{"ref": "rv/1", "book": "rv", "lang": "es", "url": "/es/library/rv/1/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "1. Rāja-Vidyā: El rey del conocimiento", "purport": "> śrī bhagavān uvāca\n> idaṁ tu te guhyatamaṁ\n> pravakṣyāmy anasūyave\n> jñānaṁ vijñāna-sahitaṁ\n> yaj jñātvā mokṣyase 'śubhāt\n\n«El Señor Supremo dijo: Mi querido Arjuna, puesto que nunca eres envidioso de Mí, te impartiré esta sabiduría más secreta, conociendo la cual quedarás liberado de las miserias de la existencia material». (Bg. 9.1)\n\nLas palabras iniciales del Noveno Capítulo del *Bhagavad-gītā* indican que la Suprema Personalidad de Dios está hablando. Aquí se hace referencia a Śrī Kṛṣṇa como Bhagavān. Bhaga significa opulencias, y vān significa aquel que posee. Tenemos algún concepto de Dios, pero en la literatura Védica hay descripciones y definiciones precisas de lo que se entiende por Dios, y lo que se entiende se describe en una sola palabra: Bhagavān. Bhagavān posee todas las opulencias, la totalidad del conocimiento, la riqueza, el poder, la belleza, la fama y la renunciación. Cuando encontramos a alguien que posee estas opulencias en plenitud, debemos saber que Él es Dios. Hay muchos hombres ricos, sabios, famosos, hermosos y poderosos, pero ningún hombre puede afirmar poseer todas estas opulencias. Solo Kṛṣṇa afirma poseerlas en Su totalidad.\n\n> bhoktāraṁ yajña-tapasāṁ\n> sarva-loka-maheśvaram\n> suhṛdaṁ sarva-bhūtānāṁ\n> jñātvā māṁ śāntim ṛcchati\n\n«Los sabios, conociéndome como el propósito último de todos los sacrificios y austeridades, el Señor Supremo de todos los planetas y semidioses, y el benefactor y bienqueriente de todas las entidades vivientes, alcanzan la paz de las tribulaciones de las miserias materiales». (Bg. 5.29)\n\nAquí Kṛṣṇa proclama que Él es el disfrutador de todas las actividades y el propietario de todos los planetas (sarva-loka-maheśvaram). Un individuo puede poseer una gran extensión de tierra y estar orgulloso de su propiedad, pero Kṛṣṇa afirma poseer todos los sistemas planetarios. Kṛṣṇa también afirma ser el amigo de todas las entidades vivientes (suhṛdaṁ sarva-bhūtānām). Cuando una persona comprende que Dios es el propietario de todo, el amigo de todos y el disfrutador de todo, se vuelve muy pacífica. Esta es la verdadera fórmula de la paz. Nadie puede tener paz mientras piense: «Yo soy el propietario». ¿Quién es capaz de reclamar la propiedad? Hace solo unos cientos de años, los indios nativos americanos eran considerados los propietarios de América. Hoy nosotros a nuestro turno reclamamos esa propiedad, pero dentro de cuatrocientos o mil años quizá venga alguien más a reclamar lo mismo. La tierra está aquí, y nosotros venimos y falsamente nos declaramos propietarios de ella. Esta filosofía de la falsa propiedad no concuerda con las enseñanzas Védicas. El *Śrī Īśopaniṣad* afirma que «todo lo animado o inanimado que se encuentra dentro del universo es controlado y poseído por el Señor (īśāvāsyam idaṁ sarvaṁ)». La verdad de esta declaración es factual, pero bajo la ilusión pensamos que somos los propietarios. En realidad, Dios posee todo, y por eso se Le llama el más rico.\n\nPor supuesto, hay muchos hombres que afirman ser Dios. En la India, por ejemplo, en cualquier momento uno no tiene dificultad en encontrar al menos una docena de personas que afirman ser Dios. Pero si les preguntas si son los propietarios de todo, les resulta difícil responder. Este es un criterio por el cual podemos entender quién es Dios. Dios es el propietario de todo, y, siéndolo, debe ser más poderoso que cualquier persona o cosa. Cuando Kṛṣṇa estuvo personalmente presente en esta tierra, nadie pudo conquistarle. No hay registro de que Él haya perdido jamás una batalla. Pertenecía a una familia kṣatriya (guerrera), y los kṣatriyas están destinados a dar protección a los débiles. En cuanto a Su opulencia se refiere, se casó con 16.108 esposas. Cada esposa tenía su propio palacio separado, y Kṛṣṇa Se expandió 16.108 veces para disfrutar con todas ellas. Esto puede parecer difícil de creer, pero se afirma en el *Śrīmad-Bhāgavatam*, y los grandes sabios de la India reconocen esto como escritura y reconocen a Kṛṣṇa como Dios.\n\nEn el primer verso de este Noveno Capítulo, mediante la palabra guhyatamam, Śrī Kṛṣṇa da a entender que está impartiendo el conocimiento más confidencial a Arjuna. ¿Por qué se lo proclama a Arjuna? Porque Arjuna es anasūyu, es decir, carente de envidia. En el mundo material, si alguien es más grande que nosotros, sentimos envidia. No solo somos envidiosos los unos de los otros, sino también de Dios. Además, cuando Kṛṣṇa dice: «Yo soy el propietario», no lo creemos. Pero este no es el caso de Arjuna, quien escucha a Kṛṣṇa sin envidia. Arjuna no objeta a Kṛṣṇa sino que está de acuerdo con todo lo que Él dice. Esta es su cualificación especial, y esta es la manera de comprender el *Bhagavad-gītā*. No es posible comprender lo que Dios es mediante nuestras propias especulaciones mentales; tenemos que escuchar, y tenemos que aceptar.\n\nDebido a que Arjuna no es envidioso, Kṛṣṇa le comunica este conocimiento especial. Este no es meramente conocimiento teórico, sino conocimiento práctico (vijñāna-sahitam). Cualquier conocimiento que recibamos del *Bhagavad-gītā* no debería tomarse como sentimentalismo o fanatismo. El conocimiento es tanto jñāna como vijñāna, sabiduría teórica y conocimiento científico. Si uno llega a dominar bien este conocimiento, la liberación es segura. La vida en este mundo material es por naturaleza inauspiciosa y miserable. Mokṣa significa liberación, y la promesa es que, en virtud de comprender este conocimiento, uno alcanzará la liberación de todas las miserias. Es importante, entonces, comprender lo que Kṛṣṇa dice acerca de este conocimiento.\n\n> rāja-vidyā rāja-guhyaṁ\n> pavitram idam uttamam\n> pratyakṣāvagamaṁ dharmyaṁ\n> su-sukhaṁ kartum avyayam\n\n«Este conocimiento es el rey de la educación, el más secreto de todos los secretos. Es el conocimiento más puro, y puesto que otorga percepción directa del ser mediante la comprensión espiritual, es la perfección de la religión. Es eterno, y se ejecuta con gozo». (Bg. 9.2)\n\nSegún el *Bhagavad-gītā*, el conocimiento más elevado (rāja-vidyā rāja-guhyam) es la conciencia de Kṛṣṇa, pues en el *Bhagavad-gītā* encontramos que el síntoma de alguien que está verdaderamente en conocimiento es que se ha entregado a Kṛṣṇa. Mientras sigamos especulando acerca de Dios pero no nos entreguemos, se entiende que no hemos alcanzado la perfección del conocimiento. La perfección del conocimiento es:\n\n> bahūnāṁ janmanām ante\n> jñānavān māṁ prapadyate\n> vāsudevaḥ sarvam iti\n> sa mahātmā sudurlabhaḥ\n\n«Después de muchos nacimientos y muertes, aquel que posee verdadero conocimiento se entrega a Mí, conociéndome como la causa de todas las causas y de todo lo que existe. Tal gran alma es muy rara». (Bg. 7.19)\n\nMientras no nos entreguemos, no podremos comprender a Dios. La entrega a Dios puede llevar muchos nacimientos, pero si aceptamos que Dios es grande, es posible entregarse a Él de inmediato. Sin embargo, generalmente esa no es nuestra posición en el mundo material. Somos característicamente envidiosos y en consecuencia pensamos: «Oh, ¿por qué habría de entregarme a Dios? Soy independiente. Trabajaré de manera independiente». Por consiguiente, para rectificar este malentendido, tenemos que trabajar durante muchos nacimientos. A este respecto, el nombre de Kṛṣṇa es especialmente significativo. Kṛṣ significa «repetición del nacimiento» y ṇa significa «aquel que detiene». Nuestra repetición del nacimiento solo puede ser detenida por Dios. Nadie puede detener su repetición de nacimiento y muerte sin la misericordia sin causa de Dios.\n\nEl tema del Noveno Capítulo es rāja-vidyā. Rāja significa «rey» y vidyā significa «conocimiento». En la vida ordinaria encontramos que una persona es experta en un tema y otra en otro tema. Este conocimiento, sin embargo, es soberano sobre todos los demás, y todos los demás conocimientos están subordinados o son relativos a él. La palabra rāja-guhyam indica que este conocimiento soberano es muy confidencial, y la palabra pavitram significa que es muy puro. Este conocimiento es también uttamam; ud significa «trascender» y tama significa «oscuridad», y aquel conocimiento que trasciende este mundo y el conocimiento de este mundo se llama uttamam. Es el conocimiento de la luz, y la oscuridad ha sido separada de él. Si uno sigue este sendero de conocimiento, comprenderá personalmente cuánto ha progresado por el sendero de la perfección (pratyakṣāvagamaṁ dharmyam). Su-sukhaṁ kartum indica que este conocimiento es muy feliz y gozoso de ejecutar. Y avyayam indica que este conocimiento es permanente. Podemos trabajar en este mundo material por educación o riquezas, pero estas cosas no son avyayam, pues tan pronto como este cuerpo termina, todo lo demás también termina. Con la muerte, nuestra educación, títulos avanzados, cuentas bancarias, familia —todo— termina. Lo que sea que estemos haciendo en este mundo material no es eterno. Sin embargo, este conocimiento no es así.\n\n> nehābhikrama-nāśo 'sti\n> pratyavāyo na vidyate\n> svalpam apy asya dharmasya\n> trāyate mahato bhayāt\n\n«En este esfuerzo no hay pérdida ni disminución, y un pequeño avance en este sendero puede proteger a uno del tipo más peligroso de temor». (Bg. 2.40)\n\nEl conocimiento en conciencia de Kṛṣṇa es tan perfecto que, si uno realiza actividades en conciencia de Kṛṣṇa y aun así no alcanza la perfección, en su próxima vida retoma desde donde lo dejó. En otras palabras, las acciones realizadas en conciencia de Kṛṣṇa son perdurables. Por otra parte, los logros materiales, puesto que pertenecen al cuerpo, se desvanecen con la muerte. El conocimiento que se refiere a las designaciones no perdura. Estoy pensando que soy hombre o mujer, americano o indio, cristiano o hindú: todas estas son designaciones pertenecientes al cuerpo, y cuando el cuerpo termina, ellas también terminarán. Somos en realidad espíritu, y por lo tanto nuestras actividades espirituales nos acompañarán dondequiera que vayamos.\n\nŚrī Kṛṣṇa indica que este rey del conocimiento también se ejecuta con felicidad. Podemos ver fácilmente que las actividades en conciencia de Kṛṣṇa se realizan con gozo. Se canta y se danza, se come prasādam (alimentos que han sido ofrecidos a Kṛṣṇa) y se discute el *Bhagavad-gītā*. Estos son los procesos principales. No hay reglas ni regulaciones estrictas de que debamos sentarnos tan erguidos durante tanto tiempo o hacer tantas gimnasias, o controlar la respiración. No, el proceso es muy fácil y se realiza con felicidad. Todos quieren danzar, cantar, comer y escuchar la verdad. Este proceso es verdaderamente susukham, muy feliz.\n\nEn el mundo material hay tantos niveles de educación. Algunas personas nunca terminan la escuela primaria o secundaria, mientras que otras continúan y reciben una educación universitaria, un título de grado, una maestría, un doctorado, y demás. Pero ¿qué es esta rāja-vidyā, el rey de la educación, el summum bonum del conocimiento? Es esta conciencia de Kṛṣṇa. El verdadero conocimiento es comprender «qué soy yo». A menos que lleguemos al punto de comprender lo que somos, no podremos alcanzar el conocimiento verdadero. Cuando Sanātana Gosvāmī dejó su cargo en el gobierno y acudió a Caitanya Mahāprabhu por primera vez, preguntó al Señor: «¿Qué es educación?». Aunque Sanātana Gosvāmī conocía varios idiomas, incluyendo el sánscrito, aun así preguntó sobre la verdadera educación. «La gente en general me llama muy educado», le dijo Sanātana Gosvāmī al Señor, «y soy tan necio que de hecho les creo».\n\nEl Señor respondió: «¿Por qué no habrías de pensar que eres bien educado? Eres un gran erudito en sánscrito y persa».\n\n«Puede ser», dijo Sanātana Gosvāmī, «pero no sé lo que soy». Luego prosiguió diciéndole al Señor: «No deseo sufrir, pero estas miserias materiales se me imponen por la fuerza. No sé ni de dónde he venido ni adónde voy, pero la gente me llama educado. Cuando me llaman gran erudito, me siento satisfecho, pero en verdad soy tan gran necio que no sé lo que soy». En realidad, Sanātana Gosvāmī estaba hablando por todos nosotros, pues esa es nuestra situación actual. Podemos estar orgullosos de nuestra educación académica, pero si se nos pregunta qué somos, no somos capaces de responder. Todos estamos bajo la concepción de que este cuerpo es el ser, pero aprendemos de fuentes Védicas que esto no es así. Solo después de comprender que no somos estos cuerpos podemos entrar en el verdadero conocimiento y comprender lo que realmente somos. Este, pues, es el comienzo del conocimiento.\n\nRāja-vidyā puede definirse además como no solo saber lo que uno es, sino actuar en consecuencia. Si no sabemos quiénes somos, ¿cómo pueden ser apropiadas nuestras actividades? Si estamos equivocados acerca de nuestra identidad, también estaremos equivocados acerca de nuestras actividades. Simplemente saber que no somos estos cuerpos materiales no es suficiente; debemos actuar conforme a la convicción de que somos espirituales. La acción basada en este conocimiento —la actividad espiritual— es trabajo en conciencia de Kṛṣṇa. Este tipo de conocimiento puede no parecer tan fácil de alcanzar, pero se hace muy fácil por la misericordia de Kṛṣṇa y el Señor Caitanya Mahāprabhu, quien hizo que este conocimiento estuviera fácilmente disponible mediante el proceso de cantar Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare.\n\nCaitanya Mahāprabhu dividió las entidades vivientes en dos categorías principales: las que se mueven y las que no se mueven. Los árboles, la hierba, las plantas, las piedras, etc., no se mueven porque no tienen una conciencia suficientemente desarrollada. Su conciencia está ahí, pero se encuentra cubierta. Si una entidad viviente no comprende su posición, es como una piedra, aunque habite en un cuerpo humano. Las entidades vivientes —aves, reptiles, animales, insectos, seres humanos, semidioses, etc.— suman más de 8.000.000 de especies, y de estas un número muy pequeño son seres humanos. El Señor Caitanya señala además que, de 400.000 especies de seres humanos, algunas son civilizadas; y de entre muchas personas civilizadas, solo unas pocas están consagradas a las escrituras.\n\nEn la actualidad, la mayoría de las personas afirman ser devotas de alguna religión —cristiana, hindú, musulmana, budista, etc.—, pero de hecho no creen realmente en las escrituras. Aquellos que sí creen en las escrituras están, en su mayoría, apegados a actividades filantrópicas piadosas. Creen que religión significa yajña (sacrificio), dāna (caridad) y tapas (penitencia). Uno que se dedica al tapasya adopta voluntariamente regulaciones muy rígidas, tales como las que emprenden los estudiantes brahmacārī (célibes) o los sannyāsīs (orden de renuncia). Caridad significa dar voluntariamente las posesiones materiales propias. En la era actual no hay sacrificio, pero de las literaturas históricas como el *Mahābhārata* obtenemos información de que los reyes realizaban sacrificios distribuyendo rubíes, oro y plata. El yajña era primariamente para los reyes, y la caridad, a una escala mucho menor, estaba destinada a los cabezas de familia. Aquellos que realmente creían en las escrituras solían adoptar algunos de estos principios. Pero generalmente en esta era la gente simplemente dice que pertenece a una religión pero en realidad no hace nada. De millones de tales personas, un número muy pequeño en efecto practica la caridad, el sacrificio y la penitencia. Caitanya Mahāprabhu señala además que, de millones que practican tales principios religiosos por todo el universo, solo unos pocos alcanzan el conocimiento perfecto y comprenden lo que son.\n\nSolo saber «no soy este cuerpo sino alma espiritual» no es suficiente. Tenemos que escapar de este enredo de la naturaleza material. Esto se llama mukti, liberación. De muchos miles de personas que poseen autoconocimiento acerca de lo que y quiénes son, solo una o dos pueden estar verdaderamente liberadas. Y de muchos miles que están liberados, solo uno o dos pueden comprender lo que y quién es Kṛṣṇa. Así pues, comprender a Kṛṣṇa no es tarea tan fácil. De ahí que, en esta era de Kali, una era caracterizada por la ignorancia y el caos, la liberación está fuera del alcance de prácticamente todos. Uno tiene que pasar por toda la prueba de volverse civilizado, luego religioso, y entonces tiene que realizar obras de caridad y sacrificios y llegar a la plataforma del conocimiento, luego a la etapa de la liberación, y finalmente, después de la liberación, a la comprensión de lo que Kṛṣṇa es. Este proceso también se indica en el *Bhagavad-gītā*:\n\n> brahma-bhūtaḥ prasannātmā\n> na śocati na kāṅkṣati\n> samaḥ sarveṣu bhūteṣu\n> mad-bhaktiṁ labhate parām\n\n«Aquel que está situado trascendentalmente comprende de inmediato el Brahman Supremo. Nunca se lamenta ni desea poseer nada; se muestra ecuánime con todas las entidades vivientes. En ese estado alcanza el servicio devocional puro hacia Mí». (Bg. 18.54)\n\nEstos son los signos de la liberación. El primer síntoma de alguien que está liberado es que es muy feliz. No es posible encontrarlo abatido. Tampoco tiene ninguna ansiedad. Nunca se inquieta: «Esta cosa no la tengo. Oh, debo conseguir esta cosa. Oh, esta factura tengo que pagar. Tengo que ir aquí, allá». Quien está liberado no tiene ansiedad alguna. Puede ser el hombre más pobre del mundo, pero ni se lamenta ni piensa que es pobre. ¿Por qué habría de pensar que es pobre? Cuando pensamos que somos estos cuerpos materiales y que tenemos posesiones que van con ellos, entonces pensamos que somos pobres o ricos, pero quien se ha liberado de la concepción material de la vida no tiene nada que ver con posesiones o falta de posesiones. «No tengo nada que perder y nada que ganar», piensa. «Estoy completamente separado de todo esto». Tampoco ve a nadie más como rico o pobre, educado o no educado, hermoso o feo, etc. No ve ninguna dualidad material, pues su visión está completamente en la plataforma espiritual, y ve que cada entidad viviente es parte integral de Kṛṣṇa. Así, viendo a todas las entidades en su verdadera identidad, trata de llevarlas de vuelta a la conciencia de Kṛṣṇa. Su punto de vista es que todos —ya sea brāhmaṇa o śūdra, negro o blanco, hindú, cristiano, o lo que sea— deben llegar a la conciencia de Kṛṣṇa. Cuando uno está situado de este modo, entonces: mad-bhaktiṁ labhate parām [Bg. 18.54], se vuelve elegible para convertirse en un devoto puro de Kṛṣṇa.