{"ref": "owk/1", "book": "owk", "lang": "es", "url": "/es/library/owk/1/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "El camino hacia la felicidad", "purport": "Todos nosotros buscamos la felicidad, pero no sabemos qué es la verdadera felicidad. Vemos tantos anuncios sobre la felicidad, pero en la práctica son muy pocas las personas felices. Esto se debe a que muy pocos saben que la plataforma de la verdadera felicidad se encuentra más allá de las cosas temporales. Esta verdadera felicidad la describe el Señor Kṛṣṇa a Arjuna en el *Bhagavad-gītā*.\n\n\n\nLa felicidad se percibe, por lo general, a través de nuestros sentidos. Una piedra, por ejemplo, no tiene sentidos y no puede percibir ni la felicidad ni la aflicción. Una conciencia desarrollada puede percibir la felicidad y la aflicción con mucha mayor intensidad que una conciencia poco desarrollada. Los árboles tienen conciencia, pero no está desarrollada. Los árboles pueden permanecer en pie durante mucho tiempo bajo todo tipo de condiciones climáticas, pero no tienen forma de percibir las miserias. Si a un ser humano se le pidiera permanecer de pie como un árbol durante tan solo tres días o incluso menos, no podría tolerarlo. La conclusión es que todo ser viviente siente felicidad o aflicción según el grado de desarrollo de su conciencia.\n\n\n\nLa felicidad que experimentamos en el mundo material no es verdadera felicidad. Si uno le preguntara a un árbol: «¿Te sientes feliz?», el árbol, si pudiera, tal vez diría: «Sí, soy feliz aquí de pie todo el año. Disfruto mucho del viento y la nieve, etc.». Esto puede resultar grato para el árbol, pero para un ser humano representa un nivel muy bajo de disfrute. Existen diferentes clases y grados de entidades vivientes, y sus concepciones y percepciones de la felicidad son también de diferentes tipos y grados. Aunque un animal vea que otro animal está siendo sacrificado, seguirá masticando hierba tranquilamente, pues carece del conocimiento necesario para comprender que él puede ser el siguiente. Piensa que es feliz, pero al momento siguiente puede ser sacrificado.\n\n\n\nDe este modo hay diferentes grados de felicidad. Ahora bien, de todos ellos, ¿cuál es la felicidad más elevada? Śrī Kṛṣṇa le dice a Arjuna:\n\n\n\nsukham ātyantikaṁ yat tad\n\nbuddhi-grāhyam atīndriyam\n\nvetti yatra na caivāyaṁ\n\nsthitaś calati tattvataḥ\n\n\n\n«En ese estado dichoso (samādhi), uno se sitúa en una felicidad trascendental ilimitada y disfruta a través de sentidos trascendentales. Establecido así, jamás se aparta de la verdad». (Bg. 6.21)\n\n\n\n*Buddhi* significa inteligencia; uno ha de ser inteligente si quiere disfrutar. Los animales no tienen una inteligencia verdaderamente desarrollada y, por lo tanto, no pueden disfrutar de la vida como un ser humano. Las manos, la nariz, los ojos, los demás órganos de los sentidos y todas las partes del cuerpo pueden estar presentes en un hombre muerto, pero él no puede disfrutar. ¿Por qué no? La energía que disfruta, la chispa espiritual, se ha marchado, y por consiguiente el cuerpo carece de poder. Si uno examina el asunto un poco más a fondo y con algo de inteligencia, puede comprender que no era el cuerpo el que disfrutaba en absoluto, sino la pequeña chispa espiritual que estaba en su interior. Aunque uno piense que disfruta a través de los órganos de los sentidos corporales, el verdadero disfrutador es esa chispa espiritual. Esa chispa siempre posee la potencia de disfrute, pero no siempre se manifiesta debido a que está cubierta por el tabernáculo material. Aunque no seamos conscientes de ello, no es posible que el cuerpo experimente disfrute sin la presencia de esta chispa espiritual. Si a un hombre se le ofreciera el cuerpo muerto de una hermosa mujer, ¿lo aceptaría? No, porque la chispa espiritual se ha marchado del cuerpo. No solo estaba disfrutando dentro del cuerpo, sino que también lo mantenía. Cuando esa chispa se va, el cuerpo simplemente se deteriora.\n\n\n\nDe ello se deduce que si el espíritu disfruta, también ha de tener sus sentidos, pues de otro modo, ¿cómo podría disfrutar? Los *Vedas* confirman que el alma espiritual, aunque de tamaño atómico, es el verdadero agente disfrutador. No es posible medir el alma, pero eso no quiere decir que carezca de medidas. Un objeto puede parecernos no más grande que un punto y puede parecer que no tiene longitud ni anchura, pero cuando lo percibimos bajo un microscopio podemos ver que tiene tanto longitud como anchura. De modo similar, el alma también tiene sus dimensiones, pero no podemos percibirlas. Cuando compramos un traje o un vestido, se confecciona a la medida del cuerpo. La chispa espiritual debe tener forma, pues de otro modo, ¿cómo ha crecido el cuerpo material para albergarla? La conclusión es que la chispa espiritual no es impersonal. Es una persona real. Dios es una persona real, y la chispa espiritual, siendo una parte fragmentaria de Él, es también una persona. Si el padre tiene personalidad e individualidad, el hijo también las tiene; y si el hijo las tiene, podemos concluir que el padre las tiene. Así pues, ¿cómo podemos nosotros, como hijos de Dios, afirmar nuestra personalidad e individualidad y al mismo tiempo negárselas a nuestro Padre, el Señor Supremo?\n\n\n\n*Atīndriyam* significa que hemos de trascender estos sentidos materiales antes de poder apreciar la verdadera felicidad. *Ramante yogino 'nante satyānanda-cid-ātmani*: los *yogīs* que aspiran a la vida espiritual también están saboreando disfrute al concentrarse en la Superalma que está en su interior. Si no hay placer, si no hay disfrute, entonces ¿qué sentido tiene esforzarse tanto para controlar los sentidos? ¿Qué clase de placer están saboreando los *yogīs* si se toman tantas molestias? Ese placer es *ananta*, interminable. ¿Cómo es esto? El alma espiritual es eterna, y el Señor Supremo es eterno; por lo tanto, la reciprocidad de sus intercambios amorosos es eterna. Aquel que es verdaderamente inteligente se abstendrá del fugaz disfrute sensorial de este cuerpo material y fijará su disfrute en la vida espiritual. Su participación en la vida espiritual con el Señor Supremo se denomina *rāsa-līlā*.\n\n\n\nMuchas veces hemos oído hablar del *rāsa-līlā* de Kṛṣṇa con las pastorcillas de vacas en Vṛndāvana. Eso no es como los intercambios ordinarios que tienen lugar entre estos cuerpos materiales. Se trata más bien de un intercambio de sentimientos a través de cuerpos espirituales. Uno ha de ser algo inteligente para comprender esto, pues un hombre necio, que no puede comprender qué es la verdadera felicidad, busca la felicidad en este mundo material. En la India existe la historia de un hombre que no sabía lo que era la caña de azúcar, y alguien le dijo que era muy dulce de masticar. «Ah, ¿y cómo es?», preguntó. «Se parece a una vara de bambú», le contestó alguien. Así que el hombre necio se puso a masticar toda clase de varas de bambú. ¿Cómo va a empezar a experimentar la dulzura de la caña de azúcar? De forma similar, nosotros intentamos obtener felicidad y placer, pero los buscamos masticando este cuerpo material; en consecuencia, no hay felicidad ni placer. Por el momento puede haber una pequeña sensación de placer, pero eso no es verdadero placer, porque es temporal. Es como un destello de relámpago que podemos ver brillar en el cielo, que momentáneamente puede parecer un rayo, pero el verdadero rayo está más allá de eso. Puesto que una persona no sabe de hecho qué es la felicidad, se desvía de la verdadera felicidad.\n\n\n\nEl proceso para establecerse en la verdadera felicidad es este proceso de conciencia de Kṛṣṇa. Mediante la conciencia de Kṛṣṇa podemos desarrollar gradualmente nuestra verdadera inteligencia y, de manera natural, disfrutar saboreando la felicidad espiritual a medida que avanzamos espiritualmente. A medida que comenzamos a saborear la felicidad espiritual, abandonamos proporcionalmente la felicidad material. Conforme progresamos en la comprensión de la Verdad Absoluta, nos desapegamos naturalmente de esta felicidad falsa. Si de una u otra manera uno es promovido a esa etapa de conciencia de Kṛṣṇa, ¿cuál es el resultado?\n\n\n\nyaṁ labdhvā cāparaṁ lābhaṁ\n\nmanyate nādhikaṁ tataḥ\n\nyasmin sthito na duḥkhena\n\nguruṇāpi vicālyate\n\n\n\n«Al obtener esto, piensa que no hay ganancia mayor. Situado en esa posición, uno no se conmueve ni siquiera en medio de la mayor dificultad». (Bg. 6.22)\n\n\n\nCuando uno alcanza esa etapa, los demás logros le parecen insignificantes. En este mundo material intentamos conseguir tantas cosas —riqueza, mujeres, fama, belleza, conocimiento, etc.—, pero en cuanto nos situamos en la conciencia de Kṛṣṇa pensamos: «No hay logro mejor que este». La conciencia de Kṛṣṇa es tan potente que un pequeño sabor puede salvarnos del mayor peligro. A medida que uno comienza a saborear el gusto de la conciencia de Kṛṣṇa, empieza a ver los demás supuestos disfrutes y logros como insípidos y sin sustancia. Y si uno se sitúa firmemente en la conciencia de Kṛṣṇa, el mayor peligro no podrá perturbarlo. Hay tantos peligros en la vida, porque el mundo material es un lugar de peligro. Tendemos a cerrar los ojos ante esto, y puesto que somos necios intentamos adaptarnos a estos peligros. Puede que tengamos muchos momentos peligrosos en nuestra vida, pero si nos estamos adiestrando en conciencia de Kṛṣṇa y preparándonos para volver al hogar, de vuelta a Dios, no nos importarán. Nuestra actitud será entonces: «Los peligros vienen y van; que así sea». Es muy difícil hacer este tipo de ajuste mientras uno se encuentra en la plataforma materialista e identifica con el cuerpo burdo, que está compuesto de elementos perecederos. Pero cuanto más avanza uno en la conciencia de Kṛṣṇa, más se libera de las designaciones corporales y de este enredo material.\n\n\n\nEn el *Śrīmad-Bhāgavatam* se compara el mundo material con un gran océano. Dentro de este universo material hay millones y miles de millones de planetas flotando en el espacio, y podemos imaginarnos cuántos océanos Atlánticos y Pacíficos hay allí. De hecho, todo el universo material se asemeja a un gran océano de miseria, un océano de nacimiento y muerte. Para cruzar este gran océano de nesciencia se necesita un bote resistente, y ese bote resistente son los pies de loto de Kṛṣṇa. Debemos abordar inmediatamente ese bote. No debemos vacilar pensando que los pies de Kṛṣṇa son muy pequeños. El universo entero simplemente descansa sobre Su pierna. Para aquel que se refugia en Sus pies, se dice que el universo material no es más significativo que un charco de agua encontrado en la huella de la pezuña de un ternero. Ciertamente no hay dificultad en cruzar un charco tan pequeño.\n\n\n\ntaṁ vidyād duḥkha-saṁyoga-\n\nviyogam yoga-saṁjñitam\n\n\n\n«Esta es, en verdad, la verdadera liberación de todas las miserias que surgen del contacto material». (Bg. 6.23)\n\n\n\nEstamos enredados en este mundo material debido a los sentidos incontrolados. El proceso de yoga tiene como propósito controlar esos sentidos. Si de algún modo conseguimos controlar los sentidos, podremos volver el rostro hacia la verdadera felicidad espiritual y hacer que nuestras vidas sean un éxito.\n\n\n\nsa niścayena yoktavyo\n\nyogo 'nirviṇṇa-cetasā\n\nsaṅkalpa-prabhavān kāmāṁs\n\ntyaktvā sarvān aśeṣataḥ\n\nmanasaivendriya-grāmaṁ\n\nviniyamya samantataḥ\n\n\n\nśanaiḥ śanair uparamed\n\nbuddhyā dhṛti-gṛhītayā\n\nātma-saṁsthaṁ manaḥ kṛtvā\n\nna kiñcid api cintayet\n\n\n\nyato yato niścalati\n\nmanaś cañcalam asthiram\n\ntatas tato niyamyaitad\n\nātmany eva vaśaṁ nayet\n\n\n\n«Uno debe dedicarse a la práctica del yoga con determinación y fe inquebrantables. Debe abandonar, sin excepción, todos los deseos materiales nacidos del ego falso, y así controlar todos los sentidos por todos los lados mediante la mente. Gradualmente, paso a paso, con plena convicción, uno debe situarse en el trance por medio de la inteligencia, y de este modo la mente debe fijarse únicamente en el Ser y no debe pensar en ninguna otra cosa. Dondequiera que la mente divague y adondequiera que se dirija, debido a su naturaleza vacilante e inestable, uno debe sin duda retirarla y traerla de vuelta bajo el control del Ser». (Bg. 6.24–26)\n\n\n\nLa mente siempre está perturbada. Unas veces va hacia un lado y otras hacia otro. Mediante la práctica del yoga, literalmente arrastramos la mente a la conciencia de Kṛṣṇa. La mente se desvía de la conciencia de Kṛṣṇa hacia tantos objetos exteriores, porque desde tiempos inmemoriales, vida tras vida, esa ha sido nuestra costumbre. Debido a ello, puede haber gran dificultad al principio cuando uno intenta fijar su mente en la conciencia de Kṛṣṇa, pero todas esas dificultades se pueden superar.\n\n\n\nEs porque la mente está agitada y no fija en Kṛṣṇa que va de un pensamiento a otro. Por ejemplo, cuando estamos dedicados al trabajo, recuerdos de sucesos que ocurrieron hace diez, veinte, treinta o cuarenta años pueden venir de repente a nuestra mente sin razón aparente. Estos pensamientos provienen de nuestro subconsciente, y como están surgiendo constantemente, la mente siempre está agitada. Si agitamos un lago o un estanque, todo el lodo del fondo sube a la superficie. De manera similar, cuando la mente se agita, tantos pensamientos surgen del subconsciente, donde se han acumulado a lo largo de los años. Si no perturbamos un estanque, el lodo se asentará en el fondo. Este proceso de yoga es el medio para aquietar la mente y permitir que todos estos pensamientos se asienten. Por esta razón hay tantas normas y regulaciones que seguir a fin de que la mente no se agite. Si seguimos las normas y regulaciones, gradualmente la mente quedará bajo control. Hay tantas cosas que no se deben hacer y tantas que sí, y si uno se toma en serio el adiestramiento de la mente, debe seguirlas. Si actúa caprichosamente, ¿qué posibilidad hay de que la mente quede controlada? Cuando la mente finalmente se adiestre hasta el punto en que no piense en nada más que en Kṛṣṇa, alcanzará la paz y se volverá muy tranquila.\n\n\n\npraśānta-manasaṁ hy enaṁ\n\nyoginaṁ sukham uttamam\n\nupaiti śānta-rajasaṁ\n\nbrahma-bhūtam akalmaṣam\n\n\n\n«El *yogī* cuya mente está fija en Mí alcanza ciertamente la felicidad más elevada. En virtud de su identidad con el Brahman, queda liberado; su mente está en paz, sus pasiones aquietadas, y queda libre de pecado». (Bg. 6.27)\n\n\n\nLa mente siempre está inventando objetos para la felicidad. Uno siempre piensa: «Esto me hará feliz» o «Aquello me hará feliz. La felicidad está aquí. La felicidad está allí». De este modo la mente nos lleva a todas partes. Es como si viajáramos en una cuadriga tirada por un caballo desbocado. No tenemos poder alguno sobre adónde vamos, sino que solo podemos sentarnos horrorizados y observar impotentes. En cuanto la mente se ocupa en el proceso de conciencia de Kṛṣṇa —específicamente cantando Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare—, entonces los caballos salvajes de la mente gradualmente quedarán bajo nuestro control. Debemos ocuparnos en el servicio de Kṛṣṇa a cada momento de nuestras vidas para que la mente inquieta y turbulenta no nos arrastre de un objeto a otro en una vana búsqueda de felicidad en el mundo material temporal.\n\n\n\nyuñjann evaṁ sadātmānaṁ\n\nyogī vigata-kalmaṣaḥ\n\nsukhe na brahma-saṁsparśam\n\natyantaṁ sukham aśnute\n\n\n\n«Firme en el Ser, liberado de toda contaminación material, el *yogī* alcanza la etapa perfecta más elevada de felicidad en contacto con la conciencia suprema». (Bg. 6.28)\n\n\n\nKṛṣṇa actúa como protector de aquel que Le es devoto. Cuando uno está en dificultades, su protector lo salva. Como se afirma en el *Bhagavad-gītā*, Kṛṣṇa es el verdadero amigo de toda entidad viviente, y nosotros debemos reavivar nuestra amistad con Él. El método para reavivar esta amistad es el proceso de conciencia de Kṛṣṇa. Mediante la práctica de la conciencia de Kṛṣṇa, el apasionado anhelo mundano cesará. Este apasionado anhelo nos mantiene separados de Kṛṣṇa. Kṛṣṇa está dentro de nosotros y espera a que nos volvamos hacia Él, pero nosotros estamos demasiado ocupados comiendo apasionadamente los frutos del árbol del deseo material. Esta apasionada compulsión por disfrutar de esos frutos debe cesar, y debemos situarnos en nuestra verdadera identidad como Brahman, espíritu puro.\n\n\n\n\nCAPÍTULO DOS"}
