaśipu pensó neciamente que esto le garantizaría protección contra la muerte. Pero al final, aunque Brahmā le otorgó todas esas bendiciones, fue matado por la Personalidad de Dios en Su Forma de mitad hombre, mitad león. Y no se usó ningún arma para matarlo, salvo las uñas del Señor. Fue matado sobre el regazo del maravilloso Ser Viviente que estaba más allá de su concepción.\n\nLo esencial aquí es que ni siquiera Hiraṇyakaśipu, el más poderoso de los materialistas, pudo volverse inmortal con sus diversos planes. ¿Qué lograrán, entonces, los diminutos Hiraṇyakaśipus de hoy, cuyos planes se ven frustrados a cada momento? El Śrī Īśopaniṣad nos instruye que no hagamos intentos unilaterales por ganar la lucha por la existencia. Todos luchan arduamente por la existencia, pero la ley de la Naturaleza material es tan rígida e inexorable que no permite a nadie superarla. Para tener una vida permanente, uno debe estar dispuesto a regresar a Dios. Este proceso de regresar a Dios constituye una rama diferente del conocimiento, y tiene que aprenderse de las Escrituras Védicas reveladas, tales como los Upaniṣads, el Vedānta, el Bhagavad-gītā, el Śrīmad-Bhāgavatam, etc.\n\nPor consiguiente, para ser feliz en esta vida y obtener una vida bienaventurada y permanente después de dejar este cuerpo material, uno debe acudir a esta literatura sagrada y obtener el conocimiento trascendental. El ser viviente condicionado ha olvidado su relación eterna con Dios y ha aceptado erróneamente como lo máximo el lugar temporal donde nació. El Señor ha entregado bondadosamente las Escrituras antes mencionadas en la India, y otras Escrituras en otros países, para recordarle al olvidadizo ser humano que su hogar no está aquí, en este mundo material. El ser viviente es una entidad espiritual, y solo puede ser feliz regresando a su hogar espiritual, con Dios. La Personalidad de Dios envía desde Su Reino a Sus sirvientes genuinos para propagar esta misión de regresar a Dios, y a veces Él mismo viene a realizar esta obra.\n\nTodos los seres vivientes son Sus amados hijos, Sus partes integrales, y por eso Dios siente más que nosotros mismos los sufrimientos que padecemos constantemente en la condición material. Las miserias del mundo material son también recordatorios indirectos de nuestra incompatibilidad con la materia muerta, y las entidades vivientes inteligentes generalmente toman nota de estos recordatorios y, de manera paralela, se ocupan en el cultivo del vidyā, el conocimiento trascendental. La vida humana es la mejor oportunidad para cultivar el conocimiento espiritual, y al ser humano que no aprovecha esta oportunidad en la vida humana se le llama narādhama, el más bajo de los seres humanos. El sendero del avidyā, el avance material del conocimiento para la complacencia de los sentidos, significa la repetición de la muerte y también la repetición del nacimiento.\n\nLa entidad viviente, tal como es espiritualmente, no tiene nacimiento ni muerte. El nacimiento y la muerte conciernen a la cubierta externa del alma espiritual: el cuerpo. Esto se compara con el acto de ponerse y quitarse la ropa exterior. Los necios seres humanos que están burdamente absortos en el cultivo del avidyā, la nesciencia, no se preocupan por este cruel proceso, sino que, cautivados por la belleza de la energía ilusoria, hacen las mismas cosas una y otra vez, sin aprender ninguna lección de la ley de la Naturaleza. El cultivo del vidyā, el conocimiento trascendental, es indispensable para el ser humano. El disfrute desenfrenado de los sentidos, en la condición material y enferma de los sentidos, debe restringirse tanto como sea posible. El disfrute desenfrenado de los sentidos en esta condición corporal es el sendero de la ignorancia y de la muerte.\n\nLas entidades vivientes no carecen de sentidos espirituales. Todo ser viviente posee en su forma espiritual original todos los sentidos, que ahora son materiales por estar cubiertos por el cuerpo y la mente. Las actividades de los sentidos materiales son reflejos pervertidos de los pasatiempos espirituales. La ocupación del alma espiritual bajo la cubierta material es la condición enferma del alma. Y el verdadero disfrute de los sentidos es posible cuando se elimina la enfermedad. En nuestra forma espiritual pura, libre de toda contaminación material, es posible el disfrute puro de los sentidos. La meta de la vida humana no debe ser, pues, el disfrute pervertido de los sentidos, sino curar la enfermedad material. Agravar la enfermedad material no es signo de conocimiento. Es signo de estar cultivando avidyā, la ignorancia.\n\nPara gozar de buena salud, la temperatura de la fiebre no debe aumentarse de 105 a 107 grados. La temperatura debe reducirse al estado normal de 98,6 grados. Esa debe ser la meta de la vida humana. La tendencia moderna de la civilización material es aumentar la temperatura de la febril condición material, que ha llegado así al punto de los 107 grados en forma de energía atómica, mientras los necios políticos gritan que en cualquier momento el mundo puede irse al infierno. Ese es el resultado del avance del conocimiento material y del descuido de la parte más importante de la vida: el cultivo del conocimiento espiritual. Aquí, en el Śrī Īśopaniṣad, se nos advierte que no debemos seguir ese peligroso sendero que conduce a la muerte.\n\nPor el contrario, debemos desarrollar de manera paralela el cultivo del conocimiento espiritual, a fin de que podamos liberarnos por completo de las crueles manos de la muerte. Esto no significa que deban detenerse todas las actividades cívicas para el mantenimiento del cuerpo. No hay lugar para detener las actividades, tal como no hay lugar para suprimir del todo la temperatura cuando uno trata de recuperarse de una enfermedad. Ya hemos tratado de explicar el asunto con la expresión «sacar el mejor provecho de un mal negocio». El cultivo del conocimiento espiritual tiene que realizarse con la ayuda de este cuerpo y de esta mente; por eso, si hemos de alcanzar nuestra meta, se requiere el mantenimiento del cuerpo y de la mente.\n\nLa temperatura normal debe mantenerse a 98,6 grados, pero no debe aumentarse neciamente hasta los 107. Los grandes sabios y santos de la India quisieron mantener la temperatura normal mediante un programa equilibrado de conocimiento material y espiritual. Nunca permitieron que la inteligencia humana se empleara mal en la complacencia enfermiza de los sentidos. Las actividades humanas, enfermas por la tendencia a la complacencia de los sentidos, han sido reguladas en los Vedas bajo los principios de la Salvación. Este sistema consta de cuatro divisiones: religión, desarrollo económico, complacencia de los sentidos y salvación. En la actualidad, la gente no tiene interés alguno ni en la religión ni en la salvación. Solo tiene una meta en la vida —la complacencia de los sentidos—, y para lograr ese fin elabora diferentes planes de desarrollo económico.\n\nEl hombre descarriado piensa que la religión debe mantenerse por su contribución al desarrollo económico, y que el desarrollo económico se requiere para la complacencia de los sentidos. Y a fin de garantizar más complacencia sensual después de la muerte, en el cielo, existe algún sistema de observancias religiosas. Pero ese no es el propósito de los principios de la salvación. El sendero de la religión es, en realidad, para la autorrealización. El desarrollo económico se requiere solo para mantener el cuerpo en una condición sana y saludable. El hombre debe llevar una vida sana, con una mente serena, únicamente para comprender vidyā, el verdadero conocimiento, que es la meta de la vida humana. Esta vida no está hecha para trabajar como un asno, ni para cultivar avidyā, ni para la complacencia de los sentidos.\n\nEl sendero del vidyā se presenta de la manera más perfecta en el Śrīmad-Bhāgavatam. El Bhāgavatam dirige al ser humano a utilizar su vida en inquirir acerca de la Verdad Absoluta. La Verdad Absoluta se comprende paso a paso como Brahman, Paramātmā y, por último, Bhagavān, la Personalidad de Dios. Esta Verdad Absoluta la comprende el hombre de mente amplia que ha alcanzado conocimiento y desapego por haber seguido los dieciocho principios del Bhagavad-gītā descritos anteriormente. El punto central de estos dieciocho principios es alcanzar el servicio devocional trascendental a la Personalidad de Dios. De ahí que se recomiende a todas las clases de hombres aprender el arte del servicio devocional al Señor. La religiosidad, el desarrollo económico y la complacencia de los sentidos, sin la meta de alcanzar el servicio devocional al Señor, son tan solo diferentes formas de nesciencia, como lo mostrará más adelante el Śrī Īśopaniṣad. Así pues, para cultivar vidyā, especialmente en esta era, uno debe oír, cantar y adorar siempre con la atención concentrada, fija en la Personalidad de Dios, el Señor de los trascendentalistas."}
{"ref": "iso/12", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/12/", "verse_text": "> andhaṁ tamaḥ praviśanti\n> ye 'sambhūtim upāsate\n> tato bhūya iva te tamo\n> ya u sambhūtyām ratāḥ", "devanagari": "> अन्धं तमः प्रविशन्ति येऽसम्भूतिमुपासते।\n> ततो भूय इव ते तमो य उ सम्भूत्याँ रताः॥१२॥", "synonyms": "*andham*—ignorancia; *tamaḥ*—oscuridad; *praviśanti*—entran en; *ye*—quienes; *asambhūtim*—semidioses; *upāsate*—adoran; *tataḥ*—que eso; *bhūyaḥ*—aún más; *iva*—como eso; *te*—aquellos; *tamaḥ*—oscuridad; *ye*—quienes; *u*—también; *sambhūtyām*—en el Absoluto; *ratāḥ*—ocupados.", "translation": "**Aquellos que se ocupan en la adoración de los semidioses entran en la región más oscura de la ignorancia, y más aún los adoradores del Absoluto.**", "purport": "La palabra sánscrita asambhūti significa aquellos que no tienen existencia independiente. Sambhūti es la Absoluta Personalidad de Dios, que es absolutamente independiente de todo. En el Bhagavad-gītā, la Absoluta Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, Se describe positivamente a Sí mismo con las siguientes palabras: «Yo soy la Causa Suprema de los poderes delegados a los semidioses, a los grandes sabios y a los místicos. Y como ellos están dotados de poderes limitados, les es muy difícil saber cómo Yo mismo aparezco, por Mi propia potencia interna, en la forma de un hombre». Todos los filósofos y grandes ṛṣis, o místicos, tratan de distinguir lo Absoluto de lo relativo con su diminuto poder cerebral. Sin embargo, eso solo puede ayudarlos a llegar al punto de negar la relatividad, sin comprender ningún vestigio positivo del Absoluto.\n\nDefinir al Absoluto por negación no es un concepto completo. Esas definiciones negativas llevan a uno a crear un concepto propio, y entonces uno imagina que el Absoluto debe carecer de forma y de cualidades. Pero esas negaciones son simplemente las contrapartidas de las formas y cualidades relativas y, por lo tanto, son también relativas. Con semejante concepto del Absoluto, uno puede a lo sumo llegar a la refulgencia impersonal de Dios, conocida como Brahman, pero no puede progresar más hasta la etapa de Bhagavān, la Personalidad de Dios. Esos especuladores mentales no saben que Kṛṣṇa es la Absoluta Personalidad de Dios, que el Brahman impersonal es la deslumbrante refulgencia de Su cuerpo trascendental, y que Paramātmā, la Superalma, es Su representación omnipresente.