\n\nEn la práctica, este proceso no es muy fácil en esta era de Kali. En el *Śrīmad-Bhāgavatam* se da una descripción de la gente de esta era. Se dice que su duración de vida es muy corta, tienden a ser flemáticos y lentos y a dormir mucho, y cuando no están durmiendo, están ocupados ganando dinero. A lo sumo solo tienen dos horas al día para actividades espirituales, así que ¿cuál es la esperanza de comprensión espiritual? Se afirma también que, aunque uno esté ansioso de hacer progreso espiritual, hay muchas sociedades pseudo-espirituales para aprovecharse de él. La gente en esta era se caracteriza también por ser desafortunada. Tienen gran dificultad para satisfacer las necesidades primarias de la vida —comer, defenderse, aparearse y dormir—, necesidades que satisfacen incluso los animales. Aun si la gente está satisfaciendo estas necesidades en esta era, siempre están ansiosos por la guerra, ya sea defendiéndose de los agresores o teniendo que ir ellos mismos a la guerra. Además de esto, siempre hay enfermedades perturbadoras y problemas económicos en el Kali-yuga. En consecuencia, el Señor Śrī Kṛṣṇa consideró que en esta era es imposible para la gente llegar a la etapa perfeccionada de la liberación siguiendo las reglas y regulaciones prescritas.\n\nAsí pues, por Su misericordia sin causa, Śrī Kṛṣṇa vino como el Señor Caitanya Mahāprabhu y distribuyó el medio para la perfección más elevada de la vida y el éxtasis espiritual mediante el canto de Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Este proceso de cantar es muy práctico, y no depende de si uno está liberado o no, o de si la condición de uno es propicia para la vida espiritual o no: quienquiera que adopte este proceso se purifica de inmediato. Por lo tanto se le llama pavitram (puro). Además, para aquel que adopta este proceso de conciencia de Kṛṣṇa, las semillas de las reacciones latentes a sus actividades pecaminosas quedan todas anuladas. Así como un fuego convierte en cenizas todo lo que ponemos en él, este proceso convierte en cenizas todas las reacciones pecaminosas de nuestras vidas pasadas.\n\nDebemos comprender que nuestro sufrimiento se debe a nuestra actividad pecaminosa, y la actividad pecaminosa se debe a nuestra ignorancia. Los pecados, o transgresiones, son cometidos por aquellos que no saben cómo son las cosas. Un niño, por ejemplo, ingenuamente pondrá su mano en el fuego debido a la ignorancia. De este modo se quema de inmediato, pues el fuego es imparcial y no permite ninguna consideración especial para el niño inocente. Simplemente actuará como fuego. De manera similar, no sabemos cómo funciona este mundo material, quién es su controlador ni cómo es controlado, y debido a nuestra ignorancia actuamos de formas necias, pero la naturaleza es tan estricta que no nos permite escapar de las reacciones de nuestras acciones. Ya sea que cometamos un acto a sabiendas o sin saberlo, las reacciones y los sufrimientos consecuentes están ahí. Sin embargo, a través del conocimiento podemos comprender cuál es la situación real, quién es Dios y cuál es nuestra relación con Él.\n\nEste conocimiento mediante el cual podemos obtener la liberación del sufrimiento es posible en la forma de vida humana, no en la forma animal. Para darnos conocimiento, para darnos dirección apropiada, hay escrituras redactadas en diversas lenguas en todas las partes del mundo. El Señor Caitanya Mahāprabhu señaló que la gente es olvidadiza desde tiempo inmemorial en cuanto a su relación con el Señor Supremo; por eso Kṛṣṇa ha enviado tantos representantes para impartir las escrituras al hombre. Debemos aprovechar estas escrituras, especialmente el *Bhagavad-gītā*, que es la escritura primordial para el mundo moderno."}
{"ref": "rv/2", "book": "rv", "lang": "es", "url": "/es/library/rv/2/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "2. Conocimiento más allá del saṁsāra", "purport": "Kṛṣṇa declara específicamente que este proceso de conciencia de Kṛṣṇa es susukham, muy agradable y fácil de practicar. Ciertamente, el proceso devocional es muy agradable; se canta melodiosamente con instrumentos, y alguien escuchará y también se unirá (śravaṇaṁ kīrtanam). Por supuesto, la música debe estar en relación con el Señor Supremo, en glorificación de Él. Escuchar el *Bhagavad-gītā* es también parte del servicio devocional, y además de escucharlo uno debería estar ansioso de aplicarlo en su vida. La conciencia de Kṛṣṇa es una ciencia y no debería aceptarse a ciegas. Hay nueve procesos de servicio devocional recomendados (escuchar, cantar, recordar, adorar, orar, servir, actuar como servidor del Señor, establecer relaciones de amistad con el Señor, ofrecerlo todo al Señor). Todos son fáciles de practicar y deben realizarse con gozo.\n\nPor supuesto, si uno piensa que el *Bhagavad-gītā* y el mantra Hare Kṛṣṇa son parte del sistema hindú y no quiere aceptarlos por eso, puede de todas formas asistir a la iglesia cristiana y cantar allí. No hay diferencia entre este proceso y aquel proceso; la cuestión es que, cualquiera que sea el proceso que uno siga, debe volverse consciente de Dios. Dios no es ni musulmán ni hindú ni cristiano: Él es Dios. Ni nosotros hemos de considerarnos hindúes, musulmanes o cristianos. Esas son designaciones corporales. Todos somos espíritu puro, parte integral del Supremo. Dios es pavitram, puro, y nosotros también somos puros. De un modo u otro, sin embargo, hemos caído en este océano material, y mientras las olas nos zarandean, sufrimos. En realidad, nada tenemos que ver con las zarandeantes olas de las miserias materiales. Simplemente debemos orar: «Kṛṣṇa, por favor, recógeme». Tan pronto como olvidamos a Kṛṣṇa, el océano de la ilusión está ahí y nos atrapa de inmediato. Cantar Hare Kṛṣṇa es de la mayor importancia para escapar de este océano. Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare es un sonido (śabda) que no es diferente de Kṛṣṇa. El sonido Kṛṣṇa y el Kṛṣṇa original son lo mismo. Cuando cantamos Hare Kṛṣṇa y danzamos, Kṛṣṇa también está danzando con nosotros. Por supuesto, podemos decir: «Bueno, no Le veo», pero ¿por qué damos tanta importancia a ver? Ver, saborear, oler, tocar y oír son todos instrumentos de experiencia y conocimiento. ¿Por qué ponemos una importancia tan exclusiva en ver? Un devoto no desea ver a Kṛṣṇa; se satisface simplemente con escuchar acerca de Kṛṣṇa. Ver puede llegar eventualmente, pero escuchar no debería considerarse menos importante. Hay cosas que escuchamos pero no vemos: el viento puede estar silbando junto a nuestros oídos, y podemos oírlo, pero no hay posibilidad de ver el viento. Puesto que escuchar no es una experiencia menos importante o válida que ver, podemos escuchar a Kṛṣṇa y percibir Su presencia a través del sonido. El propio Śrī Kṛṣṇa dice: «No estoy allí en Mi morada, ni en el corazón del yogī que medita, sino donde Mis devotos puros están cantando». Podemos sentir la presencia de Kṛṣṇa a medida que realmente progresamos.\n\nNo es que debamos simplemente tomar cosas de Kṛṣṇa y no ofrecerle nada. Todos están tomando algo de Dios, así que ¿por qué no darle algo? Estamos tomando de Kṛṣṇa mucha luz, aire, alimento, agua, y demás. A menos que estos recursos sean suministrados por Kṛṣṇa, nadie puede vivir. ¿Es amor simplemente seguir tomando y tomando y tomando sin nunca ofrecer nada a cambio? Amor significa tomar y dar también. Si solo tomamos de alguien y no le damos nada a cambio, eso no es amor, es explotación. No es que debamos simplemente continuar comiendo sin nunca ofrecer nada a Kṛṣṇa. En el *Bhagavad-gītā* Kṛṣṇa dice:\n\n>\n\n> patraṁ puṣpaṁ phalaṁ toyaṁ\n> yo me bhaktyā prayacchati\n> tad ahaṁ bhakty-upahṛtam\n> aśnāmi prayatātmanaḥ\n\n> yat karoṣi yad aśnāsi\n> yaj juhoṣi dadāsi yat\n> yat tapasyasi kaunteya\n> tat kuruṣva mad arpaṇam\n\n«Si alguien Me ofrece con amor y devoción una hoja, una flor, una fruta o agua, Yo la aceptaré. Oh, hijo de Kuntī, todo lo que hagas, todo lo que comas, todo lo que ofrezcas y des en caridad, así como todas las austeridades que realices, debes hacerlo como una ofrenda a Mí». (Bg. 9.26–27)\n\nAdemás de dar y recibir, en la ejecución del servicio devocional uno tiene que someter a Kṛṣṇa cualquier aflicción o problema confidencial que tenga. Debe decir: «Kṛṣṇa, estoy sufriendo de esta manera. He caído en este zarandeante océano de ilusión material. Ten la bondad de recogerme. Comprendo ahora que simplemente he sido puesto aquí, como si me hubieran arrojado al Océano Atlántico. Puede que de ninguna manera me identifique con el Océano Atlántico, pero estoy sujeto al zarandeo del océano. En realidad soy una chispa espiritual, una parte fragmentaria de Ti». Por desgracia, tratamos de identificarnos con este océano y de detener su zarandeo. No debemos tratar de detener el zarandeo. No es posible. En cualquier caso, el zarandeo continuará, pues esa es la ley de la naturaleza. Solo los necios tratan de adaptarse a este mundo; el verdadero problema es cómo salir de él. Aquellos que intentan adaptarse y nunca se vuelven hacia Kṛṣṇa están continuamente sujetos a la transmigración en el océano del nacimiento y la muerte.\n\n> aśraddadhānāḥ puruṣā\n> dharmasyāsya parantapa\n> aprāpya māṁ nivartante\n> mṛtyu-saṁsāra-vartmani\n\n«Aquellos que carecen de fe en el sendero del servicio devocional no pueden alcanzarme, oh, conquistador de enemigos, sino que regresan al nacimiento y la muerte en este mundo material». (Bg. 9.3)\n\nPor definición, religión es aquello que nos conecta con Dios. Si no es capaz de conectarnos con Dios, no es religión. Religión significa buscar a Dios, comprender a Dios y establecer una relación con Dios. Esto es religión. Aquellos que están dedicados al servicio devocional están actuando por Kṛṣṇa o Dios, y puesto que de esta manera hay conexión con Dios, la conciencia de Kṛṣṇa es una religión.\n\nNo es posible fabricar una religión. Una religión verdadera debe provenir de una fuente autorizada, y esa fuente es Dios o Su representante. La religión ha sido llamada la ley de Dios. No es posible que una persona fabrique una ley del Estado. La ley está ahí, y es dada por el Estado. Uno puede crear algunos reglamentos para su propia sociedad, pero estos reglamentos deben estar sancionados por la ley del Estado. Del mismo modo, si deseamos establecer algún principio de religión, este debe estar sancionado por la autoridad Védica.\n\nEl *Bhagavad-gītā* es también religión. Grandes autoridades como Rāmānujācārya, Madhvācārya, Viṣṇusvāmī, el Señor Caitanya, Śaṅkarācārya y tantos otros han aceptado el *Bhagavad-gītā* como el principio supremo de la religión y a Kṛṣṇa como la Suprema Personalidad de Dios. No hay duda al respecto. En Occidente también el *Bhagavad-gītā* es aceptado como un gran libro de filosofía, y muchos grandes eruditos y filósofos de Occidente lo han leído y comentado. A pesar de la aceptación por parte de los eruditos y ācāryas, hay personas que no aceptan el *Bhagavad-gītā* y que carecen de fe. No lo aceptan en absoluto como autoridad, pues piensan que se trata de una exageración sentimental de un hombre conocido como Kṛṣṇa. Por consiguiente, Kṛṣṇa declara en el verso antes citado que aquellos que rechazan el *Bhagavad-gītā* como autoridad no pueden tener ninguna conexión con Él, y puesto que no tienen relación con Él, permanecen en el ciclo del nacimiento y la muerte. Aprāpya māṁ nivartante mṛtyu-saṁsāra-vartmani. Estar sometido al saṁsāra, el ciclo del nacimiento y la muerte, no garantiza que uno vaya necesariamente a obtener una facilidad similar para comprender el *Bhagavad-gītā* en la próxima vida. Uno no necesariamente nacerá de nuevo como ser humano, ni en América, ni en la India, ni siquiera en este planeta. No hay certeza alguna; todo depende de nuestro trabajo. En el sendero del nacimiento y la muerte tomamos nuestro nacimiento, permanecemos durante algún tiempo, disfrutamos o sufrimos, luego nuevamente abandonamos este cuerpo y entramos en el vientre de una madre, ya sea un ser humano o un animal, entonces preparamos otro cuerpo para salir y comenzar nuestro trabajo de nuevo. Esto se llama mṛtyu-saṁsāra-vartmani. Si uno quiere evitar este sendero, debe adoptar la conciencia de Kṛṣṇa.\n\nCuando se le preguntó a Yudhiṣṭhira Mahārāja: «¿Cuál es la cosa más asombrosa del mundo?», respondió: «Lo más asombroso es que cada día, cada momento, la gente muere, y sin embargo todos piensan que la muerte no vendrá por ellos». Cada minuto y cada segundo experimentamos que las entidades vivientes van al templo de la muerte. Hombres, insectos, animales, aves: todos van. Este mundo, por tanto, se llama mṛtyuloka, el planeta de la muerte. Cada día hay esquelas fúnebres, y si nos tomamos la molestia de ir al cementerio o crematorio podemos verificarlas. Aun así, todos están pensando: «De alguna manera u otra yo viviré». Todos están sujetos a la ley de la muerte, y sin embargo nadie la toma en serio. Esto es ilusión. Pensando que viviremos para siempre, seguimos haciendo lo que nos place, sintiéndonos como si nunca fuéramos a rendir cuentas. Esta es una vida muy arriesgada, y es la parte más densa de la ilusión. Deberíamos volvernos muy serios y comprender que la muerte está esperando. Hemos oído la expresión «tan seguro como la muerte». Esto significa que en este mundo la muerte es lo más seguro; nadie puede evitarla. Cuando la muerte llega, ni nuestra hinchada filosofía ni nuestros títulos avanzados nos ayudarán. En ese momento, nuestro cuerpo robusto y fuerte y nuestra inteligencia —que no se preocupan por nada— son vencidos. En ese momento, la porción fragmentaria (jīvātmā) queda bajo el dictado de la naturaleza material, y prakṛti (la naturaleza) nos da el tipo de cuerpo para el cual estamos capacitados. Si queremos correr este riesgo, podemos evitar a Kṛṣṇa; si no queremos correrlo, Kṛṣṇa vendrá a ayudarnos."}