{"ref": "owk/2", "book": "owk", "lang": "es", "url": "/es/library/owk/2/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "El método del canto y el conocimiento de Kṛṣṇa", "purport": "Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Esta es una vibración sonora trascendental. Nos ayudará a limpiar el polvo del espejo de la mente. En el momento actual hemos acumulado tanto polvo material sobre el espejo de la mente que, al igual que en la Segunda Avenida (de la ciudad de Nueva York), todo está cubierto de polvo y hollín debido al intenso tráfico. Debido a nuestra manipulación de las actividades materiales, una gran cantidad de polvo se ha acumulado sobre el espejo transparente de nuestra mente, y como consecuencia de ello somos incapaces de ver las cosas en su justa perspectiva. Esta vibración de sonido trascendental (el mantra Hare Kṛṣṇa) limpiará este polvo y nos permitirá ver con claridad nuestra verdadera posición constitucional. En cuanto comprendamos «Yo no soy este cuerpo; soy alma espiritual, y mi síntoma es la conciencia», podremos establecernos en la verdadera felicidad. A medida que nuestra conciencia se purifique mediante este proceso de cantar Hare Kṛṣṇa, todas nuestras miserias materiales desaparecerán. Hay un fuego que arde constantemente sobre este mundo material, y todos intentan extinguirlo, pero no hay posibilidad de extinguir este fuego de las miserias de la naturaleza material a menos que nos situemos en nuestra conciencia pura, en nuestra vida espiritual.\n\n\n\nUno de los propósitos del descenso o aparición del Señor Kṛṣṇa en este mundo material es extinguir el fuego de la existencia material para todas las entidades vivientes, estableciendo el dharma.\n\n\n\nyadā yadā hi dharmasya\n\nglānir bhavati bhārata\n\nabhyutthānam adharmasya\n\ntadātmānaṁ sṛjāmy aham\n\n\n\nparitrāṇāya sādhūnāṁ\n\nvināśāya ca duṣkṛtām\n\ndharma-saṁsthāpanārthāya\n\nsambhavāmi yuge yuge\n\n\n\n«Siempre que hay un declive en la práctica religiosa y un aumento predominante de la irreligión, ¡oh descendiente de Bharata!, en ese momento desciendo Yo mismo. Para liberar a los piadosos y aniquilar a los malhechores, así como para restablecer los principios de la religión, advengo milenio tras milenio». (Bg. 4.7–8)\n\n\n\nEn este verso se emplea la palabra dharma. Esta palabra se ha traducido al inglés de varias maneras. A veces se traduce como «fe», pero según la literatura Védica, el dharma no es un tipo de fe. La fe puede cambiar, pero el dharma no puede cambiarse. La liquidez del agua no puede cambiarse. Si se cambia —si, por ejemplo, el agua se solidifica— en realidad ya no se encuentra en su posición constitucional. Existe bajo una determinada condición cualificante. Nuestro dharma o posición constitucional es que somos parte integral del Supremo, y siendo así, debemos subordinar o someter nuestra conciencia al Supremo.\n\n\n\nEsta posición de servicio trascendental al Todo Supremo se está usando indebidamente debido al contacto material. El servicio está implícito en nuestra posición constitucional. Todos son servidores y nadie es amo. Todos sirven a alguien. Aunque el presidente sea el jefe ejecutivo del estado, sigue sirviendo al estado, y cuando sus servicios dejan de ser necesarios, el estado prescinde de él. Pensar: «Yo soy el amo de todo lo que contemplo» se denomina māyā, ilusión. Así pues, en la conciencia material nuestro servicio se usa indebidamente bajo diversas designaciones. Cuando podamos liberarnos de estas designaciones, es decir, cuando se haya limpiado el polvo del espejo de la mente, podremos vernos en nuestra verdadera posición como sirvientes eternos de Kṛṣṇa.\n\n\n\nUno no debe pensar que su servicio en el mundo material y su servicio en la atmósfera espiritual son lo mismo. Puede que nos estremezcamos al pensar: «¡Oh, después de la liberación seguiré siendo un sirviente!». Esto se debe a que tenemos la experiencia de que ser sirviente en el mundo material no resulta muy agradable, pero el servicio trascendental no es así. En el mundo espiritual no hay diferencia entre el sirviente y el amo. Aquí, por supuesto, sí hay distinción, pero en el mundo absoluto todo es uno. Por ejemplo, en el *Bhagavad-gītā* podemos ver que Kṛṣṇa ha asumido la posición de sirviente como conductor de la cuadriga de Arjuna. En su posición constitucional, Arjuna es el sirviente de Kṛṣṇa, pero en la conducta podemos ver que a veces el Señor se convierte en sirviente del sirviente. De modo que debemos tener cuidado de no llevar ideas materialistas al ámbito espiritual. Todo lo que hemos experimentado materialmente no es sino un reflejo pervertido de las cosas de la vida espiritual.\n\n\n\nCuando nuestra posición constitucional o dharma se deteriora debido a las contaminaciones de la materia, el Señor mismo viene como encarnación o envía a alguno de Sus sirvientes confidenciales. El Señor Jesucristo se llamó a sí mismo «hijo de Dios», y por tanto es un representante del Supremo. Del mismo modo, Mahoma se identificó como sirviente del Señor Supremo. Así, siempre que hay una discrepancia en nuestra posición constitucional, el Señor Supremo viene Él mismo o envía a Su representante para informarnos de la verdadera posición de la entidad viviente.\n\n\n\nPor ende, uno no debe cometer el error de pensar que el dharma es una fe creada. En su verdadero sentido, el dharma no puede separarse en modo alguno de la entidad viviente. Es para la entidad viviente lo que la dulzura es para el azúcar, o la salinidad para la sal, o la solidez para la piedra. En ningún caso puede suprimirse. El dharma de la entidad viviente es servir, y podemos ver fácilmente que toda entidad viviente tiene la tendencia a servir, ya sea a sí misma o a los demás. Cómo servir a Kṛṣṇa, cómo desenredarnos del servicio materialista, cómo alcanzar la conciencia de Kṛṣṇa y librarnos de las designaciones materiales: todo esto lo enseña como una ciencia Śrī Kṛṣṇa en el *Bhagavad-gītā*.\n\n\n\nLa palabra *sādhu* en el verso citado anteriormente, que comienza *paritrāṇāya sādhūnām*, se refiere a un hombre santo o a una persona santa. Una persona santa es tolerante, muy bondadosa con todos, amiga de todas las entidades vivientes, enemiga de nadie, y siempre pacífica. Hay veintiséis cualidades básicas de un hombre santo, y en el *Bhagavad-gītā* encontramos que el propio Śrī Kṛṣṇa da el siguiente veredicto:\n\n\n\napi cet su-durācāro\n\nbhajate mām ananya-bhāk\n\nsādhur eva sa mantavyaḥ\n\nsamyag vyavasito hi saḥ\n\n\n\n«Incluso si alguien comete las acciones más abominables, si está dedicado al servicio devocional ha de ser considerado santo, porque está debidamente situado». (Bg. 9.30)\n\n\n\nEn el plano mundano, lo que es moralidad para una persona es inmoralidad para otra, y lo que es inmoralidad para una persona es moralidad para otra. Según la concepción hindú, beber vino es inmoral, mientras que en el mundo occidental beber vino no se considera inmoral, sino algo común. Así que la moralidad depende del tiempo, el lugar, las circunstancias, la posición social, etc. Sin embargo, en todas las sociedades existe un sentido de moralidad e inmoralidad. En este verso Kṛṣṇa señala que incluso si alguien está dedicado a actos inmorales pero al mismo tiempo se halla plenamente en la conciencia de Kṛṣṇa, ha de ser considerado un *sādhu* o santo. En otras palabras, aunque una persona tenga algunos hábitos inmorales debido a su asociación pasada, si está dedicada plenamente a la conciencia de Kṛṣṇa, estos hábitos no han de considerarse importantes. Sea cual fuere el caso, si uno adquiere conciencia de Kṛṣṇa, gradualmente se purificará y se convertirá en un *sādhu*. A medida que uno progresa en la ejecución de la conciencia de Kṛṣṇa, sus malos hábitos disminuyen, y alcanza la perfección de la santidad.\n\n\n\nA este respecto existe la historia de un ladrón que fue de peregrinaje a una ciudad santa, y en el camino él y los demás peregrinos se detuvieron a pasar la noche en una posada. Adicto como era al robo, el ladrón empezó a hacer planes para robar el equipaje de los demás peregrinos, pero pensó: «Voy de peregrinaje, así que no parece apropiado que robe este equipaje. No, no lo haré». No obstante, debido a su hábito, no podía apartar las manos del equipaje. Así que tomó la bolsa de una persona y la colocó en otro lugar, y luego la bolsa de otra persona y la puso en otra parte. Pasó toda la noche poniendo diferentes bolsas en diferentes lugares, pero su conciencia le remordía de tal forma que no pudo llevarse nada de ellas. Por la mañana, cuando los demás peregrinos despertaron, buscaron sus bolsas y no pudieron encontrarlas. Hubo un gran alboroto, y finalmente, una por una, las bolsas comenzaron a aparecer en distintos lugares. Después de que todas fueron encontradas, el ladrón explicó: «Señores, soy ladrón de oficio. Estando habituado a robar por la noche, quise robar algo de sus bolsas, pero pensé que, puesto que voy a este lugar santo, no sería posible robar. Así que puede que haya recolocado el equipaje, pero les ruego que me disculpen». Esta es la característica de un mal hábito. Él no quiere cometer más robos, pero como está habituado, a veces lo hace. Así pues, Kṛṣṇa dice que aquel que ha decidido abstenerse de sus hábitos inmorales y progresar en la conciencia de Kṛṣṇa ha de ser considerado un *sādhu*, incluso si por hábito pasado o por casualidad cede ante su falta. En el verso siguiente encontramos que Śrī Kṛṣṇa dice:\n\n\n\nkṣipraṁ bhavati dharmātmā\n\nśaśvac-chāntiṁ nigacchati\n\nkaunteya pratijānīhi\n\nna me bhaktaḥ praṇaśyati\n\n\n\n«Rápidamente se vuelve virtuoso y alcanza una paz duradera. ¡Oh hijo de Kuntī!, declara con audacia que Mi devoto jamás perece». (Bg. 9.31)\n\n\n\nPuesto que uno se ha entregado a la conciencia de Kṛṣṇa, Śrī Kṛṣṇa proclama aquí que en muy poco tiempo se volverá santo. Uno puede desenchufar un ventilador eléctrico, y el ventilador puede seguir girando aunque la corriente se haya desconectado, pero se entiende que el ventilador pronto se detendrá. Una vez que nos refugiamos en los pies de loto de Kṛṣṇa, apagamos el interruptor de nuestras actividades kármicas, y aunque estas actividades puedan seguir girando, se ha de entender que pronto disminuirán. Es un hecho que quienquiera que adopte la conciencia de Kṛṣṇa no tiene que esforzarse independientemente para volverse una buena persona. Todas las buenas cualidades vendrán automáticamente. Se afirma en el *Śrīmad-Bhāgavatam* que aquel que ha alcanzado la conciencia de Kṛṣṇa ha adquirido simultáneamente todas las buenas cualidades. Por otra parte, si una persona carece de conciencia de Dios pero posee muchas buenas cualidades, estas han de considerarse inútiles, pues de ningún modo se le impedirá hacer aquello que es indeseable. Si uno carece de conciencia de Kṛṣṇa, con certeza cometerá fechorías en este mundo material.\n\n\n\njanma karma ca me divyam\n\nevaṁ yo vetti tattvataḥ\n\ntyaktvā dehaṁ punar janma\n\nnaiti mām eti so 'rjuna\n\n\n\n«Aquel que conoce la naturaleza trascendental de Mi aparición y actividades, al abandonar el cuerpo no vuelve a nacer en este mundo material, sino que alcanza Mi morada eterna, ¡oh Arjuna!». (Bg. 4.9)\n\n\n\nLa misión por la cual Kṛṣṇa aparece se explica aquí con mayor detalle. Cuando Él viene con alguna misión, hay ciertas actividades. Por supuesto, hay algunos filósofos que no creen que Dios venga como encarnación. Dicen: «¿Por qué habría de venir Dios a este mundo podrido?». Pero del *Bhagavad-gītā* entendemos otra cosa. Siempre debemos recordar que leemos el *Bhagavad-gītā* como escritura, y todo lo que se dice en el *Bhagavad-gītā* debe aceptarse; de lo contrario, no hay razón para leerlo. En el *Gītā*, Kṛṣṇa dice que Él ha venido como encarnación con una misión, y junto con Su misión hay ciertas actividades. Podemos ver, por ejemplo, que Kṛṣṇa actúa como conductor de la cuadriga de Arjuna y participa en tantas actividades en el campo de batalla de Kurukṣetra. Al igual que cuando hay una guerra una persona o nación puede ponerse del lado de otra persona o nación y mostrar parcialidad, el Señor Kṛṣṇa en el campo de batalla muestra cierta parcialidad y se pone del lado de Arjuna. En realidad, Kṛṣṇa no es parcial con nadie, pero externamente parece que lo es. Esta parcialidad, sin embargo, no debe aceptarse en el sentido ordinario.