\n\nNo saben que Kṛṣṇa tiene Su Forma eterna, con cualidades trascendentales de bienaventuranza y conocimiento eternos. Los semidioses dependientes y los grandes sabios Lo comprenden imperfectamente como uno de los poderosos semidioses, y consideran que la refulgencia Brahman es la Verdad Absoluta última. Pero los devotos de Kṛṣṇa, que se entregan a Él en virtud de su devoción pura, pueden saber que Él es la Persona Absoluta y que todo emana únicamente de Él. Esos devotos prestan continuamente servicio amoroso a Kṛṣṇa, el Manantial de todo. En el Bhagavad-gītā también se dice que solo las personas confundidas, impulsadas por un fuerte deseo de complacer los sentidos, adoran a los semidioses para resolver problemas temporales. El alivio temporal de alguna dificultad por la gracia de algún semidiós es lo que piden las personas poco inteligentes.\n\nEl ser viviente se encuentra en el enredo material, y tiene que ser liberado por completo del cautiverio material para obtener un alivio permanente en el plano espiritual, donde existen la bienaventuranza, la vida y el conocimiento eternos. En el Bhagavad-gītā se dice que los adoradores de los semidioses pueden ir a los planetas de los semidioses respectivos. Los adoradores de la Luna pueden ir a la Luna, los adoradores del Sol pueden ir al planeta del Sol, y así sucesivamente. Los científicos modernos están tratando ahora de ir a la Luna con la ayuda de cohetes, lo cual no es en realidad un intento nuevo. El ser humano, con su conciencia desarrollada, tiene una inclinación natural a viajar por el espacio exterior y llegar a otros planetas, ya sea mediante sputniks, mediante poderes místicos o adorando a la deidad regente de ese planeta en particular.\n\nEn las Escrituras Védicas se dice que se puede llegar a otros planetas por cualquiera de las maneras antes mencionadas, pero por lo general adorando al semidiós que preside el planeta en cuestión. Sin embargo, esos planetas son lugares de residencia temporales; los únicos planetas permanentes son los Vaikuṇṭha-lokas, que se encuentran en el cielo espiritual, donde predomina la Personalidad de Dios. El Bhagavad-gītā lo confirma de la siguiente manera: aunque uno se eleve hasta el planeta más elevado, Brahmā-loka, tiene que regresar de nuevo. Pero si alguien llega hasta Mí (en el mundo espiritual), no tiene que nacer otra vez. El Śrī Īśopaniṣad indica que quien revolotea por los planetas materiales, sean cuales sean sus medios, permanece en la región más oscura. Todo el universo está cubierto por los gigantescos elementos materiales, tal como un coco lleno de agua hasta la mitad.\n\nComo está herméticamente cerrado y completamente cubierto, la oscuridad de su interior es densa, y por eso se requieren planetas como el Sol y la Luna para iluminar el interior del universo. Fuera del universo hay una vasta extensión de espacio ilimitado de Brahma-jyoti, llena de Vaikuṇṭhalokas. El planeta más grande y más elevado del Brahma-jyoti es Kṛṣṇa-loka, o Goloka Vṛndāvana, donde reside la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa. El Señor Śrī Kṛṣṇa nunca abandona ese Kṛṣṇa-loka, donde mora con Sus asociados eternos, y aun así es omnipresente en toda la situación cósmica material y espiritual. Este hecho ya se ha explicado en el Mantra Cuatro del Śrī Īśopaniṣad. El Señor está presente en todas partes, tal como lo está el Sol. Un hombre puede desplazarse por el espacio a la mayor velocidad posible, y aun así verá que el Sol sigue allí, aunque el Sol está situado en su propia órbita invariable.\n\nEl problema de la vida no puede resolverse yendo a la Luna. Hay muchos pseudoadoradores que se vuelven religiosos solo en busca de nombre y fama. Esos pseudorreligiosos no desean salir de este universo y alcanzar el cielo espiritual. Solo quieren mantener el statu quo en el mundo material bajo el disfraz de adorar al Señor. Y los ateos y los impersonalistas conducen a esos necios pseudorreligiosos a las regiones más oscuras, predicando el culto del ateísmo. El ateo niega directamente la existencia de la Suprema Personalidad de Dios, y el impersonalista apoya al ateo predicando la existencia impersonal del Señor Supremo. Hasta donde hemos estudiado el Śrī Īśopaniṣad, no hemos encontrado ningún mantra en el que se niegue a la Personalidad de Dios.\n\nSe dice que Él puede correr más rápido que nadie. Aquellos que corren tras los planetas son ciertamente personas, y si el Señor puede correr más rápido que todos ellos, ¿por qué habría de considerársele impersonal? La concepción impersonal del Señor Supremo es otra faceta de la ignorancia, debida a una visión imperfecta de la Verdad Absoluta. Y así, los ignorantes pseudorreligiosos, los fabricantes de supuestas encarnaciones —que violan directamente los mandamientos Védicos—, están expuestos a entrar en la región más oscura del universo a causa de su negocio de descarriar a quienes los siguen. Estos impersonalistas generalmente se hacen pasar por encarnaciones de Dios ante los necios, que carecen de conocimiento de la sabiduría Védica. Y si esos hombres necios tienen algún conocimiento, en sus manos resulta más peligroso que la ignorancia misma.\n\nTales impersonalistas ni siquiera adoran a los semidioses como se recomienda en las Escrituras. En las Escrituras hay una recomendación de adorar a los semidioses en diferentes circunstancias, pero al mismo tiempo se dice que en realidad no hay necesidad de ello. En el Bhagavad-gītā se afirma claramente que los resultados de adorar a los semidioses no son permanentes. Todo el mundo material es impermanente; por consiguiente, cualquier cosa que se logre aquí, dentro de la oscuridad de la existencia material, también es impermanente. El problema, entonces, es cómo obtener la vida verdadera y permanente. El Señor declara que en cuanto uno llega a Él mediante el servicio devocional —que es la única manera de acercarse a la Personalidad de Dios—, se libera por completo del cautiverio del nacimiento y la muerte.\n\nEn otras palabras, el sendero de la salvación, es decir, el salir de las garras materiales, depende por entero de los principios del conocimiento y el desapego. Y los pseudorreligiosos no tienen ni conocimiento ni desapego de los asuntos materiales. La mayoría de ellos quiere continuar entre los grilletes dorados del cautiverio material, a la sombra de actividades altruistas y filantrópicas, y en nombre de los principios religiosos. Con falsos sentimientos religiosos hacen una exhibición de servicio devocional, mientras se entregan a toda clase de principios inmorales, y aun así pasan por maestros espirituales y devotos de Dios. Esos violadores de los principios religiosos no sienten respeto alguno por los ācāryas autorizados, los maestros santos de la estricta sucesión discipular; y para descarriar a la gente en general, ellos mismos se convierten en supuestos ācāryas, sin seguir siquiera los principios de los ācāryas.\n\nEstos bribones de la sociedad humana son los elementos más peligrosos y, por falta de un gobierno religioso, escapan sin ser castigados por la ley del Estado. Sin embargo, no pueden eludir la ley del Supremo, quien ha declarado claramente en el Bhagavad-gītā que estos demonios envidiosos, con el disfraz de propagandistas religiosos, serán arrojados a la región más oscura del infierno. El Śrī Īśopaniṣad confirma que estos pseudorreligiosos se dirigen al lugar más repugnante del universo después de terminar con su negocio de maestros espirituales, que llevan a cabo simplemente para la complacencia de los sentidos."}
{"ref": "iso/13", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/13/", "verse_text": "> anyad evāhuḥ sambhavād\n> anyad āhur asambhavāt\n> iti śuśruma dhīrāṇāṁ\n> ye nas tad vicacakṣire", "devanagari": "> अन्यदेवाहुः सम्भवादन्यदाहुरसम्भवात्।\n> इति शुश्रुम धीराणां ये नस्तद्विचचक्षिरे॥१३॥", "synonyms": "*anyat*—diferente; *eva*—ciertamente; *āhuḥ*—se dice; *sambhavāt*—mediante la adoración del Señor Supremo, la causa de todas las causas; *anyat*—diferente; *āhuḥ*—se dice; *asambhavāt*—mediante la adoración de lo que no es el Supremo; *iti*—así; *śuśruma*—lo escuché; *dhīrāṇām*—de las autoridades imperturbables; *ye*—quienes; *naḥ*—a nosotros; *tat*—acerca de ese tema; *vicacakṣire*—explicaron perfectamente.", "translation": "**Se dice que se obtiene un resultado adorando a la Causa Suprema de todas las causas, y que se obtiene otro adorando lo que no es supremo. Todo esto se oyó de labios de las autoridades imperturbadas, que lo explicaron con claridad.**", "purport": "En este mantra del Śrī Īśopaniṣad se confirma el sistema de oír a las autoridades imperturbadas. A menos que uno oiga al ācārya genuino, a quien jamás lo perturban los cambios del mundo material, no puede tener la verdadera clave del conocimiento trascendental. El maestro espiritual genuino, que también ha oído los mantras Śruti, el conocimiento Védico, de labios de su imperturbado ācārya, jamás inventa ni presenta nada que no se mencione en la literatura Védica. En el Bhagavad-gītā se dice claramente que los adoradores de los pitṛs, los antepasados, llegan a los antepasados; que los materialistas burdos que hacen planes para quedarse aquí, en este mundo, se quedan aquí; y que los devotos del Señor, que no adoran a nadie más que al Señor Kṛṣṇa, la Causa Suprema de todas las causas, llegan a Él en Su Morada del cielo espiritual.\n\nAquí, en el Śrī Īśopaniṣad, también se dice que con diferentes modos de adoración se logran diferentes resultados. Si adoramos al Señor Supremo, ciertamente llegaremos al Señor Supremo en Su Morada eterna; y si adoramos a semidioses como el Sol y la Luna, podemos llegar sin duda alguna a esos respectivos planetas. Y si queremos permanecer aquí, en este desdichado planeta, con nuestras comisiones de planificación y nuestros arreglos políticos provisionales, ciertamente también podemos hacerlo. En ninguna Escritura auténtica se dice que, hagamos lo que hagamos y adoremos lo que adoremos, alcanzaremos finalmente la misma meta. Esas teorías necias las ofrecen maestros autoproclamados que no tienen conexión alguna con el paramparā, el sistema genuino de sucesión discipular.\n\nEl maestro espiritual genuino no puede decir que todos los modos de adoración —ya sea la adoración de los semidioses o la del Supremo— conducen a la misma meta. Para un hombre común es muy fácil entender que una persona que sale en tren de Bombay puede llegar al destino para el cual ha comprado su billete, y a ningún otro lugar. La persona que ha comprado un billete para Calcuta puede llegar a Calcuta. Pero los supuestos maestros contemporáneos predican que cualquier billete espiritual que uno compre lo llevará a la Meta Suprema. Semejantes ofertas mundanas y acomodaticias atraen a muchas criaturas necias, que se envanecen con sus métodos inventados de comprensión espiritual, pero la instrucción Védica no los respalda.