{"ref": "rv/3", "book": "rv", "lang": "es", "url": "/es/library/rv/3/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "3. Conocimiento de las energías de Kṛṣṇa", "purport": "Puede señalarse en este punto que el Noveno Capítulo del *Bhagavad-gītā* está especialmente destinado a aquellos que ya han aceptado a Śrī Kṛṣṇa como la Suprema Personalidad de Dios. En otras palabras, está destinado a Sus devotos. Si uno no acepta a Śrī Kṛṣṇa como el Supremo, este Noveno Capítulo le parecerá algo diferente de lo que realmente es. Como se afirmó al principio, el tema del Noveno Capítulo es el material más confidencial en todo el *Bhagavad-gītā*. Si uno no acepta a Kṛṣṇa como el Supremo, pensará que el capítulo es una mera exageración. Este es especialmente el caso de los versos que tratan de la relación de Kṛṣṇa con Su creación.\n\n> mayā tatam idaṁ sarvaṁ\n> jagad avyakta-mūrtinā\n> mat-sthāni sarva-bhūtāni\n> na cāhaṁ teṣv avasthitaḥ\n\n«Por Mí, en Mi forma no manifestada, todo este universo está impregnado. Todos los seres están en Mí, pero Yo no estoy en ellos». (Bg. 9.4)\n\nEl mundo que vemos es también la energía de Kṛṣṇa, Su māyā. Aquí, mayā significa «por Mí», como si alguien dijera: «Este trabajo ha sido hecho por mí». Este «por Mí» no significa que Él haya realizado Su trabajo y haya terminado o se haya retirado. Si yo monto una gran fábrica y digo: «Esta fábrica fue creada por mí», en ningún caso debe concluirse que estoy perdido o de algún modo no estoy presente. Aunque un fabricante pueda referirse a sus productos como «fabricados por mí», eso no significa que él personalmente creó o construyó su producto, sino que el producto fue producido por su energía. De manera similar, si Kṛṣṇa dice: «Todo lo que ves en el mundo fue creado por Mí», no debemos suponer que Él ya no existe.\n\nNo es muy difícil ver a Dios en todas partes dentro de la creación, pues Él está presente en todas partes. Así como en la fábrica Ford los trabajadores ven al señor Ford en cada rincón, aquellos que están familiarizados con la ciencia de Kṛṣṇa pueden verlo en cada átomo de la creación. Todo descansa en Kṛṣṇa (mat-sthāni sarva bhūtāni), pero Kṛṣṇa no está ahí (na cāhaṁ teṣv avasthitaḥ). Kṛṣṇa y Su energía no son diferentes, y sin embargo la energía no es Kṛṣṇa. El sol y la luz del sol no son diferentes, pero la luz del sol no es el sol. La luz del sol puede entrar por nuestra ventana e iluminar nuestra habitación, pero eso no significa que el sol esté en nuestra habitación. El *Viṣṇu Purāṇa* afirma: parasya brāhmaṇaḥ śaktiḥ: parasya significa supremo, brāhmaṇaḥ significa la Verdad Absoluta, y śaktiḥ significa energía. La energía del Absoluto Supremo es todo, pero en esa energía no se encuentra Kṛṣṇa.\n\nHay dos tipos de energía: material y espiritual. Las jīvas, o almas individuales, pertenecen a la energía superior de Kṛṣṇa, pero debido a que son propensas a sentirse atraídas por la energía material, se las llama energía marginal. No obstante, en realidad solo hay dos energías. Todos los sistemas planetarios y universos descansan sobre las energías de Kṛṣṇa. Así como todos los planetas del sistema solar descansan en la luz del sol, todo dentro de la creación descansa en el resplandor de Kṛṣṇa. Todas estas potencias del Señor dan placer a un devoto, pero aquel que es envidioso de Kṛṣṇa las rechaza. Cuando uno no es devoto, las declaraciones de Kṛṣṇa parecen ser puro engaño, pero cuando uno es devoto, piensa: «Oh, mi Señor es tan poderoso», y se llena de amor y adoración. Los no devotos piensan que, dado que Kṛṣṇa dice «Yo soy Dios», ellos y todos los demás pueden decir lo mismo. Pero si se les pide que muestren su forma universal, no pueden hacerlo. Esa es la diferencia entre un pseudo dios y el verdadero Dios. Los pasatiempos de Kṛṣṇa no pueden ser imitados. Kṛṣṇa Se casó con más de 16.000 esposas y las mantuvo cómodamente en 16.000 palacios, pero un hombre común ni siquiera puede mantener cómodamente a una esposa. No es que Kṛṣṇa simplemente dijera tantas cosas maravillosas; también actuó de manera maravillosa. No deberíamos creer una cosa que Kṛṣṇa dice o hace y rechazar otra; si hay fe, debe ser fe completa.\n\nA este respecto, hay una historia de Nārada Muni, a quien un brāhmaṇa le preguntó una vez: «Oh, ¿vas a encontrarte con el Señor? ¿Podrías por favor preguntarle cuándo voy a obtener mi salvación?».\n\n«De acuerdo», aceptó Nārada. «Se lo preguntaré».\n\nMientras Nārada proseguía su camino, se encontró con un zapatero que estaba sentado bajo un árbol remendando zapatos, y el zapatero le pidió de manera similar: «Oh, ¿vas a ver a Dios? ¿Podrías por favor preguntarle cuándo llegará mi salvación?».\n\nCuando Nārada Muni fue a los planetas Vaikuṇṭha, cumplió su petición y preguntó a Nārāyaṇa (Dios) sobre la salvación del brāhmaṇa y del zapatero, y Nārāyaṇa respondió: «Después de dejar este cuerpo, el zapatero vendrá aquí, a Mí».\n\n«¿Qué pasa con el brāhmaṇa?», preguntó Nārada.\n\n«Él tendrá que permanecer allí durante cierto número de nacimientos. No sé cuándo vendrá».\n\nNārada Muni estaba asombrado, y finalmente dijo: «No puedo comprender el misterio de esto».\n\n«Eso ya lo verás», dijo Nārāyaṇa. «Cuando te pregunten qué estaba Yo haciendo en Mi morada, diles que estaba pasando un elefante por el ojo de una aguja».\n\nCuando Nārada regresó a la tierra y se acercó al brāhmaṇa, este dijo: «Oh, ¿has visto al Señor? ¿Qué estaba haciendo?».\n\n«Estaba pasando un elefante por el ojo de una aguja», respondió Nārada.\n\n«No creo semejante disparate», replicó el brāhmaṇa. Nārada pudo comprender de inmediato que el hombre no tenía fe y que era simplemente un lector de libros.\n\nEntonces Nārada se marchó y se dirigió al zapatero, quien le preguntó: «Oh, ¿has visto al Señor? Dime, ¿qué estaba haciendo?».\n\n«Estaba pasando un elefante por el ojo de una aguja», respondió Nārada.\n\nEl zapatero comenzó a llorar: «Oh, mi Señor es tan maravilloso, puede hacer cualquier cosa».\n\n«¿De verdad crees que el Señor puede empujar un elefante por el agujero de una aguja?», preguntó Nārada.\n\n«¿Por qué no?», dijo el zapatero. «Por supuesto que lo creo».\n\n«¿Cómo es eso?».\n\n«Puedes ver que estoy sentado bajo este árbol baniano», respondió el zapatero, «y puedes ver que tantos frutos caen a diario, y en cada semilla hay un árbol baniano como este. Si dentro de una pequeña semilla puede haber un gran árbol como este, ¿es difícil aceptar que el Señor esté pasando un elefante por el ojo de una aguja?».\n\nEsto es lo que se llama fe. No se trata de creer ciegamente. Hay razón detrás de la creencia. Si Kṛṣṇa puede poner un gran árbol dentro de tantas pequeñas semillas, ¿es tan asombroso que Él mantenga todos los sistemas planetarios flotando en el espacio a través de Su energía?\n\nAunque los científicos puedan pensar que los planetas se mantienen en el espacio simplemente por la naturaleza sola, detrás de la naturaleza está el Señor Supremo. La naturaleza actúa bajo Su dirección. Como declara Śrī Kṛṣṇa:\n\n> mayādhyakṣeṇa prakṛtiḥ\n> sūyate sa-carācaram\n> hetunānena kaunteya\n> jagad viparivartate\n\n«Esta naturaleza material trabaja bajo Mi dirección, oh, hijo de Kuntī, y produce todos los seres móviles e inmóviles. Por su gobierno, esta manifestación es creada y aniquilada una y otra vez». (Bg. 9.10)\n\nMayādhyakṣena significa «bajo Mi supervisión». La naturaleza material no puede actuar tan maravillosamente a menos que la mano del Señor esté detrás. No podemos dar ningún ejemplo de cosas materiales que funcionen automáticamente. La materia es inerte, y sin el toque espiritual no hay posibilidad de que actúe. La materia no puede actuar de forma independiente o automática. Las máquinas pueden estar construidas muy maravillosamente, pero a menos que un hombre toque esa máquina, no puede funcionar. ¿Y qué es ese hombre? Es una chispa espiritual. Sin el toque espiritual, nada puede moverse; por lo tanto, todo descansa en la energía impersonal de Kṛṣṇa. La energía de Kṛṣṇa es impersonal, pero Él es una persona. Con frecuencia oímos de personas que realizan acciones maravillosas, y sin embargo, a pesar de sus logros energéticos, siguen siendo personas. Si esto es posible para los seres humanos, ¿por qué no habría de ser posible para el Señor Supremo? Todos somos personas, pero todos dependemos de Kṛṣṇa, la Persona Suprema.\n\nA menudo hemos visto imágenes de Atlas, un hombre robusto sosteniendo un gran planeta sobre sus hombros y esforzándose mucho para mantenerlo en alto. Podemos pensar que, puesto que Kṛṣṇa mantiene el universo, está luchando bajo su peso como Atlas. Pero este no es el caso.\n\n> na ca mat-sthāni bhūtāni\n> paśya me yogam aiśvaram\n> bhūta-bhṛn na ca bhūta-stho\n> mamātmā bhūta-bhāvanaḥ\n\n«Y sin embargo, todo lo que se ha creado no descansa en Mí. Contempla Mi opulencia mística. Aunque soy el sustentador de todas las entidades vivientes y aunque estoy en todas partes, Mi Ser es la fuente misma de la creación». (Bg. 9.5)\n\nAunque todos los seres en el universo descansan en la energía de Kṛṣṇa, con todo no están en Él. Kṛṣṇa mantiene a todas las entidades vivientes, y Su energía lo impregna todo, y sin embargo Él se encuentra en otra parte. Este es el inconcebible poder místico de Kṛṣṇa. Él está en todas partes, y aun así está apartado de todo. Podemos percibir Su energía, pero no podemos verle porque no puede ser visto con ojos materiales. Sin embargo, cuando desarrollamos nuestras cualidades espirituales, santificamos nuestros sentidos de tal modo que, incluso dentro de esta energía, podemos verle. La electricidad, por ejemplo, está en todas partes, y un electricista es capaz de utilizarla. De manera similar, la energía del Señor Supremo está en todas partes, y cuando nos situamos trascendentalmente, podemos ver a Dios cara a cara en todas partes. Esa espiritualización de los sentidos es posible a través del servicio devocional y el amor a Dios. El Señor lo impregna todo en el universo y se encuentra dentro del alma, del corazón, del agua, del aire, en todas partes. Así, si hacemos una imagen de Dios en cualquier material —arcilla, piedra, madera o lo que sea— no debe considerarse un simple muñeco. Eso también es Dios. Si tenemos suficiente devoción, la imagen también nos hablará. Dios está en todas partes de forma impersonal (mayā tatam idaṁ sarvam), pero si hacemos Su forma personal de cualquier material, o si creamos una imagen de Dios dentro de nosotros, Él estará presente personalmente para nosotros. En los śāstras hay ocho tipos de imágenes recomendadas, y cualquier tipo de imagen puede ser adorada porque Dios está en todas partes. Puede que alguien proteste y pregunte: «¿Por qué debería adorarse a Dios en imágenes y no en Su forma espiritual original?». La respuesta es que no podemos ver a Dios inmediatamente en Su forma espiritual. Con nuestros ojos materiales solo podemos ver piedra, tierra, madera: algo tangible. Por eso Kṛṣṇa viene como arcā-vigraha, una forma presentada convenientemente por el Señor Supremo para que podamos verle. El resultado es que, si nos concentramos en la imagen y hacemos ofrendas con amor y devoción, Kṛṣṇa responderá a través de la imagen.\n\nHay muchos casos de que esto ha sucedido. En la India hay un templo llamado Sākṣi-Gopāla (a Kṛṣṇa se Le llama a menudo Gopāla). El mūrti o estatua de Gopāla se encontraba en cierta época en un templo de Vṛndāvana. Una vez, dos brāhmaṇas, uno viejo y otro joven, fueron a visitar Vṛndāvana en peregrinación. Era un viaje largo, y en aquellos días no había ferrocarriles, así que los viajeros pasaban por muchas penalidades. El anciano estaba muy agradecido al joven por ayudarle durante el viaje, y al llegar a Vṛndāvana le dijo: «Mi querido muchacho, me has prestado tanto servicio, y estoy muy agradecido contigo. Me gustaría mucho devolverte ese servicio y darte alguna recompensa».\n\n«Mi querido señor», dijo el joven, «usted es un anciano como mi padre. Es mi deber servirle. No necesito ninguna recompensa».\n\n«No, estoy en deuda contigo, y debo recompensarte», insistió el anciano. Entonces prometió darle al joven su hija menor en matrimonio.\n\nEl anciano era un hombre muy rico, y el joven, aunque un brāhmaṇa erudito, era muy pobre. Considerando esto, el joven dijo: «No prometa esto, pues su familia nunca estará de acuerdo. Yo soy un hombre tan pobre, y usted es aristocrático, así que este matrimonio no tendrá lugar. No prometa de esta manera ante la Deidad».\n\nLa conversación estaba teniendo lugar en el templo ante la Deidad de Gopāla Kṛṣṇa, y el joven estaba ansioso de no ofender a la Deidad. Sin embargo, a pesar de las súplicas del joven, el anciano insistió en el matrimonio. Después de permanecer en Vṛndāvana durante algún tiempo, finalmente regresaron a casa, y el anciano informó a su hijo mayor que su hermana menor iba a casarse con el joven brāhmaṇa pobre. El hijo mayor se enfureció mucho. «Oh, ¿cómo has elegido a ese indigente como esposo de mi hermana? Esto no puede ser».\n\nLa esposa del anciano también acudió a él y dijo: «Si casas a nuestra hija con ese muchacho, me suicidaré».\n\nEl anciano estaba así perplejo. Después de algún tiempo, el joven brāhmaṇa se puso muy ansioso. «Él prometió casar a su hija conmigo, e hizo esa promesa ante la Deidad. Ahora no viene a cumplirla». Entonces fue a ver al anciano para recordarle su promesa.\n\n«Usted prometió ante el Señor Kṛṣṇa», dijo el joven, «y no está cumpliendo esa promesa. ¿Cómo es eso?».\n\nEl anciano guardó silencio. Comenzó a orar a Kṛṣṇa, pues estaba perplejo. No quería casar a su hija con el joven y causar tantos problemas en su familia. Mientras tanto, el hijo mayor salió y comenzó a acusar al joven brāhmaṇa. «Has saqueado a mi padre en el lugar de peregrinación. Le diste algún intoxicante y le quitaste todo el dinero, y ahora dices que prometió ofrecerte a mi hermana menor. ¡Bribón!».\n\nDe esta manera hubo mucho alboroto, y la gente empezó a reunirse. El joven pudo comprender que el anciano seguía de acuerdo, pero que la familia se lo estaba poniendo difícil. La gente empezó a reunirse por el ruido que el hijo mayor estaba armando, y el joven brāhmaṇa empezó a exclamar ante ellos que el anciano había hecho esta promesa ante las Deidades, pero que no podía cumplirla porque la familia se oponía. El hijo mayor, que era un ateo, interrumpió de repente al joven y dijo: «Dices que el Señor fue testigo. Pues bien, si Él viene y da testimonio de esta promesa de mi padre, puedes tener a mi hermana en matrimonio».\n\nEl joven replicó: «Sí, pediré a Kṛṣṇa que venga como testigo». Estaba seguro de que Dios vendría. Se hizo entonces un acuerdo ante todos de que la muchacha sería entregada en matrimonio si Kṛṣṇa venía desde Vṛndāvana como testigo de la promesa del anciano.\n\nEl joven brāhmaṇa regresó a Vṛndāvana y comenzó a orar a Gopāla Kṛṣṇa. «Querido Señor, debes venir conmigo». Era un devoto tan firme que le hablaba a Kṛṣṇa tal como uno le hablaría a un amigo. No pensaba que el Gopāla fuera una mera estatua o imagen, sino que Le consideraba Dios mismo. De repente la Deidad le habló:\n\n«¿Cómo piensas que puedo ir contigo? Soy una estatua. No puedo ir a ningún lado».\n\n«Bueno, si una estatua puede hablar, también puede caminar», replicó el muchacho.\n\n«Bien, entonces», dijo finalmente la Deidad. «Iré contigo, pero con una condición. En ningún caso deberás mirar hacia atrás para verme. Te seguiré, y sabrás que te sigo por el tintineo de Mis ajorcas».\n\nEl joven aceptó, y de esta manera partieron de Vṛndāvana hacia el otro pueblo. Cuando el viaje estaba casi terminado, justo cuando estaban a punto de entrar en su pueblo natal, el joven dejó de escuchar el sonido de las ajorcas y empezó a temer. «Oh, ¿dónde está Kṛṣṇa?». Sin poder contenerse más, miró hacia atrás. Vio la estatua inmóvil. Porque había mirado hacia atrás, no avanzaría más. De inmediato corrió al pueblo y les dijo a las personas que vinieran a ver a Kṛṣṇa, quien había venido como testigo. Todos estaban asombrados de que una estatua tan grande hubiera venido desde tan lejos, y construyeron un templo en el lugar en honor de la Deidad, y hoy la gente sigue adorando a Sākṣi-Gopāla, el Señor como testigo.\n\nPor lo tanto debemos concluir que, puesto que Dios está en todas partes, también está en Su estatua, en la imagen hecha de Él. Si Kṛṣṇa está en todas partes, como admiten incluso los impersonalistas, entonces ¿por qué no ha de estar en Su imagen? El que una imagen o estatua nos hable o no depende del grado de nuestra devoción. Pero si elegimos ver la imagen meramente como un trozo de madera o piedra, Kṛṣṇa siempre seguirá siendo madera o piedra para nosotros. Kṛṣṇa está en todas partes, pero a medida que avanzamos en la conciencia espiritual podemos empezar a verle tal como Él es. Si ponemos una carta en un buzón, llegará a su destino porque el buzón está autorizado. Del mismo modo, si adoramos una imagen autorizada de Dios, nuestra fe tendrá algún efecto. Si estamos preparados para seguir las diversas reglas y regulaciones —es decir, si nos cualificamos— es posible ver a Dios en cualquier lugar y en todas partes. Cuando un devoto está presente, Kṛṣṇa, por Sus energías omnipresentes, Se manifestará en cualquier lugar y en todas partes, pero cuando Su devoto no está allí, Él no lo hará. Hay muchos casos de esto. Prahlāda Mahārāja vio a Kṛṣṇa en una columna. Hay muchos otros ejemplos. Kṛṣṇa está ahí; todo lo que se requiere es nuestra cualificación para verle.\n\nEl propio Kṛṣṇa da un ejemplo de Su omnipresencia de esta manera:\n\n> yathākāśa sthito nityaṁ\n> vāyuḥ sarvatra-go mahān\n> tathā sarvāṇi bhūtāni\n> mat-sthānīty upadhāraya\n\n«Así como el poderoso viento, que sopla por doquier, siempre descansa en el espacio etéreo, sabed que del mismo modo todos los seres descansan en Mí». (Bg. 9.6)\n\nTodos saben que el viento sopla dentro del espacio, y en la tierra sopla por todas partes. No hay lugar donde no haya aire o viento. Si deseamos expulsar el aire, tenemos que crear un vacío artificialmente mediante alguna máquina. Así como el aire sopla por todas partes en el espacio, todo existe dentro de Kṛṣṇa. Si este es el caso, cuando la creación material se disuelve, ¿a dónde va?\n\n> sarva-bhūtāni kaunteya\n> prakṛtiṁ yānti māmikām\n> kalpa-kṣaye punas tāni\n> kalpādau visṛjāmy aham\n\n«Oh, hijo de Kuntī, al final del milenio toda manifestación material entra en Mi naturaleza, y al comienzo de otro milenio, por Mi potencia, la creo de nuevo». (Bg. 9.7)\n\nKṛṣṇa pone Su naturaleza (prakṛti) en movimiento, como quien da cuerda a un reloj, y cuando la naturaleza se acaba, es absorbida por el Señor. La creación espiritual, sin embargo, no es así, pues es permanente. En la creación material todo es temporal. Así como nuestros cuerpos se desarrollan debido a la chispa espiritual que está dentro, toda la creación surge, se desarrolla y deja de existir debido al espíritu del Señor que está dentro de ella. Así como nuestro espíritu está presente dentro del cuerpo, el Señor está presente dentro del universo como Paramātmā. Debido a la presencia de Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu, la creación material existe, así como debido a nuestra presencia nuestros cuerpos existen. A veces Kṛṣṇa manifiesta la creación material, y a veces no. En todos los casos, su existencia se debe a Su presencia."}