\n\n\n\nEn este verso Kṛṣṇa también señala que Su descenso al mundo material es trascendental. La palabra *divyam* significa trascendental. Sus actividades no son de ningún modo ordinarias. Incluso hoy, en la India, a finales de agosto, la gente acostumbra celebrar el cumpleaños de Kṛṣṇa, sin distinción de secta, tal como en el mundo occidental se celebra el nacimiento de Jesucristo en Navidad. El cumpleaños de Kṛṣṇa se llama Janmāṣṭamī, y en este verso Kṛṣṇa emplea la palabra *janma* al referirse a «Mi nacimiento». Puesto que hay un nacimiento, hay ciertas actividades. El nacimiento y las actividades de Kṛṣṇa son trascendentales, lo que significa que no son como los nacimientos y actividades ordinarios. Uno puede preguntarse cómo es que Sus actividades son trascendentales. Él nace, participa en una batalla con Arjuna, tiene un padre llamado Vasudeva y una madre Devakī y una familia; ¿qué puede considerarse trascendental? Kṛṣṇa dice, *evaṁ yo vetti tattvataḥ*: debemos conocer Su nacimiento y actividades en verdad. Cuando uno conoce el nacimiento y las actividades de Kṛṣṇa en verdad, el resultado es: *tyaktvā dehaṁ punar janma naiti mām eti so 'rjuna* [Bg. 4.9]: cuando abandona este cuerpo material, no vuelve a nacer, sino que va directamente a Kṛṣṇa. Esto significa que se convierte en un alma liberada. Va al mundo espiritual eterno y alcanza su posición constitucional, plena de bienaventuranza, conocimiento y eternidad. Todo esto puede obtenerse simplemente conociendo en verdad la naturaleza trascendental del nacimiento y las actividades de Kṛṣṇa.\n\n\n\nNormalmente, cuando uno abandona el cuerpo, tiene que asumir otro cuerpo. Las vidas de las entidades vivientes transcurren simplemente debido a que las entidades vivientes cambian de vestimenta de un cuerpo a otro —transmigración del alma— según las actividades de las entidades vivientes. En este momento podemos pensar que este cuerpo material es nuestro cuerpo real, pero es como un vestido. En realidad sí tenemos un cuerpo real, un cuerpo espiritual. Este cuerpo material es superficial en comparación con el verdadero cuerpo espiritual de la entidad viviente. Cuando este cuerpo material envejece y se desgasta, o cuando queda inutilizado por algún accidente, lo dejamos a un lado como podríamos dejar a un lado un traje sucio o arruinado, y asumimos otro cuerpo material.\n\n\n\nvāsāṁsi jīrṇāni yathā vihāya\n\nnavāni gṛhṇāti naro 'parāṇi\n\ntathā śarīrāṇi vihāya jīrṇāny\n\nanyāni saṁyāti navāni dehī\n\n\n\n«Así como una persona se pone vestiduras nuevas desechando las viejas, de modo similar, el alma acepta nuevos cuerpos materiales desechando los viejos e inútiles». (Bg. 2.22)\n\n\n\nAl principio el cuerpo es del tamaño de un guisante. Luego crece hasta convertirse en un bebé, después en un niño, un muchacho, un joven, un adulto y un anciano, y finalmente, cuando se vuelve inútil, la entidad viviente cambia a otro cuerpo. El cuerpo, por lo tanto, siempre está cambiando, y la muerte no es más que el cambio último del cuerpo presente.\n\n\n\ndehino 'smin yathā dehe\n\nkaumāraṁ yauvanaṁ jarā\n\ntathā dehāntara-prāptir\n\ndhīras tatra na muhyati\n\n\n\n«Así como el alma encarnada pasa continuamente, en este cuerpo, de la niñez a la juventud y luego a la vejez, de igual modo el alma pasa a otro cuerpo en el momento de la muerte. El alma autorrealizada no se desconcierta por tal cambio». (Bg. 2.13)\n\n\n\nAunque el cuerpo cambia, el morador dentro del cuerpo permanece igual. Aunque el niño crece hasta convertirse en adulto, la entidad viviente dentro del cuerpo no ha cambiado. No es que el ser que estaba allí de niño se haya marchado. La ciencia médica concuerda en que a cada momento el cuerpo material está cambiando. Así como las entidades vivientes no se desconciertan por esto, una persona iluminada no se desconcierta cuando el cuerpo experimenta su cambio último en el momento de la muerte. Pero una persona que no comprende las cosas como son se lamenta. En la condición material simplemente estamos cambiando de cuerpo todo el tiempo; esa es nuestra enfermedad. No es que siempre cambiemos a un cuerpo humano. Podemos cambiar a un cuerpo animal o a un cuerpo de semidiós dependiendo de nuestras actividades. Según el *Padma Purāṇa*, hay 8.400.000 especies de vida en el momento de la muerte. Pero Kṛṣṇa promete que aquel que conoce Su nacimiento y actividades en verdad queda libre de este ciclo de transmigración.\n\n\n\n¿Cómo comprende uno el nacimiento y las actividades de Kṛṣṇa en verdad? Esto se explica en el capítulo dieciocho del *Bhagavad-gītā*:\n\n\n\nbhaktyā mām abhijānāti\n\nyāvān yaś cāsmi tattvataḥ\n\ntato māṁ tattvato jñātvā\n\nviśate tad-anantaram\n\n\n\n«Uno puede comprender a la Suprema Personalidad tal como Él es únicamente mediante el servicio devocional. Y cuando uno adquiere plena conciencia del Señor Supremo mediante dicha devoción, puede entrar en el reino de Dios». (Bg. 18.55)\n\n\n\nAquí, una vez más, se emplea la palabra *tattvataḥ*, «en verdad». Uno puede comprender la ciencia de Kṛṣṇa en verdad volviéndose devoto. Aquel que no es devoto, que no se esfuerza por la conciencia de Kṛṣṇa, no puede comprender. Al comienzo del capítulo cuarto también, Kṛṣṇa le dice a Arjuna (Bg. 4.3) que le está explicando esta antigua ciencia del yoga porque Arjuna es «Mi devoto y Mi amigo». Para alguien que simplemente hace un estudio académico del *Bhagavad-gītā*, la ciencia de Kṛṣṇa sigue siendo un misterio. El *Bhagavad-gītā* no es un libro que uno pueda comprar en la librería y comprender solo mediante la erudición. Arjuna no era un gran erudito, ni un vedantista, ni un filósofo ni un *brāhmaṇa*, ni un renunciante; era un hombre de familia y militar. Aun así, Kṛṣṇa lo escogió para ser el receptor del *Bhagavad-gītā* y la primera autoridad en la sucesión discipular. ¿Por qué? «Porque tú eres Mi devoto». Esa es la cualificación para comprender el *Bhagavad-gītā* tal como es y a Kṛṣṇa tal como Él es: uno debe adquirir conciencia de Kṛṣṇa.\n\n\n\n¿Y qué es esta conciencia de Kṛṣṇa? Es el proceso de limpiar el polvo del espejo de la mente mediante el canto de Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Cantando este mantra y oyendo el *Bhagavad-gītā*, podemos alcanzar gradualmente la conciencia de Kṛṣṇa. *Īśvaraḥ sarva-bhūtānām* [Bg. 18.61]: Kṛṣṇa está siempre presente dentro de nuestro corazón. El alma individual y la Superalma están sentadas en el árbol del cuerpo. El alma individual (jīva) come el fruto del árbol, y la Superalma (Paramātmā) observa como testigo. A medida que el alma individual comienza el proceso de servicio devocional y gradualmente empieza a desarrollar su conciencia de Kṛṣṇa, la Superalma que está sentada en su interior comienza a ayudarla a limpiar todas las impurezas del espejo de la mente. Kṛṣṇa es amigo de todas las personas santas, y el esfuerzo por adquirir conciencia de Kṛṣṇa es un esfuerzo santo. *Śravaṇam kīrtanam*: mediante el canto y la escucha se puede llegar a comprender la ciencia de Kṛṣṇa y, de ese modo, llegar a comprender a Kṛṣṇa. Y al comprender a Kṛṣṇa, uno puede, en el momento de la muerte, ir de inmediato a Su morada en el mundo espiritual. Este mundo espiritual se describe así en el *Bhagavad-gītā*:\n\n\n\nna tad bhāsayate sūryo\n\nna śaśāṅko na pāvakaḥ\n\nyad gatvā na nivartante\n\ntad dhāma paramaṁ mama\n\n\n\n«Esa morada Mía no está iluminada por el sol ni por la luna, ni por la electricidad. Aquel que llega a ella jamás regresa a este mundo material». (Bg. 15.6)\n\n\n\nEste mundo material siempre está oscuro; por ello necesitamos el sol, la luna y la electricidad. Los *Vedas* nos instan a no permanecer en esta oscuridad, sino a trasladarnos al mundo de la iluminación, el mundo espiritual. La palabra oscuridad tiene un doble significado; no solo significa carencia de luz, sino que también significa ignorancia.\n\n\n\nEl Señor Supremo tiene múltiples energías. No es que Él venga a este mundo material para realizar actividades. Se afirma en los *Vedas* que el Señor Supremo no tiene nada que hacer. En el *Bhagavad-gītā*, Śrī Kṛṣṇa dice también:\n\n\n\nna me pārthāsti kartavyaṁ\n\ntriṣu lokeṣu kiñcana\n\nnānavāptam avāptavyaṁ\n\nvarta eva ca karmaṇi\n\n\n\n«¡Oh hijo de Pṛthā!, no hay ningún trabajo prescrito para Mí en los tres sistemas planetarios. Ni carezco de nada, ni necesito obtener nada, y aun así estoy dedicado al trabajo». (Bg. 3.22)\n\n\n\nPor consiguiente, no debemos pensar que Kṛṣṇa tiene necesidad de descender a este mundo material y dedicarse a tantas actividades. Nadie es igual ni superior a Kṛṣṇa, y Él posee todo el conocimiento de forma natural. No es que Él tenga que someterse a penitencias para adquirir conocimiento ni que en algún momento tenga que recibir u obtener conocimiento. En todo momento y bajo todas las condiciones, Él está pleno de conocimiento. Puede que esté hablando el *Bhagavad-gītā* a Arjuna, pero en ningún momento nadie le enseñó el *Bhagavad-gītā*. Aquel que pueda comprender que esta es la posición de Kṛṣṇa no tiene que regresar al ciclo de nacimiento y muerte en este mundo material. Bajo la influencia de la ilusión, pasamos nuestras vidas intentando hacer ajustes en esta atmósfera material, pero ese no es el propósito de la vida humana. La vida humana está destinada a comprender la ciencia de Kṛṣṇa.\n\n\n\nNuestras necesidades materiales son estas: el problema de comer, de procrear, de dormir, de defendernos y de adquirir complacencia de los sentidos. Estas son comunes tanto a los seres humanos como a los animales. Los animales están afanosamente dedicados a intentar resolver estos problemas, y si nosotros también nos dedicamos únicamente a resolverlos, ¿en qué nos diferenciamos de los animales? El ser humano, sin embargo, tiene una cualificación especial por la cual puede desarrollar la conciencia trascendental de Kṛṣṇa, pero si no la aprovecha, se encuentra en la categoría animal. El defecto de la civilización moderna es que pone demasiado énfasis en resolver estos problemas de supervivencia. Como entidades vivientes espirituales, nos incumbe librarnos de este enredo de nacimiento y muerte. Por lo tanto, debemos tener cuidado de no perder la oportunidad especial de la vida humana. El propio Śrī Kṛṣṇa viene a entregar el *Bhagavad-gītā* y a ayudarnos a adquirir conciencia de Dios. De hecho, esta misma creación material se nos ha dado para utilizarla con este fin de cultivo. Pero si después de recibir esta oportunidad y este don de la vida humana no los utilizamos para desarrollar la conciencia de Kṛṣṇa, estaremos desaprovechando esta rara oportunidad. El proceso de cultivo es muy sencillo: *śravaṇam kīrtanam* —escuchar y cantar—. No tenemos que hacer otra cosa que escuchar, y escuchando con atención, la iluminación vendrá con certeza. Kṛṣṇa sin duda ayudará, pues Él está sentado dentro de nosotros. Solo tenemos que hacer el esfuerzo y dedicar un poco de tiempo. No necesitaremos que nadie nos pregunte si estamos progresando. Lo sabremos automáticamente, tal como un hombre hambriento sabe que ha quedado satisfecho con una comida completa.\n\n\n\nEn realidad, este proceso de conciencia de Kṛṣṇa o autorrealización no es muy difícil. Kṛṣṇa se lo enseñó a Arjuna en el *Bhagavad-gītā*, y si comprendemos el *Bhagavad-gītā* tal como lo hizo Arjuna, no tendremos problema en llegar al estado de perfección. Pero si intentamos interpretar el *Bhagavad-gītā* según nuestra propia mentalidad académica mundana, lo echaremos todo a perder.\n\n\n\nComo se ha dicho antes, este canto de Hare Kṛṣṇa es un proceso por el cual se eliminan todas las contaminaciones debidas a la asociación material del espejo de la mente. No hay necesidad de ayuda externa para reavivar nuestra conciencia de Kṛṣṇa, pues la conciencia de Kṛṣṇa está latente dentro del ser. De hecho, es la cualidad misma del ser. Solo tenemos que invocarla mediante este proceso. La conciencia de Kṛṣṇa es un hecho eterno. No es una doctrina ni un conjunto de creencias impuesto por alguna organización. Está dentro de todas las entidades vivientes, ya sean seres humanos o animales. Cuando el Señor Caitanya Mahāprabhu pasaba por las selvas del sur de la India hace unos quinientos años, cantaba Hare Kṛṣṇa, y todos los animales —los tigres, elefantes y ciervos— se unieron a Él danzando al son de los santos nombres. Por supuesto, esto depende de la pureza del canto. A medida que progresamos en el canto, la purificación vendrá con certeza.\n\n\n\nCapítulo tres"}
{"ref": "owk/3", "book": "owk", "lang": "es", "url": "/es/library/owk/3/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "Ver a Kṛṣṇa en todo lugar y en todo momento", "purport": "En nuestra vida práctica, Kṛṣṇa nos enseña cómo invocar la conciencia de Kṛṣṇa. No se trata de que dejemos de cumplir con nuestro deber o de que cesemos toda actividad. Más bien, las actividades han de realizarse en conciencia de Kṛṣṇa. Todos tienen una ocupación en la vida, pero ¿con qué conciencia la emprenden? Todos piensan: «Debo tener una ocupación para mantener a mi familia». Hay que satisfacer a la sociedad, al gobierno o a la familia, y nadie está libre de esa conciencia. Uno ha de tener la conciencia adecuada para ejecutar cualquier actividad correctamente. Aquel cuya conciencia está perturbada, que es como un demente, no puede cumplir con ningún deber. Debemos ejecutar nuestro deber correctamente, pero debemos hacerlo pensando en satisfacer a Kṛṣṇa. No se trata de que cambiemos nuestro proceso de trabajo, sino de que debemos comprender para quién estamos trabajando. Cualquier actividad que debamos realizar, hemos de ejecutarla, pero no debemos dejarnos arrastrar por el *kāma*, el deseo. La palabra sánscrita *kāma* se emplea para indicar lujuria, deseo o complacencia de los sentidos. Śrī Kṛṣṇa nos enseña que no debemos trabajar para satisfacer el *kāma* o nuestra propia lujuria. Toda la enseñanza del *Bhagavad-gītā* se basa en este principio.\n\n\n\nArjuna quería satisfacer sus sentidos absteniéndose de luchar contra sus parientes, pero Kṛṣṇa le habló para convencerlo de que cumpliera con su deber para satisfacción del Supremo. Materialmente puede parecer muy piadoso que renunciase a su derecho al reino y se negase a matar a sus parientes, pero Kṛṣṇa no aprobó esto porque el principio de la decisión de Arjuna era satisfacer sus propios sentidos. La ocupación o el oficio de uno no necesitan cambiarse —como no se cambió el de Arjuna—, pero sí hay que cambiar la conciencia. Sin embargo, para cambiar esta conciencia se requiere conocimiento. Ese conocimiento consiste en saber: «Soy parte integral de Kṛṣṇa, la energía superior de Kṛṣṇa». Eso es verdadero conocimiento. El conocimiento relativo puede enseñarnos a reparar una máquina, pero el verdadero conocimiento es saber cuál es nuestra posición como partes integrales de Kṛṣṇa. Al ser partes Suyas, nuestro placer, que es parcial, depende del todo. Por ejemplo, mi mano puede experimentar placer cuando está unida a mi cuerpo y le sirve. No experimenta placer sirviendo al cuerpo de otro. Porque somos partes de Kṛṣṇa, nuestro placer está en servirle a Él. «No puedo ser feliz sirviéndote a ti», piensa cada cual. «Solo puedo ser feliz sirviéndome a mí mismo». Pero nadie sabe quién es ese yo. Ese yo es Kṛṣṇa.