\n\nA menos que uno haya recibido el conocimiento de labios del maestro espiritual genuino —aquel que se encuentra en la línea reconocida de sucesión discipular—, no puede obtener lo verdadero tal como es. El Bhagavad-gītā dice: «Así, ¡oh, castigador del enemigo!, los grandes reyes conocieron los principios del yoga [del Gītā]. Pero, al romperse el sistema del paramparā, esos principios parecen ahora perdidos». Cuando el Señor Śrī Kṛṣṇa estaba presente en este mundo, los principios del bhakti-yoga definidos en el Bhagavad-gītā se habían desvirtuado, y por eso el Señor tuvo que restablecer el sistema discipular comenzando con Arjuna, que era el amigo y devoto más íntimo del Señor. El Señor le dijo claramente a Arjuna que los principios del Gītā le eran comprensibles porque él era Su devoto y amigo.\n\nEn otras palabras, nadie que no sea devoto y amigo del Señor puede entender el Gītā. Esto significa que solo quien sigue el sendero de Arjuna puede entender el Gītā. En la actualidad hay muchos intérpretes de este sublime diálogo que no tienen nada que ver ni con Arjuna ni con el Señor Kṛṣṇa. Interpretan los versos del Bhagavad-gītā a su manera y postulan toda clase de disparates en nombre del Gītā. Esos intérpretes no creen ni en Śrī Kṛṣṇa ni en Su Morada eterna. Entonces, ¿qué pueden explicar acerca del Bhagavad-gītā? El Gītā dice claramente que solo aquellos que han perdido el juicio adoran a los semidioses. Kṛṣṇa aconseja en definitiva que uno abandone todas las demás vías y modos de adoración y se entregue plenamente solo a Él.\n\nSolo las personas que están limpias de toda reacción pecaminosa pueden tener esa fe inquebrantable en el Señor Supremo. Los demás seguirán revoloteando por la esfera material con sus mezquinos modos de adoración, y así serán desviados del verdadero sendero, bajo la falsa impresión de que todos los senderos conducen a la misma meta. En este mantra es muy significativa la palabra sánscrita sambhavāt, la adoración de la Causa Suprema. El Señor Kṛṣṇa es la Personalidad de Dios Original, y todo lo que existe ha emanado de Él. En el Gītā, el Señor Se explica a Sí mismo. Allí dice que Él es el Creador de todos, incluidos Brahmā, Viṣṇu y Śiva. Y como estas tres deidades principales del mundo material son creadas por el Señor, Él es el Creador de todo lo que existe en los mundos material y espiritual.\n\nEn el Atharva Veda se dice de manera similar que Aquel que existía antes de la creación de Brahmā y que iluminó a Brahmā con el conocimiento Védico es el Señor Śrī Kṛṣṇa. «La Persona Suprema deseó crear a las entidades vivientes, y así Nārāyaṇa creó a todos los seres. De Nārāyaṇa nació Brahmā. Nārāyaṇa creó a todos los Prajāpatis. Nārāyaṇa creó a Indra. Nārāyaṇa creó a los ocho Vasus. Nārāyaṇa creó a los once Rudras. Nārāyaṇa creó a los doce Ādityas». Siendo este Nārāyaṇa la manifestación plenaria del Señor Kṛṣṇa, Nārāyaṇa y Kṛṣṇa son uno y el mismo. Hay también lecturas posteriores que dicen que el mismo Señor Supremo es el Hijo de Devakī. Su infancia con Devakī y Vasudeva y Su identidad con Nārāyaṇa también han sido confirmadas por Śrīpāda Śaṅkarācārya, aun cuando Śaṅkara no pertenece al culto vaiṣṇava, o personalista.\n\nHay todavía otras lecturas, también del Atharva Veda, como esta: «Solo Nārāyaṇa existía al principio, y no existían ni Brahmā ni Śiva, ni Agni, el fuego, ni el agua. No había estrellas, no había Sol, no había Luna. Él no permanece solo. Él crea según Su deseo». En el Mokṣa-dharma se dice: «Yo creé a los Prajāpatis y a los Rudras. Ellos no tienen conocimiento completo de Mí, porque también están cubiertos por Mi energía ilusoria». En el Varāha Purāṇa se dice: «Nārāyaṇa es la Suprema Personalidad de Dios, y de Él se manifestó Brahmā, el de cuatro cabezas, así como Rudra, que más tarde se volvió omnisciente». Así pues, toda la literatura Védica confirma esta visión de que Nārāyaṇa, o Kṛṣṇa, es la Causa de todas las causas.\n\nTambién en el Brahma-saṁhitā se dice que el Señor Supremo es Śrī Kṛṣṇa. Él es «Govinda», quien deleita a todo ser viviente, y es la Causa Primordial de todas las causas. La persona verdaderamente erudita sabrá todo esto por la evidencia de los grandes sabios y de los Vedas, y decidirá así adorar al Señor Kṛṣṇa como el todo de todo. Se llama buddha, verdaderamente erudito, a quien se consagra únicamente a la adoración de Śrī Kṛṣṇa. Esta convicción puede establecerse cuando uno oye el mensaje trascendental de labios del imperturbado ācārya, con fe y amor. Quien no tiene fe en el Señor Kṛṣṇa ni amor por Él no puede convencerse de esta sencilla verdad. A esas personas sin fe se las describe en el Bhagavad-gītā como mūḍhas, necias como el asno.\n\nSe dice que los mūḍhas se burlan de la Personalidad de Dios porque no han recibido el conocimiento completo de labios del imperturbado ācārya. Aquel a quien lo perturban los movimientos de remolino de la energía material no está capacitado para ser un ācārya. Antes de oír el Gītā, Arjuna estaba perturbado por ese remolino —la reacción del afecto por la familia, la sociedad y la comunidad—, y por eso quería convertirse en un filántropo y en un hombre no violento de este mundo. Pero cuando se volvió buddha al oír el conocimiento Védico del Bhagavad-gītā de labios de la Persona Suprema, cambió de decisión y se convirtió en adorador del Señor Śrī Kṛṣṇa, quien había planeado Él mismo la Batalla de Kurukṣetra. Arjuna adoró al Señor luchando contra sus supuestos parientes, y así se convirtió en un devoto puro del Señor.\n\nTales logros solo son posibles adorando al Kṛṣṇa verdadero, y no a algún «Kṛṣṇa» fabricado e inaugurado por hombres necios que carecen de conocimiento de las complejidades de la ciencia de Kṛṣṇa descrita en el Gītā y en el Śrīmad-Bhāgavatam. Según el Vedānta-sūtra, el Sambhūta es la fuente del nacimiento y del sustento, y el receptáculo después de la aniquilación. El Śrīmad-Bhāgavatam, el comentario natural sobre los Vedānta-sūtras hecho por el mismo autor, comenta que la fuente de todas las emanaciones no es una piedra muerta, sino que es abhijñaḥ, plenamente consciente. Por eso, el Señor Primordial, Śrī Kṛṣṇa, dice en el Gītā que Él es plenamente consciente del pasado, del presente y del futuro, y que nadie, ni siquiera semidioses como Śiva y Brahmā, Lo conoce por completo.\n\nAquellos a quienes perturban las mareas de la existencia material no pueden conocerlo por completo. Esos maestros espirituales a medio educar tratan de llegar a alguna conciliación y hacen de la masa de seres humanos el objeto de la adoración. No saben que semejante adoración de las masas no es posible, ni que las masas sean perfectas. Es algo así como regar las hojas del árbol en lugar de regar la raíz. El proceso natural de adoración consiste en verter agua en la raíz del árbol, de la cual crecen las hojas. Pero los perturbados líderes de hoy se sienten más atraídos por las hojas que por la raíz, y por eso, a pesar de regar perpetuamente las hojas, todo se va secando por falta de alimento. El Śrī Īśopaniṣad nos aconseja verter el agua en la raíz, la Fuente de toda germinación.\n\nAdorar a la masa de la población prestando un servicio corporal que nunca puede ser perfecto es menos importante que el servicio al alma. El alma es la raíz que genera los diferentes tipos de cuerpos conforme a la ley del karma, la reacción material. Servir únicamente al ser humano con ayuda médica, comodidades sociales y facilidades educativas, mientras se les corta el cuello a los pobres animales en los mataderos, no constituye ningún servicio válido a los seres vivientes. El ser viviente sufre perpetuamente, en diferentes tipos de cuerpos, la enfermedad material del nacimiento, la muerte, la vejez y la enfermedad. La forma humana de vida es una oportunidad para salir de este enredo de la existencia material. Esto puede lograrse simplemente restableciendo la perdida relación de la entidad viviente con el Señor Supremo.\n\nY el Señor viene personalmente a enseñarnos esta filosofía de la entrega al Supremo, el Sambhūtam. El verdadero servicio a la humanidad consiste en enseñar la entrega al Señor Supremo, y en adorarlo solo a Él con pleno amor y energía. Esa es la instrucción del Śrī Īśopaniṣad en este mantra. La manera sencilla de adorar al Señor Supremo en esta era de perturbación es oír y cantar acerca de Sus grandes actividades. Los especuladores mentales, sin embargo, consideran que las actividades del Señor son imaginarias; por eso se abstienen de ese proceso de oír e inventan algún malabarismo de palabras, carente de toda sustancia, para desviar la atención de la pobre e inocente masa de gente. En lugar de oír acerca de las actividades del Señor Kṛṣṇa, prefieren hacerse propaganda induciendo a sus seguidores a cantar acerca del pseudomaestro espiritual.\n\nEn los tiempos modernos, el número de tales farsantes ha aumentado considerablemente, y para los devotos puros del Señor se ha convertido en un problema salvar a la masa de gente de la impía propaganda de estos farsantes e imitaciones de encarnaciones de Dios. Los Upaniṣads dirigen nuestra atención de manera indirecta hacia el Señor Primordial, Śrī Kṛṣṇa, y el Bhagavad-gītā, que es el resumen de todos los Upaniṣads, señala directamente a Śrī Kṛṣṇa. Por consiguiente, uno debe oír acerca de Kṛṣṇa tal como es, en el Gītā o en el Śrīmad-Bhāgavatam, y eso lo ayudará gradualmente a limpiar su mente de todas las cosas contaminadas. El Bhāgavatam dice: «Por oír las actividades del Señor, uno atrae la atención del Señor hacia el devoto.\n\nY el Señor, situado en el corazón de todo ser viviente, ayuda al devoto dándole la dirección apropiada». El Bhagavad-gītā también confirma esto. Esta dirección interna del Señor limpia el corazón del devoto de todas las cosas sucias producidas por las modalidades materiales de la pasión y la ignorancia. Los no devotos están bajo la dirección de la pasión y la ignorancia. Por la pasión, uno no puede desapegarse de la atracción material, y por la ignorancia no puede saber qué es uno en realidad ni qué es el Señor. Así, en el estado de pasión no hay posibilidad alguna de autorrealización, por mucho que uno desempeñe el falso papel de religioso. Al devoto, por la gracia del Señor, se le eliminan las modalidades de la pasión y la ignorancia, y de inmediato queda situado en la cualidad de la bondad, el signo del brāhmaṇa perfecto.\n\nEsta etapa de capacitación brahmínica puede alcanzarla absolutamente cualquiera, siempre que siga el sendero del servicio devocional bajo la guía de un maestro espiritual genuino. El Bhāgavatam dice que cualquier entidad viviente de bajo nacimiento puede purificarse bajo la guía de un devoto puro del Señor, porque el Señor es extraordinariamente poderoso. El primer signo de la capacitación brahmínica es que el candidato se vuelve feliz y se llena de entusiasmo en lo referente al servicio devocional al Señor. Esto le revela automáticamente todo lo concerniente a la ciencia de Dios. Y así, conociendo la ciencia de Dios, gradualmente se va desprendiendo de sus apegos materiales, y su mente, llena de dudas, se vuelve clara como el cristal por la gracia del Señor. Solo en esta etapa puede uno volverse un alma liberada y ver al Señor a cada paso de la vida. Esa es la perfección del sambhavāt, tal como se describe en este mantra del Śrī Īśopaniṣad."}