{"ref": "rv/4", "book": "rv", "lang": "es", "url": "/es/library/rv/4/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "4. Conocimiento a través de los mahātmās, las grandes almas", "purport": "La presencia de Kṛṣṇa en todos los aspectos de la creación es percibida por los mahātmās, las grandes almas, que siempre están dedicadas a la adoración de Kṛṣṇa. Como el propio Kṛṣṇa declara, estas grandes almas están familiarizadas con el conocimiento confidencial que se encuentra en el Noveno Capítulo del *Bhagavad-gītā*, y saben que Kṛṣṇa es la fuente de todas las cosas.\n\n> mahātmānas tu māṁ pārtha\n> daivīṁ prakṛtim āśritāḥ\n> bhajanty ananya-manaso\n> jñātvā bhūtādim avyayam\n\n«Oh, hijo de Pṛthā, aquellos que no están confundidos, las grandes almas, están bajo la protección de la naturaleza divina. Están plenamente dedicados al servicio devocional porque Me conocen como la Suprema Personalidad de Dios, original e inagotable». (Bg. 9.13)\n\nLa gran alma sabe sin duda alguna que Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios y que Él es el origen de todas las emanaciones. El *Vedānta-sūtra* afirma, athāto brahma jijñāsā: La vida humana está destinada a indagar acerca del Brahman. En la actualidad, todos estamos dedicados a estudiar cosas pequeñas y temporales. Brahman significa lo más grande, pero en vez de ocuparnos de lo más grande, nos hemos enredado en tratar de resolver los problemas animales de comer, dormir, defenderse y aparearse. Estos pequeños problemas se resuelven automáticamente. Incluso los animales disfrutan del apareamiento, del dormir, del comer y del defenderse. Los arreglos están todos proporcionados. Estas demandas del cuerpo no son realmente problemas, pero las hemos convertido en problemas. El *Vedānta-sūtra* nos insta a no preocuparnos por estos problemas, pues se satisfacen en cualquier forma de vida. Nuestro problema es indagar acerca de la fuente de todas estas manifestaciones. La forma de vida humana no está destinada a luchar duramente para resolver los problemas materiales que incluso un cerdo, un comedor de excremento, puede resolver. El cerdo es considerado el más bajo entre los animales, y sin embargo tiene facilidades para comer, para aparearse, para dormir y para defenderse. Aun si no nos esforzamos por estas cosas, las tendremos. El hombre está destinado, más bien, a descubrir la fuente de la cual provienen todas estas cosas. El *Vedānta-sūtra* afirma que Brahman es aquello del cual todo emana (janmādy asya yataḥ [SB 1.1.1]). Filósofos, científicos, yogīs, jñānīs y trascendentalistas todos tratan de descubrir la fuente última de todo. Esta fuente se da en el Brahma-saṁhitā, sarva-kāraṇa-kāraṇam: [Bs. 5.1] Kṛṣṇa es la causa de todas las causas.\n\nComprendiendo que Kṛṣṇa es la fuente primaria de todo, ¿cómo actúan las grandes almas? El propio Kṛṣṇa las caracteriza de esta manera:\n\n> satataṁ kīrtayanto māṁ\n> yatantaś ca dṛḍha-vratāḥ\n> namasyantaś ca māṁ bhaktyā\n> nitya-yuktā upāsate\n\n«Siempre cantando Mis glorias, esforzándose con gran determinación, postrándose ante Mí, estas grandes almas Me adoran perpetuamente con devoción». (Bg. 9.14)\n\nEsa glorificación es este proceso de bhakti-yoga, el canto de Hare Kṛṣṇa. Las grandes almas, comprendiendo la naturaleza de Dios, Su descenso y Su misión, Le glorifican de tantas maneras, pero hay otros que no Le aceptan. Kṛṣṇa también los menciona en el Noveno Capítulo:\n\n> avajānanti māṁ mūḍhā\n> mānuṣīṁ tanum āśritam\n> paraṁ bhāvam ajānanto\n> mama bhūta-maheśvaram\n\n«Los necios se burlan de Mí cuando desciendo en forma humana. No conocen Mi naturaleza trascendental ni Mi dominio supremo sobre todo lo que existe». (Bg. 9.11)\n\nLos mūḍhas, u hombres necios, que son inferiores a los animales, se burlan de Él. Cualquier persona que no crea en Dios debe ser un loco o un necio de primera clase. No hay razón para no creer en Dios, y hay toda razón para creer en Él. El hombre puede decir que no cree en Dios, pero ¿quién le da el poder para decir esto? Cuando la muerte llega, este poder de hablar cesa; entonces ¿quién está dando el poder del habla? ¿Acaso el poder de hablar ha surgido automáticamente de la piedra? Tan pronto como el poder del habla es retirado por la Autoridad Suprema, el cuerpo no es mejor que una piedra. El poder mismo del habla es la prueba de que hay un Poder Supremo que nos lo está dando todo. Una persona consciente de Kṛṣṇa sabe que todo lo que tiene no está bajo su control. Si no creemos en Dios, debemos creer en algún poder más allá de nosotros que nos está controlando a cada paso, llámese a ese poder Dios o naturaleza o como se quiera. Hay un poder controlador en el universo, y ninguna persona cuerda puede negarlo.\n\nKṛṣṇa estuvo presente en esta tierra y apareció tal como un ser humano con poder sobrenatural. En aquel tiempo, sin embargo, el noventa y nueve por ciento de la gente no podía reconocerle como Dios. No podían reconocerle porque no tenían ojos para ver (paraṁ bhāvam ajānantaḥ). ¿Cómo es posible reconocer a Dios? Se Le puede reconocer a través del poder sobrenatural, por la evidencia de las autoridades y por la evidencia de las escrituras. En lo que respecta a Kṛṣṇa, toda autoridad Védica Le ha aceptado como Dios. Cuando Él estuvo presente en la tierra, Sus actividades fueron sobrehumanas. Si uno no cree esto, debe concluirse que no creerá cualesquiera evidencias que se le presenten.\n\nUno debe también tener los ojos para ver a Dios. Dios no puede ser visto con los sentidos materiales, por lo tanto el proceso de bhakti-yoga es el proceso de purificar los sentidos para que podamos comprender lo que y quién es Dios. Tenemos poder de ver, oír, tocar, saborear, y demás, pero si estos sentidos son torpes, no podemos comprender a Dios. El proceso de la conciencia de Kṛṣṇa es el proceso de entrenar estos sentidos a través de principios regulados, específicamente a través del canto de Hare Kṛṣṇa.\n\nŚrī Kṛṣṇa caracteriza además a los mūḍhas:\n\n> moghāśā mogha-karmāṇo\n> mogha-jñānā vicetasaḥ\n> rākṣasīm āsurīṁ caiva\n> prakṛtiṁ mohinīṁ śritāḥ\n\n«Aquellos que están así confundidos se sienten atraídos por puntos de vista demoníacos y ateos. En esa condición ilusoria, sus esperanzas de liberación, sus actividades fruitivas y su cultivo del conocimiento quedan todos derrotados». (Bg. 9.12)\n\nLa palabra moghāśā indica que las aspiraciones de los ateos serán frustradas. Los karmīs, o trabajadores fruitivos, siempre esperan algo mejor para gratificar sus sentidos. No hay límite hasta dónde se detendrán. Están tratando de aumentar su cuenta bancaria y esperan ser felices en un cierto punto, pero ese punto nunca llega porque no conocen el punto último de satisfacción. Aquellos que están cautivados por las atracciones de la energía ilusoria no pueden comprender la meta última de la vida. La palabra mogha-karmāṇaḥ indica que están trabajando muy duro pero que al final solo se encontrarán con la frustración. A menos que estemos establecidos en la conciencia de Kṛṣṇa, todas nuestras actividades quedarán frustradas al final.\n\nEste no es el veredicto de un hombre ordinario, sino de Śrī Kṛṣṇa mismo. Si estamos buscando conocimiento, deberíamos investigar para descubrir si Kṛṣṇa no es Dios. Sin ningún objetivo, ¿cuál es el sentido de miles de años de especulación? El Señor Supremo es tan vasto que no se Le puede alcanzar mediante la especulación mental. Si viajáramos a la velocidad de la mente y el viento durante millones de años, no sería posible alcanzar al Supremo mediante la especulación. No hay un solo caso en que alguien haya llegado a la Verdad Absoluta Suprema por medio de su propia especulación mental. Por consiguiente, la palabra mogha-jñānāḥ indica que el proceso del conocimiento mundano es desconcertante. Mediante nuestro propio esfuerzo no es posible ver el sol después de que se ha puesto. Tenemos que esperar hasta que el sol se revele por la mañana al amanecer. Si no es posible con nuestros sentidos limitados percibir una cosa material como el sol, ¿cómo es posible percibir lo no material? No podemos descubrir o comprender a Kṛṣṇa por nuestro propio esfuerzo. Tenemos que cualificarnos a través de la conciencia de Kṛṣṇa y esperar a que Él Se revele.\n\n> teṣāṁ satata-yuktānāṁ\n> bhajatāṁ prīti-pūrvakam\n> dadāmi buddhi-yogaṁ taṁ\n> yena mām upayānti te\n\n«A aquellos que están constantemente consagrados y Me adoran con amor, les doy la comprensión mediante la cual pueden venir a Mí». (Bg. 10.10)\n\nKṛṣṇa está dentro, pero debido a nuestro condicionamiento material no nos damos cuenta de ello. Aquellos que son de la naturaleza de demonios y rākṣasas (rākṣasīm āsurīm) piensan que esta vida material es todo y que el propósito de la vida humana es exprimir tanto placer de la materia como sea posible. Tratan de exprimir, pero constantemente son frustrados. Exprimir la naturaleza material no es el proceso para encontrar el placer verdadero. Si estamos buscando el placer verdadero, tenemos que adoptar la conciencia de Kṛṣṇa. Toda la felicidad en el mundo material tiene un principio y un final, pero la felicidad en Kṛṣṇa es ilimitada, y no tiene fin. Para obtener esta felicidad simplemente tenemos que sacrificar un poco de tiempo y cantar Hare Kṛṣṇa. En eras anteriores, los grandes sabios y semidioses solían sacrificar sus vidas enteras para comprender al Supremo, y aun así no alcanzaban el éxito. Para esta era, Caitanya Mahāprabhu ha dado un proceso fácil para comprender a Dios. Todo lo que se necesita es escuchar con atención. Tenemos que escuchar el *Bhagavad-gītā*, y tenemos que cantar los nombres de Kṛṣṇa y escucharlos con atención. No debemos estar inflados, pensando falsamente que nuestro conocimiento es grande o que somos muy eruditos. Solo necesitamos volvernos un poco amables y sumisos para escuchar los mensajes de Kṛṣṇa.\n\nEn la actualidad, este mundo está siendo dirigido por los rākṣasas. Los rākṣasas son devoradores de hombres que devoran a sus propios hijos para la satisfacción de sus sentidos. Ahora se han creado grandes regímenes para aplastar a tanta gente para la complacencia de los sentidos de los rākṣasas, pero no se dan cuenta de que sus sentidos nunca serán satisfechos de esta manera. No obstante, los rākṣasas están dispuestos a sacrificar todo para satisfacer sus deseos caprichosos. Es muy difícil para ellos comprender la situación real porque están excesivamente cautivados por la civilización material. Entonces, ¿quién puede comprender? Aquellos que son mahātmās, cuyos corazones se han agrandado, comprenden que «todo pertenece a Dios, y yo también pertenezco a Dios».\n\nTales mahātmās no están bajo el control de la naturaleza material (mahātmānas tu māṁ pārtha daivīṁ prakṛtim āśritāḥ [Bg. 9.13]). Dios es grande y el corazón del mahātmā también se vuelve grande al servir al grande. Mahātmā no es un sello para un líder político. Uno no puede ser proclamado mahātmā por votos. El estándar para el mahātmā se da en el *Bhagavad-gītā*: el mahātmā es aquel que se ha refugiado en la energía superior del Señor. Por supuesto, todas las energías son Suyas, y Él no hace distinciones entre la energía espiritual y la energía material, pero para el alma condicionada que está situada marginalmente entre la energía material y la energía espiritual, hay una distinción. Los mahātmās ven esta distinción y por eso se refugian bajo la energía espiritual (daivīṁ prakṛtim).\n\nAl servir al grande, los mahātmās también se vuelven grandes al identificarse con la energía superior: (ahaṁ brahmāsmi) «Yo soy Brahman, espíritu». No es que se inflen y piensen que son Dios. Más bien, si uno se vuelve Brahman, debe mostrar sus actividades en Brahman. El espíritu es activo, y volverse Brahman no significa volverse inactivo. Brahman es espíritu, y estos cuerpos materiales están activos solo porque Brahman está dentro de ellos. Si somos activos a pesar de nuestro contacto con la naturaleza material, ¿dejamos de ser activos cuando nos purificamos de la contaminación material y nos establecemos en nuestra identidad apropiada como Brahman puro? Comprender «yo soy Brahman» significa dedicarse a la actividad espiritual, porque somos espíritu, y nuestras actividades se manifiestan aun cuando estamos contaminados por la materia. Volverse Brahman no significa volverse vacío, sino establecerse en la naturaleza superior, lo cual implica energía superior y actividades superiores. Volverse Brahman significa dedicarse por completo a prestar servicio devocional al Señor. Así, el mahātmā comprende que si se ha de prestar servicio, es a Kṛṣṇa y a nadie más. Hemos servido a nuestros sentidos durante tanto tiempo; ahora debemos servir a Kṛṣṇa.\n\nNo se trata de dejar el servicio, pues estamos hechos para servir. ¿Hay alguien que no sirva? Si le preguntamos al presidente: «¿A quién está sirviendo?», nos dirá que está sirviendo al país. Nadie está desprovisto de servicio. El servicio no podemos detenerlo, pero sí debemos redirigir nuestro servicio de la ilusión a la realidad. Cuando esto se hace, nos convertimos en mahātmā.\n\nEste proceso de kīrtana (kīrtayantaḥ), cantar siempre las glorias del Señor, es el comienzo del mahātmā. Ese proceso fue simplificado por el Señor Caitanya Mahāprabhu, quien impartió a la humanidad este canto de Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Hay nueve procesos diferentes de servicio devocional, de los cuales śravaṇaṁ kīrtanam, escuchar y cantar, son los más importantes. Kīrtanam en realidad significa «describir». Podemos describir con música, palabras, imágenes, etc. Śravaṇam va de la mano con kīrtanam, pues a menos que escuchemos, no podemos describir. No necesitamos ninguna cualificación material para alcanzar al Supremo. Todo lo que tenemos que hacer es escuchar de fuentes autorizadas y repetir con exactitud lo que escuchamos.\n\nAnteriormente, los *Vedas* eran escuchados por el estudiante del maestro espiritual, y de este modo los *Vedas* llegaron a conocerse como śruti, que significa «aquello que se escucha». En el *Bhagavad-gītā*, por ejemplo, vemos que Arjuna está escuchando a Kṛṣṇa en el campo de batalla. No está dedicado al estudio de la filosofía Vedānta. Podemos escuchar de la Autoridad Suprema en cualquier lugar, incluso en el campo de batalla. El conocimiento se recibe, no se fabrica. Algunas personas piensan: «¿Por qué debería escucharle a Él? Puedo pensar por mí mismo. Puedo fabricar algo nuevo». Este no es el proceso Védico de conocimiento descendente. Mediante el conocimiento ascendente, uno trata de elevarse por su propio esfuerzo, pero mediante el conocimiento descendente uno recibe el conocimiento de una fuente superior. En la tradición Védica, el conocimiento es impartido al estudiante por el maestro espiritual, como en el *Bhagavad-gītā* (evaṁ paramparā-prāptam imaṁ rājarṣayo viduḥ [Bg. 4.2]). La escucha sumisa es tan poderosa que, simplemente escuchando de fuentes autorizadas, podemos volvernos completamente perfectos. Al volvernos sumisos, tomamos conciencia de nuestras propias imperfecciones. Mientras estemos condicionados, estamos sujetos a cuatro tipos de imperfecciones: con seguridad cometeremos errores, caeremos en la ilusión, tendremos sentidos imperfectos y haremos trampas. Por consiguiente, nuestro intento de comprender la Verdad Absoluta mediante nuestros sentidos y experiencia defectuosos es fútil. Debemos escuchar de un representante de Kṛṣṇa que sea devoto de Kṛṣṇa. Kṛṣṇa hizo de Arjuna Su representante porque Arjuna era Su devoto: bhakto 'si me sakhā ceti. (Bg. 4.3)\n\nNadie puede convertirse en representante de Dios sin ser devoto de Dios. Aquel que piensa «yo soy Dios» no puede ser un representante. Puesto que somos parte integral de Dios, nuestras cualidades son las mismas que las Suyas, y por lo tanto, si estudiamos estas cualidades en nosotros mismos, llegamos a aprender algo acerca de Dios. Esto no significa que comprendamos la cantidad de Dios. Este proceso de autorrealización es una forma de comprender a Dios, pero en ningún caso podemos predicar: «Yo soy Dios». No podemos afirmar ser Dios sin poder exhibir los poderes de Dios. En lo que respecta a Kṛṣṇa, Él demostró que era Dios al exhibir tanto poder y al revelar Su forma universal a Arjuna. Kṛṣṇa mostró esta forma sobrecogedora para desalentar a las personas que afirmarían ser Dios. No debemos dejarnos engañar por quien afirma ser Dios; siguiendo los pasos de Arjuna, debemos pedir ver la forma universal antes de aceptar a alguien como Dios. Solo un necio aceptaría a otro necio como Dios.\n\nNadie puede ser igual a Dios, y nadie puede estar por encima de Él. Incluso el Señor Brahmā y Śiva, los semidioses más exaltados, están subordinados a Él y Le ofrecen sus reverencias respetuosas. En vez de tratar de convertirnos en Dios mediante algún proceso meditativo u otro, mejor escuchemos sumisamente acerca de Dios e intentemos comprender a Dios y nuestra relación con Él. El representante de Dios o la encarnación de Dios nunca afirma ser Dios, sino el servidor de Dios. Este es el signo del representante genuino.\n\nTodo lo que aprendamos de Dios a partir de fuentes autorizadas puede ser descrito, y eso nos ayudará a progresar espiritualmente. Esta descripción se llama kīrtana. Si tratamos de repetir lo que escuchamos, nos establecemos en el conocimiento. Mediante el proceso de śravaṇaṁ kīrtanam, escuchar y cantar, podemos liberarnos del condicionamiento material y alcanzar el reino de Dios. En esta era es imposible practicar sacrificio, especulación o yoga. No hay camino abierto para nosotros sino el camino de escuchar sumisamente de fuentes autorizadas. Esta es la manera en que los mahātmās recibieron el conocimiento más confidencial. Es la manera en que Arjuna lo recibió de Kṛṣṇa, y es la manera en que debemos recibirlo de la sucesión discipular que proviene de Arjuna."}