\n\n\n\nmamaivāṁśo jīva-loke\n\njīva-bhūtaḥ sanātanaḥ\n\nmanaḥ ṣaṣṭhānīndriyāṇi\n\nprakṛti sthāni karṣati\n\n\n\n«Las entidades vivientes en este mundo condicionado son Mis partes integrales eternas. Debido a la vida condicionada, luchan arduamente con los seis sentidos, que incluyen la mente». (Bg. 15.7)\n\n\n\nLas *jīvas*, o entidades vivientes, están ahora separadas del todo debido al contacto material. Por consiguiente, es necesario que nos esforcemos por unirnos de nuevo mediante la conciencia de Kṛṣṇa latente que está dentro de nosotros. Artificialmente, estamos intentando olvidar a Kṛṣṇa y vivir de manera independiente, pero esto no es posible. Cuando nos empeñamos en vivir independientes de Kṛṣṇa, caemos bajo la influencia de las leyes de la naturaleza material. Si uno piensa que es independiente de Kṛṣṇa, se vuelve dependiente de la energía ilusoria de Kṛṣṇa, al igual que si uno piensa que es independiente del gobierno y sus normas, se vuelve dependiente de la fuerza policial. Todos intentan volverse independientes, y esto se denomina *māyā*, ilusión. Individual, comunal, social, nacional o universalmente, no es posible volverse independiente. Cuando comprendamos que somos dependientes, habremos alcanzado el conocimiento. Hoy en día tanta gente se esfuerza por lograr la paz en el mundo, pero no saben cómo implementar esa fórmula de paz. Las Naciones Unidas se han esforzado por la paz durante tantos años, y aun así la guerra continúa.\n\n\n\nyac cāpi sarva-bhūtānām-\n\nbījaṁ tad aham arjuna\n\nna tad asti vinā yat syān\n\nmayā bhūtaṁ carācaram\n\n\n\n«Además, ¡oh Arjuna!, Yo soy la semilla generadora de todas las existencias. No hay ser —móvil o inmóvil— que pueda existir sin Mí». (Bg. 10.39)\n\n\n\nKṛṣṇa es, pues, el propietario de todo, el beneficiario supremo y quien recibe los resultados de todo. Puede que nos consideremos los propietarios de los frutos de nuestro trabajo, pero esto es una idea errónea. Debemos llegar a comprender que Kṛṣṇa es el propietario supremo de los frutos de todos nuestros trabajos. Cientos de personas pueden estar trabajando en una oficina, pero entienden que cualquier ganancia que el negocio genere pertenece al propietario. En cuanto un cajero del banco piensa: «Tengo tanto dinero. Soy el propietario. Déjame llevármelo a casa», empiezan sus problemas. Si pensamos que podemos usar cualquier riqueza que hayamos acumulado para nuestra propia complacencia de los sentidos, estamos actuando por *kāma*, lujuria. Pero si llegamos a comprender que todo lo que tenemos pertenece a Kṛṣṇa, quedamos liberados. Podemos tener el mismo dinero en nuestras manos, pero en cuanto pensamos que somos los propietarios, estamos bajo la influencia de *māyā*. Aquel que está situado en la conciencia de que todo pertenece a Kṛṣṇa es una persona verdaderamente sabia.\n\n\n\nīśāvāsyam idaṁ sarvaṁ\n\nyat kiñca jagatyāṁ jagat\n\ntena tyaktena bhuñjīthā\n\nmā gṛdhaḥ kasya svid dhanam\n\n\n\n«Todo lo animado e inanimado dentro del universo está controlado y es propiedad del Señor. Por lo tanto, uno solo debe aceptar aquellas cosas que le sean necesarias, que están reservadas como su cuota, y no debe aceptar otras cosas, sabiendo bien a quién pertenecen». (*Īśopaniṣad*, Mantra 1)\n\n\n\nEsta conciencia de *īśāvāsya* —todo pertenece a Kṛṣṇa— debe reavivarse, no solo de manera individual, sino nacional y universalmente. Entonces habrá paz. A menudo tendemos a ser filantrópicos y altruistas, y nos esforzamos por ser amigos de nuestros compatriotas, de nuestras familias y de todos los pueblos del mundo, pero esto se basa en una concepción errónea. El verdadero amigo es Kṛṣṇa, y si queremos beneficiar a nuestra familia, nación o planeta, trabajaremos para Él. Si tenemos presente el bienestar de nuestra familia, intentaremos que todos sus miembros sean conscientes de Kṛṣṇa. Hay tantos hombres que intentan beneficiar a sus familias, pero por desgracia no lo logran. No saben cuál es el verdadero problema. Como dice el *Bhāgavatam*, uno no debería intentar convertirse en padre, madre o maestro a menos que sea capaz de salvar a sus hijos de la muerte, de las garras de la naturaleza material. El padre debe poseer conocimiento de Kṛṣṇa, y debe estar decidido a que los hijos inocentes que le son encomendados no tengan que pasar de nuevo por el ciclo de nacimiento y muerte. Debe estar resuelto a formar a sus hijos de tal manera que ya no tengan que someterse al doloroso ciclo de nacimiento y muerte. Pero antes de poder hacer esto, uno tiene que hacerse experto. Si se vuelve experto en conciencia de Kṛṣṇa, puede ayudar no solo a sus hijos, sino a su sociedad y a su nación. Pero si él mismo está atado por la ignorancia, ¿cómo puede desatar a otros que están igualmente atados? Antes de que uno pueda liberar a otros, él mismo debe ser libre. En realidad, nadie es un hombre libre, pues todos están bajo el hechizo de la naturaleza material, pero aquel que se ha entregado a Kṛṣṇa no puede ser tocado por *māyā*. Él, de entre todos los hombres, es libre. Si uno se sitúa a la luz del sol, no hay posibilidad de oscuridad. Pero si uno se sitúa bajo una luz artificial, esta puede titilar y apagarse. Kṛṣṇa es como la luz del sol. Donde Él está presente no hay posibilidad de oscuridad e ignorancia. Los hombres sabios, los *mahātmās*, comprenden esto.\n\n\n\nahaṁ sarvasya prabhavo\n\nmattaḥ sarvaṁ pravartate\n\niti matvā bhajante māṁ\n\nbudhā bhāva-samanvitāḥ\n\n\n\n«Yo soy la fuente de todos los mundos espirituales y materiales. Todo emana de Mí. Los sabios que conocen esto a la perfección se ocupan en Mi servicio devocional y Me adoran con todo su corazón». (Bg. 10.8)\n\n\n\nEn este verso se emplea la palabra *budha*, que indica a un hombre sabio o erudito. ¿Cuál es su síntoma? Sabe que Kṛṣṇa es la fuente de todo, de todas las emanaciones. Sabe que todo lo que ve no es sino una emanación de Kṛṣṇa. En el mundo material, la vida sexual es el factor más prominente. La atracción sexual se encuentra en todas las especies de vida, y uno puede preguntar de dónde proviene. El hombre sabio comprende que esa tendencia está en Kṛṣṇa y que se revela en Sus relaciones con las doncellas de Vraja. Todo lo que se encuentra en este mundo material también se halla en perfección en Kṛṣṇa. La diferencia es que en el mundo material todo se manifiesta de una forma pervertida. En Kṛṣṇa todas estas tendencias y manifestaciones existen en conciencia pura, en espíritu. Aquel que sabe esto, con pleno conocimiento, se convierte en un devoto puro de Kṛṣṇa.\n\n\n\nmahātmānas tu māṁ pārtha\n\ndaivīṁ prakṛtim āśritāḥ\n\nbhajanty ananya-manaso\n\njñātvā bhūtādim avyayam\n\n[Bg. 9.13]\n\n\n\nsatataṁ kīrtayanto māṁ\n\nyatantaś ca dṛḍha-vratāḥ\n\nnamasyantaś ca māṁ bhaktyā\n\nnitya-yuktā upāsate\n\n[Bg. 9.14]\n\n\n\n«¡Oh hijo de Pṛthā!, aquellos que no están confundidos, las grandes almas, se hallan bajo la protección de la naturaleza divina. Se ocupan plenamente en el servicio devocional porque Me conocen como la Suprema Personalidad de Dios, original e inagotable. Cantando siempre Mis glorias, esforzándose con gran determinación, postrándose ante Mí, estas grandes almas Me adoran perpetuamente con devoción». (Bg. 9.13)\n\n\n\n¿Quién es la gran alma, el *mahātmā*? Es aquel que se halla bajo la influencia de la energía superior. En la actualidad estamos bajo la influencia de la energía inferior de Kṛṣṇa. Como entidades vivientes, nuestra posición es marginal: podemos transferirnos a cualquiera de las dos energías. Kṛṣṇa es plenamente independiente, y puesto que somos partes integrales Suyas, también poseemos esta cualidad de independencia. Así pues, tenemos la opción de decidir bajo cuál energía funcionaremos. Debido a que desconocemos la naturaleza superior, no tenemos otra alternativa que permanecer en la naturaleza inferior.\n\n\n\nAlgunas filosofías postulan que no existe ninguna naturaleza aparte de la que estamos experimentando actualmente, y que la única solución a esto es anularla y volverse vacío. Pero no podemos ser vacío porque somos entidades vivientes. No significa que nos acabemos simplemente porque cambiemos de cuerpo. Antes de poder salir de la influencia de la naturaleza material, debemos comprender cuál es realmente nuestro lugar, adónde debemos ir. Si no sabemos adónde ir, simplemente diremos: «No sabemos qué es lo superior ni lo inferior. Lo único que conocemos es esto, así que quedémonos aquí y pudramos». El *Bhagavad-gītā*, sin embargo, nos da información acerca de la energía superior, la naturaleza superior.\n\n\n\nLo que Kṛṣṇa habla, lo habla para toda la eternidad; no cambia. No importa cuál sea nuestra ocupación actual ni cuál era la de Arjuna: solo debemos cambiar nuestra conciencia. En la actualidad nos guiamos por la conciencia del interés propio, pero no sabemos cuál es nuestro verdadero interés propio. En realidad no tenemos interés propio, sino interés por los sentidos. Hagamos lo que hagamos, lo hacemos para satisfacer los sentidos. Es esta conciencia la que tiene que cambiar. En su lugar debemos implantar nuestro verdadero interés propio: la conciencia de Kṛṣṇa.\n\n\n\n¿Cómo se logra esto? ¿Cómo es posible ser consciente de Kṛṣṇa en cada paso de nuestra vida? De hecho, Kṛṣṇa nos lo hace muy fácil:\n\n\n\nraso 'ham apsu kaunteya\n\nprabhāsmi śaśi-sūryayoḥ\n\npraṇavaḥ sarva-vedeṣu\n\nśabdaḥ khe pauruṣaṁ nṛṣu\n\n\n\n«¡Oh hijo de Kuntī [Arjuna]!, Yo soy el sabor del agua, la luz del sol y de la luna, la sílaba *oṁ* en los *mantras* Védicos; Yo soy el sonido en el éter y la capacidad en el hombre». (Bg. 7.8)\n\n\n\nEn este verso Śrī Kṛṣṇa describe cómo podemos ser plenamente conscientes de Kṛṣṇa, en todas las etapas de la vida. Todas las entidades vivientes deben beber agua. El sabor del agua es tan agradable que cuando tenemos sed nada más que el agua parece satisfacernos. Ningún fabricante puede crear el sabor puro del agua. Así podemos recordar a Kṛṣṇa, o Dios, cuando bebemos agua. Nadie puede evitar beber agua todos los días de su vida, de modo que la conciencia de Dios está ahí: ¿cómo podemos olvidarlo?\n\n\n\nDe forma similar, cuando hay alguna iluminación, esa también es Kṛṣṇa. La refulgencia original del cielo espiritual, el *brahmajyoti*, emana del cuerpo de Kṛṣṇa. Este cielo material está cubierto. La naturaleza misma del universo material es la oscuridad, que experimentamos durante la noche. Es iluminado artificialmente por el sol, por la luz reflejada de la luna y por la electricidad. ¿De dónde proviene esta iluminación? El sol es iluminado por el *brahmajyoti*, la refulgencia brillante del mundo espiritual. En el mundo espiritual no hay necesidad de sol, luna o electricidad porque allí todo está iluminado por el *brahmajyoti*. En esta Tierra, no obstante, podemos recordar a Kṛṣṇa cada vez que vemos alguna iluminación del sol.\n\n\n\nCuando cantamos los *mantras* Védicos que comienzan con *oṁ*, también podemos recordar a Kṛṣṇa. *Oṁ*, al igual que Hare Kṛṣṇa, es también una invocación a Dios, y *oṁ* también es Kṛṣṇa. *Śabdaḥ* significa sonido, y cada vez que oímos cualquier sonido debemos saber que es una vibración del sonido original, el sonido espiritual puro *oṁ* o Hare Kṛṣṇa. Todo sonido que escuchamos en el mundo material no es sino un reflejo de ese sonido espiritual original *oṁ*. De esta manera, cuando oímos un sonido, cuando bebemos agua, cuando vemos alguna iluminación, podemos recordar a Dios. Si podemos hacer esto, entonces ¿cuándo no recordaremos a Dios? Este es el proceso de la conciencia de Kṛṣṇa. De este modo podemos recordar a Kṛṣṇa las veinticuatro horas del día, y de esta manera Kṛṣṇa está con nosotros. Por supuesto, Kṛṣṇa está siempre con nosotros, pero tan pronto como lo recordamos, Su presencia se hace real y se siente.\n\n\n\nHay nueve procesos diferentes para asociarse con Dios, y el primer método de asociación es *śravaṇam*: escuchar. Al leer el *Bhagavad-gītā* escuchamos los discursos de Śrī Kṛṣṇa, lo cual significa que en realidad nos estamos asociando con Kṛṣṇa, o Dios. (Siempre debemos recordar que cuando hablamos de Kṛṣṇa nos referimos a Dios). En la medida en que nos asociemos con Dios y sigamos escuchando las palabras de Kṛṣṇa y Sus nombres, la contaminación de la naturaleza material se reduce. Al comprender que Kṛṣṇa es el sonido, la iluminación, el agua y tantas otras cosas, se vuelve imposible evitar a Kṛṣṇa. Si podemos recordar a Kṛṣṇa de esta manera, nuestra asociación con Él es permanente.\n\n\n\nLa asociación con Kṛṣṇa es como la asociación con la luz del sol. Donde hay luz del sol, no hay contaminación. Mientras uno esté expuesto a los rayos ultravioleta del sol, no enfermará. En la medicina occidental se recomienda la luz del sol para toda clase de enfermedades, y según los *Vedas*, un hombre enfermo debería adorar al sol para curarse. Del mismo modo, si nos asociamos con Kṛṣṇa en conciencia de Kṛṣṇa, nuestras enfermedades se curan. Al cantar Hare Kṛṣṇa podemos asociarnos con Kṛṣṇa, y podemos ver el agua como Kṛṣṇa, el sol y la luna como Kṛṣṇa, y podemos escuchar a Kṛṣṇa en el sonido y saborearle en el agua. Por desgracia, en nuestra condición actual hemos olvidado a Kṛṣṇa. Pero ahora tenemos que revivir nuestra vida espiritual recordándole.\n\n\n\nEste proceso de *śravaṇaṁ kīrtanam* —escuchar y cantar— fue aprobado por el Señor Caitanya Mahāprabhu. Cuando el Señor Caitanya conversaba con Rāmānanda Rāya, un amigo del Señor y gran devoto, el Señor le preguntó acerca de los métodos de la autorrealización espiritual. Rāmānanda recomendó el *varṇāśrama-dharma*, el *sannyāsa*, la renunciación del trabajo, y tantos otros métodos, pero el Señor Caitanya dijo: «No, ninguno de estos es tan bueno». Cada vez que Rāmānanda Rāya sugería algo, el Señor Caitanya lo rechazaba, solicitando un método mejor para el avance espiritual. Finalmente Rāmānanda Rāya citó un aforismo Védico que recomendaba abandonar todo esfuerzo innecesario de especulación mental para comprender a Dios, pues mediante la especulación no es posible llegar a la verdad última. Los científicos, por ejemplo, pueden especular sobre las estrellas y planetas lejanos, pero nunca pueden llegar a conclusión alguna sin experiencia directa. Uno puede seguir especulando durante toda su vida y nunca llegar a ninguna conclusión.