{"ref": "iso/14", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/14/", "verse_text": "> sambhūtiṁ ca vināśaṁ ca\n> yas tad vedobhayaṁ saha\n> vināśena mṛtyuṁ tīrtvā\n> sambhūtyāmṛtam aśnute", "devanagari": "> सम्भूतिं च विनाशं च यस्तद्वेदोभयँ सह।\n> विनाशेन मृत्युं तीर्त्वा सम्भूत्याऽमृतमश्नुते॥१४॥", "synonyms": "*sambhūtim*—la Personalidad de Dios eterna, Su nombre trascendental, Su forma, Sus pasatiempos, cualidades y parafernalia, la variegatidad de Su morada, etc.; *ca*—y; *vināśam*—la manifestación material temporal de semidioses, hombres, animales, etc., con sus falsos nombres, fama, etc.; *ca*—también; *yaḥ*—aquel que; *tat*—eso; *veda*—conoce; *ubhayam*—ambas cosas; *saha*—junto con; *vināśena*—con todo lo que está sujeto a la aniquilación; *mṛtyum*—la muerte; *tīrtvā*—superando; *sam-bhūtyā*—en el reino eterno de Dios; *amṛtam*—la inmortalidad; *aśnute*—disfruta.", "translation": "**Uno debe conocer perfectamente bien a la Personalidad de Dios y Su Nombre trascendental, así como la creación material temporal, con sus semidioses, hombres y animales temporales. Cuando uno los conoce, supera la muerte, y con ella la efímera manifestación cósmica, y en el Reino eterno de Dios disfruta de su vida eterna de bienaventuranza y conocimiento.**", "purport": "La civilización humana, con su supuesto avance del conocimiento, ha creado muchas cosas materiales, incluidas las cápsulas espaciales y la energía atómica. Pero no ha logrado crear una situación en la que el hombre no tenga que morir, nacer de nuevo, envejecer ni sufrir enfermedades. Cuando un hombre inteligente plantea estas cuestiones ante un supuesto científico, este responde con mucha astucia que la ciencia material está progresando y que finalmente será posible lograr que el hombre no muera ni envejezca. Semejantes respuestas de los científicos materiales demuestran su crasa ignorancia acerca de la Naturaleza material. En la Naturaleza material todo está sometido a las estrictas leyes de la materia y debe pasar por seis etapas de existencia: nacimiento, crecimiento, permanencia, transformación, deterioro y, por último, muerte.\n\nNada de lo que está en contacto con la Naturaleza material puede estar más allá de las seis leyes de existencia antes mencionadas; por eso nadie —ya sea semidiós, hombre, animal o árbol— puede sobrevivir para siempre aquí, en el mundo material. La duración de la vida puede variar según las especies. El Señor Brahmā, el principal ser viviente de este mundo material, puede continuar su vida durante millones y millones de años, mientras que los diminutos gérmenes pueden vivir solo unas horas; eso no importa. Nadie puede sobrevivir eternamente en este mundo material. Las cosas aquí nacen o son creadas bajo ciertas condiciones, permanecen algún tiempo y, si tienen vida, crecen, procrean generaciones, luego decaen gradualmente y al final son aniquiladas. Conforme a esa ley, hasta los Brahmās (hay millones de Brahmās en los diferentes universos, cada uno más grande que el anterior) están todos expuestos a la muerte, ya sea hoy o mañana.\n\nPor eso, todo el mundo material recibe el nombre de Martya-loka, el lugar de la muerte. Los científicos y políticos materialistas están tratando de hacer de este lugar un sitio libre de muerte, porque no tienen información alguna de la inmortal naturaleza espiritual, debido a su ignorancia de la literatura Védica. La literatura Védica está llena de conocimiento madurado por la experiencia. Pero el hombre moderno es reacio a recibir conocimiento de los Vedas, los Purāṇas y demás Escrituras. En el Viṣṇu Purāṇa encontramos la información de que el Señor Viṣṇu, la Personalidad de Dios, posee diferentes energías, conocidas como parā, superior, y aparā, o avidyā, inferior. La energía material en la que estamos envueltos actualmente se llama energía avidyā, inferior, y la creación material es posible gracias a esa energía. Pero hay otra energía superior, llamada parā-śakti, donde todo es diferente de esta Naturaleza material inferior.\n\nEsa naturaleza es la creación eterna e inmortal del Señor. Todos los planetas materiales —superiores, inferiores e intermedios, incluidos el Sol, la Luna y Venus— están esparcidos por el universo. Estos planetas existen solo durante la vida de Brahmā. Algunos planetas inferiores, sin embargo, son destruidos al final de un día de Brahmā, y son creados de nuevo durante el siguiente día de Brahmā. En los planetas superiores el cálculo del tiempo es diferente del nuestro. Uno de nuestros años equivale a veinticuatro horas —un día y una noche— en muchos de los planetas superiores. Las cuatro eras de la Tierra (Satya, Tretā, Dvāpara y Kali) constituyen una duración de veintidós mil años y cinco meses según el tiempo de esos planetas superiores.\n\nEse período de tiempo multiplicado por mil constituye un día de Brahmā, y una noche de Brahmā dura lo mismo. Con esos días y noches, que se acumulan en meses y años, la vida de Brahmā se calcula en cien años. Y al final de su vida, la manifestación universal completa es destruida. Los seres vivientes que residen en el Sol y la Luna, así como los del sistema de Martya-loka —que incluye esta Tierra y muchos planetas por debajo de ella—, se sumergen todos en las aguas de la devastación durante la noche de Brahmā. Durante ese tiempo ningún ser viviente ni especie de vida permanece manifestado, aunque espiritualmente continúan existiendo. Esa etapa no manifestada se llama avyakta. Y de nuevo, cuando el universo entero es destruido al final de la vida de Brahmā, se presenta otro estado avyakta.\n\nPero más allá de estos dos estados no manifestados hay otra atmósfera o naturaleza, la espiritual, donde hay un gran número de planetas espirituales que existen eternamente, incluso cuando todos los planetas de este universo material son destruidos. La manifestación cósmica bajo la jurisdicción de los diversos Brahmās es una exhibición de una cuarta parte de la energía del Señor, y esa energía se llama inferior. La naturaleza espiritual que está más allá de la jurisdicción de Brahmā se llama tri-pāda-vibhūti, las tres cuartas partes de la energía del Señor, y es la energía superior, la parā-prakṛti. La Persona Suprema que predomina en la naturaleza espiritual es el Señor Śrī Kṛṣṇa. A Él solo se puede llegar mediante el servicio devocional puro, y no por ningún otro medio, como los procesos de jñāna (la filosofía) y de yoga (el misticismo), y mucho menos el de karma (el trabajo fruitivo).\n\nLos karmīs, los trabajadores fruitivos, pueden elevarse a los planetas de Svargaloka, que incluyen el Sol y la Luna. Los jñānīs y los yogīs pueden alcanzar planetas todavía más elevados, como Brahmā-loka; y al capacitarse aún más mediante el servicio devocional, se les permite entrar en la naturaleza espiritual, ya sea en la iluminadora atmósfera cósmica del cielo espiritual (el Brahman) o en los planetas, según su capacitación. Es seguro, sin embargo, que nadie puede entrar en los planetas espirituales llamados Vaikuṇṭhas sin haber sido adiestrado en el servicio devocional. En los planetas materiales, todos, desde Brahmā hasta la hormiga, están tratando de enseñorearse de la Naturaleza material, y eso se llama la enfermedad material. Mientras esa enfermedad material continúe, la entidad viviente tiene que someterse al proceso de cambiar de cuerpo —sea en la forma de un semidiós, de un hombre o de un animal— y, finalmente, tiene que soportar la condición no manifestada durante los dos tipos de devastaciones: la de la noche de Brahmā y la del final de la vida de Brahmā.\n\nSi queremos poner fin al proceso del nacimiento y la muerte repetidos, y a los factores concomitantes de la vejez y la enfermedad, debemos tratar de entrar en los planetas espirituales, en todos y cada uno de los cuales el Señor Kṛṣṇa, mediante Sus expansiones plenarias, es la Figura dominante. Nadie puede predominar sobre Kṛṣṇa. Y a todo aquel que trata de predominar sobre la Naturaleza material se le llama alma condicionada, pues está sujeto a las leyes de la Naturaleza material y sufre los tormentos del nacimiento y la muerte repetidos. El Señor viene aquí a restablecer los principios de la religión, y el principio básico es desarrollar la actitud de entrega a Él. El Señor enseña esto en la última porción del Bhagavad-gītā, pero los hombres necios han tergiversado con astucia esta enseñanza primordial y han descarriado a la gente de diversas maneras.\n\nA la gente se la ha exhortado a abrir hospitales, pero no se interesa en educarse para entrar en el reino espiritual mediante el servicio devocional. Se le ha enseñado a interesarse únicamente en obras de alivio temporal, que jamás pueden traer verdadera felicidad a la entidad viviente. Fundan toda clase de instituciones públicas y semigubernamentales para hacer frente al devastador poder de la Naturaleza. Pero no saben cómo apaciguar a la insuperable Naturaleza. Muchos hombres son anunciados como grandes eruditos del Bhagavad-gītā, pero pasan por alto el método que de hecho ahí se presenta para apaciguar a la Naturaleza material. La poderosa Naturaleza solo puede apaciguarse con el despertar de la conciencia de Dios, como se menciona claramente en el Gītā. El Śrī Īśopaniṣad, sin embargo, enseña en este mantra que uno debe conocer perfectamente, de manera paralela, tanto el sambhūti como el vināśa.\n\nConociendo únicamente el vināśa —la manifestación material temporal—, no se puede salvar nada: en el curso de la Naturaleza hay devastación a cada momento. Nadie puede salvarse de esas devastaciones con ningún esfuerzo de abrir hospitales. Solo puede salvarlos el conocimiento completo de la vida eterna de bienaventuranza y conciencia. Todo el plan Védico está destinado a educar a los hombres en este arte de alcanzar la vida eterna. La gente suele ser descarriada por otras cosas temporalmente atractivas, basadas en la complacencia de los sentidos, pero esa clase de servicio que así la desvía es de lo más degradado. Hay que salvar al prójimo en el sentido correcto. No hay lugar para que la verdad guste o deje de gustar. La verdad está ahí. Si uno quiere salvarse del nacimiento y la muerte repetidos, debe emprender el servicio devocional del Señor. No puede haber concesiones en una cuestión de necesidad."}