{"ref": "rv/5", "book": "rv", "lang": "es", "url": "/es/library/rv/5/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "5. Paramparā: el conocimiento a través de la sucesión discipular", "purport": "> śrī bhagavān uvāca\n> imaṁ vivasvate yogaṁ\n> proktavān aham avyayam\n> vivasvān manave prāha\n> manur ikṣvākave 'bravīt\n\n«La Bendita Personalidad de Dios dijo: Yo le enseñé esta ciencia imperecedera del yoga al dios del sol, Vivasvān, y Vivasvān se la enseñó a Manu, el padre de la humanidad, y Manu, a su vez, se la enseñó a Ikṣvāku». (Bg. 4.1)\n\nHace muchas eras, Kṛṣṇa le impartió el conocimiento divino del *Bhagavad-gītā* a Vivasvān, el dios del sol. Según nuestro entender, el sol es un lugar muy caliente, y no consideramos posible que nadie pueda vivir allí. Ni siquiera es posible acercarse mucho al sol con estos cuerpos. Sin embargo, por las escrituras Védicas podemos comprender que el sol es un planeta igual que este, solo que todo allí está compuesto de fuego. Así como este planeta está predominantemente compuesto de tierra, hay otros planetas que están predominantemente compuestos de fuego, agua y aire.\n\nLas entidades vivientes de estos diversos planetas adquieren cuerpos compuestos de elementos de acuerdo con el elemento predominante en el planeta; por consiguiente, los seres que viven en el sol tienen cuerpos compuestos de fuego. De todos los seres que habitan en el sol, la personalidad principal es un dios llamado Vivasvān. Se le conoce como el dios del sol (sūrya-nārāyaṇa). En todos los planetas hay personalidades principales, del mismo modo que en los Estados Unidos la persona principal es el presidente. Por la historia llamada el *Mahābhārata* sabemos que antiguamente había un solo rey en este planeta, llamado Mahārāja Bharata. Él reinó hace unos 5.000 años, y el planeta recibió su nombre. Posteriormente, la Tierra se ha dividido en tantos países distintos. De esta manera, generalmente hay uno y a veces muchos gobernantes en los diversos planetas del universo.\n\nPor este primer verso del capítulo cuarto aprendemos que hace millones de años Śrī Kṛṣṇa le impartió el conocimiento del karma-yoga al dios del sol, Vivasvān. Śrī Kṛṣṇa, que le transmite las enseñanzas del *Bhagavad-gītā* a Arjuna, indica aquí que estas enseñanzas no son en absoluto nuevas, sino que fueron enunciadas hace muchas eras en un planeta diferente. Vivasvān, a su vez, les repitió estas enseñanzas a su hijo, Manu. Manu, por su parte, le impartió el conocimiento a su discípulo Ikṣvāku. Mahārāja Ikṣvāku fue un gran rey y antepasado del Señor Rāmacandra. Lo que se quiere indicar aquí es que si uno desea aprender el *Bhagavad-gītā* y beneficiarse de él, existe un proceso para comprenderlo, y ese proceso se describe aquí. No es que Kṛṣṇa le esté hablando el *Bhagavad-gītā* a Arjuna por primera vez. Las autoridades Védicas estiman que el Señor impartió estas instrucciones divinas a Vivasvān hace unos 400 millones de años. Por el *Mahābhārata* sabemos que el *Bhagavad-gītā* le fue hablado a Arjuna hace unos 5.000 años. Antes de Arjuna, las enseñanzas se transmitían a través de la sucesión discipular, pero durante un período tan largo, las enseñanzas se perdieron.\n\n>\n\n> evaṁ paramparā-prāptam\n> imaṁ rājarṣayo viduḥ\n> sa kāleneha mahatā\n> yogo naṣṭaḥ parantapa\n\n>\n\n> sa evāyaṁ mayā te ‘dya\n> yogaḥ proktaḥ purātanaḥ\n> bhakto ‘si me sakhā ceti\n> rahasyaṁ hy etad uttamam\n\n> [Bg. 4.3]\n\n«Esta ciencia suprema se recibió así a través de la cadena de sucesión discipular, y los reyes santos la entendieron de ese modo. Pero con el transcurso del tiempo la sucesión se rompió, y por ello la ciencia tal como es parece haberse perdido. Esa antiquísima ciencia de la relación con el Supremo te la revelo hoy a ti, porque eres Mi devoto y también Mi amigo; por lo tanto, puedes comprender el misterio trascendental de esta ciencia». (Bg. 4.2–3)\n\nEn el *Bhagavad-gītā* se delinean diversos sistemas de yoga —bhakti-yoga, karma-yoga, jñāna-yoga, haṭha-yoga— y por eso aquí se le denomina yoga. La palabra yoga significa «unir», y la idea es que en el yoga vinculamos nuestra conciencia con Dios. Es un medio para reunirse con Dios o restablecer nuestra relación con Él. Con el transcurso del tiempo, este yoga impartido por Śrī Kṛṣṇa se perdió. ¿Por qué? ¿Acaso no había sabios eruditos en la época en que Śrī Kṛṣṇa le hablaba a Arjuna? No; había muchos sabios presentes en aquel momento. «Perdido» significa que se perdió el significado del *Bhagavad-gītā*. Los eruditos pueden ofrecer su propia interpretación del *Bhagavad-gītā*, analizándolo según sus caprichos, pero eso no es el *Bhagavad-gītā*. Este es el punto que Śrī Kṛṣṇa está enfatizando, y el estudiante del *Bhagavad-gītā* debería tenerlo en cuenta. Una persona puede ser un erudito muy competente desde el punto de vista material, pero eso no le capacita para comentar el *Bhagavad-gītā*. Para comprender el *Bhagavad-gītā*, hemos de aceptar el principio de la sucesión discipular (paramparā). Debemos adentrarnos en el espíritu del *Bhagavad-gītā* y no abordarlo simplemente desde el punto de vista de la erudición.\n\nDe entre todas las personas, ¿por qué Śrī Kṛṣṇa eligió a Arjuna como receptor de este conocimiento? Arjuna no era en absoluto un gran erudito, ni era un yogī, un meditador o un hombre santo. Era un guerrero a punto de entrar en combate. Había muchos grandes sabios viviendo en aquel tiempo, y Śrī Kṛṣṇa podría haberles dado el *Bhagavad-gītā* a ellos. La respuesta es que, a pesar de ser un hombre ordinario, Arjuna tenía una gran cualificación: bhakto 'si me sakhā ceti: «Tú eres Mi devoto y Mi amigo». Esta era la cualificación excepcional de Arjuna, una cualificación que los sabios no poseían. Arjuna sabía que Kṛṣṇa era la Suprema Personalidad de Dios, y por ello se entregó a Él, aceptándolo como su maestro espiritual. A menos que uno sea un devoto del Señor Kṛṣṇa, no es posible comprender el *Bhagavad-gītā*. Si uno desea comprender el *Bhagavad-gītā*, no puede recurrir a otros métodos. Ha de entenderlo tal como se prescribe en el propio *Bhagavad-gītā*, entendiéndolo como Arjuna lo entendió. Si deseamos comprender el *Bhagavad-gītā* de una manera diferente o dar una interpretación individual, eso puede ser una exhibición de nuestra erudición, pero no es el *Bhagavad-gītā*.\n\nMediante la erudición podemos fabricar alguna teoría sobre el *Bhagavad-gītā*, como hizo Mahātmā Gandhi cuando interpretó el *Bhagavad-gītā* en un esfuerzo por apoyar su teoría de la no violencia. ¿Cómo es posible demostrar la no violencia a partir del *Bhagavad-gītā*? El tema mismo del *Bhagavad-gītā* implica la renuencia de Arjuna a luchar y el hecho de que Kṛṣṇa le induce a matar a sus oponentes. De hecho, Kṛṣṇa le dice a Arjuna que la batalla ya había sido decidida por el Supremo, que las personas reunidas en el campo de batalla estaban predestinadas a no regresar jamás. El programa de Kṛṣṇa era que todos los guerreros estaban destinados a morir, y Kṛṣṇa le dio a Arjuna la oportunidad de llevarse el crédito de conquistarlos. Si la lucha se proclama como una necesidad en el *Bhagavad-gītā*, ¿cómo es posible demostrar la no violencia a partir de él? Tales interpretaciones son intentos de distorsionar el *Bhagavad-gītā*. En cuanto se interpreta el *Gītā* según el motivo de un individuo, se pierde su propósito. Se afirma que no podemos alcanzar la conclusión de la literatura Védica por la fuerza de nuestra propia lógica o argumento. Hay muchas cosas que no están dentro de la jurisdicción de nuestro sentido de la lógica. En lo que se refiere a las escrituras, encontramos diferentes escrituras que describen la Verdad Absoluta de diferentes maneras. Si las analizamos todas, habrá confusión. También hay muchos filósofos con opiniones distintas, y siempre se contradicen unos a otros. Si la verdad no puede comprenderse leyendo diversas escrituras, ni mediante el argumento lógico o las teorías filosóficas, entonces, ¿cómo puede alcanzarse? El hecho es que la sabiduría de la Verdad Absoluta es muy confidencial, pero si seguimos a las autoridades, puede comprenderse.\n\nEn la India hay sucesiones discipulares que provienen de Rāmānujācārya, Madhvācārya, Nimbārka, Viṣṇusvāmī y otros grandes sabios. Las escrituras Védicas se comprenden a través de los maestros espirituales superiores. Arjuna comprendió el *Bhagavad-gītā* de Kṛṣṇa, y si deseamos comprenderlo, hemos de entenderlo a partir de Arjuna, no de ninguna otra fuente. Si tenemos algún conocimiento del *Bhagavad-gītā*, hemos de ver cómo concuerda con la comprensión de Arjuna. Si comprendemos el *Bhagavad-gītā* de la misma manera que lo hizo Arjuna, debemos saber que nuestra comprensión es correcta. Este debería ser el criterio para nuestro estudio del *Bhagavad-gītā*. Si en verdad queremos recibir el beneficio del *Bhagavad-gītā*, hemos de seguir este principio. El *Bhagavad-gītā* no es un libro ordinario de conocimiento que podamos comprar en el mercado, leer y simplemente consultar un diccionario para comprenderlo. Eso no es posible. Si lo fuera, Kṛṣṇa nunca le habría dicho a Arjuna que la ciencia se había perdido.\n\nNo es difícil comprender la necesidad de recurrir a la sucesión discipular para entender el *Bhagavad-gītā*. Si deseamos ser abogados, ingenieros o médicos, tenemos que recibir el conocimiento de los abogados, ingenieros y médicos autorizados. Un nuevo abogado tiene que convertirse en pasante de un abogado experimentado, o un joven que estudia para ser médico tiene que convertirse en interno y trabajar con quienes ya son profesionales licenciados. Nuestro conocimiento de un tema no puede perfeccionarse a menos que lo recibamos a través de fuentes autorizadas.\n\nHay dos procesos para obtener conocimiento: uno es el inductivo y el otro es el deductivo. El método deductivo se considera más perfecto. Podemos tomar una premisa como «todos los hombres son mortales», y nadie necesita discutir cómo el hombre es mortal. Se acepta generalmente que así es. La conclusión deductiva es: «El señor Johnson es un hombre; por lo tanto, el señor Johnson es mortal». Pero, ¿cómo se llega a la premisa de que todos los hombres son mortales? Los seguidores del método inductivo desean llegar a esta premisa a través del experimento y la observación. Así, podemos estudiar que este hombre murió y aquel hombre murió, etc., y después de ver que tantos hombres han muerto podemos concluir o generalizar que todos los hombres son mortales, pero hay un defecto fundamental en este método inductivo, y es que nuestra experiencia es limitada. Quizás nunca hayamos visto a un hombre que no sea mortal, pero estamos juzgando esto según nuestra experiencia personal, la cual es finita. Nuestros sentidos tienen un poder limitado, y hay muchísimos defectos en nuestro estado condicionado. En consecuencia, el proceso inductivo no siempre es perfecto, mientras que el proceso deductivo a partir de una fuente de conocimiento perfecto es perfecto. El proceso Védico es un proceso de esta naturaleza.\n\nAunque se reconoce la autoridad, hay muchos pasajes en el *Bhagavad-gītā* que parecen dogmáticos. Por ejemplo, en el capítulo séptimo Śrī Kṛṣṇa dice:\n\n> mattaḥ parataraṁ nānyat\n> kiñcid asti dhanañjaya\n> mayi sarvam idaṁ protaṁ\n> sūtre maṇi-gaṇā iva\n\n«¡Oh, conquistador de riquezas (Arjuna)!, no hay Verdad superior a Mí. Todo descansa sobre Mí, como perlas ensartadas en un hilo». (Bg. 7.7)\n\nŚrī Kṛṣṇa está diciendo que no hay autoridad superior a Él, y esto parece muy dogmático. Si yo dijese: «No hay nadie más grande que yo», la gente pensaría: «Oh, Swāmījī es muy orgulloso». Si un hombre condicionado por tantas imperfecciones dice que es el más grande de todos, blasfema. Pero Kṛṣṇa puede decirlo, porque podemos comprender por las historias que incluso cuando estaba en esta Tierra, era considerado la personalidad más grande de Su época. En verdad, Él era el más grande en todos los campos de actividad.\n\nSegún el sistema Védico, el conocimiento que se recibe de la máxima autoridad ha de considerarse perfecto. Conforme a los *Vedas*, hay tres clases de prueba: pratyakṣa, anumāna y śabda. La primera es la percepción visual directa. Si una persona está sentada frente a mí, puedo verla sentada allí, y mi conocimiento de que está sentada allí se recibe a través de mis ojos. El segundo método, anumāna, es el auricular: podemos oír a niños jugando afuera y, al oírlos, podemos conjeturar que están allí. Y el tercer método consiste en aceptar verdades de una autoridad superior. Un dicho como «el hombre es mortal» se acepta de autoridades superiores. Todo el mundo acepta esto, pero nadie ha experimentado que todos los hombres sean mortales. Por tradición, tenemos que aceptarlo. Si alguien pregunta: «¿Quién descubrió esta verdad primero? ¿La descubrió usted?», resulta muy difícil decirlo. Todo lo que podemos decir es que el conocimiento se ha transmitido y que lo aceptamos. De los tres métodos para adquirir conocimiento, los *Vedas* dicen que el tercer método, el de recibir conocimiento de autoridades superiores, es el más perfecto. La percepción directa siempre es imperfecta, especialmente en la etapa condicionada de la vida. Mediante la percepción directa podemos ver que el sol es como un disco, no más grande que el plato en el que comemos. Por los científicos, sin embargo, llegamos a comprender que el sol es muchos miles de veces más grande que la Tierra. Entonces, ¿qué debemos aceptar? ¿Debemos aceptar la proclamación científica, la proclamación de las autoridades, o nuestra propia experiencia? Aunque nosotros mismos no podamos demostrar cuán grande es el sol, aceptamos el veredicto de los astrónomos. De esta manera estamos aceptando las afirmaciones de las autoridades en cada campo de nuestras actividades. De los periódicos y la radio también sabemos que tales y cuales acontecimientos están teniendo lugar en China, India y otros lugares alrededor de la Tierra. No estamos experimentando esos acontecimientos directamente, y no sabemos si tales acontecimientos están ocurriendo realmente, pero aceptamos la autoridad de los periódicos y la radio. No nos queda más remedio que creer en las autoridades para obtener conocimiento. Y cuando la autoridad es perfecta, nuestro conocimiento es perfecto.\n\nSegún las fuentes Védicas, de todas las autoridades Kṛṣṇa es la más grande y perfecta (mattaḥ parataraṁ nānyat kiñcid asti dhanañjaya [Bg. 7.7]). No solo se proclama Kṛṣṇa a Sí mismo como la autoridad suprema, sino que esto también es aceptado por grandes sabios y eruditos del *Bhagavad-gītā*. Si no aceptamos a Kṛṣṇa como autoridad y no tomamos Sus palabras tal como son, no podremos obtener ningún beneficio del *Bhagavad-gītā*. No es dogmático; es un hecho. Si estudiamos minuciosamente lo que Kṛṣṇa dice, descubriremos que es correcto. Incluso eruditos como Śaṅkarācārya, que tienen opiniones diferentes de las de la Personalidad de Dios, admiten que Kṛṣṇa es svayaṁ bhagavān: Kṛṣṇa es el Señor Supremo.\n\nEl conocimiento Védico no es un descubrimiento reciente. Es todo conocimiento revelado antiguo. Kṛṣṇa se refiere a él como purātanaḥ, que significa antiguo. Kṛṣṇa dice que millones de años antes Él le habló este yoga al dios del sol, y no sabemos cuántos millones de años antes se lo habló a alguien más. Este conocimiento siempre se repite, del mismo modo que el verano, el otoño, el invierno y la primavera se repiten cada año. Nuestro caudal de conocimiento es muy pobre; ni siquiera conocemos la historia de este planeta más allá de 5.000 años atrás, pero las escrituras Védicas nos dan historias que se remontan a millones de años. El solo hecho de que no tengamos conocimiento de lo que ocurrió hace 3.000 años en este planeta no nos permite concluir que no hubo historia entonces. Por supuesto, uno puede poner en duda la validez histórica de Kṛṣṇa. Uno puede decir que Kṛṣṇa, según el *Mahābhārata*, vivió hace 5.000 años, y siendo así, no existe la posibilidad de que Él haya hablado el *Bhagavad-gītā* al dios del sol tantos millones de años antes. Si yo dijera que di un discurso en el sol hace algunos millones de años al dios del sol, la gente diría: «Swāmījī está diciendo tonterías». Pero este no es el caso con Kṛṣṇa, porque Él es la Suprema Personalidad de Dios. Creamos o no que Kṛṣṇa le habló el *Bhagavad-gītā* al dios del sol, el hecho es que Arjuna lo está aceptando. Arjuna aceptó a Kṛṣṇa como el Señor Supremo, y por consiguiente sabía que era perfectamente posible que Kṛṣṇa le hubiese hablado a alguien millones de años antes. Aunque Arjuna acepta personalmente las afirmaciones de Śrī Kṛṣṇa, para clarificar la situación ante las personas que vendrían después de él, pregunta:\n\n> aparaṁ bhavato janma\n> paraṁ janma vivasvataḥ\n> katham etad vijānīyāṁ\n> tvam ādau proktavān iti\n\n«El dios del sol, Vivasvān, es anterior a Ti por nacimiento. ¿Cómo he de entender que al principio Tú le enseñaste esta ciencia?» (Bg. 4.4)\n\nEn realidad esta es una pregunta muy inteligente, y Kṛṣṇa la responde de esta manera:\n\n> bahūni me vyatītāni\n> janmāni tava cārjuna\n> tāny ahaṁ veda sarvāṇi\n> na tvaṁ vettha parantapa\n\n«¡Muchos, muchos nacimientos hemos pasado tanto tú como Yo. Yo puedo recordarlos todos, pero tú no, oh, subyugador del enemigo!» (Bg. 4.5)\n\nAunque Kṛṣṇa es Dios, Se encarna muchas, muchas veces. Arjuna, al ser una entidad viviente, también toma nacimiento muchas, muchas veces. La diferencia entre la Suprema Personalidad de Dios y una entidad viviente es: tāny ahaṁ veda sarvāṇi: Kṛṣṇa recuerda los acontecimientos de Sus encarnaciones pasadas, mientras que la entidad viviente no puede recordar. Esa es una de las diferencias entre Dios y el hombre. Dios es eterno, y nosotros también somos eternos, pero la diferencia radica en que siempre estamos cambiando nuestros cuerpos. Al morir, olvidamos los acontecimientos de nuestra vida; la muerte no significa más que olvido, eso es todo. Por la noche, cuando nos vamos a dormir, olvidamos que somos el esposo de tal esposa y el padre de tales hijos. Nos olvidamos de nosotros mismos durante el sueño, pero cuando nos despertamos, recordamos: «Oh, yo soy fulano de tal y debo hacer tales y cuales cosas». Es un hecho que en nuestras vidas anteriores tuvimos otros cuerpos con otras familias, padres, madres y demás en otros países, pero lo hemos olvidado todo. Pudimos haber sido perros, gatos, hombres o dioses; lo que sea que hayamos sido, ahora lo hemos olvidado.