\n\n\n\nEs particularmente inútil especular sobre Dios. Por lo tanto, el *Śrīmad-Bhāgavatam* recomienda que se abandone toda clase de especulación. Se recomienda, en cambio, que uno se vuelva sumiso, comprendiendo que no solo es una criatura insignificante, sino que esta Tierra no es más que un pequeño punto en el gran universo. La ciudad de Nueva York puede parecer muy grande, pero cuando uno se da cuenta de que la Tierra es un punto tan pequeño, y que en la Tierra los Estados Unidos son otro pequeño punto, y que en los Estados Unidos Nueva York no es más que un pequeño punto, y que en Nueva York el individuo es solo uno entre millones, entonces puede comprender que no es tan importante después de todo. Al darnos cuenta de nuestra insignificancia frente al universo y frente a Dios, no deberíamos estar artificialmente envanecidos, sino ser sumisos. Debemos tener mucho cuidado de no caer presa de la filosofía de la rana. Había una vez una rana en un pozo y, al ser informada por un amigo de la existencia del océano Atlántico, le preguntó: «¿Y qué es ese océano Atlántico?».\n\n\n\n«Es una vasta extensión de agua», respondió su amigo.\n\n\n\n«¿Cuán vasta? ¿El doble del tamaño de este pozo?».\n\n\n\n«No, no, mucho más grande», respondió su amigo.\n\n\n\n«¿Cuánto más grande? ¿Diez veces el tamaño?». De esta manera la rana siguió calculando. Pero ¿qué posibilidad hay de que llegue a comprender las profundidades y las vastas extensiones del gran océano? Nuestras facultades, experiencia y poderes de especulación son siempre limitados. Solo podemos dar origen a esa filosofía de la rana. En consecuencia, el *Śrīmad-Bhāgavatam* recomienda que abandonemos el método de la especulación como una pérdida de tiempo en el intento de comprender al Supremo.\n\n\n\nTras abandonar la especulación, ¿qué debemos hacer? El *Bhāgavatam* recomienda que nos volvamos sumisos y escuchemos el mensaje de Dios con sumisión. Este mensaje puede encontrarse también en el *Bhagavad-gītā* y en otras literaturas Védicas, en la Biblia o el Corán —en cualquier escritura genuina—, o puede escucharse de un alma realizada. El punto principal es que uno no debe especular, sino simplemente escuchar acerca de Dios. ¿Cuál será el resultado de tal escucha? Sin importar lo que uno sea —ya sea un hombre pobre o rico, un estadounidense, europeo o indio, un *brāhmaṇa*, *śūdra* o lo que fuere—, si tan solo escucha la palabra trascendental de Dios, el Señor, que jamás puede ser conquistado por ningún poder o fuerza, será conquistado por el amor. Arjuna era amigo de Kṛṣṇa, pero Kṛṣṇa, aunque era el Dios Supremo, se convirtió en el conductor de la cuadriga de Arjuna, un servidor humilde. Arjuna amaba a Kṛṣṇa, y Kṛṣṇa correspondía a su amor de esta manera. Del mismo modo, cuando Kṛṣṇa era un niño, juguetonamente tomó los zapatos de Su padre, Nanda Mahārāja, y se los puso en la cabeza. La gente puede esforzarse mucho por llegar a ser uno con Dios, pero en verdad podemos superar eso: podemos llegar a ser padres de Dios. Claro está que Dios es el padre de todas las criaturas, y Él mismo no tiene padre, pero acepta a Su devoto, a Su amante, como padre. Kṛṣṇa accede a ser conquistado por Su devoto por amor. Lo único que uno tiene que hacer es escuchar el mensaje del Señor con mucha atención.\n\n\n\nEn el séptimo capítulo del *Bhagavad-gītā*, Śrī Kṛṣṇa ofrece maneras adicionales en las que se Le puede percibir en cada paso de la vida:\n\n\n\npuṇyo gandhaḥ pṛthivyāṁ ca\n\ntejaś cāsmi vibhāvasau\n\njīvanaṁ sarva-bhūteṣu\n\ntapaś cāsmi tapasviṣu\n\n\n\n«Yo soy la fragancia original de la tierra, y soy el calor del fuego. Yo soy la vida de todo lo que vive, y soy las penitencias de todos los ascetas». (Bg. 7.9)\n\n\n\nLas palabras *puṇyo gandhaḥ* se refieren a las fragancias. Solo Kṛṣṇa puede crear sabores y fragancias. Podemos crear sintéticamente algunos aromas o fragancias, pero estos no son tan buenos como los originales que se dan en la naturaleza. Cuando olemos una buena fragancia natural, podemos pensar: «Aquí está Dios. Aquí está Kṛṣṇa». O cuando vemos alguna belleza natural, podemos pensar: «Aquí está Kṛṣṇa». O cuando vemos algo insólito, poderoso o maravilloso, podemos pensar: «Aquí está Kṛṣṇa». O cuando vemos cualquier forma de vida, ya sea en un árbol, una planta, un animal o un ser humano, debemos entender que esa vida es parte integral de Kṛṣṇa, pues tan pronto como la chispa espiritual, que es parte integral de Kṛṣṇa, se retira del cuerpo, el cuerpo se desintegra.\n\n\n\nbījaṁ māṁ sarva-bhūtānāṁ\n\nviddhi pārtha sanātanam\n\nbuddhir buddhimatām asmi\n\ntejas tejasvinām aham\n\n\n\n«¡Oh hijo de Pṛthā!, sabe que Yo soy la semilla original de todas las existencias, la inteligencia del inteligente y el valor de todos los hombres poderosos». (Bg. 7.10)\n\n\n\nAquí se afirma de nuevo explícitamente que Kṛṣṇa es la vida de todo lo que vive. Así, a cada paso podemos ver a Dios. La gente puede preguntar: «¿Puede usted mostrarme a Dios?». Sí, por supuesto. Se puede ver a Dios de tantas maneras. Pero si uno cierra los ojos y dice: «No veré a Dios», entonces ¿cómo se Le puede mostrar?\n\n\n\nEn el verso anterior la palabra *bījam* significa semilla, y esa semilla se proclama eterna (*sanātanam*). Uno puede ver un árbol inmenso, pero ¿cuál es el origen de ese árbol? Es la semilla, y esa semilla es eterna. La semilla de la existencia está dentro de cada entidad viviente. El cuerpo mismo puede pasar por tantos cambios —puede desarrollarse en el vientre de la madre, salir como un pequeño bebé y crecer a lo largo de la infancia y la edad adulta—, pero la semilla de esa existencia que está dentro es permanente. Por lo tanto es *sanātanam*. Imperceptiblemente estamos cambiando de cuerpo a cada momento, a cada segundo. Pero el *bījam*, la semilla, la chispa espiritual, no cambia. Kṛṣṇa se proclama como esa semilla eterna dentro de todas las existencias. Él es también la inteligencia de una persona inteligente. Sin ser favorecido por Kṛṣṇa, uno no puede llegar a ser extraordinariamente inteligente. Todos intentan ser más inteligentes que los demás, pero sin la gracia de Kṛṣṇa esto no es posible. Así pues, cada vez que nos encontramos con alguien de inteligencia extraordinaria, deberíamos pensar: «Esa inteligencia es Kṛṣṇa». De igual modo, la influencia de quien es muy influyente es también Kṛṣṇa.\n\n\n\nbalaṁ balavatāṁ cāhaṁ\n\nkāma-rāga-vivarjitam\n\ndharmāviruddho bhūteṣu\n\nkāmo 'smi bharatarṣabha\n\n\n\n«Yo soy la fuerza del fuerte, desprovista de pasión y deseo. Yo soy la vida sexual que no es contraria a los principios religiosos, ¡oh señor de los Bhāratas [Arjuna]!». (Bg. 7.11)\n\n\n\nEl elefante y el gorila son animales muy fuertes, y debemos comprender que obtienen su fuerza de Kṛṣṇa. El ser humano no puede adquirir tal fuerza por su propio esfuerzo, pero si Kṛṣṇa así lo dispone, un hombre puede obtener una fuerza que supere a la del elefante miles de veces. Se decía que el gran guerrero Bhīma, que combatió en la batalla de Kurukṣetra, tenía la fuerza de diez mil elefantes. Del mismo modo, el deseo o la lujuria (*kāma*) que no va en contra de los principios religiosos también debe verse como Kṛṣṇa. ¿Qué es esta lujuria? Lujuria generalmente significa vida sexual, pero aquí *kāma* se refiere a la vida sexual que no va contra los principios religiosos, es decir, el sexo para engendrar buenos hijos. Si uno puede engendrar buenos hijos conscientes de Kṛṣṇa, puede tener relaciones sexuales miles de veces, pero si solo puede engendrar hijos que se crían con la conciencia de perros y gatos, su vida sexual ha de considerarse irreligiosa. En las sociedades religiosas y civilizadas, el matrimonio está destinado a indicar que la pareja se ha de ocupar en relaciones sexuales para engendrar buenos hijos. En consecuencia, la vida sexual conyugal se considera religiosa, y la vida sexual fuera del matrimonio se considera irreligiosa. En verdad no hay diferencia entre el *sannyāsī* y el cabeza de familia siempre y cuando las actividades sexuales del cabeza de familia se basen en principios religiosos.\n\n\n\nye caiva sāttvikā bhāvā\n\nrajasas tāmasāś ca ye\n\nmatta eveti tān viddhi\n\nna tv ahaṁ teṣu te mayi\n\n\n\n«Todos los estados de existencia —ya sean de bondad, pasión o ignorancia— se manifiestan por Mi energía. Yo soy, en cierto sentido, todo, pero soy independiente. No estoy bajo las modalidades de esta naturaleza material». (Bg. 7.12)\n\n\n\nUno puede preguntar a Kṛṣṇa de esta manera: «Dices que eres el sonido, el agua, la iluminación, la fragancia, la semilla de todo, la fuerza y el *kāma*, el deseo. ¿Significa eso que existes simplemente en la modalidad de la bondad?». En el mundo material existen las modalidades de la bondad, la pasión y la ignorancia. Hasta ahora, Kṛṣṇa se ha descrito como aquello que es bueno (por ejemplo, el sexo en el matrimonio conforme a los principios religiosos). Pero ¿qué pasa con las demás modalidades? ¿Acaso Kṛṣṇa no existe en ellas? En respuesta, Kṛṣṇa replica que todo lo que se ve en el mundo material se debe a la interacción de las tres modalidades de la naturaleza material. Todo lo que se puede observar es una combinación de bondad, pasión o ignorancia, y en todos los casos estas tres modalidades «son producidas por Mí». Debido a que son producidas por Kṛṣṇa, su posición se halla en Él, pero Él no está en ellas, pues Kṛṣṇa mismo es trascendental a las tres modalidades. De este modo, en otro sentido, las cosas malas y malvadas, producidas a partir de la ignorancia, también son Kṛṣṇa, cuando Kṛṣṇa las aplica. ¿Cómo es esto? Por ejemplo, un ingeniero eléctrico está produciendo energía eléctrica. En nuestros hogares experimentamos esta energía eléctrica como frío en el refrigerador o calor en la cocina eléctrica, pero en la central eléctrica la energía eléctrica no es ni fría ni caliente. Las manifestaciones de esta energía pueden ser diferentes para las entidades vivientes, pero para Kṛṣṇa no son diferentes. Así pues, Kṛṣṇa actúa a veces conforme a lo que parece ser los principios de la pasión o la ignorancia, pero para Kṛṣṇa no hay nada más que Kṛṣṇa, al igual que para el ingeniero eléctrico la energía eléctrica es simplemente electricidad y nada más. Él no distingue entre «electricidad fría» o «electricidad caliente».\n\n\n\nTodo está siendo generado por Kṛṣṇa. De hecho, el *Vedānta-sūtra* lo confirma: *athāto brahma jijñāsā janmādy asya yataḥ:* [SB 1.1.1] todo fluye de la\n\n\n\nVerdad Absoluta Suprema. Lo que la entidad viviente considera malo o bueno lo es solo para la entidad viviente, pues ella está condicionada. Pero como Kṛṣṇa no está condicionado, para Él no hay cuestión de malo o bueno. Puesto que nosotros estamos condicionados, sufrimos por las dualidades, pero para Él todo es perfecto.\n\n\n\n\n\nCapítulo cuatro"}
{"ref": "owk/4", "book": "owk", "lang": "es", "url": "/es/library/owk/4/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "Los senderos del necio y del sabio", "purport": "Kṛṣṇa se está explicando así como Él es. Sin embargo, no nos sentimos atraídos hacia Él. ¿Por qué? La razón la da Kṛṣṇa mismo:\n\n\n\ndaivī hy eṣā guṇa-mayī\n\nmama māyā duratyayā\n\nmām eva ye prapadyante\n\nmāyām etāṁ taranti te\n\n\n\n«Esta energía divina Mía, compuesta por las tres modalidades de la naturaleza material, es difícil de superar. Pero aquellos que se han entregado a Mí pueden cruzar fácilmente más allá de ella». (Bg. 7.14)\n\n\n\nEl mundo material está impregnado por las tres cualidades de la naturaleza material. Todas las entidades vivientes están influenciadas por estas cualidades. Si están primordialmente influenciadas por la modalidad de la bondad, se las llama *brāhmaṇas*, y si están influenciadas por la modalidad de la pasión, se las llama *kṣatriyas*. Si están influenciadas por las modalidades de la pasión y la ignorancia, son *vaiśyas*, y si están influenciadas por la ignorancia, son *śūdras*. Esta no es una imposición artificial debida al nacimiento o al estatus social, sino que se da conforme al *guṇa*, o la modalidad de la naturaleza bajo la cual uno opera.\n\n\n\ncātur-varṇyaṁ mayā sṛṣṭaṁ\n\nguṇa-karma-vibhāgaśaḥ\n\ntasya kartāram api māṁ\n\nviddhy akartāram avyayam\n\n\n\n«Conforme a las tres modalidades de la naturaleza material y al trabajo asignado a ellas, las cuatro divisiones de la sociedad humana fueron creadas por Mí. Y, aunque Yo soy el creador de este sistema, debes saber que Yo soy no obstante el no-hacedor, siendo inmutable». (Bg. 4.13)\n\n\n\nNo se trata de que este sistema se refiera al pervertido sistema de castas de la India. Śrī Kṛṣṇa afirma específicamente: *guṇa-karma-vibhāgaśaḥ*: los hombres se clasifican según el *guṇa* o la modalidad bajo la cual operan, y esto se aplica a los hombres de todo el universo. Cuando Kṛṣṇa habla, debemos comprender que todo lo que dice no es limitado, sino universalmente verdadero. Él afirma ser el padre de todas las entidades vivientes: incluso los animales, los seres acuáticos, los árboles, las plantas, los gusanos, las aves y las abejas son todos Sus hijos. Śrī Kṛṣṇa asevera que el universo entero está ilusionado por las interacciones de las tres cualidades de la naturaleza material, y estamos bajo el hechizo de esa ilusión; por eso no podemos comprender quién es Dios.\n\n\n\n¿Cuál es la naturaleza de esta ilusión, y cómo puede superarse? Eso también se explica en el *Bhagavad-gītā*:\n\n\n\ndaivī hy eṣā guṇa-mayī\n\nmama māyā duratyayā\n\nmām eva ye prapadyante\n\nmāyām etaṁ taranti te\n\n\n\n«Esta energía divina Mía, compuesta por las tres modalidades de la naturaleza material, es difícil de superar. Pero aquellos que se han entregado a Mí pueden cruzar fácilmente más allá de ella». (Bg. 7.14)\n\n\n\nNadie puede librarse del enredo de las tres cualidades de la naturaleza material mediante la especulación mental. Los tres *guṇas* son muy fuertes y difíciles de superar. ¿Acaso no podemos sentir cómo estamos en las garras de la naturaleza material? La palabra *guṇa* (modalidad) también significa cuerda. Cuando alguien está atado por tres cuerdas resistentes, sin duda está muy firmemente sujeto. Nuestras manos y piernas están todas atadas por las fuertes cuerdas de la bondad, la pasión y la ignorancia. ¿Hemos de abandonar, por tanto, la esperanza? No, pues aquí Śrī Kṛṣṇa promete que quienquiera que se entregue a Él queda libre de inmediato. Cuando uno se vuelve consciente de Kṛṣṇa —de esta o aquella manera— queda libre.