{"ref": "iso/15", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/15/", "verse_text": "> hiraṇmayena pātreṇa\n> satyasyāpihitaṁ mukham\n> tat tvaṁ pūṣann apāvṛṇu\n> satya-dharmāya dṛṣṭaye", "devanagari": "> हिरण्मयेन पात्रेण सत्यस्यापिहितं मुखम्।\n> तत्त्वं पूषन्नपावृणु सत्यधर्माय दृष्टये॥१५॥", "synonyms": "*hiraṇmayena*—por una refulgencia de luz; *pātreṇa*—por una cubierta deslumbrante; *satyasya*—de la Verdad Suprema; *apihitam*—cubierto; *mukham*—el rostro; *tat*—esa cubierta; *tvam*—Tú mismo; *pūṣan*—¡oh sustentador!; *apāvṛṇu*—dígnate retirar; *satya*—puro; *dharmāya*—al devoto; *dṛṣṭaye*—para mostrar.", "translation": "**¡Oh mi Señor, sustentador de todo lo que vive! Tu verdadero rostro está cubierto por Tu deslumbrante refulgencia. Dígnate retirar esa cubierta y manifiéstate ante Tu devoto puro.**", "purport": "En el Bhagavad-gītā, el Señor explica lo referente a Sus rayos Personales, llamados Brahma-jyoti —la deslumbrante refulgencia de Su Forma Personal—, de la siguiente manera: Yo soy la base del Brahman impersonal, que es inmortal e imperecedero, eterno, la posición constitucional de la felicidad última. (Gītā, 14/27) Brahman, Paramātmā y Bhagavān son tres ángulos de visión de la misma Verdad Absoluta. Brahman es la fase de la Verdad Absoluta más perceptible para el principiante. Paramātmā es la fase de la Verdad Absoluta para los que han progresado. Y Bhagavān es la comprensión última de la Verdad Absoluta. Esto se confirma en el Gītā, donde el Señor dice que Él es el concepto último de la Verdad Absoluta. Él es la fuente del Brahma-jyoti, así como del aspecto omnipresente de Paramātmā.\n\nAsí como dice que Él es el receptáculo último del Brahma-jyoti, la concepción impersonal de la Verdad Absoluta, también dice en el Gītā que no hay necesidad de explicar Su potencia ilimitada: puede resumirse brevemente diciendo que, mediante una sola de Sus porciones plenarias —el omnipresente Paramātmā—, Él mantiene la creación cósmica material completa. Y también en el Mundo Espiritual mantiene todas las manifestaciones. Por eso, en el mantra Śruti del Śrī Īśopaniṣad se Le llama Pūṣan, el Sustentador último. La Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, está siempre colmado de bienaventuranza trascendental. Cuando estuvo presente en Vṛndāvana, en la India, hace 5.000 años, permaneció siempre en la bienaventuranza trascendental, incluso desde el comienzo de Sus pasatiempos infantiles. La matanza de diversos demonios, tales como Agha, Baka, Pūtanā y Pralamba, también fueron para Él excursiones de placer.\n\nCuando estaba en Su aldea, disfrutaba con Su madre, Sus hermanas y Sus amigos como el travieso Ladrón de mantequilla, y cada uno de Sus asociados disfrutaba de bienaventuranza celestial con Sus robos. El Señor es conocido como el Ladrón de mantequilla, pero el término nunca se usa en sentido despectivo. El término Ladrón de mantequilla, en el caso del Señor, se usa entendiendo el placer que produce a Sus devotos puros. Todo lo que el Señor hizo en Vṛndāvana fue para el placer de Sus asociados de allí. Él creó esas manifestaciones para atraer a los áridos especuladores de la línea trascendental, así como a los acróbatas del supuesto sistema de haṭha-yoga, que tratan de encontrar la Verdad Absoluta.\n\nAcerca de los juegos infantiles del Señor con Sus compañeros de juego, los pastorcillos de vacas, Śukadeva Gosvāmī dijo en el Śrīmad-Bhāgavatam: La Personalidad de Dios, a quien se percibe como el Brahman impersonal de bienaventuranza, a quien los devotos adoran como el Señor Supremo, y a quien los mundanos consideran un ser humano corriente, jugaba con los pastorcillos de vacas, que habían alcanzado esa posición tras una enorme acumulación de actos piadosos. Así, el Señor está siempre ocupado en actividades amorosas trascendentales junto con Sus asociados espirituales, en las diversas relaciones de śānta, la serenidad; dāsya, la servidumbre; sākhya, la amistad; vātsalya, el afecto paternal; y mādhurya, el amor conyugal. Se dice que el Señor nunca sale del Vṛndāvana dhāma, y entonces cabe preguntarse cómo dirige los asuntos de Sus diferentes creaciones.\n\nEsto se responde en el Gītā: Él penetra toda la creación material mediante Su parte plenaria, conocida como la encarnación Puruṣa. El Señor no tiene nada que ver con la creación, el mantenimiento y la destrucción materiales, pero hace que los lleve a cabo Su expansión plenaria, este aspecto de Paramātmā, la Superalma. Toda entidad viviente es conocida como ātmā, alma. El Ātmā principal, que las controla a todas, es Paramātmā, la Superalma. Todo el sistema de la comprensión de Dios es una gran ciencia. Los materialistas solo pueden analizar los veinticuatro factores de la creación material y meditar en ellos. Tienen muy poca información del Puruṣa, el Señor. Los trascendentalistas impersonales están simplemente confundidos por la deslumbrante refulgencia del Brahma-jyoti. Si uno quiere ver la Verdad Absoluta en plenitud, tiene que penetrar más allá de los veinticuatro elementos materiales y también de la deslumbrante refulgencia.\n\nEl Śrī Īśopaniṣad apunta en esa dirección, orando por la remoción del hiraṇmaya pātra, la cubierta deslumbrante. A menos que se quite esa cubierta y que uno pueda percibir a la Suprema Personalidad de Dios tal como es, nunca podrá lograrse la verdadera comprensión de la Verdad Absoluta. El aspecto Paramātmā de la Personalidad de Dios es una de las tres expansiones plenarias, llamadas en conjunto Viṣṇu-tattva. El Viṣṇu-tattva que está dentro del universo (una de las tres deidades principales: Brahmā, Viṣṇu y Śiva) es conocido como Kṣīrodaka-śāyī Viṣṇu. Él es el omnipresente Paramātmā que está en todas y cada una de las entidades vivientes individuales. Y Garbhodaka-śāyī Viṣṇu es la Superalma colectiva de todas las entidades vivientes. Más allá de estos dos está Kāraṇodaka-śāyī Viṣṇu, que yace en el Océano Causal. Él es el Creador de todos los universos.\n\nEl sistema de yoga enseña al estudiante serio a encontrarse con esos Viṣṇu-tattvas después de superar los veinticuatro elementos materiales de la creación cósmica. El cultivo de la filosofía empírica ayuda a comprender el Brahma-jyoti impersonal, que es la deslumbrante refulgencia del cuerpo trascendental del Señor Śrī Kṛṣṇa. Esto se confirma en el Bhagavad-gītā, así como en el Brahma-saṁhitā (5/40): En los millones y millones de universos hay innumerables planetas, todos y cada uno de ellos diferentes de los demás por su constitución cósmica, y todos situados en un rincón del Brahma-jyoti. Ese Brahma-jyoti es el rayo Personal de la Suprema Personalidad de Dios, a quien yo adoro. Este mantra del Brahma-saṁhitā expresa la posición de la verdadera comprensión de la Verdad Absoluta, y el mantra Śruti del Śrī Īśopaniṣad que estamos analizando es una confirmación de ese mantra como proceso de comprensión.\n\nEs una sencilla oración al Señor para que retire el Brahma-jyoti, de modo que uno pueda ver el verdadero rostro de Dios. Conocimiento perfecto significa conocer la raíz del Brahman. La raíz del Brahman es el Señor Śrī Kṛṣṇa, y en Escrituras como el Śrīmad-Bhāgavatam la ciencia de Kṛṣṇa está perfectamente elaborada. En el Bhāgavatam, el autor, Śrīla Vyāsadeva, ha establecido por su propia comprensión que la Verdad Suprema se describe ya sea como Brahman, Paramātmā o Bhagavān. Pero nunca ha dicho que la Verdad Suprema se describa en parte alguna como jīva, la entidad viviente ordinaria. Por lo tanto, la entidad viviente no es la todopoderosa Verdad Suprema. De lo contrario, no habría necesidad de que la entidad orara al Señor para que retirara la cubierta deslumbrante a fin de ver Su verdadero rostro.\n\nLa conclusión es, entonces, que en ausencia de las manifestaciones potentes de la Verdad Suprema, se comprende el Brahman impersonal. De manera similar, cuando hay comprensión de las potencias materiales del Señor, con poca o ninguna información de la potencia espiritual, se llama comprensión de Paramātmā. Así pues, tanto la comprensión Brahman como la comprensión Paramātmā de la Verdad Absoluta son comprensiones parciales. Pero cuando uno comprende a la Suprema Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, en Su plena potencia, tras la remoción del hiraṇmaya-pātra, como se pide en este mantra, entonces comprende que Vāsudevaḥ sarvam iti: el Señor Śrī Kṛṣṇa, conocido como Vāsudeva, lo es todo —Brahman, Paramātmā y Bhagavān—. Él es Bhagavān, la raíz, y Brahman y Paramātmā son Sus ramas. En el Bhagavad-gītā hay un análisis comparativo de los tres grados de trascendentalistas: los jñānīs, los adoradores del Brahman impersonal; los yogīs, los adoradores del aspecto Paramātmā; y los bhaktas, los devotos del Señor Śrī Kṛṣṇa.\n\nEn el Gītā se afirma que, entre todos los tipos de trascendentalistas, es supremo el jñānī, el que ha cultivado el conocimiento Védico. Sin embargo, los yogīs son aún superiores a los jñānīs. Los yogīs son también muy superiores a los trabajadores fruitivos. Y entre toda clase de yogīs, «el que sirve constantemente al Señor con toda su energía es el más elevado». El resumen es que el filósofo es mejor que el hombre que trabaja arduamente, y el místico es muy superior al filósofo. Y de todos los yogīs místicos, el más elevado es el que sigue el bhakti-yoga, el que está constantemente ocupado en el servicio del Señor. El Śrī Īśopaniṣad nos dirige hacia esta perfección de la vida."}
{"ref": "iso/16", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/16/", "verse_text": "> pūṣann ekarṣe yama sūrya prājāpatya\n> vyūha raśmīn samūha\n> tejo yat te rūpaṁ kalyāṇa-tamaṁ\n> tat te paśyāmi yo 'sāv asau puruṣaḥ so 'ham asmi", "devanagari": "> पूषन्नेकर्षे यम सूर्य प्राजापत्य व्यूह रश्मीन् समूह तेजः।\n> यत्ते रूपं कल्याणतमं तत्ते\n> पश्यामि योऽसावसौ पुरुषः सोऽहमस्मि॥१६॥", "synonyms": "*pūṣan*—¡oh sustentador!; *eka-ṛṣe*—el filósofo primigenio; *yama*—el principio regulador; *sūrya*—el destino de los sūris (grandes devotos); *prājāpatya*—el bienqueriente de los prajāpatis (progenitores de la humanidad); *vyūha*—dígnate disponer; *raśmīn*—los rayos; *samūha*—recoge; *tejaḥ*—refulgencia; *yat*—de modo que; *te*—Tu; *rūpam*—forma; *kalyāṇa-tamam*—la más auspiciosa; *tat*—esa; *te*—Tu; *paśyāmi*—pueda yo contemplar; *yaḥ*—aquel que es; *asau*—el sol; *asau*—esa; *puruṣaḥ*—Personalidad de Dios; *saḥ*—yo mismo; *aham*—yo; *asmi*—soy.", "translation": "**¡Oh, mi Señor!, ¡oh, Filósofo primordial, Sustentador del universo!, ¡oh, Principio regulador, Destino de los devotos puros, Bienqueriente de los progenitores de la humanidad!, por favor, retira la refulgencia de Tus rayos trascendentales para que pueda ver Tu Forma de Bienaventuranza. Tú eres la eterna Suprema Personalidad de Dios, semejante al Sol, como lo soy yo.**", "purport": "El Sol y los rayos del Sol son cualitativamente uno y lo mismo. De manera similar, el Señor y las entidades vivientes son uno y lo mismo en calidad. El Sol es uno, pero las moléculas de los rayos del Sol son innumerables. Los rayos del Sol constituyen parte del Sol; el Sol y los rayos, conjuntamente, son el Sol completo. Dentro del planeta Sol está el dios del Sol, y de manera similar, dentro del planeta espiritual supremo, Goloka Vṛndāvana, del cual emana el refulgente Brahma-jyoti, está el Señor eterno, como se afirma en el Brahma-saṁhitā: La Morada trascendental del Señor Kṛṣṇa es la tierra de piedras de toque, con las que están construidas las casas, sombreadas por árboles de deseos. Allí el Señor Se ocupa en apacentar las vacas surabhi, y siempre Lo sirven y rodean miles de Diosas de la Fortuna, que Lo atienden con todo respeto.\n\nLa descripción de esta Morada trascendental del Señor Kṛṣṇa se encuentra en el Brahma-saṁhitā, y allí se describe el Brahma-jyoti como los rayos supremos que proceden de ese planeta, tal como los rayos del Sol proceden del globo solar. A menos que uno traspase el resplandor del Brahma-jyoti, no puede tener información alguna de la tierra del Señor. El filósofo impersonalista, cegado por el deslumbrante Brahma-jyoti, no puede comprender la verdadera Morada del Señor ni Su forma trascendental. Afectados por tan escaso acopio de conocimiento, esos pensadores no pueden entender la trascendental forma plenamente bienaventurada del Señor Kṛṣṇa. El Śrī Īśopaniṣad ofrece, por lo tanto, esta oración al Señor para que retire los refulgentes rayos del Brahma-jyoti, de manera que el devoto puro pueda ver Su trascendental forma plenamente bienaventurada.