\n\nA pesar de todos estos cambios, como entidades vivientes somos eternos. Así como en vidas anteriores nos preparamos para este cuerpo, en esta vida nos estamos preparando para otro cuerpo. Obtenemos nuestros cuerpos de acuerdo con nuestro karma, o actividades. Quienes están en la modalidad de la bondad son promovidos a planetas superiores, a una condición de vida más elevada (Bg. 14.14). Quienes mueren en la modalidad de la pasión permanecen en la Tierra, y quienes mueren en la modalidad de la ignorancia pueden caer en la especie animal de vida o ser trasladados a un planeta inferior (Bg. 14.15). Este es el proceso que ha estado ocurriendo, pero lo olvidamos.\n\nEn una ocasión, Indra, el rey del cielo, cometió una ofensa a los pies de su maestro espiritual, y su maestro espiritual lo maldijo a tomar nacimiento como un cerdo. Así, el trono del reino celestial quedó vacío mientras Indra iba a la Tierra a convertirse en un cerdo. Viendo la situación, Brahmā vino a la Tierra y se dirigió al cerdo: «Mi querido señor, te has convertido en un cerdo en este planeta Tierra. He venido a liberarte. Ven conmigo de inmediato». Pero el cerdo respondió: «Oh, no puedo ir contigo. Tengo tantas responsabilidades: mis hijos, mi esposa y esta agradable sociedad porcina». Aunque Brahmā le prometió llevarlo de vuelta al cielo, Indra, en la forma de un cerdo, se negó. Esto se llama olvido. De manera semejante, el Señor Śrī Kṛṣṇa viene y nos dice: «¿Qué hacéis en este mundo material? Sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja [Bg. 18.66]. Venid a Mí, y os daré toda la protección». Pero nosotros decimos: «No Te creo, Señor. Tengo asuntos más importantes aquí». Esta es la posición del alma condicionada: el olvido. Este olvido se disipa rápidamente si se sigue el sendero de la sucesión discipular."}
{"ref": "rv/6", "book": "rv", "lang": "es", "url": "/es/library/rv/6/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "6. Conocimiento de las apariciones y actividades de Kṛṣṇa", "purport": "Dos fuerzas de la naturaleza actúan en nosotros. Por una decidimos que en esta vida haremos progreso espiritual, pero al momento siguiente la otra fuerza, māyā, o energía ilusoria, dice: «¿Para qué tantas molestias? Simplemente disfruta de esta vida y tómatelo con calma». Esta tendencia a caer en el olvido es la diferencia entre Dios y el hombre. Arjuna es un compañero y asociado de Kṛṣṇa, y siempre que Kṛṣṇa aparece en cualquier planeta, Arjuna también toma nacimiento y aparece con Él. Cuando Kṛṣṇa le habló el *Bhagavad-gītā* al dios del sol, Arjuna también estaba presente con Él. Pero, al ser una entidad viviente finita, Arjuna no podía recordar. El olvido es la naturaleza de la entidad viviente. Ni siquiera podemos recordar lo que estábamos haciendo a esta misma hora ayer o hace una semana. Si no podemos recordar eso, ¿cómo es posible recordar lo que ocurrió en nuestras vidas anteriores? En este punto podemos preguntar cómo es que Kṛṣṇa puede recordar y nosotros no, y la respuesta es que Kṛṣṇa no cambia Su cuerpo.\n\n> ajo 'pi sann avyayātmā\n> bhūtānām īśvaro 'pi san\n> prakṛtiṁ svām adhiṣṭhāya\n> sambhavāmy ātma-māyayā\n\n«Aunque soy innaciente y Mi cuerpo trascendental nunca se deteriora, y aunque soy el Señor de todos los seres sintientes, aun así aparezco en cada milenio en Mi forma trascendental original». (Bg. 4.6)\n\nLa palabra ātma-māyayā significa que Kṛṣṇa desciende tal como es. Él no cambia Su cuerpo; pero nosotros, como almas condicionadas, cambiamos el nuestro, y debido a ello olvidamos. Kṛṣṇa conoce no solo el pasado, el presente y el futuro de Sus actividades, sino también el pasado, el presente y el futuro de las actividades de todos.\n\n> vedāhaṁ samatītāni\n> vartamānāni cārjuna\n> bhaviṣyāṇi ca bhūtāni\n> māṁ tu veda na kaścana\n\n«¡Oh, Arjuna!, como la Suprema Personalidad de Dios, Yo sé todo lo que ha sucedido en el pasado, todo lo que está sucediendo en el presente y todo lo que aún está por venir. También conozco a todas las entidades vivientes; pero a Mí nadie Me conoce». (Bg. 7.26)\n\nEn el *Śrīmad-Bhāgavatam* también encontramos que el Señor Supremo se define como aquel que lo sabe todo. Esto no ocurre ni siquiera con las entidades vivientes más elevadas, como Brahmā y Śiva. Solo Viṣṇu o Kṛṣṇa lo sabe todo. También podemos preguntar: si el Señor no cambia Su cuerpo, ¿por qué viene como encarnación? Hay mucha diferencia entre los filósofos respecto a esta cuestión. Algunos dicen que Kṛṣṇa asume un cuerpo material cuando viene, pero no es así. Si Él asumiera un cuerpo material como el nuestro, no podría recordar, porque el olvido se debe al cuerpo material. La conclusión real es que Él no cambia Su cuerpo. A Dios se le llama todopoderoso, y en el verso citado anteriormente se explica Su omnipotencia. Kṛṣṇa no tiene nacimiento y es eterno. De manera semejante, la entidad viviente no tiene nacimiento y también es eterna. Es solo el cuerpo con el que la entidad viviente se identifica lo que toma nacimiento.\n\nAl comienzo mismo del *Bhagavad-gītā*, en el capítulo segundo, Kṛṣṇa explica que lo que aceptamos como nacimiento y muerte se debe al cuerpo, y que en cuanto recuperemos nuestro cuerpo espiritual y salgamos de la contaminación del nacimiento y la muerte, deberíamos ser cualitativamente tan buenos como Kṛṣṇa. Ese es todo el proceso de la conciencia de Kṛṣṇa: el restablecimiento de nuestro cuerpo espiritual original de sac-cid-ānanda. Ese cuerpo es eterno (sat), pleno de conocimiento (cit) y bienaventurado (ānanda). Este cuerpo material no es ni sat, ni cit, ni ānanda. Es perecedero, mientras que la persona que ocupa el cuerpo es imperecedera. También está lleno de ignorancia, y como es ignorante y temporal, está lleno de sufrimiento. Sentimos un calor severo o un frío severo debido al cuerpo material, pero en cuanto revivamos nuestro cuerpo espiritual, no nos afectarán las dualidades. Incluso estando dentro de los cuerpos materiales, hay yogīs que son impervios a las dualidades como el calor y el frío. A medida que comenzamos a hacer progreso espiritual mientras estamos en el cuerpo material, empezamos a adquirir las cualidades de un cuerpo espiritual. Si ponemos hierro en el fuego, se calienta, luego se pone al rojo vivo, y finalmente ya no es hierro, sino fuego: todo lo que toca se incendia. A medida que avanzamos en la conciencia de Kṛṣṇa, nuestro cuerpo material se espiritualizará y ya no será afectado por la contaminación material.\n\nEl nacimiento de Kṛṣṇa, Su aparición y desaparición, se asemejan a la aparición y desaparición del sol. Por la mañana parece como si el sol naciera del horizonte oriental, pero en realidad no es así. El sol no sale ni se pone; está tal como está en su posición. Todas las salidas y puestas se deben a la rotación de la Tierra. De manera análoga, en las escrituras Védicas hay horarios prescritos para la aparición y desaparición de Śrī Kṛṣṇa. La salida de Kṛṣṇa es como la del sol. La salida y puesta del sol se están produciendo en todo momento; en algún lugar del mundo la gente está presenciando el amanecer y el atardecer. No es que en un momento dado Kṛṣṇa nazca y en otro desaparezca. Él siempre está en algún lugar, pero parece que viene y va. Kṛṣṇa aparece y desaparece en muchos universos. Nosotros solo tenemos experiencia de este universo, pero por las escrituras Védicas podemos comprender que este universo es solo una parte de las infinitas manifestaciones del Señor Supremo.\n\nAunque Kṛṣṇa es el Señor Supremo y es innaciente e inmutable, Él aparece en Su naturaleza trascendental original. La palabra prakṛti significa «naturaleza». En el capítulo séptimo del *Bhagavad-gītā* se afirma que hay muchas clases de naturaleza. Estas se han clasificado en tres tipos básicos. Existe la naturaleza externa, la naturaleza interna y la naturaleza marginal. La naturaleza externa es la manifestación de este mundo material, y en el capítulo séptimo del *Bhagavad-gītā* se describe como aparā, o naturaleza material. Cuando Kṛṣṇa aparece, acepta la naturaleza superior (prakṛtiṁ svām), no la naturaleza material inferior. A veces el jefe de un Estado puede ir a la prisión para inspeccionarla y ver a los presos allí, pero los presos se equivocan si piensan: «El jefe del Estado ha venido a la prisión, así que es un prisionero como nosotros». Como se señaló antes, Śrī Kṛṣṇa afirma que los necios se burlan de Él cuando desciende en forma humana (Bg. 9.11).\n\nKṛṣṇa, como Señor Supremo, puede venir aquí en cualquier momento, y no podemos objetar diciendo que no puede venir. Él es completamente independiente, y puede venir y desaparecer como desee. Si el jefe de un Estado va a visitar una prisión, no debemos suponer que se ve obligado a hacerlo. Kṛṣṇa viene con un propósito, y ese propósito es el de reclamar a las almas condicionadas caídas. Nosotros no amamos a Kṛṣṇa, pero Kṛṣṇa nos ama. Él reclama a todos como Sus hijos.\n\n> sarva-yoniṣu kaunteya\n> mūrtayaḥ sambhavanti yāḥ\n> tāsāṁ brahma mahad yonir\n> ahaṁ bīja-pradaḥ pitā\n\n«Debe entenderse que todas las especies de vida, ¡oh, hijo de Kuntī!, son posibles gracias al nacimiento en esta naturaleza material, y que Yo soy el padre que da la simiente». (Bg. 14.4)\n\nEl padre siempre siente afecto por el hijo. El hijo puede olvidar al padre, pero el padre nunca puede olvidar al hijo. Kṛṣṇa viene al universo material por Su amor hacia nosotros, para librarnos de los sufrimientos del nacimiento y la muerte. Él dice: «Mis queridos hijos, ¿por qué os estáis pudriendo en este miserable mundo? Venid a Mí, y os daré toda la protección». Somos hijos del Supremo, y podemos disfrutar de la vida de manera suprema, sin ningún sufrimiento y sin ninguna duda. Por lo tanto, no deberíamos pensar que Kṛṣṇa viene aquí como nosotros, obligado por las leyes de la naturaleza. La palabra sánscrita avatāra significa literalmente «aquel que desciende». Aquel que desciende del universo espiritual al universo material por su propia voluntad se denomina un avatāra. A veces Śrī Kṛṣṇa desciende Él mismo, y a veces envía a Su representante. Las principales religiones del mundo —cristiana, hindú, budista y musulmana— creen en alguna autoridad suprema o personalidad que desciende del reino de Dios. En la religión cristiana, Jesucristo afirmó ser el hijo de Dios y venir del reino de Dios para reclamar a las almas condicionadas. Como seguidores del *Bhagavad-gītā*, admitimos que esta afirmación es cierta. Así que básicamente no hay diferencia de opinión. En los detalles puede haber diferencias debidas a las diferencias de cultura, clima y pueblos, pero el principio básico sigue siendo el mismo: es decir, Dios o Sus representantes vienen a reclamar a las almas condicionadas.\n\n> yadā yadā hi dharmasya\n> glānir bhavati bhārata\n> abhyutthānam adharmasya\n> tadātmānam sṛjāmy aham\n\n«Siempre y dondequiera que haya una declinación en la práctica religiosa, ¡oh, descendiente de Bharata!, y un aumento predominante de la irreligión, en ese momento Yo mismo desciendo». (Bg. 4.7)\n\nDios es muy compasivo. Él desea que nuestros sufrimientos cesen, pero nosotros estamos tratando de adaptarnos a estos sufrimientos. Como somos partes integrales del Señor Supremo, no estamos destinados a estos sufrimientos, pero de alguna manera los hemos aceptado voluntariamente. Hay sufrimientos que provienen del cuerpo y la mente, de otras entidades vivientes y de catástrofes naturales. Estamos sufriendo por las tres clases de miserias, o al menos por una de ellas. Siempre estamos intentando hallar una solución a estos sufrimientos, y este intento constituye nuestra lucha por la existencia. Esa solución no puede elaborarla nuestro pequeño cerebro. Solo puede hacerse cuando nos refugiamos en el Señor Supremo.\n\nPodemos volvernos felices cuando nos reinstalamos en nuestra posición constitucional, y el *Bhagavad-gītā* tiene como fin reinstalarnos en esa posición. Dios y Su representante también vienen a ayudar. Como se mencionó anteriormente, ellos descienden al mundo material desde la naturaleza superior y no están sujetos a las leyes del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. Kṛṣṇa le da a Arjuna las siguientes razones para Su descenso al mundo:\n\n> paritrāṇāya sādhūnāṁ\n> vināśāya ca duṣkṛtām\n> dharma-saṁsthāpanārthāya\n> sambhavāmi yuge yuge\n\n«Para liberar a los piadosos y aniquilar a los malhechores, así como para restablecer los principios de la religión, Yo advengo milenio tras milenio». (Bg. 4.8)\n\nAquí Kṛṣṇa dice que viene cuando hay una declinación del dharma. La palabra sánscrita dharma se ha traducido al español como «fe», pero fe ha llegado a significar un sistema religioso que recibe el nombre de cristiano, musulmán, hindú, budista, etc. Sin embargo, la palabra dharma no tiene el mismo significado que fe. La fe de un individuo puede cambiar de hindú a budista, de cristiano a musulmán, etc. Las personas tienen la capacidad de aceptar una fe y rechazar otra, pero el dharma no puede cambiarse. Es la naturaleza de todo individuo prestar servicio, ya sea a sí mismo, a su familia, a su comunidad, a su nación o a la humanidad en general. Esta prestación de servicio no puede de ninguna manera separarse de la entidad viviente, y es esto lo que constituye el dharma de todo ser viviente. Sin prestar servicio, nadie puede existir. El mundo funciona porque todos estamos prestando e intercambiando servicios. Debemos olvidar si somos cristianos, musulmanes o hindúes, y debemos comprender que somos entidades vivientes cuya posición constitucional es prestar servicio a la entidad viviente suprema. Cuando alcanzamos esa etapa de comprensión, nos liberamos.\n\nLa liberación es la libertad de las designaciones temporales que hemos adquirido por asociación con la naturaleza material. La liberación no es nada más que eso. Como tenemos cuerpos materiales, asumimos tantas designaciones; así nos llamamos hombre, padre, estadounidense, cristiano, hindú, etc. Estas designaciones deben abandonarse si es que en verdad queremos ser libres. Bajo ninguna circunstancia somos amos. Actualmente estamos sirviendo, pero estamos sirviendo con designaciones. Somos los sirvientes de una esposa, de una familia, de un empleo, de nuestros propios sentidos, de nuestros hijos, y si no tenemos hijos, nos convertimos en sirvientes de nuestros gatos o perros. En todo caso, debemos tener a alguien, algo a quien servir. Si no tenemos esposa ni hijos, tenemos que buscar algún perro u otro animal inferior para servirle. Esa es nuestra naturaleza. Estamos obligados a hacerlo. Cuando por fin nos liberamos de estas designaciones y comenzamos a prestar servicio amoroso trascendental al Señor, alcanzamos nuestro estado de perfección. Entonces nos establecemos en nuestro verdadero dharma.