\n\n\n\nTodos estamos relacionados con Kṛṣṇa, pues todos somos Sus hijos. Un hijo puede tener un desacuerdo con su padre, pero no le es posible romper esa relación. En el transcurso de su vida se le preguntará quién es, y tendrá que responder: «Soy el hijo de fulano de tal». Esa relación no se puede romper. Todos somos hijos de Dios, y esa relación con Él es eterna, pero simplemente la hemos olvidado. Kṛṣṇa es todopoderoso, posee toda la fama, toda la riqueza, toda la belleza, todo el conocimiento, y está pleno de renunciación también. Aunque somos amigos de tan gran personalidad, lo hemos olvidado. Si el hijo de un hombre rico olvida a su padre, abandona el hogar y enloquece, puede echarse a dormir en la calle, o puede mendigar dinero para comer, pero todo esto se debe a su olvido. Si alguien, sin embargo, le da la información de que simplemente está sufriendo porque ha abandonado el hogar de su padre y que su padre, un hombre muy rico y dueño de vastas propiedades, está ansioso de que regrese, esa persona es un gran benefactor.\n\n\n\nEn este mundo material siempre sufrimos bajo las tres miserias: las miserias que surgen del cuerpo y la mente, las de otras entidades vivientes, y las de las catástrofes naturales. Cubiertos por la ilusión, por las modalidades de la naturaleza material, no tomamos en cuenta estas miserias. No obstante, debemos saber siempre que en el mundo material estamos padeciendo tanto sufrimiento. Aquel que ha desarrollado suficientemente su conciencia, que es inteligente, indaga por qué sufre. «No quiero miserias. ¿Por qué estoy sufriendo?». Cuando surge esta pregunta, hay posibilidad de volverse consciente de Kṛṣṇa.\n\n\n\nTan pronto como nos entregamos a Kṛṣṇa, Él nos recibe muy cordialmente. Es como un hijo perdido que regresa ante su padre y dice: «Querido padre, debido a un malentendido abandoné tu protección, pero he sufrido. Ahora regreso a ti». El padre abraza a su hijo y dice: «Querido hijo, ven. Estuve tan angustiado por ti todos los días que estuviste ausente, y ahora estoy tan feliz de que hayas regresado». El padre es tan bondadoso. Nos encontramos en la misma situación. Debemos entregarnos a Kṛṣṇa, y no es muy difícil. Cuando el hijo se entrega al padre, ¿acaso es una tarea muy difícil? Es muy natural, y el padre siempre está esperando recibir al hijo. No hay cuestión de insulto. Si nos postramos ante nuestro Padre Supremo y tocamos Sus pies, no hay ningún mal para nosotros, ni es difícil. De hecho, es glorioso para nosotros. ¿Por qué no habríamos de hacerlo? Al entregarnos a Kṛṣṇa quedamos de inmediato bajo Su protección y nos aliviamos de todas las miserias. Esto lo confirman todas las escrituras. Al final del *Bhagavad-gītā*, Śrī Kṛṣṇa dice:\n\n\n\nsarva-dharmān parityajya\n\nmam ekaṁ śaraṇaṁ vraja\n\nahaṁ tvāṁ sarva-pāpebhyo\n\nmokṣayiṣyāmi mā śucaḥ\n\n\n\n«Abandona todas las variedades de religión y simplemente entrégate a Mí. Yo te libraré de toda reacción pecaminosa. No temas». (Bg. 18.66)\n\n\n\nCuando nos arrojamos a los pies de Dios, quedamos bajo Su protección, y a partir de ese momento no hay temor para nosotros. Cuando los niños están bajo la protección de sus padres, no tienen miedo porque saben que sus padres no permitirán que les ocurra daño alguno. *Mām eva ye prapadyante*: Kṛṣṇa promete que aquellos que se entregan a Él no tienen motivo de temor.\n\n\n\nSi entregarse a Kṛṣṇa es algo tan fácil, entonces ¿por qué la gente no lo hace? Por el contrario, hay muchos que desafían la existencia misma de Dios, afirmando que la naturaleza y la ciencia lo son todo y que Dios no es nada. El llamado avance de la civilización en conocimiento significa que la población se está volviendo más demente. En vez de curarse, la enfermedad se acrecienta. La gente no se preocupa por Dios, pero sí se preocupa por la naturaleza, y el oficio de la naturaleza es dar patadas en forma de las tres miserias. Ella siempre está administrando estas patadas las veinticuatro horas del día. Sin embargo, nos hemos acostumbrado tanto a recibir patadas que pensamos que está bien y lo consideramos el curso ordinario de las cosas. Nos hemos enorgullecido mucho de nuestra educación, pero le decimos a la naturaleza material: «Muchas gracias por darme patadas. Ahora por favor continúe». Así ilusos, pensamos incluso que hemos conquistado la naturaleza material. Pero ¿cómo es esto así? La naturaleza sigue infligiéndonos las miserias del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. ¿Ha resuelto alguien estos problemas? Entonces ¿qué avance hemos logrado realmente en conocimiento y civilización? Estamos bajo las estrictas normas de la naturaleza material, y aun así seguimos pensando que hemos conquistado. Esto se denomina *māyā*.\n\n\n\nPuede haber alguna dificultad en entregarse al padre de este cuerpo, pues este tiene conocimiento y poder limitados, pero Kṛṣṇa no es como un padre ordinario. Kṛṣṇa es ilimitado y posee pleno conocimiento, pleno poder, plena riqueza, plena belleza, plena fama y plena renunciación. ¿No deberíamos considerarnos afortunados de acudir a tal Padre y disfrutar de Su propiedad? Sin embargo, nadie parece interesarse por esto, y ahora todos hacen propaganda de que no hay Dios. ¿Por qué la gente no Le busca? La respuesta se da en el siguiente verso del *Bhagavad-gītā*:\n\n\n\nna māṁ duṣkṛtino mūḍhāḥ\n\nprapadyante narādhamāḥ\n\nmāyayāpahṛta jñāna\n\nāsuraṁ bhāvam āśritāḥ\n\n\n\n«Esos malhechores que son sumamente necios, los más bajos entre los hombres, cuyo conocimiento es robado por la ilusión, y que participan de la naturaleza atea de los demonios, no se entregan a Mí». (Bg. 7.15)\n\n\n\nDe esta manera se categorizan los necios. Un *duṣkṛtī* siempre actúa en contra de las prescripciones de las escrituras. La ocupación de la civilización actual consiste en romper las reglas de las escrituras, eso es todo. Por definición, un hombre piadoso es aquel que no lo hace. Debe haber algún criterio para distinguir entre *duṣkṛtī* (un malhechor) y *sukṛtī* (un hombre virtuoso). Todo país civilizado tiene alguna escritura, ya sea cristiana, hindú, musulmana o budista. Eso no importa. El punto es que el libro de autoridad, la escritura, está ahí. Aquel que no sigue sus prescripciones se considera un transgresor.\n\n\n\nOtra categoría mencionada en este verso es *mūḍha*, el necio número uno. El *narādhama* es aquel que ocupa el nivel más bajo de la escala humana, y *māyayāpahṛta jñāna* se refiere a aquel cuyo conocimiento ha sido arrebatado por *māyā*, la ilusión. *Āsuraṁ bhāvam āśritāḥ* se refiere a quienes son ateístas declarados. Aunque no hay desventaja alguna en entregarse al Padre, las personas así caracterizadas nunca lo hacen. Como resultado, son constantemente castigadas por los agentes del Padre. Tienen que recibir bofetadas, golpes y patadas severas, y tienen que sufrir, al igual que un padre tiene que castigar a su hijo díscolo, así la naturaleza material tiene que emplear ciertos castigos. Al mismo tiempo, la naturaleza nos nutre suministrándonos alimento y otras necesidades. Ambos procesos siguen su curso porque somos hijos del Padre más acaudalado de todos, y Kṛṣṇa es bondadoso aun cuando no nos entregamos a Él. Sin embargo, a pesar de estar tan bien provistos por el Padre, el *duṣkṛtī* sigue realizando acciones no autorizadas. Uno es necio si persiste en ser castigado, y uno ocupa un lugar bajo en la escala humana si no utiliza esta forma de vida humana para comprender a Kṛṣṇa. Si un hombre no utiliza su vida para reavivar la relación que tiene con su verdadero Padre, ha de considerarse caído en la escala humana.\n\n\n\nLos animales simplemente comen, duermen, se defienden, tienen relaciones sexuales y mueren. No se valen de una conciencia superior porque eso no es posible en las formas inferiores de vida. Si un ser humano sigue las actividades de los animales y no se vale de su capacidad de elevar su conciencia, desciende en la escala humana y se prepara para obtener un cuerpo animal en su próxima vida. Por la gracia de Kṛṣṇa se nos da un cuerpo altamente desarrollado y una inteligencia, pero si no los utilizamos, ¿por qué habría de dárnoslos de nuevo? Debemos comprender que este cuerpo humano se ha desarrollado tras millones y millones de años de evolución y que en sí mismo es una oportunidad de salir del ciclo de nacimiento y muerte en el que evolucionan más de ocho millones de especies de vida. Esta oportunidad se da por la gracia de Kṛṣṇa, y si no la aprovechamos, ¿no somos los más bajos entre los hombres? Uno puede tener títulos universitarios —máster, doctorado, etc.—, pero la energía ilusoria arrebata este conocimiento mundano. Aquel que es verdaderamente inteligente aplicará su inteligencia a comprender quién es él, quién es Dios, qué es la naturaleza material, por qué está sufriendo en la naturaleza material y cuál es el remedio para este sufrimiento.\n\n\n\nPodemos aplicar nuestra inteligencia a fabricar un automóvil, una radio o una televisión para la complacencia de los sentidos, pero debemos comprender que esto no es conocimiento. Más bien, es inteligencia saqueada. La inteligencia le fue dada al hombre para comprender los problemas de la vida, pero se está utilizando mal. La gente piensa que ha adquirido conocimiento porque sabe cómo fabricar y conducir automóviles, pero antes de que existiera el automóvil la gente ya iba de un lugar a otro. Es solo que la facilidad se ha incrementado, pero junto con esta facilidad vienen problemas adicionales: contaminación del aire y carreteras congestionadas. Esto es *māyā*; estamos creando facilidades, pero estas facilidades, a su vez, están creando tantos problemas.\n\n\n\nEn lugar de malgastar nuestra energía procurándonos tantas facilidades y comodidades modernas, deberíamos aplicar la inteligencia a comprender quiénes y qué somos. No nos gusta sufrir, pero debemos comprender por qué el sufrimiento se nos impone. Mediante el llamado conocimiento simplemente hemos logrado fabricar la bomba atómica. Así, el proceso de matar se ha acelerado. Estamos tan orgullosos de pensar que esto es avance del conocimiento, pero si pudiéramos fabricar algo que detuviera la muerte, realmente habríamos avanzado en conocimiento. La muerte ya está ahí en la naturaleza material, pero estamos tan ávidos de promoverla matando a todos de un solo golpe: esto se denomina *māyayāpahṛta-jñāna*, conocimiento arrebatado por la ilusión.\n\n\n\nLos *āsuras*, los demonios y ateos declarados, en verdad desafían a Dios. Si no fuera por nuestro Padre Supremo, no veríamos la luz del día, así que ¿qué sentido tiene desafiarle? En los *Vedas* se afirma que hay dos clases de hombres, los *devas* y los *āsuras*, los semidioses y los demonios. ¿Quiénes son los *devas*? Los devotos del Señor Supremo se denominan *devas* porque también se vuelven como Dios, mientras que aquellos que desafían la autoridad del Supremo se denominan *āsuras* o demonios. Estas dos clases se encuentran siempre en la sociedad humana.\n\n\n\nAsí como hay cuatro tipos de malhechores que nunca se entregan a Kṛṣṇa, hay cuatro tipos de hombres afortunados que Le adoran, y se categorizan en el siguiente verso:\n\n\n\ncatur-vidhā bhajante māṁ\n\njanāḥ sukṛtino 'rjuna\n\nārto jijñāsur arthārthī\n\njñānī ca bharatarṣabha\n\n\n\n«¡Oh el mejor entre los Bhāratas [Arjuna]!, cuatro clases de hombres piadosos Me rinden servicio devocional: el afligido, el que desea riqueza, el inquisitivo y aquel que busca el conocimiento del Absoluto». (Bg. 7.16)\n\n\n\nEste mundo material está lleno de sufrimiento, y tanto los piadosos como los impíos están sujetos a él. El frío del invierno trata a todos por igual. No distingue entre piadosos e impíos, ricos y pobres. La diferencia entre el piadoso y el impío, sin embargo, estriba en que el hombre piadoso piensa en Dios cuando se halla en su condición miserable. A menudo, cuando un hombre está en dificultades, acude a la iglesia y ora: «Oh, Señor mío, estoy en dificultades. Por favor, ayúdame». Aunque está orando por alguna necesidad material, tal hombre ha de considerarse piadoso porque ha acudido a Dios en su aflicción. De forma similar, un hombre pobre puede ir a la iglesia y orar: «Querido Señor, por favor, dame algo de dinero». Por otra parte, los inquisitivos suelen ser inteligentes. Siempre están investigando para comprender las cosas. Pueden preguntar: «¿Qué es Dios?», y luego llevar a cabo investigaciones científicas para averiguarlo. También se los considera piadosos porque su investigación se dirige al objeto apropiado. El hombre con conocimiento se denomina *jñānī*: aquel que ha comprendido su posición constitucional. Tal *jñānī* puede tener una concepción impersonal de Dios, pero puesto que se está refugiando en lo último, la Verdad Absoluta Suprema, también ha de considerarse piadoso. Estos cuatro tipos de hombres se denominan *sukṛtī* —piadosos—, porque todos buscan a Dios.\n\n\n\nteṣāṁ jñānī nitya-yukta\n\neka-bhaktir viśiṣyate\n\npriyo hi jñānino 'tyartham\n\nahaṁ sa ca mama priyaḥ\n\n\n\n«De ellos, el sabio que está en pleno conocimiento, en unión conmigo mediante el servicio devocional puro, es el mejor. Pues Yo le soy muy querido a él, y él Me es querido a Mí». (Bg. 7.17)\n\n\n\nDe las cuatro clases de hombres que se acercan a Dios, aquel que filosóficamente intenta comprender la naturaleza de Dios, que está tratando de volverse consciente de Kṛṣṇa —*viśiṣyate*— es el mejor cualificado. En efecto, Kṛṣṇa dice que tal persona Le es muy querida porque no tiene otra ocupación que comprender a Dios. Los demás son inferiores. Nadie tiene que orar a Dios para pedirle nada, y quien lo hace es necio porque no sabe que el Dios omnisciente está dentro de su corazón y es perfectamente consciente de cuándo se halla en dificultades o necesitado de dinero. El hombre sabio comprende esto y no ora para obtener alivio de las miserias materiales. Más bien, ora para glorificar a Dios e informar a los demás cuán grande es Él. No ora por su interés personal, ni por pan, vestido o refugio. El devoto puro, cuando se halla en dificultades, dice: «Querido Señor, esta es Tu bondad. Me has puesto en dificultades solo para rectificarme. Debería haber sido puesto en dificultades mucho mayores, pero por Tu misericordia las has reducido al mínimo». Esta es la visión de un devoto puro que no se perturba.