\n\nCon la comprensión del Brahma-jyoti impersonal, uno experimenta el aspecto auspicioso del Supremo; con la experiencia de Paramātmā, el aspecto omnipresente del Supremo, uno experimenta una iluminación todavía más auspiciosa; y al encontrarse cara a cara con la Personalidad de Dios, el devoto experimenta el aspecto más auspicioso del Supremo. Puesto que se Le llama el Filósofo, el Sustentador, el Bienqueriente, etc., la Verdad Suprema no puede ser considerada impersonal. Esa es la indicación del Śrī Īśopaniṣad. La palabra Sustentador es especialmente significativa: el Señor mantiene de manera específica a Sus devotos, aunque es el Sustentador de todos los seres. Cuando, tras traspasar el Brahma-jyoti impersonal, el devoto ve el aspecto personal del Señor y Su muy auspiciosa forma eterna, entonces comprende la Verdad Absoluta en plenitud.\n\nŚrīla Jīva Gosvāmī dice en su Bhagavat-sandarbha lo siguiente: La concepción completa de la Verdad Absoluta se comprende en la Personalidad de Dios, porque Él es Todopoderoso y posee la potencia plena en la trascendencia. En el Brahma-jyoti no se comprende la potencia plena de la Verdad Absoluta; por eso la comprensión del Brahman es solo una comprensión parcial de la Personalidad de Dios. ¡Oh, sabios eruditos!, la primera letra de la palabra Bhagavān es doblemente significativa: primero, en el sentido de «aquel que mantiene plenamente», y segundo, en el sentido de «guardián». La segunda letra, ga, significa guía, líder o creador. La letra va (o ba) significa que todo ser vive en Él, y que Él también vive en todo ser. En otras palabras, el sonido trascendental Bhagavān representa el conocimiento, la potencia, la energía, la opulencia, la fuerza y la influencia infinitos, todos sin el menor vestigio de embriagueces materiales.\n\nEl Señor mantiene plenamente a Sus devotos puros, y los guía progresivamente por el sendero de la perfección devocional. Como Líder de Sus devotos, finalmente otorga el resultado deseado del servicio devocional entregándose Él mismo a Sus devotos. Los devotos del Señor ven al Señor cara a cara por la misericordia sin causa del Señor, y así el Señor ayuda a Sus devotos a alcanzar el planeta espiritual supremo, Goloka Vṛndāvana. Como Creador, Él puede crear en Su devoto todas las cualidades necesarias para que el devoto pueda finalmente llegar a Él. El Señor es la Causa de todas las causas, y no hay causa de Él, pues Él es la Causa Original. Por consiguiente, Él disfruta de Su propio Ser manifestando Su propia potencia interna.\n\nLa potencia externa no la manifiesta exactamente Él mismo, pues Él Se expande en los Puruṣas, y es en esas formas como mantiene los aspectos de la manifestación material. Mediante esas expansiones crea, mantiene y aniquila la manifestación cósmica. Las entidades vivientes son también expansiones diferenciadas de Su Ser, y como algunas de ellas desean ser señores, imitando al Señor Supremo, Él les permite entrar en la creación cósmica, con la opción de utilizar plenamente su propensión a enseñorearse. Debido a la presencia de Sus partes integrales, las entidades vivientes, todo el mundo fenoménico se agita en acciones y reacciones. A las entidades vivientes se les dan plenas facilidades para enseñorearse de la Naturaleza material, pero el controlador último es el Señor mismo en Su aspecto plenario de Paramātmā, la Superalma, que es uno de los Puruṣas.\n\nHay, por lo tanto, un abismo de diferencia entre la entidad viviente, conocida como ātmā, y el Señor controlador, conocido como Paramātmā: el alma y la Superalma. Paramātmā es el controlador, y el ātmā es lo controlado; por eso no pueden estar en el mismo nivel. El Paramātmā coopera plenamente con el ātmā, y por eso se Le conoce como el compañero constante del ser viviente. Este aspecto omnipresente del Señor —que existe en todas las circunstancias de vigilia y de sueño, y también en los estados potenciales, y del cual se genera la jīva-śakti (la fuerza viviente), tanto en la forma de las almas condicionadas como de las liberadas— es conocido como Brahman. Así pues, el Señor es el Origen tanto de Paramātmā como del Brahman; por consiguiente, es el Origen de todas las entidades vivientes y de todo lo demás que existe.\n\nQuien sabe esto se ocupa de inmediato en el servicio devocional del Señor. Semejante devoto del Señor, puro y plenamente consciente, está completamente apegado a Él en cuerpo y alma, y siempre que se reúne con devotos como él, no tienen otra ocupación que glorificar al Señor en función de Sus actividades trascendentales. Aquellos que no son tan perfectos como los devotos puros, los que solo han comprendido el aspecto Brahman o el aspecto Paramātmā del Señor, no pueden apreciar las actividades de esos devotos perfectos. Pero el Señor siempre ayuda a esos devotos puros suministrándoles el conocimiento necesario dentro de sus corazones, y por Su favor especial disipa toda la oscuridad de la ignorancia. Esto no pueden imaginarlo los filósofos ni los yogīs, porque ellos dependen más o menos de su propia fuerza.\n\nComo se afirma en el Kaṭha Upaniṣad, al Señor solo pueden conocerlo aquellos a quienes Él favorece, y nadie más. Y esos favores especiales se otorgan únicamente a Sus devotos puros. El Śrī Īśopaniṣad indica aquí ese favor del Señor, que está más allá del alcance del Brahma-jyoti."}
{"ref": "iso/17", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/17/", "verse_text": "> vāyur anilam amṛtam\n> athedaṁ bhasmāntaṁ śarīram\n> oṁ krato smara kṛtaṁ smara\n> krato smara kṛtaṁ smara", "devanagari": "> वायुरनिलममृतमथेदं भस्मांतँ शरीरम्।\n> ॐ क्रतो स्मर कृतँ स्मर क्रतो स्मर कृतँ स्मर॥१७॥", "synonyms": "*vāyuḥ*—aire de vida; *anilam*—reserva total de aire; *amṛtam*—indestructible; *atha*—ahora; *idam*—este; *bhasmāntam*—después de ser reducido a cenizas; *śarīram*—cuerpo; *oṁ*—¡oh Señor!; *krato*—¡oh disfrutador de todos los sacrificios!; *smara*—dígnate recordar; *kṛtam*—todo lo que he hecho; *smara*—dígnate recordar; *krato*—¡oh beneficiario supremo!; *smara*—dígnate recordar; *kṛtam*—todo lo que he hecho por Ti; *smara*—dígnate recordar.", "translation": "**Que este cuerpo temporal sea reducido a cenizas, y que el aire de la vida se funda con la totalidad del aire. Ahora, ¡oh, mi Señor!, por favor, recuerda todos mis sacrificios y, puesto que Tú eres el Beneficiario último, por favor, recuerda todo lo que he hecho por Ti.**", "purport": "Este cuerpo material temporal es ciertamente una vestimenta ajena. En el Bhagavad-gītā se dice claramente que, tras la destrucción del cuerpo material, la entidad viviente no es aniquilada, ni pierde su identidad. La identidad de la entidad viviente, por lo tanto, nunca es impersonal ni carente de forma; por el contrario, es la vestimenta material la que carece de forma, y la que toma una figura conforme a la forma de la persona indestructible. Ninguna entidad viviente carece originalmente de forma, como suponen erróneamente las personas de escaso acopio de conocimiento. También aquí, en el Mantra Diecisiete del Śrī Īśopaniṣad, se respalda el principio de que la entidad viviente existe después de la aniquilación del cuerpo material. En el mundo material, la Naturaleza material realiza una labor maravillosa al crear diferentes variedades de cuerpos para los seres vivientes, conforme a sus propensiones a complacer los sentidos.\n\nA quien quiso saborear excremento se le da un cuerpo material muy adecuado para comer excremento: el del cerdo. De manera similar, el tigre tiene un cuerpo tal que puede vivir disfrutando de la sangre de otros animales y comiendo su carne. El ser humano no está hecho para comer excremento ni carne, porque la forma de sus dientes es diferente. Tampoco tiene deseo alguno de saborear excremento, ni siquiera en el estado de vida más primitivo. Los dientes humanos están hechos de tal manera que pueden masticar y cortar frutas y verduras, con dos dientes caninos para que pueda también comer carne. Los cuerpos materiales de todos los animales y hombres son ajenos a la entidad viviente, y cambian según el deseo de complacencia sensual del ser.\n\nEn este ciclo de evolución, uno cambia de cuerpo, uno tras otro: de la vida acuática —cuando el mundo estaba lleno de agua— a la vida vegetal; de la vida vegetal a la vida de gusano; de la vida de gusano a la vida de ave; de la vida de ave a la vida animal; y de la vida animal a la forma humana. El desarrollo más elevado de la vida es esta forma humana cuando posee el sentido pleno del conocimiento espiritual, y el desarrollo más elevado del sentido espiritual se describe en este mantra del Veda: uno debe abandonar este cuerpo material, que será reducido a cenizas, y permitir que el aire vital se funda en el receptáculo eterno del aire. Las actividades del ser viviente se realizan dentro del cuerpo mediante los movimientos de diferentes clases de aire, que en conjunto reciben el nombre de prāṇa-vāyu.\n\nLos yogīs generalmente estudian cómo controlar los aires del cuerpo, y se supone que el alma asciende de un círculo de aire a otro hasta elevarse al brahma-randhra, el círculo de aire más alto. Desde ahí, el yogī perfecto puede trasladarse al planeta que desee. El proceso consiste en abandonar un cuerpo y entrar luego en otro, y la perfección más elevada de esos cambios de cuerpo es posible cuando la entidad viviente es capaz de abandonar por completo este cuerpo material, como se sugiere en este mantra. Entonces puede entrar en la atmósfera espiritual, donde desarrolla un cuerpo de una calidad completamente diferente —un cuerpo espiritual—, que nunca tiene que encontrarse con la muerte ni con el cambio. Aquí, en el mundo material, uno se ve forzado por la Naturaleza material a cambiar de cuerpo a causa de sus diferentes deseos de complacencia sensual.\n\nEsos deseos están representados en las diversas especies de vida, desde los gérmenes hasta los cuerpos materiales más perfectos: los de Brahmā y los semidioses. Todos ellos tienen cuerpos de materia de diferentes formas, y la persona inteligente ve la unidad, no en la variedad de los cuerpos, sino en la identidad espiritual. La chispa espiritual, que es parte integral del Señor Supremo, es la misma tanto en el cuerpo de un cerdo como en el cuerpo de un semidiós. Hay diferentes cuerpos según las actividades piadosas y viciosas de la entidad viviente. El cuerpo humano está sumamente desarrollado y tiene conciencia plena de la constitución del cuerpo; y el hombre más perfecto, según las Escrituras Védicas, se entrega al Señor después de muchísimos nacimientos de cultivar el conocimiento.\n\nEl cultivo del conocimiento llega a la perfección solo cuando el conocedor llega al punto de entregarse al Señor Supremo, llamado Vāsudeva. Pero incluso después de alcanzar el conocimiento de la propia identidad espiritual, si uno no llega al punto de saber que las entidades vivientes son partes integrales eternas del Todo y que nunca pueden volverse el Todo, tiene que caer de nuevo en la atmósfera material, aun después de haberse unido al Brahma-jyoti. El Brahma-jyoti que emana del cuerpo trascendental del Señor está lleno de chispas espirituales. Las chispas espirituales, siendo identidades individuales con el sentido pleno de la existencia, a veces desean volverse disfrutadoras de los sentidos, y por eso se les dan lugares en el mundo material para que se conviertan en falsos señores, bajo el dictado de los sentidos.