\n\nAsí pues, Śrī Kṛṣṇa dice que Él aparece siempre que hay una discrepancia en el dharma de las entidades vivientes, es decir, siempre que las entidades vivientes dejan de prestar servicio al Supremo. En otras palabras, cuando la entidad viviente está demasiado ocupada sirviendo a sus sentidos, y hay un exceso de complacencia de los sentidos, el Señor viene. En la India, por ejemplo, cuando la gente se excedía en la matanza de animales, el Señor Buddha vino a establecer ahiṁsā, la no violencia hacia todas las entidades vivientes. De forma similar, en el verso citado anteriormente, Śrī Kṛṣṇa dice que viene para proteger a los sādhus (paritrāṇāya sādhūnām). Los sādhus se caracterizan por su tolerancia hacia todas las demás entidades vivientes. A pesar de todos los inconvenientes y peligros, tratan de dar conocimiento verdadero al pueblo en general. Un sādhu no es amigo de una sociedad, comunidad o país particular, sino amigo de todos, no solo de los seres humanos, sino también de los animales y las formas inferiores de vida. En resumen, el sādhu no es enemigo de nadie y es amigo de todos. En consecuencia, siempre es pacífico. Tales personas que han sacrificado todo por el Señor son muy, muy queridas para Él. Aunque los sādhus no se importan de que los insulten, Kṛṣṇa no tolera ningún insulto hacia ellos. Como se afirma en el capítulo noveno del *Bhagavad-gītā*, Kṛṣṇa es igual para todos, pero está especialmente inclinado hacia Sus devotos:\n\n> samo 'haṁ sarva-bhūteṣu\n> na me dveṣyo 'sti na priyaḥ\n> ye bhajanti tu māṁ bhaktyā\n> mayi te teṣu cāpy aham\n\n«No envidio a nadie, ni soy parcial con nadie. Soy igual para todos. Pero quien Me presta servicio con devoción es un amigo, está en Mí, y Yo también soy amigo de él». (Bg. 9.29)\n\nAunque Kṛṣṇa es neutral con todos, para aquel que está constantemente dedicado a la conciencia de Kṛṣṇa, que está difundiendo el mensaje del *Bhagavad-gītā*, Él le da una protección especial. La promesa de Śrī Kṛṣṇa es que Su devoto jamás perecerá: kaunteya pratijānīhi na me bhaktaḥ praṇaśyati (Bg. 9.31).\n\nKṛṣṇa no solo viene a proteger y salvar a Sus devotos, sino también a destruir a los malvados (vināśāya ca duṣkṛtām). Kṛṣṇa quería establecer a Arjuna y a los cinco Pāṇḍavas, que eran los kṣatriyas y devotos más piadosos, como gobernantes del mundo, y también quería derrotar al partido ateo de Duryodhana. Y como se mencionó antes, una tercera razón para Su venida es establecer la verdadera religión (dharma-saṁsthāpanārthāya). Así pues, el propósito de la venida de Śrī Kṛṣṇa es triple: proteger a Sus devotos, destruir a los demoníacos y establecer la verdadera religión de la entidad viviente. Él viene no solo una vez, sino muchas, muchas veces (sambhavāmi yuge yuge), porque este mundo material es tal que con el transcurso del tiempo, después de que se hace un ajuste, volverá a deteriorarse.\n\nEl mundo está concebido de tal modo que, aunque hagamos un arreglo muy bueno, gradualmente se deteriorará. Después de la Primera Guerra Mundial se firmó un armisticio, y hubo un breve período de paz, pero la Segunda Guerra Mundial vino pronto, y ahora que eso terminó se están haciendo preparativos para la Tercera Guerra Mundial. Esta es la función del tiempo (kāla) en el mundo material. Construimos una casa muy bonita, y después de cincuenta años se deteriora, y después de cien años se deteriora aún más. De manera semejante, cuando el cuerpo es joven, la gente se preocupa por él, siempre prodigándole afecto y besándolo, pero cuando envejece nadie se ocupa de él. Esta es la naturaleza del mundo material: aunque se haga un arreglo muy bueno, con el transcurso del tiempo será destruido. Por lo tanto, se requieren ajustes periódicamente, y de era en era el Señor Supremo o Su representante vienen a hacer ajustes en la dirección de la civilización. Así pues, Śrī Kṛṣṇa desciende muchas veces para establecer o rejuvenecer muchas religiones diferentes."}
{"ref": "rv/7", "book": "rv", "lang": "es", "url": "/es/library/rv/7/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "7. El conocimiento como fe en el guru y entrega a Kṛṣṇa", "purport": "En el capítulo cuarto del *Bhagavad-gītā*, Śrī Kṛṣṇa concluye que de todos los sacrificios, el mejor es la adquisición de conocimiento.\n\n> śreyān dravya-mayād yajñāj\n> jñāna-yajñaḥ parantapa\n> sarvaṁ karmākhilaṁ pārtha\n> jñāne parisamāpyate\n\n«¡Oh, castigador del enemigo!, el sacrificio del conocimiento es superior al sacrificio de posesiones materiales. ¡Oh, hijo de Pṛthā!, después de todo, el sacrificio de la labor culmina en conocimiento trascendental». (Bg. 4.33)\n\nEl conocimiento es el mejor sacrificio porque esta vida condicionada se debe a la ignorancia. El propósito del sacrificio, la penitencia, el yoga y la discusión filosófica es adquirir conocimiento. Hay tres etapas de conocimiento trascendental mediante las cuales se percibe el aspecto impersonal de Dios (la percepción del Brahman), el aspecto localizado de Dios dentro del corazón y dentro de cada átomo (la percepción del Paramātmā o la Superalma) y la percepción de la Suprema Personalidad de Dios (la percepción de Bhagavān). Pero el primerísimo paso para adquirir conocimiento es llegar a comprender que «yo no soy este cuerpo. Soy alma espiritual, y la meta de mi vida es salir de este enredo material». La cuestión es que cualquier sacrificio que realicemos tiene como fin capacitarnos para llegar al punto del verdadero conocimiento. La más alta perfección del conocimiento se presenta en el *Bhagavad-gītā* como la entrega a Kṛṣṇa (bahūnāṁ janmanām ante jñānavān māṁ prapadyate) (Bg. 7.19). El jñānavān, no el necio, se entrega a Kṛṣṇa, y esa es la etapa más elevada del conocimiento. De manera semejante, al final del *Bhagavad-gītā* Śrī Kṛṣṇa le aconseja a Arjuna:\n\n> sarva-dharmān parityajya\n> mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja\n> ahaṁ tvāṁ sarva-pāpebhyo\n> mokṣayiṣyāmi mā śucaḥ\n\n«Abandona todas las variedades de religión y tan solo entrégate a Mí. Yo te libraré de toda reacción pecaminosa. No temas». (Bg. 18.66)\n\nEsta es la parte más confidencial del conocimiento. Desde todos los puntos de vista, si hacemos un estudio analítico de las escrituras Védicas, encontraremos que la cúspide suprema del conocimiento es la entrega a Kṛṣṇa. ¿Y qué tipo de entrega se recomienda? Entrega con pleno conocimiento: cuando uno llega al punto de perfección, debe comprender que Vāsudeva, Kṛṣṇa, lo es todo. Esto también se confirma en el Brahma-saṁhitā:\n\n> īśvaraḥ paramaḥ kṛṣṇaḥ\n> sac-cid-ānanda-vigrahaḥ\n> anādir ādir govindaḥ\n> sarva-kāraṇa-kāraṇam\n\n«Kṛṣṇa, a quien se conoce como Govinda, es el Dios Supremo. Él tiene un cuerpo espiritual eterno y bienaventurado. Él es el origen de todo. Él no tiene otro origen, y Él es la causa primera de todas las causas». (Brahma-saṁhitā 5.1)\n\nLas palabras sarva-kāraṇa indican que Kṛṣṇa es la causa de todas las causas. Si buscamos quién es el padre de nuestro padre, y quién fue el padre de este, y así sucesivamente hacia atrás en el tiempo, si de algún modo fuera posible rastrear nuestra ascendencia a través del tiempo, llegaríamos al Padre Supremo, la Suprema Personalidad de Dios.\n\nPor supuesto, todos quieren ver a Dios inmediatamente, pero podemos ver a Dios cuando estemos cualificados y en conocimiento perfecto. Podemos ver a Dios cara a cara, del mismo modo que nos estamos viendo unos a otros, pero se requiere cualificación, y esa cualificación es la conciencia de Kṛṣṇa. La conciencia de Kṛṣṇa comienza con śravaṇam, escuchar acerca de Kṛṣṇa a través del *Bhagavad-gītā* y otras escrituras Védicas, y kīrtanam, repetir lo que hemos oído y glorificar a Kṛṣṇa cantando Sus nombres. Al cantar y escuchar acerca de Kṛṣṇa podemos asociarnos realmente con Él, porque Él es absoluto y no es diferente de Sus nombres, cualidades, formas y pasatiempos. A medida que nos asociamos con Kṛṣṇa, Él nos ayuda a comprenderlo y disipa la oscuridad de la ignorancia con la luz del conocimiento. Kṛṣṇa está sentado dentro de nuestros corazones actuando como guru. Cuando comenzamos a escuchar temas acerca de Él, el polvo que se ha acumulado en nuestras mentes debido a tantos años de contaminación material se limpia gradualmente. Kṛṣṇa es amigo de todos, pero es un amigo especial para Sus devotos. Tan pronto como nos inclinamos un poco hacia Él, Él comienza a dar instrucciones favorables desde dentro de nuestros corazones para que podamos progresar gradualmente. Kṛṣṇa es el primer maestro espiritual, y cuando nos interesamos más en Él, hemos de acudir a un sādhu u hombre santo que sirva de maestro espiritual desde afuera. Esto lo prescribe el propio Śrī Kṛṣṇa en el siguiente verso:\n\n> tad viddhi praṇipātena\n> paripraśnena sevayā\n> upadekṣyanti te jñānaṁ\n> jñāninas tattva-darśinaḥ\n\n«Tan solo intenta aprender la verdad acudiendo a un maestro espiritual. Hazle preguntas con sumisión y préstale servicio. Las almas autorrealizadas pueden impartirte conocimiento porque han visto la verdad». (Bg. 4.34)\n\nEs necesario seleccionar a una persona ante la cual podamos rendirnos. Por supuesto, a nadie le gusta rendirse a nadie. Estamos envanecidos con el conocimiento que tenemos, y nuestra actitud es: «Oh, ¿quién puede darme conocimiento?». Algunas personas dicen que para la realización espiritual no se necesita un maestro espiritual, pero en lo que concierne a la literatura Védica, y en lo que se refiere al *Bhagavad-gītā*, el *Śrīmad-Bhāgavatam* y las *Upaniṣads*, se necesita un maestro espiritual. Incluso en el mundo material, si uno quiere aprender a ser músico, tiene que buscar un músico que le enseñe, o si uno quiere ser ingeniero, tiene que ir a una escuela técnica y aprender de quienes conocen la tecnología. Tampoco puede nadie convertirse en médico simplemente comprando un libro en el mercado y leyéndolo en casa. Uno tiene que ser admitido en una facultad de medicina y formarse bajo médicos licenciados. No es posible aprender ninguna materia importante simplemente comprando libros y leyéndolos en casa. Se necesita a alguien que nos muestre cómo aplicar el conocimiento que se encuentra en los libros. En lo que respecta a la ciencia de Dios, Śrī Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios Mismo, nos aconseja acudir a una persona ante la cual podamos rendirnos. Esto significa que hemos de verificar si una persona es capaz de dar instrucciones sobre el *Bhagavad-gītā* y otras obras de realización de Dios. No es que hayamos de buscar un maestro espiritual caprichosamente. Debemos ser muy serios para encontrar a una persona que realmente posea conocimiento de la materia.\n\nAl comienzo del *Bhagavad-gītā*, Arjuna le hablaba a Kṛṣṇa como un amigo, y Kṛṣṇa le cuestionaba cómo él, siendo un hombre militar, podía abandonar la lucha. Pero cuando Arjuna vio que las conversaciones amistosas no resolverían sus problemas, se rindió a Kṛṣṇa, diciendo: śiṣyas te 'haṁ śādhi māṁ tvāṁ prapannam: «Ahora soy Tu discípulo y un alma entregada a Ti. Por favor, instrúyeme». (Bg. 2.7) Este es el proceso. No es que debamos entregarnos ciegamente, sino que debemos ser capaces de indagar con inteligencia.\n\nSin indagación no podemos avanzar. En la escuela, un estudiante que hace preguntas al maestro suele ser un estudiante inteligente. Generalmente es señal de inteligencia cuando un niño pequeño le pregunta a su padre: «Oh, ¿qué es esto? ¿Qué es aquello?». Podemos tener un maestro espiritual muy bueno, pero si no tenemos capacidad de indagar, no podremos progresar. Tampoco debe la indagación tener el carácter de un desafío. Uno no debería pensar: «Ahora veré qué clase de maestro espiritual es. Le desafiaré». Nuestras indagaciones (paripraśnena) deben versar sobre el tema del servicio (sevayā). Sin servicio, nuestras indagaciones serán inútiles, pero incluso antes de hacer indagaciones, deberíamos tener alguna cualificación. Si vamos a una tienda a comprar oro o joyas y no sabemos nada de joyas ni de oro, es probable que nos engañen. Si vamos a un joyero y decimos: «¿Puede darme un diamante?», él comprenderá que se trata de un tonto. Podría cobrarnos cualquier precio por cualquier cosa. Ese tipo de búsqueda no sirve de nada. Primero tenemos que volvernos un poco inteligentes, pues de otro modo no es posible hacer progreso espiritual.\n\nLa instrucción inicial del *Vedānta-sūtra* es: athāto brahma jijñāsā. «Ahora es el momento de indagar acerca del Brahman». La palabra atha significa que aquel que es inteligente, que ha llegado al punto de darse cuenta de las frustraciones fundamentales de la vida material, es capaz de hacer esta indagación. En el *Śrīmad-Bhāgavatam* se afirma que uno debe indagar del maestro espiritual sobre temas que están «más allá de esta oscuridad». Este mundo material es por naturaleza oscuro, y se ilumina artificialmente con fuego. Nuestras indagaciones deben versar sobre los mundos trascendentales que están más allá de este universo. Si uno desea averiguar sobre estos mundos espirituales, debe buscar un maestro espiritual; de lo contrario, no tiene sentido buscar. Si quiero estudiar el *Bhagavad-gītā* o el *Vedānta-sūtra* para mejorar materialmente, no es necesario encontrar un maestro espiritual. Uno debe querer primero indagar acerca del Brahman y luego buscar un maestro que tenga una visión perfecta de la Verdad Absoluta (jñāninas tattva-darśinaḥ). Kṛṣṇa es el tattva supremo, la Verdad Absoluta. En el capítulo séptimo del *Bhagavad-gītā*, Śrī Kṛṣṇa afirma:\n\n> manuṣyāṇāṁ sahasreṣu\n> kaścid yatati siddhaye\n> yatatām api siddhānāṁ\n> kaścin māṁ vetti tattvataḥ\n\n«De entre muchos miles de hombres, quizás uno se esfuerce por la perfección, y de aquellos que han alcanzado la perfección, difícilmente uno Me conoce en verdad». (Bg. 7.3)\n\nAsí pues, de entre muchos espiritualistas perfeccionados, uno puede llegar a saber lo que Kṛṣṇa es realmente. Como indica este verso, el tema de Kṛṣṇa no es tan fácil, sino muy difícil. No obstante, el *Bhagavad-gītā* también indica que es fácil.\n\n> bhaktyā mām abhijānāti\n> yāvān yaś cāsmi tattvataḥ\n> tato māṁ tattvato jñātvā\n> viśate tad-anantaram\n\n«Solo mediante el servicio devocional se puede comprender a la Suprema Personalidad tal como es. Y cuando uno está en plena conciencia del Señor Supremo por medio de tal devoción, puede entrar en el reino de Dios». (Bg. 18.55)\n\nSi aceptamos el proceso del servicio devocional, podemos comprender a Kṛṣṇa muy fácilmente. A través de él podemos comprender la ciencia de Kṛṣṇa perfectamente y volvernos elegibles para entrar en el reino espiritual. Si, como dice el *Bhagavad-gītā*, después de muchos nacimientos tenemos que entregarnos finalmente a Kṛṣṇa, ¿por qué no entregarnos a Él de inmediato? ¿Por qué esperar muchos, muchos nacimientos? Si la entrega es el fin de la perfección, ¿por qué no aceptar la perfección de inmediato? Por supuesto, la respuesta es que la gente generalmente tiene dudas. La conciencia de Kṛṣṇa puede alcanzarse en un segundo, o puede no obtenerse ni siquiera después de mil nacimientos y muertes. Si elegimos, podemos convertirnos inmediatamente en grandes almas entregándonos a Kṛṣṇa, pero como tenemos dudas de si Kṛṣṇa es realmente el Supremo, hemos de tomarnos un tiempo para disipar esas dudas mediante el estudio de las escrituras. Estudiando el *Bhagavad-gītā* bajo la guía de un maestro espiritual genuino, podemos eliminar estas dudas y hacer un progreso definitivo.\n\nEs el fuego del conocimiento el que reduce a cenizas todas las dudas y actividades fruitivas. Śrī Kṛṣṇa da la siguiente información sobre los resultados de indagar la verdad de alguien que realmente ha visto la verdad.\n\n>\n\n> yaj jñātvā na punar moham\n> evaṁ yāsyasi pāṇḍava\n> yena bhūtāny aśeṣāṇi\n> drakṣyasy ātmany atho mayi\n\n>\n\n> api ced asi pāpebhyaḥ\n> sarvebhyaḥ pāpa-kṛttamaḥ\n> sarvaṁ jñāna-plavenaiva\n> vṛjinaṁ santariṣyasi\n\n> yathaidhāṁsi samiddho 'gnir\n> bhasmasāt kurute 'rjuna\n> jñānāgniḥ sarva-karmāṇi\n> bhasmasāt kurute tathā\n\n«Y cuando así hayas aprendido la verdad, sabrás que todos los seres vivientes no son sino partes de Mí, que están en Mí y que son Míos. Aunque seas considerado el más pecaminoso de todos los pecadores, cuando te sitúes en la barca del conocimiento trascendental, podrás cruzar el océano de los sufrimientos. Así como un fuego resplandeciente reduce la leña a cenizas, ¡oh, Arjuna!, así también el fuego del conocimiento reduce a cenizas todas las reacciones de las actividades materiales». (Bg. 4.35–37)\n\nEl fuego del conocimiento lo enciende el maestro espiritual, y cuando arde, todas las reacciones de nuestras obras se convierten en cenizas. Las reacciones de nuestras obras, o nuestro karma, son la causa de nuestra esclavitud. Hay obras buenas y obras malas, y en este verso la palabra sarva-karmāṇi indica ambas. Para aquel que desea liberarse de esta esclavitud material, las reacciones tanto de las buenas obras como de las malas son perjudiciales. En este mundo material nos apegamos a realizar buenas obras si estamos situados en la modalidad de la bondad. Sin embargo, si estamos en las modalidades de la pasión y la ignorancia, realizamos malas obras en pasión e ignorancia. Pero para quienes van a adquirir conciencia de Kṛṣṇa, no hay necesidad de buenas obras ni de malas. Con las buenas obras podemos obtener un buen nacimiento en una familia aristocrática o adinerada, y con las malas podemos tomar nacimiento incluso en la especie animal de vida o en familias humanas degradadas, pero en cualquier caso el nacimiento significa esclavitud, y aquel que se esfuerza por alcanzar la conciencia de Kṛṣṇa se esfuerza por liberarse de la esclavitud de la transmigración. ¿Cuál es la ventaja de nacer en una familia adinerada o aristocrática si uno no se libra de sus miserias materiales? Ya sea que disfrutemos de las reacciones de las buenas obras o suframos las reacciones de las malas, tenemos que aceptar el cuerpo material y con ello sufrir las miserias materiales.