\n\n\n\nAquel que está en conciencia de Kṛṣṇa no se preocupa por las dificultades materiales, los insultos o los honores porque está al margen de todo eso. Sabe bien que las dificultades, el honor y el insulto atañen solo al cuerpo y que él no es el cuerpo. Sócrates, por ejemplo, que creía en la inmortalidad del alma, fue condenado a muerte, y cuando le preguntaron cómo le gustaría ser enterrado, respondió: «Primero tendréis que atraparme». Así, aquel que sabe que no es el cuerpo no se perturba, pues sabe que al alma no se la puede atrapar, torturar, matar ni enterrar. Aquel que está versado en la ciencia de Kṛṣṇa sabe perfectamente bien que no es el cuerpo, que es parte integral de Kṛṣṇa, que su verdadera relación es con Kṛṣṇa, y que de algún modo, aunque haya sido puesto en el cuerpo material, debe permanecer al margen de las tres cualidades de la naturaleza material. No se preocupa por las modalidades de la bondad, la pasión o la ignorancia, sino por Kṛṣṇa. Aquel que comprende esto es un *jñānī*, un hombre sabio, y le es muy querido a Kṛṣṇa. Un hombre afligido, al ser puesto en la opulencia, puede olvidar a Dios, pero un *jñānī*, que conoce la verdadera posición de Dios, nunca Le olvidará.\n\n\n\nHay una clase de *jñānīs* llamados impersonalistas que dicen que, como adorar lo impersonal es demasiado difícil, hay que imaginar una forma de Dios. Estos no son verdaderos *jñānīs*, son necios. Nadie puede imaginar la forma de Dios, pues Dios es muy grande. Uno puede imaginar alguna forma, pero eso es una invención; no es la forma real. Hay quienes imaginan la forma de Dios, y hay quienes niegan la forma de Dios. Ninguno de ellos es un *jñānī*. Los que imaginan la forma se denominan iconoclastas. Durante los disturbios entre hindúes y musulmanes en la India, algunos hindúes iban a la mezquita musulmana y rompían las estatuas e imágenes de Dios, y los musulmanes respondían de igual manera. De este modo ambos pensaban: «Hemos matado al Dios hindú. Hemos matado al Dios musulmán, etc.». Del mismo modo, cuando Gandhi lideraba su movimiento de resistencia, muchos indios iban a la calle y destruían los buzones de correo, y de esta manera pensaban que estaban destruyendo el servicio postal del gobierno. La gente con esa mentalidad no son *jñānīs*. Las guerras religiosas entre hindúes y musulmanes, y entre cristianos y no cristianos, se llevaron a cabo sobre la base de la ignorancia. Aquel que tiene conocimiento sabe que Dios es uno; no puede ser musulmán, hindú o cristiano.\n\n\n\nEs nuestra imaginación que Dios es de tal y cual manera, y de tal y cual otra. Todo eso es imaginación. El verdadero hombre sabio sabe que Dios es trascendental. Aquel que sabe que Dios es trascendental a las modalidades materiales conoce verdaderamente a Dios. Dios está siempre a nuestro lado, presente en nuestros corazones. Cuando dejamos el cuerpo, Dios también va con nosotros, y cuando tomamos otro cuerpo, Él va con nosotros allí solo para ver qué estamos haciendo. ¿Cuándo volveremos nuestro rostro hacia Él? Él está siempre esperando. Tan pronto como volvemos nuestro rostro hacia Dios, Él dice: «Querido hijo, ven —*sa ca mama priyaḥ*— eternamente Me eres querido. Ahora vuelves tu rostro hacia Mí, y estoy muy complacido».\n\n\n\nEl hombre sabio, el *jñānī*, comprende verdaderamente la ciencia de Dios. Aquel que solo comprende que «Dios es bueno» se encuentra en una etapa preliminar, pero aquel que comprende realmente cuán grande y bueno es Dios está más avanzado. Ese conocimiento se encuentra en el *Śrīmad-Bhāgavatam* y en el *Bhagavad-gītā*. Aquel que está verdaderamente interesado en Dios debería estudiar la ciencia de Dios, el *Bhagavad-gītā*.\n\n\n\nidaṁ tu te guhyatamaṁ\n\npravakṣyāmy anasūyave\n\njñānaṁ vijñāna-sahitaṁ\n\nyaj jñātvā mokṣyase 'śubhāt\n\n\n\n«Mi querido Arjuna, puesto que nunca eres envidioso de Mí, te impartiré esta sabiduría más secreta, conociendo la cual quedarás liberado de las miserias de la existencia material». (Bg. 9.1)\n\n\n\nEl conocimiento de Dios impartido en el *Bhagavad-gītā* es muy sutil y confidencial. Está lleno de *jñāna*, sabiduría metafísica, y *vijñāna*, conocimiento científico. Y está lleno de misterio también. ¿Cómo puede uno comprender este conocimiento? Debe ser impartido por Dios mismo o por un representante genuino de Dios. Así pues, Śrī Kṛṣṇa dice que siempre que hay una discrepancia en la comprensión de la ciencia de Dios, Él se encarna.\n\n\n\nEl conocimiento tampoco proviene del sentimiento. La devoción no es sentimiento. Es una ciencia. Śrīla Rūpa Gosvāmī dice: «Una demostración de espiritualidad sin referencia al conocimiento Védico es simplemente una perturbación para la sociedad». Uno debe saborear el néctar de la devoción mediante la razón, el argumento y el conocimiento, y luego debe transmitirlo a otros. Uno no debería pensar que la conciencia de Kṛṣṇa es mero sentimentalismo. El canto y la danza son todos científicos. Hay ciencia, y hay también reciprocidad amorosa. Kṛṣṇa es muy querido para el hombre sabio, y el hombre sabio le es muy querido a Kṛṣṇa. Kṛṣṇa devolverá nuestro amor multiplicado por mil. ¿Qué capacidad tenemos las criaturas finitas para amar a Kṛṣṇa? Pero Kṛṣṇa tiene una capacidad inmensa —ilimitada— para amar.\n\n\n\n\n\nCapítulo cinco"}
{"ref": "owk/5", "book": "owk", "lang": "es", "url": "/es/library/owk/5/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "Avanzar hacia el Supremo", "purport": "udārāḥ sarva evaite\n\njñānī tv ātmaiva me matam\n\nāsthitaḥ sa hi yuktātmā\n\nmām evānuttamāṁ gatim\n\n\n\n«Todos estos devotos son indudablemente almas magnánimas, pero a aquel que está situado en el conocimiento de Mí, lo considero verdaderamente como Mi propia alma. Ocupado en Mi servicio trascendental, Me alcanza a Mí». (Bg. 7.18)\n\n\n\nAquí Kṛṣṇa dice que todos los hombres que acuden a Él —ya estén afligidos, necesitados de dinero, curiosos, etc.— son bienvenidos, pero de entre ellos la persona que posee conocimiento Le es muy querida. Los demás son bienvenidos porque se entiende que con el tiempo, si continúan por el sendero hacia Dios, llegarán a ser tan buenos como el hombre de conocimiento. Generalmente, sin embargo, sucede que cuando uno acude a la iglesia en busca de beneficios y el dinero no llega, concluye que acercarse a Dios es un sinsentido y abandona toda conexión con la iglesia. Ese es el peligro de acercarse a Dios con motivos ulteriores. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial se dijo que muchas esposas de soldados alemanes iban a la iglesia a orar por el regreso sano y salvo de sus esposos, pero cuando descubrieron que habían muerto en batalla, se volvieron ateas. De este modo queremos que Dios se convierta en nuestro proveedor de pedidos, y cuando Él no suple nuestro pedido, decimos que no hay Dios. Ese es el efecto de orar por cosas materiales.\n\n\n\nEn relación con esto hay una historia de un niño de unos cinco años llamado Dhruva, que pertenecía a una familia real. Con el tiempo, su padre, el rey, se cansó de su madre y la depuso como reina. Entonces tomó a otra mujer como reina, y esta se convirtió en la madrastra del niño. Ella sentía mucha envidia de él, y un día, mientras Dhruva estaba sentado en la rodilla de su padre, lo insultó. «Tú no puedes sentarte en el regazo de tu padre», dijo, «porque no has nacido de mí». Arrastró a Dhruva del regazo de su padre y el niño se enfureció. Era hijo de un *kṣatriya*, y los *kṣatriyas* son conocidos por su mal genio. Dhruva tomó esto como un gran insulto y fue donde su madre, que había sido depuesta.\n\n\n\n«Querida madre», dijo, «mi madrastra me ha insultado arrastrándome del regazo de mi padre».\n\n\n\n«Querido hijo», respondió la madre, «¿qué puedo hacer? Soy impotente, y tu padre ya no se ocupa de mí».\n\n\n\n«Bueno, ¿cómo puedo vengarme?», preguntó el niño.\n\n\n\n«Querido hijo, eres impotente. Solo si Dios te ayuda podrás vengarte».\n\n\n\n«¿Dónde está Dios?», preguntó Dhruva con entusiasmo.\n\n\n\n«Tengo entendido que muchos sabios van a la jungla y al bosque para ver a Dios», respondió la madre. «Realizan grandes penitencias y austeridades para encontrar a Dios allí».\n\n\n\nDe inmediato Dhruva se fue al bosque y empezó a preguntar al tigre y al elefante: «¿Eres tú Dios? ¿Eres tú Dios?». De esta manera iba preguntando a todos los animales. Al ver que Dhruva era muy inquisitivo, Śrī Kṛṣṇa envió a Nārada Muni a ver qué sucedía. Nārada fue rápidamente al bosque y encontró a Dhruva.\n\n\n\n«Mi querido niño», dijo Nārada, «perteneces a la familia real. No puedes soportar toda esta penitencia y austeridad. Por favor, regresa a tu hogar. Tu madre y tu padre están muy angustiados por ti».\n\n\n\n«Por favor, no intentes disuadirme de esa manera», dijo el niño. «Si sabes algo acerca de Dios, o si sabes cómo puedo ver a Dios, por favor dímelo. De lo contrario, vete y no me molestes».\n\n\n\nCuando Nārada vio que Dhruva estaba tan decidido, lo inició como discípulo y le dio el *mantra*, *oṁ namo bhagavate vāsudevāya*. Dhruva cantó este *mantra* y se perfeccionó, y Dios apareció ante él.\n\n\n\n«Mi querido Dhruva, ¿qué deseas? Puedes tomar de Mí lo que quieras».\n\n\n\n«Mi querido Señor», respondió el niño, «estaba realizando penitencias tan severas simplemente por el reino y las tierras de mi padre, pero ahora Te he visto. Ni siquiera los grandes sabios y santos pueden verte. ¿Cuál es mi ganancia? Salí de mi hogar a buscar algunos trozos de cristal y basura, y en cambio he encontrado un diamante muy valioso. Ahora estoy satisfecho. No necesito pedirte nada».\n\n\n\nAsí, aunque uno sea pobre o se halle en dificultades, si acude a Dios con la misma determinación que Dhruva, decidido a ver a Dios y recibir Su bendición, y si llega a ver a Dios, ya no querrá nada material. Llega a comprender la necedad de las posesiones materiales, y pone la ilusión a un lado en favor de lo real. Cuando uno queda situado en la conciencia de Kṛṣṇa, como Dhruva Mahārāja, queda plenamente satisfecho y no desea nada.\n\n\n\nEl *jñānī*, el hombre sabio, sabe que las cosas materiales son fugaces. También sabe que hay tres aspectos que complican toda ganancia material: uno quiere obtener ganancias de su trabajo, uno quiere la admiración de los demás por sus riquezas, y uno quiere fama por su riqueza. En cualquier caso, sabe que todo esto se aplica solo al cuerpo y que cuando el cuerpo se acabe, todo eso también se irá. Cuando el cuerpo muere, uno ya no es un hombre rico sino un alma espiritual, y según sus acciones, tiene que entrar en otro cuerpo. El *Gītā* dice que un hombre sabio no se deja desconcertar por esto, pues sabe lo que es cada cosa. ¿Para qué, entonces, habría de molestarse en obtener riqueza material? Su actitud es: «Tengo una conexión eterna con Kṛṣṇa, el Señor Supremo. Permítaseme ahora establecer esa relación firmemente para que Kṛṣṇa me lleve de vuelta a Su reino».\n\n\n\nLa situación cósmica nos brinda toda facilidad para restablecer esta relación con Kṛṣṇa y regresar a Dios. Esta debería ser nuestra misión en la vida. Todo lo que necesitamos nos lo provee Dios: tierra, grano, frutas, leche, refugio y vestimenta. Solo debemos vivir en paz y cultivar la conciencia de Kṛṣṇa. Esa debería ser nuestra misión en la vida. Por lo tanto, debemos estar satisfechos con lo que Dios ha suministrado en forma de alimento, refugio, defensa y sexo, y no debemos querer más y más y más. El mejor tipo de civilización es aquella que suscribe la máxima de «vida sencilla y pensamiento elevado». No es posible fabricar alimentos ni sexo en una fábrica. Estos y todo lo demás que necesitamos los provee Dios. Nuestra ocupación es aprovechar estas cosas y volvernos conscientes de Dios.\n\n\n\nAunque Dios nos ha dado todas las facilidades para vivir en paz en esta Tierra, cultivar la conciencia de Kṛṣṇa y finalmente ir a Él, en esta era somos desafortunados. Nuestra vida es corta, y hay tanta gente sin alimento, sin refugio, sin vida conyugal o sin defensa contra los embates de la naturaleza. Esto se debe a la influencia de esta era de Kali. En consecuencia, el Señor Caitanya Mahāprabhu, al ver la espantosa situación de esta era, enfatizó la absoluta necesidad de cultivar la vida espiritual. ¿Y cómo debemos hacerlo? El Señor Caitanya da la fórmula:\n\n\n\nharer nāma harer nāma\n\nharer nāmaiva kevalam\n\nkalau nāsty eva nāsty eva\n\nnāsty eva gatir anyathā\n\n[Adi 17.21]\n\n\n\n«Simplemente canta Hare Kṛṣṇa siempre». No importa si uno está en una fábrica o en un infierno, en una choza o en un rascacielos: no importa. Simplemente sigue cantando Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare / Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. No hay gasto, no hay impedimento, no hay casta, no hay credo, no hay color: todos pueden hacerlo. Simplemente canta y escucha.\n\n\n\nDe una u otra manera, si uno entra en contacto con la conciencia de Kṛṣṇa y ejecuta el proceso bajo la guía de un guía genuino, con toda certeza regresará a Dios.\n\n\n\nbahūnāṁ janmanām ante\n\njñānavān māṁ prapadyate\n\nvāsudevaḥ sarvam iti\n\nsa mahātmā sudurlabhaḥ\n\n\n\n«Tras muchos nacimientos y muertes, aquel que está verdaderamente en conocimiento se entrega a Mí, sabiendo que soy la causa de todas las causas y de todo lo que existe. Tan gran alma es muy rara». (Bg. 7.19)\n\n\n\nLa investigación filosófica sobre la ciencia de Dios debe proseguirse durante muchos nacimientos. La realización de Dios es muy fácil, pero al mismo tiempo es muy difícil. Es fácil para aquellos que aceptan la palabra de Kṛṣṇa como verdad, pero aquellos que intentan comprender mediante el trabajo de investigación, en virtud del avance del conocimiento, tienen que crear su fe tras culminar tanto trabajo de investigación, y este proceso toma muchos nacimientos. Hay diferentes tipos de trascendentalistas, llamados *tattvavit*, que conocen la Verdad Absoluta. Los trascendentalistas llaman Verdad Absoluta a aquello en lo cual no hay dualidad. En la Verdad Absoluta no hay dualidad: todo está en el mismo nivel. Aquel que conoce esto en verdad se denomina *tattvavit*.