\n\nEste sentido de señorío es la enfermedad material del ser viviente, y bajo el hechizo de ese disfrute sensual transmigra por las diferentes formas de cuerpo manifestadas en el mundo material. El sentido de volverse uno con el Brahma-jyoti no es, por lo tanto, conocimiento maduro. La etapa más elevada de la perfección es entregarse por completo al Señor y desarrollar el sentido del servicio espiritual. En este mantra, la entidad viviente ora por entrar en el Reino espiritual de Dios después de abandonar el cuerpo material y el aire material. El devoto Le pide al Señor que recuerde sus actividades y los sacrificios que ha realizado, ahora, antes de que su cuerpo material sea reducido a cenizas. Esta oración se hace en el momento de la muerte, con plena conciencia de los actos pasados y de la meta última.\n\nAquel que está completamente sometido a las reglas de la ley material recuerda las abominables actividades realizadas durante la existencia de su cuerpo material, y por eso recibe otro cuerpo material después de la muerte. El Bhagavad-gītā confirma esta verdad. Afirma que, en el momento de la muerte, la mente lleva consigo las propensiones del animal moribundo, y la siguiente vida se obtiene conforme a ese estado mental. A diferencia de los simples animales, que no tienen una mente desarrollada, el ser humano puede recordar las actividades de la vida que termina como los sueños de la noche; por eso su mente permanece sobrecargada de deseos materiales y no puede entrar en el reino espiritual con un cuerpo espiritual. Los devotos, sin embargo, mediante la práctica del servicio devocional al Señor, desarrollan un sentido de amor por Dios.\n\nY aunque en el momento de la muerte el devoto no recuerde su servicio al Señor, el Señor no lo olvida a él. Esta oración se ofrece para recordarle al Señor los sacrificios del devoto, pero aunque no haya tal recordatorio, el Señor no olvida el servicio devocional del devoto puro. El Señor describe claramente en el Gītā Su relación íntima con Sus devotos. Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura explica los versos del Gītā a este respecto: Se debe aceptar al devoto que se encuentra en el recto sendero de los santos, aunque ese devoto parezca tener un carácter relajado. Hay que tratar de entender el verdadero significado de las palabras «carácter relajado». El alma condicionada tiene que actuar en una doble función: una para el mantenimiento del cuerpo, y otra para la autorrealización.\n\nLa posición social, el desarrollo mental, la limpieza, la austeridad, la nutrición y la lucha por la existencia son todos para el mantenimiento del cuerpo. Y la parte de sus actividades dedicada a la autorrealización la ejecuta en su ocupación como devoto del Señor, y también realiza acciones en relación con ello. Estas dos funciones diferentes corren por líneas paralelas, porque el alma condicionada no puede abandonar el mantenimiento del cuerpo. Sin embargo, la proporción de las actividades para el mantenimiento del cuerpo disminuye en proporción al aumento del servicio devocional. Y mientras la proporción del servicio devocional no llegue al punto adecuado, existe la posibilidad de alguna exhibición ocasional de mundanalidad. Pero debe notarse que esa mundanalidad no puede continuar por mucho tiempo, porque, por la gracia del Señor, esas imperfecciones llegarán a su fin muy pronto.\n\nPor lo tanto, el sendero del servicio devocional es el único sendero correcto. Si uno está en el sendero correcto, ni siquiera un incidente ocasional de mundanalidad lo obstaculiza en el avance de la autorrealización. Y en el propio Gītā, Kṛṣṇa dice: Aquel que está ocupado en el servicio devocional, a pesar de la acción más abominable, debe ser considerado santo, porque está correctamente situado. Muy pronto se vuelve virtuoso y alcanza la paz duradera. ¡Oh, hijo de Kuntī!, Mi promesa es que Mi devoto nunca perecerá. ¡Oh, hijo de Pṛthā!, cualquiera que se refugie en Mí, aunque sea una mujer, o un comerciante, o alguien nacido en una familia baja, puede no obstante alcanzar el Destino Supremo. ¡Cuánto más, entonces, los brāhmaṇas, los virtuosos, los devotos y los reyes santos!\n\nEn este mundo miserable, ellos están fijos en el servicio devocional al Señor. Ocúpate en Mi servicio y entrégate a Mí. Completamente absorto en Mí, seguramente vendrás a Mí. (Gītā, IX/30-34) Esas facilidades del servicio devocional les son negadas a los impersonalistas, porque están apegados al aspecto Brahma-jyoti del Señor. No pueden penetrar el Brahma-jyoti, como se sugirió en los mantras anteriores, ni creen en la Personalidad de Dios. Su ocupación se relaciona principalmente con la semántica, el malabarismo de palabras de la creación mental. Por consiguiente, los impersonalistas se dedican a una labor infructuosa, como se confirma en el Capítulo Doce del Bhagavad-gītā. Todas las facilidades que se sugieren en este mantra del Śrī Īśopaniṣad pueden obtenerse fácilmente mediante el contacto constante con el aspecto Personal de la Verdad Absoluta.\n\nEl servicio devocional al Señor consiste esencialmente en nueve actividades trascendentales por parte del devoto: 1. oír acerca del Señor, 2. glorificar al Señor, 3. recordar al Señor, 4. servir los Pies de Loto del Señor, 5. adorar al Señor, 6. ofrecer oraciones al Señor, 7. servir al Señor, 8. relacionarse amistosamente con el Señor, 9. entregarlo todo al Señor. Estos nueve principios del servicio devocional, en su totalidad o uno por uno, pueden ayudar al devoto a permanecer constantemente en contacto con Dios, y por eso, al final de la vida, le resulta fácil al devoto recordar al Señor. Adoptando uno solo de estos nueve principios, los siguientes renombrados devotos del Señor pudieron alcanzar la perfección más elevada: 1.\n\nSolo por oír, Mahārāja Parīkṣit, el héroe del Śrīmad-Bhāgavatam, alcanzó el resultado deseado. 2. Simplemente por glorificar al Señor, Śukadeva Gosvāmī, el orador del Śrīmad-Bhāgavatam, alcanzó su perfección. 3. Por orar, Akrūra alcanzó el resultado deseado. 4. Por recordar, Prahlāda Mahārāja alcanzó el resultado deseado. 5. Por adorar, Pṛthu Mahārāja alcanzó la perfección. 6. Por servir los Pies de Loto del Señor, la Diosa de la Fortuna, Lakṣmī, alcanzó la perfección. 7. Por su servicio personal al Señor, Hanumān alcanzó el resultado deseado. 8. Por su amistad, Arjuna alcanzó el resultado. 9. Por entregar todo lo que tenía, Mahārāja Bali alcanzó el resultado deseado. En realidad, la explicación de este mantra y la de prácticamente todos los mantras de los himnos Védicos está resumida en los Vedānta-sūtras, y luego está debidamente explicada en el Śrīmad-Bhāgavatam.\n\nEl Śrīmad-Bhāgavatam es el fruto maduro del árbol Védico de la sabiduría. En el Śrīmad-Bhāgavatam, este mantra en particular se explica en las preguntas y respuestas de Mahārāja Parīkṣit y Śukadeva Gosvāmī al mismo comienzo de su encuentro. Así como oír y cantar la ciencia de Dios es el principio básico de la vida devocional, así también el Bhāgavatam completo lo oyó Mahārāja Parīkṣit y lo cantó Gosvāmī Śukadeva. Mahārāja Parīkṣit le preguntó a Śukadeva porque Śukadeva era un maestro espiritual más grande que cualquier gran yogī o trascendentalista de su época. La pregunta de Mahārāja Parīkṣit fue: «¿Cuál es el deber de todo hombre, específicamente en el momento de la muerte?». La respuesta de Gosvāmī Śukadeva fue que todo aquel que desee liberarse de todas las ansiedades debe siempre oír acerca de la Personalidad de Dios y glorificarlo, pues Él es el Director Supremo de todo, el Extintor de todas las dificultades y la Superalma de todas las entidades vivientes.\n\nLa supuesta sociedad humana se ocupa generalmente, durante la noche, en dormir o en entregarse a la vida sexual. Y durante el día, los hombres se ocupan en ganar todo el dinero posible, o bien en hacer compras para el mantenimiento de la familia. La gente tiene muy poco tiempo para hablar de la Personalidad de Dios o para hacer indagaciones acerca de Él. Han desechado el caso de la existencia de Dios de muchas maneras, especialmente declarándolo impersonal, es decir, sin percepción sensorial alguna. Pero en la literatura Védica —ya sean los Upaniṣads, los Vedānta-sūtras, el Bhagavad-gītā o el Śrīmad-Bhāgavatam—, en todas las Escrituras se declara que el Señor es el Ser consciente, supremo por encima de todas las demás entidades vivientes. Y Sus gloriosas actividades son idénticas a Él mismo.\n\nUno no debe, por lo tanto, entregarse a oír y hablar de las disparatadas actividades de los políticos mundanos y de los supuestos grandes hombres de la sociedad, sino que debe amoldar su vida de tal manera que no se desperdicie ni un segundo sin ocuparse en actividades divinas. El Śrī Īśopaniṣad nos dirige hacia esas actividades. A menos que uno esté acostumbrado a esta práctica devocional, ¿qué recordará en el momento de la muerte, cuando el cuerpo se disloque, y cómo podrá orar al Señor Todopoderoso para que recuerde sus sacrificios? Sacrificio significa sacrificar el interés de los sentidos. Hay que aprender este arte empleando los sentidos en el servicio del Señor durante la vida, para poder utilizar el resultado en el momento de la muerte."}
{"ref": "iso/18", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/18/", "verse_text": "> agne naya supathā rāye asmān\n> viśvāni deva vayunāni vidvān\n> yuyodhy asmaj juhurāṇam eno\n> bhūyiṣṭhāṁ te nama-uktiṁ vidhema", "devanagari": "> अग्ने नय सुपथा राये अस्मान् विश्वानि देव वयुनानि विद्वान्।\n> युयोध्यस्मज्जुहुराणमेनो भूयिष्ठां ते नमउक्तिं विधेम॥१८॥", "synonyms": "*agne*—¡oh mi Señor, tan poderoso como el fuego!; *naya*—dígnate conducirnos; *supathā*—por el camino correcto; *rāye*—para llegar a Ti; *asmān*—a nosotros; *viśvāni*—todas; *deva*—¡oh mi Señor!; *vayunāni*—acciones; *vidvān*—el conocedor; *yuyodhi*—dígnate retirar; *asmat*—de nosotros; *juhurāṇam*—todos los obstáculos en el sendero; *enaḥ*—todos los vicios; *bhūyiṣṭhām*—las más numerosas; *te*—a Ti; *namaḥ uktim*—palabras de reverencia; *vidhema*—ofrezco.", "translation": "**¡Oh, mi Señor, poderoso como el fuego!, ¡oh, Omnipotente!, ahora Te ofrezco todas mis reverencias y caigo al suelo a Tus pies. ¡Oh, mi Señor!, por favor, condúceme por el sendero correcto que lleva a Ti, y, puesto que Tú conoces todo lo que he hecho en el pasado, líbrame, por favor, de las reacciones de mis pecados pasados, de modo que no haya ningún obstáculo para mi progreso.**", "purport": "Este proceso de entregarse y de orar pidiendo la misericordia sin causa del Señor conduce al devoto progresivamente por el sendero de la completa autorrealización. Al Señor se Le llama fuego porque Él puede reducirlo todo a cenizas, incluso los pecados del alma entregada. Como se describió en los mantras anteriores, el aspecto real o supremo del Absoluto es Su aspecto de Personalidad de Dios. Su aspecto impersonal, el Brahma-jyoti, es una deslumbrante cubierta que tapa el rostro del Señor. Las actividades fruitivas, el sendero karma-kāṇḍa de la autorrealización, constituyen la etapa más baja de este empeño. Tan pronto como esas actividades se desvían, aunque sea ligeramente, de los principios regulativos de los Vedas, se transforman en vikarma, es decir, actos que van en contra del interés de quien los ejecuta.