\n\n\n\nKṛṣṇa proclama que la Verdad Absoluta se conoce en tres aspectos: Brahman, Paramātmā y Bhagavān: la refulgencia impersonal del Brahman, la Superalma localizada y la Suprema Personalidad de Dios. Así, hay tres ángulos desde los cuales uno puede contemplar la Verdad Absoluta. Uno puede ver una montaña desde una gran distancia y así percibirla desde un ángulo de visión. A medida que se acerca, puede ver los árboles y el follaje de la montaña, y si comienza a escalarla, encontrará tanta variedad de árboles, plantas y animales. El objetivo es el mismo, pero debido a los diferentes ángulos de visión, los sabios tienen diferentes concepciones de la Verdad Absoluta. Otro ejemplo: están la luz del sol, el disco solar y el dios del sol. Aquel que está en la luz del sol no puede afirmar que está en el sol mismo, y aquel que se sitúa en el sol está, desde el punto de vista de la visión, mejor situado. La luz del sol puede compararse con la refulgencia omnipresente del *brahmajyoti*, el disco solar localizado puede compararse con el aspecto localizado de la Superalma, y el dios del sol que reside dentro del sol puede compararse con la Personalidad de Dios. Así como en este planeta Tierra tenemos una multivariedad de entidades vivientes, podemos comprender por las literaturas Védicas que en el sol también hay una variedad de entidades vivientes, pero sus cuerpos están hechos de fuego, así como los nuestros están hechos de tierra.\n\n\n\nEn la naturaleza material hay cinco elementos burdos: tierra, agua, aire, fuego y espacio. En los diferentes planetas hay diferentes atmósferas debido al predominio de uno de estos cinco elementos, y hay diferentes cuerpos para las entidades vivientes compuestos de cualquier elemento que pueda ser predominante en un planeta en particular. No debemos pensar que todos los planetas tienen la misma calidad de vida, pero sí hay uniformidad en el sentido de que estos cinco elementos están presentes de una u otra forma. Así, en algunos planetas predomina la tierra, en otros el fuego, en otros el agua, y en otros el aire y el espacio. No debemos pensar, por lo tanto, que solo porque un planeta no está compuesto primordialmente de tierra, o porque la atmósfera no es igual a la nuestra, no hay vida en esos planetas. Las literaturas Védicas nos dan información de que hay innumerables planetas llenos de entidades vivientes con diferentes tipos de cuerpos. Así como mediante algún ajuste material podemos cualificarnos para entrar en diferentes planetas materiales, por cualificación podemos entrar en el planeta espiritual donde reside el Señor Supremo.\n\n\n\nyānti deva-vratā devān\n\npitṝn yānti pitṛ-vrataḥ\n\nbhūtāni yānti bhūtejyā\n\nyānti mad-yājino 'pi mām\n\n\n\n«Los que adoran a los semidioses nacerán entre los semidioses; los que adoran a los antepasados irán a los antepasados; y los que Me adoran a Mí vivirán conmigo». (Bg. 9.25)\n\n\n\nLos que están intentando entrar en planetas superiores pueden ir allí, y los que están intentando cualificarse para entrar en Goloka Vṛndāvana, el planeta de Kṛṣṇa, también pueden entrar allí mediante el proceso de la conciencia de Kṛṣṇa. Antes de ir a la India, podemos obtener una descripción de cómo es el país; escuchar acerca de un lugar es la primera experiencia. De forma similar, si queremos obtener información sobre el planeta donde Dios vive, debemos escuchar. No podemos hacer un experimento inmediatamente e ir allí. Eso no es posible. Pero tenemos tantas descripciones del planeta supremo en la literatura Védica. Por ejemplo, la *Brahma-saṁhitā* afirma:\n\n\n\ncintāmaṇi-prakara-sadmasu kalpa-vṛkṣa-\n\nlakṣāvṛteṣu surabhīr abhipālayantam\n\nlakṣmī-sahasra-śata-sambhrama-sevyamānaṁ\n\ngovindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi\n\n[Bs. 5.29]\n\n\n\n«Adoro a Govinda, el Señor primigenio, el primer progenitor, que cuida de las vacas, que cumple todos los deseos, en moradas construidas con gemas espirituales, rodeado por millones de árboles de los deseos, siempre servido con gran reverencia y afecto por cientos de miles de *lakṣmīs*, o *gopīs*». También hay otras descripciones detalladas, específicamente en la *Brahma-saṁhitā*.\n\n\n\nAquellos que intentan realizar la Verdad Absoluta se clasifican según el aspecto de la Verdad Absoluta en el que se concentran. Los que se concentran en el Brahman, los impersonalistas, se denominan *brahmavādīs*. Generalmente, los que intentan realizar la Verdad Absoluta primero realizan el *brahmajyoti*. Los que se concentran en la Superalma, la forma localizada del Señor en el corazón, denominada Paramātmā, se conocen como *paramātmāvādīs*. El Señor Supremo, mediante Su porción plenaria, está sentado en el corazón de cada cual, y mediante la meditación y la concentración se puede percibir esta forma. No solo está dentro del corazón de todos, sino que también está situado dentro de cada átomo de la creación. Esta realización del Paramātmā es la segunda etapa. La tercera y última etapa es la realización de Bhagavān, la Suprema Personalidad de Dios. Puesto que hay tres etapas principales de realización, la Verdad Absoluta Suprema no se alcanza en un solo nacimiento. *Bahūnāṁ janmanām ante* [Bg. 7.19]. Si uno es afortunado, puede alcanzar lo último en un segundo. Pero generalmente se requieren muchos, muchos años y muchos, muchos nacimientos para comprender lo que Dios es.\n\n\n\nahaṁ sarvasya prabhavo\n\nmattaḥ sarvaṁ pravartate\n\niti matvā bhajante māṁ\n\nbudhā bhāva-samanvitāḥ\n\n\n\n«Yo soy la fuente de todos los mundos espirituales y materiales. Todo emana de Mí. Los sabios que conocen esto a la perfección se ocupan en Mi servicio devocional y Me adoran con todo su corazón». (Bg. 10.8)\n\n\n\nEl *Vedānta-sūtra* también confirma que la Verdad Absoluta es Aquel de quien todo nace. Si creemos verdaderamente que Kṛṣṇa es el origen de todo, y si Le adoramos, toda nuestra cuenta queda saldada en un segundo. Pero si uno no cree y dice: «Quiero ver qué es Dios», tiene que avanzar por etapas, realizando la refulgencia impersonal del Brahman y luego el Paramātmā, la manifestación localizada, antes de llegar finalmente a la última etapa de comprender: «Aquí está la Suprema Personalidad de Dios». Sin embargo, debe entenderse que este proceso toma más tiempo. Cuando uno, tras muchos años de investigación, llega a comprender la Verdad Absoluta, concluye *vāsudevaḥ sarvam iti* [Bg. 7.19]: «Vāsudeva es todo lo que existe». Vāsudeva es un nombre de Kṛṣṇa, y significa «Aquel que vive en todas partes». Al comprender que Vāsudeva es la raíz de todo —*māṁ prapadyate*— se entrega. El proceso de entrega es la meta final; uno lo hace de inmediato o tras muchos nacimientos de trabajo investigativo. En cualquier caso, la entrega debe darse al comprender que «Dios es grande, y yo soy Su subordinado».\n\n\n\nAl comprender esto, el hombre sabio se entregará de inmediato y no esperará a tomar muchos, muchos nacimientos. Comprende que esta información es dada por el Señor Supremo por Su infinita misericordia con las almas condicionadas. Todas somos almas condicionadas que sufrimos las tres miserias de este mundo material. Ahora bien, el Señor Supremo nos brinda la oportunidad de escapar de estas miserias mediante el proceso de entrega.\n\n\n\nEn este punto uno puede preguntar que si la Suprema Personalidad es la meta última y uno tiene que entregarse a Él, ¿por qué hay tantos procesos diferentes de adoración en el mundo? Esta pregunta se responde en el siguiente verso:\n\n\n\nkāmais tais tair hṛta jñānāḥ\n\nprapadyante 'nya-devatāḥ\n\ntaṁ taṁ niyamam āsthāya\n\nprakṛtyā niyatāḥ svayā\n\n\n\n«Aquellos cuyas mentes están distorsionadas por los deseos materiales se entregan a los semidioses y siguen las reglas y regulaciones particulares de adoración conforme a sus propias naturalezas». (Bg. 7.20)\n\n\n\nHay muchos tipos diferentes de hombres en el mundo, y están funcionando bajo las diferentes modalidades de la naturaleza material. En términos generales, la mayoría de los hombres no buscan la liberación. Si adoptan la espiritualidad, desean obtener algo mediante el poder espiritual. No es infrecuente en la India que una persona acuda a un *svāmī* y diga: «Svāmījī, ¿podría darme alguna medicina? Estoy sufriendo de esta enfermedad». Piensa que, como un médico es demasiado caro, puede acudir a un *svāmī* que hace milagros. También hay en la India *svāmīs* que van a las casas de la gente y predican: «Si me das una onza de oro, puedo convertirla en cien onzas de oro». La gente piensa: «Tengo cinco onzas de oro. Déjame dárselas y obtendré quinientas onzas». De esta manera el *svāmī* recolecta todo el oro del pueblo, y tras recolectarlo, desaparece. Esta es nuestra enfermedad: cuando vamos a un *svāmī*, a un templo o a una iglesia, nuestros corazones están llenos de deseos materiales. Con el deseo de obtener algún beneficio material de la vida espiritual, practicamos yoga solo para mantener nuestra salud en forma. Pero para mantenernos saludables, ¿por qué refugiarnos en el yoga? Podemos mantenernos saludables mediante ejercicios regulares y una dieta regulada. ¿Por qué recurrir al yoga? Porque: *kāmais tais tair hṛta-jñānāḥ* [Bg. 7.20]. Tenemos el deseo material de mantenernos en forma y disfrutar de la vida yendo a la iglesia y convirtiendo a Dios en nuestro proveedor de pedidos.\n\n\n\nCon deseos materiales, los hombres adoran a diversos semidioses. No tienen idea de cómo salir de la materia; quieren utilizar el mundo material a su máxima capacidad. Por ejemplo, en la literatura Védica hay tantas recomendaciones: si uno quiere curar su enfermedad, adora al sol; si una muchacha quiere un buen esposo, adora al Señor Śiva; si uno quiere volverse hermoso, adora a tal o cual dios; si uno quiere volverse erudito, adora a la diosa Sarasvatī. De esta manera los occidentales a menudo piensan que los hindúes son politeístas, pero en verdad esta adoración no se dirige a Dios, sino a semidioses. No debemos pensar que los semidioses son Dios. Dios es uno, pero hay semidioses que también son entidades vivientes como nosotros. La diferencia es que poseen una cantidad considerable de poder. En esta Tierra puede haber un rey, un presidente o un dictador —son hombres como nosotros, pero poseen algún poder extraordinario, y para obtener favores de ellos, para aprovechar su poder, les rendimos homenaje de una u otra manera—. Pero el *Bhagavad-gītā* condena la adoración de los semidioses. Este verso afirma claramente que la gente adora a los semidioses debido al *kāma*, la lujuria material.\n\n\n\nEsta vida material se basa simplemente en la lujuria; queremos disfrutar de este mundo y amamos este mundo material porque queremos gratificar nuestros sentidos. Esta lujuria es un reflejo pervertido de nuestro amor por Dios. En nuestra constitución original estamos hechos para amar a Dios, pero como lo hemos olvidado, amamos la materia. El amor está ahí. O amamos la materia, o amamos a Dios. Pero en ningún caso podemos deshacernos de esta propensión a amar; de hecho, a menudo vemos que cuando alguien no tiene hijos, ama a un gato o a un perro. ¿Por qué? Porque deseamos y necesitamos amar algo. En ausencia de la realidad, depositamos nuestra fe y amor en gatos y perros. El amor siempre está ahí, pero se distorsiona en forma de lujuria. Cuando esta lujuria se frustra, nos enfurecemos; cuando nos enfurecemos, caemos en la ilusión; y cuando estamos ilusos, estamos perdidos. Este es el proceso que está en marcha, pero debemos invertir este proceso y transformar la lujuria en amor. Si amamos a Dios, lo amamos todo. Pero si no amamos a Dios, no es posible amar nada. Podemos pensar que es amor, pero es simplemente una forma glamorosa de lujuria. Aquellos que se han convertido en los perros de la lujuria se dice que han perdido todo buen sentido: *kāmais tais tair hṛta-jñānāḥ* [Bg. 7.20].\n\n\n\nHay muchas reglas y regulaciones para la adoración de los semidioses en las escrituras, y uno puede preguntar por qué las literaturas Védicas recomiendan su adoración. Existe la necesidad. Aquellos motivados por la lujuria desean la oportunidad de amar algo, y los semidioses son reconocidos como los funcionarios del Señor Supremo. La idea es que a medida que uno adora a estos semidioses, gradualmente desarrollará la conciencia de Kṛṣṇa. Pero si uno es completamente ateo, desobediente y rebelde contra toda autoridad, ¿qué esperanza hay? Así pues, la obediencia de uno a una personalidad superior puede comenzar con los semidioses.\n\n\n\nSi, no obstante, uno adopta directamente la adoración del Señor Supremo, la adoración de los semidioses no es necesaria. Aquellos que adoran directamente al Señor Supremo muestran todo respeto a los semidioses, pero no necesitan adorarlos porque saben que la autoridad suprema detrás de los semidioses es la Suprema Personalidad de Dios, y se ocupan en adorarle a Él. En cualquier caso, el respeto sigue presente. Un devoto del Señor muestra respeto incluso a una hormiga, ¡cuánto más a los semidioses! El devoto es consciente de que todas las entidades vivientes son partes integrales del Señor Supremo y que solo desempeñan diferentes papeles.\n\n\n\nEn relación con el Señor Supremo, todos los seres merecen respeto. Por eso un devoto se dirige a los demás como «prabhu», que significa «mi querido señor». La sumisión es una cualificación del devoto del Señor. Los devotos son bondadosos y obedientes, y poseen todas las buenas cualificaciones. En conclusión, si uno se vuelve devoto del Señor, todas las buenas cualificaciones se desarrollarán automáticamente. Por naturaleza, la entidad viviente es perfecta, pero debido a la contaminación de la lujuria, se vuelve viciosa. Lo que es parte integral del oro también es oro, y lo que es parte integral de lo Completo perfecto también es perfecto.\n\n\n\noṁ pūrṇam adaḥ pūrṇam idaṁ\n\npūrṇāt pūrṇam udacyate\n\npūrṇasya pūrṇam ādāya\n\npūrṇam evāvaśiṣyate\n\n\n\n«La Personalidad de Dios es perfecta y completa. Puesto que Él es completamente perfecto, todas las emanaciones que proceden de Él, como este mundo fenoménico, están perfectamente equipadas como un todo completo. Todo lo que se produce del todo completo es también completo en sí mismo. Puesto que Él es el todo completo, aunque tantas unidades completas emanen de Él, Él permanece como el todo completo». (*Śrī Īśopaniṣad*, Invocación)\n\n\n\nDebido a la contaminación de la materia, la entidad viviente perfecta cae, pero este proceso de conciencia de Kṛṣṇa la hará perfecta de nuevo. Mediante él, puede volverse verdaderamente feliz, y tras abandonar el cuerpo material, entrar en el reino donde hay vida eterna, bienaventuranza y pleno conocimiento."}