\n\nLas entidades vivientes que están bajo la ilusión ejecutan ese vikarma simplemente para complacer los sentidos, y de ese modo tales actividades se vuelven obstáculos en el sendero de la autorrealización. La autorrealización es posible en la forma humana de vida, pero no en las demás formas. Hay 8.400.000 especies o formas de vida, de las cuales la forma humana, dotada de las cualidades de la cultura brahmínica, ofrece la única oportunidad de obtener conocimiento acerca de la Trascendencia. Cultura brahmínica significa veracidad, control de los sentidos, tolerancia, sencillez, conocimiento completo y fe plena en Dios, y no envanecerse simplemente del alto linaje de uno. Ser hijo de un brāhmaṇa es una oportunidad para volverse brāhmaṇa, tal como ser hijo de un gran hombre es una oportunidad para llegar a ser un gran hombre.\n\nPero ese derecho de nacimiento no lo es todo, porque uno todavía tiene que adquirir por sí mismo las cualidades brahmínicas. Tan pronto como alguien se envanece de haber nacido como hijo de un brāhmaṇa y descuida la adquisición de las cualidades de un verdadero brāhmaṇa, de inmediato se degrada y se aparta del sendero de la autorrealización, y la misión de su vida como ser humano fracasa. En el Bhagavad-gītā el Señor nos asegura que a los yoga-bhraṣṭas, las almas caídas del sendero de la autorrealización, se les da la oportunidad de rectificarse naciendo en familias de buenos brāhmaṇas o en familias de mercaderes ricos. Estas son las oportunidades superiores para la autorrealización: nacer como hijo de un hombre rico o como hijo de un buen brāhmaṇa.\n\nY si el ser humano que está bajo la ilusión desperdicia esas oportunidades, el resultado es que pierde la buena ocasión de la vida humana que el Señor Todopoderoso le ofrece. Los principios regulativos son tales que quien los sigue es promovido del plano de las actividades fruitivas al plano del conocimiento trascendental, y a partir del conocimiento trascendental se vuelve perfecto, después de muchísimos nacimientos, cuando se entrega al Señor. Ese es el procedimiento general. Pero quien se entrega desde el mismo comienzo, como se menciona en este mantra, supera de inmediato todas las etapas de la progresión por el simple hecho de adoptar la actitud devocional. Como se afirma en el Gītā, el Señor Se hace cargo de inmediato de esa alma entregada y la libera de todas las reacciones de sus actos pecaminosos.\n\nEn las actividades de karma-kāṇḍa hay muchas acciones pecaminosas, y en el jñāna-kāṇḍa, el sendero del desarrollo filosófico, el número de esas acciones es menor. Pero en el servicio devocional al Señor, el sendero del bhakti, prácticamente no hay posibilidad de incurrir en reacciones pecaminosas. Quien es devoto del Señor adquiere todas las buenas cualidades del Señor mismo, para no hablar de las de un brāhmaṇa. El devoto adquiere automáticamente las cualidades de un brāhmaṇa experto, autorizado para celebrar sacrificios, aunque no haya nacido en una familia de brāhmaṇas. Tal es la omnipotencia del Señor: Él puede hacer que un hombre nacido en una familia de brāhmaṇas se degrade tanto como un comedor de perros de bajo nacimiento, y también puede hacer que un comedor de perros de bajo nacimiento sea superior a un brāhmaṇa competente, simplemente en virtud del servicio devocional.\n\nEl Señor omnipotente, que está situado en el corazón de todos, puede dar indicaciones a Su devoto sincero acerca del sendero correcto. Esas indicaciones se le ofrecen especialmente al devoto, incluso si éste desea otra cosa. A los demás, Dios da Su sanción al ejecutor solo a riesgo del propio ejecutor; pero en el caso del devoto, el Señor lo dirige de tal manera que nunca actúe mal. En el Śrīmad-Bhāgavatam se dice que el Señor es tan bondadoso con Su devoto que, aunque éste a veces caiga en el enredo del vikarma —actos contrarios a las indicaciones de los Vedas—, el Señor rectifica de inmediato los errores del devoto desde dentro de su corazón, porque esos devotos Le son muy queridos.\n\nAquí, en este mantra, el devoto ora al Señor para que lo rectifique desde dentro de su corazón. Errar es humano: el alma condicionada es muy propensa a cometer errores, y la única medida que remedia esos pecados desconocidos es entregarse a los pies de loto del Señor, para que Él guíe al devoto. El Señor asume ese cargo en el caso de las almas plenamente entregadas; así pues, todos los problemas se resuelven con el simple hecho de entregarse al Señor y actuar conforme a Sus indicaciones. Esas indicaciones se le dan al devoto sincero de dos maneras: una, por medio de los santos, las Escrituras y el maestro espiritual; y la otra, por medio del Señor mismo, que reside en el corazón de todos.\n\nDe ese modo, el devoto está protegido en todos los aspectos. El conocimiento Védico es trascendental y no se puede entender simplemente mediante los procedimientos educativos mundanos. Uno puede entender los mantras Védicos únicamente por la gracia del Señor y del maestro espiritual. Si alguien se refugia en un maestro espiritual genuino, debe entenderse que ha obtenido la gracia del Señor. El Señor aparece ante el devoto en la forma del maestro espiritual. Y así, el maestro espiritual, los mandamientos Védicos y el Señor mismo desde dentro guían al devoto con toda Su fuerza, y no hay posibilidad de que ese devoto caiga de nuevo en el fango de la ilusión material. El devoto, protegido así por todas partes, alcanzará sin duda el destino último de la perfección.\n\nTodo el proceso se insinúa en este mantra del Śrī Īśopaniṣad, y el Śrīmad-Bhāgavatam lo explica aún más. Escuchar y cantar las glorias del Señor son, en sí mismos, actos de piedad. El Señor quiere que todos lo hagan, porque Él es el bienqueriente de todas las entidades vivientes. Y al practicar ese proceso de escuchar y cantar las glorias del Señor, uno se limpia de todo lo indeseable que lleva dentro. Su devoción se fija entonces en el Señor. En esa etapa el devoto adquiere las cualidades brahmínicas, y las reacciones resultantes de las cualidades inferiores se desvanecen por completo. Gracias a ese servicio devocional queda plenamente iluminado, y de ese modo conoce el sendero del Señor y la manera de alcanzarlo. Todas las dudas se disipan, y se convierte en un devoto puro. Así terminan los significados de Bhaktivedanta del Śrī Īśopaniṣad, el conocimiento que lo acerca a uno a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa."}
{"ref": "iso/0b", "book": "iso", "lang": "es", "url": "/es/library/iso/0b/", "verse_text": "> oṁ pūrṇam adaḥ pūrṇam idaṁ\n> pūrṇāt pūrṇam udacyate\n> pūrṇasya pūrṇam ādāya\n> pūrṇam evāvaśiṣyate", "devanagari": "", "synonyms": "*oṁ*—el Todo Completo; *pūrṇam*—perfectamente completo; *adaḥ*—aquello; *pūrṇam*—perfectamente completo; *idam*—este mundo fenoménico; *pūrṇāt*—del todo perfecto; *pūrṇam*—unidad completa; *udacyate*—se produce; *pūrṇasya*—del Todo Completo; *pūrṇam*—completamente, todo; *ādāya*—habiendo sido sustraído; *pūrṇam*—el equilibrio completo; *eva*—incluso; *avaśiṣyate*—permanece.", "translation": "**La Personalidad de Dios es perfecta y completa, y porque Él es completamente perfecto, todas las emanaciones que provienen de Él, como este mundo fenoménico, están perfectamente dotadas como totalidades completas. Todo lo que se produce del Todo Completo es también completo en sí mismo. Porque Él es el Todo Completo, aunque tantas unidades completas emanan de Él, Él permanece como el equilibrio completo.**", "purport": "El Todo Completo, o la Verdad Absoluta Suprema, es la Personalidad de Dios completa. La comprensión del Brahman impersonal o del Paramātmā, la Superalma, es una comprensión incompleta del Completo Absoluto. La Suprema Personalidad de Dios es sac-cid-ānanda-vigraha [Bs. 5.1]. La comprensión del Brahman impersonal es la comprensión de Su aspecto sat, o Su aspecto de eternidad, y la comprensión del Paramātmā es la comprensión de Sus aspectos sat y cit, Sus aspectos de eternidad y conocimiento. Pero la comprensión de la Personalidad de Dios es la comprensión de todos los aspectos trascendentales: sat, cit y ānanda, bienaventuranza. Cuando uno comprende a la Persona Suprema, comprende estos aspectos de la Verdad Absoluta en su totalidad. Vigraha significa «forma». Así pues, el Todo Completo no es informe. Si Él fuera informe, o si fuera inferior a Su creación de cualquier otra manera, no podría ser completo. El Todo Completo debe contener todo, tanto dentro como más allá de nuestra experiencia; de lo contrario, no puede ser completo.\n\n\n\nEl Todo Completo, la Personalidad de Dios, posee inmensas potencias, todas las cuales son tan completas como Él. Así pues, este mundo fenoménico es también completo en sí mismo. Los veinticuatro elementos de los que este universo material es una manifestación temporal están dispuestos para producir todo lo necesario para el mantenimiento y la subsistencia de este universo. Ninguna otra unidad del universo necesita hacer un esfuerzo externo para tratar de mantener el universo. El universo funciona según su propia escala temporal, que la fija la energía del Todo Completo, y cuando ese programa se completa, esta manifestación temporal es aniquilada por la disposición completa del Todo Completo.\n\n\n\nSe otorgan todas las facilidades a las pequeñas unidades completas (es decir, las entidades vivientes) para que puedan comprender al Todo Completo. Todas las formas de incompletitud se experimentan debido al conocimiento incompleto del Todo Completo. La forma humana de vida es una manifestación completa de la consciencia de la entidad viviente, y se obtiene después de evolucionar a través de 8.400.000 especies de vida en el ciclo de nacimiento y muerte. Si en esta vida humana de plena consciencia la entidad viviente no comprende su completitud en relación con el Todo Completo, pierde la oportunidad de comprender su completitud y es puesta de nuevo en el ciclo evolutivo por la ley de la naturaleza material.\n\n\n\nDebido a que no sabemos que en la naturaleza existe una disposición completa para nuestro mantenimiento, hacemos esfuerzos por utilizar los recursos de la naturaleza para crear una supuesta vida completa de disfrute de los sentidos. Como la entidad viviente no puede disfrutar de la vida de los sentidos sin estar vinculada con el Todo Completo, la engañosa vida de disfrute de los sentidos es ilusión. La mano de un cuerpo es una unidad completa solo mientras está unida al cuerpo completo. Cuando la mano se separa del cuerpo, puede parecer una mano, pero en realidad no tiene ninguna de las potencias de una mano. De forma similar, las entidades vivientes son partes integrales del Todo Completo, y si se separan del Todo Completo, la representación ilusoria de completitud no puede satisfacerlas plenamente.\n\n\n\nLa completitud de la vida humana solo se puede alcanzar cuando uno se dedica al servicio del Todo Completo. Todos los servicios en este mundo —ya sean sociales, políticos, comunales, internacionales o incluso interplanetarios— permanecerán incompletos hasta que se vinculen con el Todo Completo. Cuando todo se vincula con el Todo Completo, las partes integrales unidas también se vuelven completas en sí mismas."}