\n\nAl dedicarnos al servicio trascendental de Kṛṣṇa, salimos realmente del ciclo del nacimiento y la muerte. Pero como el fuego del conocimiento no arde en nuestras mentes, aceptamos la existencia material como felicidad. Un perro o un cerdo no pueden comprender qué clase de vida miserable están pasando. En realidad piensan que están disfrutando de la vida, y esto se llama la influencia encubridora o ilusoria de la energía material. En el Bowery hay tantos borrachos tirados en la calle, y todos piensan: «Estamos disfrutando de la vida». Pero quienes pasan a su lado piensan: «Oh, qué miserables son». Así funciona la energía ilusoria. Podemos estar en una condición miserable, pero la aceptamos pensando que somos muy felices. Esto se llama ignorancia. Pero cuando uno despierta al conocimiento, piensa: «Oh, no soy feliz. Quiero libertad, pero no hay libertad. No quiero morir, pero hay muerte. No quiero envejecer, pero hay vejez. No quiero enfermedades, pero hay enfermedades». Estos son los problemas principales de la existencia humana, pero los ignoramos y nos concentramos en resolver problemas muy menores. Consideramos que el desarrollo económico es lo más importante, olvidando cuánto tiempo viviremos aquí en este mundo material. Con desarrollo económico o sin él, al cabo de sesenta o cien años nuestra vida habrá terminado. Aunque acumulemos un millón de dólares, debemos dejarlo todo cuando abandonemos este cuerpo. Necesitamos llegar a comprender que en el mundo material todo lo que estamos haciendo está siendo derrotado por la influencia de la naturaleza material.\n\nQueremos libertad y queremos viajar por todo el mundo y por todo el universo. En verdad, ese es nuestro derecho como almas espirituales. Al alma espiritual se la llama sarva-gataḥ en el *Bhagavad-gītā*, lo cual significa que tiene la capacidad de ir adondequiera que desee. En los Siddhalokas hay seres perfeccionados o yogīs que pueden viajar adonde quieran sin la ayuda de aviones u otros artefactos mecánicos. Una vez que nos liberamos del condicionamiento material, podemos volvernos muy poderosos. En realidad no tenemos idea de cuán poderosos somos como chispas espirituales. En cambio, estamos muy satisfechos permaneciendo en esta Tierra y enviando unas cuantas naves espaciales, pensando que nos hemos vuelto muy avanzados en la ciencia material. Gastamos millones y millones de dólares construyendo naves espaciales sin saber que tenemos la capacidad de viajar adonde queramos de forma gratuita.\n\nLa cuestión es que debemos cultivar nuestras potencias espirituales mediante el conocimiento. El conocimiento ya está ahí; simplemente tenemos que aceptarlo. En eras anteriores las personas se sometían a tantas penitencias y austeridades para adquirir conocimiento, pero en esta era este proceso no es posible porque nuestras vidas son muy cortas y siempre estamos perturbados. El proceso para esta era es el proceso de la conciencia de Kṛṣṇa, el canto de Hare Kṛṣṇa, que fue inaugurado por Śrī Caitanya Mahāprabhu. Si mediante este proceso podemos encender el fuego del conocimiento, todas las reacciones de nuestras actividades se reducirán a cenizas y seremos purificados.\n\n> na hi jñānena sadṛśaṁ\n> pavitram iha vidyate\n> tat svayaṁ yoga-saṁsiddhaḥ\n> kālenātmani vin dati\n\n«En este mundo no hay nada tan sublime y puro como el conocimiento trascendental. Ese conocimiento es el fruto maduro de todo misticismo. Y aquel que lo ha alcanzado disfruta del ser dentro de sí mismo a su debido tiempo». (Bg. 4.38)\n\n¿Cuál es ese conocimiento sublime y puro? Es el conocimiento de que somos partes integrales de Dios y de que debemos armonizar nuestra conciencia con la Conciencia Suprema. Este es el conocimiento más puro del mundo material. Aquí todo está contaminado por las modalidades de la naturaleza material: bondad, pasión e ignorancia. La bondad también es una clase de contaminación. En la bondad uno se da cuenta de su posición, de los temas trascendentales, etc., pero su defecto es pensar: «Ahora he comprendido todo. Ahora estoy bien». Quiere quedarse aquí. En otras palabras, el hombre en la modalidad de la bondad se convierte en un prisionero de primera clase y, sintiéndose feliz en la prisión, quiere quedarse allí. ¿Y qué decir de aquellos en las modalidades de la pasión y la ignorancia? La cuestión es que tenemos que trascender incluso la cualidad de la bondad. La posición trascendental comienza con la comprensión de ahaṁ brahmāsmi: «Yo no soy esta materia, sino espíritu». Pero incluso esta posición es inestable. Se requiere algo más.\n\n> brahma-bhūtaḥ prasannātmā\n> na śocati na kāṅkṣati\n> samaḥ sarveṣu bhūteṣu\n> mad-bhaktiṁ labhate parām\n\n«Aquel que está situado así trascendentalmente comprende de inmediato el Brahman Supremo. Nunca se lamenta ni desea poseer nada; tiene una disposición ecuánime hacia toda entidad viviente. En ese estado alcanza el servicio devocional puro hacia Mí». (Bg. 18.54)\n\nEn la etapa de brahma-bhūtaḥ uno ya no se identifica con la materia. El primer síntoma de haberse establecido en la plataforma brahma-bhūtaḥ es que uno se vuelve jubiloso (prasannātmā). En esa plataforma no hay ni lamentación ni anhelo. Pero incluso si nos elevamos a esta etapa y no aceptamos el servicio amoroso de Kṛṣṇa, existe la posibilidad de caer de nuevo en el torbellino material. Podemos elevarnos muy alto en el cielo, pero si no tenemos refugio allí, si no aterrizamos en algún planeta, volveremos a caer. Una simple comprensión de la etapa brahma-bhūtaḥ no nos ayudará a menos que nos refugiemos en los pies de loto de Kṛṣṇa. Tan pronto como nos dediquemos al servicio de Kṛṣṇa, ya no habrá posibilidad de volver a caer en el mundo material.\n\nNuestra naturaleza es tal que necesitamos alguna ocupación. Un niño puede hacer travesuras, pero no puede abstenerse de ellas a menos que se le dé alguna ocupación. Cuando se le dan juguetes, su atención se desvía y sus travesuras cesan. Somos como niños traviesos, y por ello debemos tener ocupaciones espirituales. Simplemente comprender que somos almas espirituales no nos ayudará. Comprendiendo que somos espíritu, tenemos que sostener el espíritu con actividades espirituales. No es infrecuente en la India que un hombre abandone todas las ocupaciones materiales, deje su hogar y su familia y acepte la orden de renuncia, sannyāsa, y que después de meditar durante algún tiempo, comience a hacer labor filantrópica, abriendo algunos hospitales o dedicándose a la política. El gobierno se encarga de abrir hospitales; el deber de un sannyāsa es crear hospitales donde la gente pueda realmente liberarse de sus cuerpos materiales, no remendar esos cuerpos. Pero por no saber cuál es la verdadera actividad espiritual, adoptamos actividades materiales.\n\nAl perfeccionarnos en la conciencia de Kṛṣṇa, el conocimiento y la sabiduría se encuentran a su debido tiempo. Puede haber algún desaliento al principio, pero la palabra kālena, que significa «a su debido tiempo», indica que si simplemente perseveramos, tendremos éxito. Se requiere fe, como se afirma en el siguiente verso.\n\n> śraddhāvāḹ labhate jñānaṁ\n> tat-paraḥ saṁyatendriyaḥ\n> jñānaṁ labdhvā parāṁ śāntim\n> acireṇādhigacchati\n\n«Un hombre fiel que está absorto en el conocimiento trascendental y que domina sus sentidos alcanza rápidamente la paz espiritual suprema». (Bg. 4.39)\n\nPara quienes son vacilantes y no tienen fe, la conciencia de Kṛṣṇa es muy difícil. Incluso en nuestros asuntos cotidianos se requiere cierta cantidad de fe. Cuando compramos un billete, tenemos fe en que la compañía aérea nos llevará a nuestro destino. Sin fe ni siquiera podemos vivir en el mundo material, qué decir de hacer progreso espiritual. ¿En dónde debemos depositar nuestra fe? En la autoridad. No debemos comprar nuestro billete en una compañía no autorizada. La fe debe ser en Kṛṣṇa, el que habla el *Bhagavad-gītā*. ¿Cómo nos volvemos fieles? Se requiere control de los sentidos (saṁyatendriyaḥ). Estamos en el mundo material porque queremos complacer nuestros sentidos. Si tenemos fe en que un médico puede curarnos, y él nos dice que no comamos tal y cual cosa, y la comemos de todos modos, ¿qué clase de fe tenemos? Si tenemos fe en nuestro médico, seguiremos sus prescripciones para la cura. La cuestión es que debemos seguir las instrucciones con fe. Entonces vendrá la sabiduría. Cuando alcanzamos la etapa de la sabiduría, el resultado es parāṁ śāntim: la paz suprema. Kṛṣṇa indica que cuando uno controla los sentidos, la fe viene en un futuro próximo (acireṇa). Habiendo alcanzado esa etapa de fe en Kṛṣṇa, uno siente que es el hombre más feliz del mundo. Esta es nuestra posición. Hemos de aceptar la fórmula y ejecutarla con fe. Esta fe debe ser en la autoridad suprema, no en un hombre de tercera. Debemos buscar un maestro espiritual en quien podamos tener fe. Kṛṣṇa es la personalidad más autorizada, pero cualquiera que tenga conciencia de Kṛṣṇa puede ser aceptado, porque una persona plenamente consciente de Kṛṣṇa es el representante genuino de Kṛṣṇa. Habiendo saboreado las palabras del representante de Kṛṣṇa, nos sentiremos satisfechos, así como nos sentimos satisfechos después de comer una comida completa.\n\n> ajñaś cāśraddadhānaś ca\n> saṁśayātmā vinaśyati\n> nāyaṁ loko 'sti na paro\n> na sukhaṁ saṁśayātmanaḥ\n\n«Pero las personas ignorantes y sin fe que dudan de las escrituras reveladas no alcanzan la conciencia de Dios. Para el alma que duda no hay felicidad ni en este mundo ni en el siguiente». (Bg. 4.40)\n\nPara quienes son vacilantes en tomar este sendero del conocimiento, no hay oportunidad. La vacilación se debe a la ignorancia (ajñaś ca). Para aquel que vacila en aceptar la conciencia de Kṛṣṇa, ni siquiera este mundo material será feliz, qué decir de la próxima vida. El mundo material ya es miserable, pero si uno no tiene fe, será más miserable aún. Así pues, para el que no tiene fe la situación es muy precaria. Podemos depositar miles de dólares en un banco porque tenemos fe en que ese banco no cerrará. Si tenemos fe en los bancos y en las líneas aéreas, ¿por qué no tener fe en Śrī Kṛṣṇa, a quien tantas escrituras Védicas y tantos sabios reconocen como la autoridad suprema? Nuestra posición es seguir las huellas de grandes autoridades como Śaṅkarācārya, Rāmānujācārya y Caitanya Mahāprabhu. Si mantenemos nuestra fe cumpliendo con nuestros deberes y siguiendo sus huellas, el éxito está garantizado.\n\nComo se mencionó antes, debemos buscar a alguien que haya visto la Verdad Absoluta y rendirnos a él y servirle. Cuando esto se hace, no hay duda de la salvación espiritual de uno. Todo el mundo está ansioso de ver a Dios, pero en nuestra etapa actual de vida estamos condicionados e ilusionados. No tenemos idea de cómo son las cosas realmente. Aunque somos Brahman y por naturaleza jubilosos, de alguna manera hemos caído de nuestra posición constitucional. Nuestra naturaleza es sac-cid-ānanda, eterna, bienaventurada y plena de conocimiento; sin embargo, este cuerpo está destinado a morir, y mientras existe, está lleno de ignorancia y miserias. Los sentidos son imperfectos, y no es posible alcanzar conocimiento perfecto a través de ellos. Por lo tanto, se afirma en el *Bhagavad-gītā* que si en verdad queremos aprender conocimiento trascendental, debemos acudir a alguien que realmente haya visto la Verdad Absoluta (tad-viddhi praṇipātena [Bg. 4.34]). Tradicionalmente, se supone que los brāhmaṇas son maestros espirituales, pero en esta era de Kali es muy difícil encontrar un brāhmaṇa cualificado. En consecuencia, es muy difícil encontrar un maestro espiritual cualificado. Por ello, Caitanya Mahāprabhu ha recomendado: kibā vipra, kibā nyāsī, śūdra kene naya/yei kṛṣṇa-tattva-vettā, sei 'guru' haya: [Cc. Madhya 8.128] «Ya sea que uno sea un brāhmaṇa o un śūdra, un sannyāsī o un cabeza de familia, eso no importa. Si conoce la ciencia de Kṛṣṇa, es un maestro espiritual genuino».\n\nEl *Bhagavad-gītā* es la ciencia de Kṛṣṇa, y si lo estudiamos minuciosamente con todo nuestro argumento, sentido y conocimiento filosófico, llegaremos a conocer esa ciencia. No se trata de que debamos someternos ciegamente. El maestro espiritual puede estar autorrealizado y situado en la Verdad Absoluta, pero aun así debemos hacerle preguntas para comprender todos los puntos espirituales. Si alguien es capaz de responder efectivamente las preguntas sobre la ciencia de Kṛṣṇa, es el maestro espiritual, sin importar dónde haya nacido ni lo que sea, ya sea un brāhmaṇa, un śūdra, un estadounidense, un indio o lo que fuere. Cuando vamos a un médico, no le preguntamos si es hindú, cristiano o brāhmaṇa. Él tiene la cualificación de un profesional de la medicina, y simplemente nos rendimos, diciendo: «Doctor, tráteme. Estoy sufriendo».\n\nKṛṣṇa es la meta suprema de la ciencia espiritual. Por supuesto, cuando hablamos de Kṛṣṇa nos referimos a Dios. Hay muchos nombres para Dios en todo el mundo y en todo el universo, pero Kṛṣṇa es el nombre supremo según el conocimiento Védico. Por lo tanto, el Señor Caitanya Mahāprabhu recomendó el canto de Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare como el medio supremo de realización en esta era. Caitanya Mahāprabhu no hizo distinciones de casta ni posición social. De hecho, la mayoría de Sus discípulos principales eran considerados caídos en la sociedad. Caitanya Mahāprabhu incluso nombró a Haridāsa Ṭhākura, un musulmán, como nāmācārya, o preceptor de los santos nombres. De manera análoga, Rūpa y Sanātana Gosvāmīs, dos de los discípulos principales del Señor Caitanya, eran conocidos anteriormente como Sākara Mallika y Dabira Khāsa, y estaban empleados por el gobierno musulmán. En aquellos días, los hindúes eran tan estrictos que si un brāhmaṇa aceptaba servicio de un no hindú, era inmediatamente expulsado de la sociedad hindú. A pesar de ello, Rūpa y Sanātana Gosvāmīs fueron nombrados autoridades principales en la ciencia de Kṛṣṇa por Caitanya Mahāprabhu. Así que no hay impedimento para nadie; cualquiera puede convertirse en maestro espiritual con tal de que conozca la ciencia de Kṛṣṇa. Esta es la única cualificación, y esta ciencia está contenida esencialmente en el *Bhagavad-gītā*. En el momento presente se necesitan miles de maestros espirituales para difundir esta gran ciencia por todo el mundo.\n\nDebemos comprender que cuando Kṛṣṇa le habla a Arjuna en el *Bhagavad-gītā*, no le está hablando simplemente a Arjuna solo, sino a toda la raza humana. El propio Śrī Kṛṣṇa declara que simplemente conociendo la ciencia de Kṛṣṇa, Arjuna no estaría sujeto a la ilusión (yaj jñātvā na punar moham). Si tenemos un barco muy bueno, podemos cruzar fácilmente el océano Atlántico. En el momento presente nos encontramos en medio del océano de la ignorancia, porque este mundo material ha sido comparado con un gran océano de nesciencia. Por eso, el Señor Caitanya Mahāprabhu le oró a Kṛṣṇa de esta manera:\n\n>\n\n> ayi nanda-tanuja kiṅkaraṁ\n> patitaṁ māṁ viṣame bhavāmbudhau\n> kṛpayā tava pāda-paṅkaja-\n> sthita-dhūlī-sadṛśaṁ vicintaya\n\n«¡Oh, hijo de Mahārāja Nanda!, soy Tu sirviente eterno, y aunque lo soy, de alguna manera he caído en el océano del nacimiento y la muerte. Por favor, rescátame de este océano de muerte y fíjame como uno de los átomos a Tus pies de loto». (Śikṣāṣṭaka 5)\n\nSi tenemos la barca del conocimiento perfecto, no hay miedo, porque podemos cruzar el océano muy fácilmente. Incluso si una persona es la más pecaminosa, si recibe la barca de la ciencia de Kṛṣṇa, puede cruzar el océano con mucha facilidad. Como se dijo antes (Bg. 4.36), no importa lo que fuimos en nuestras vidas pasadas. Como estábamos en ignorancia, pudimos haber cometido tantas acciones abominables. En verdad, nadie puede decir que está libre de actividades pecaminosas. Pero según el *Bhagavad-gītā*, esto no importa. Solo con conocer la ciencia de Kṛṣṇa, uno se libera.\n\nEs, por consiguiente, absolutamente necesario que busquemos el conocimiento, y la perfección del conocimiento es comprender a Kṛṣṇa. Hoy hay tantas teorías, y todos afirman conocer la mejor manera de vivir; por lo tanto, tantos «ismos» han evolucionado. De estos, el comunismo se ha vuelto muy prominente en el mundo. Pero en el *Śrīmad-Bhāgavatam* encontramos la semilla del comunismo espiritual. Allí, Nārada Muni explica que en este universo material —ya sea que uno esté en un sistema planetario inferior, medio o superior, o incluso en el espacio exterior— todos los recursos naturales son manifestados por el Señor Supremo. Debemos comprender que todo lo que existe en este mundo no fue producido por ningún ser humano, sino que todo fue creado por Dios. Ningún hombre sensato puede negar esto. El *Śrī Īśopaniṣad* prescribe:\n\n> īśāvāsyam idaṁ sarvaṁ\n> yat kiñca jagatyāṁ jagat\n> tena tyaktena bhuñjīthā\n> mā gṛdhaḥ kasya svid dhanam\n\n«Todo lo que está animado o inanimado dentro del universo es controlado y poseído por el Señor. Por lo tanto, uno debe aceptar solo aquellas cosas que son necesarias para sí mismo, las cuales están reservadas como su cuota, y no debe aceptar otras cosas, sabiendo bien a quién pertenecen». (*Śrī Īśopaniṣad*, Mantra 1)\n\nEn consecuencia, todas las entidades vivientes, desde Brahmā, el semidiós más elevado, hasta la hormiga más insignificante, tienen derecho a utilizar los recursos naturales. Nārada Muni señala que podemos utilizar estos recursos tanto como necesitemos, pero si tomamos más de lo necesario, nos convertimos en ladrones. Por desgracia, todos están tratando de conquistar y predominar. Los países compiten por llegar a la Luna para plantar sus banderas y reclamar ese planeta. Cuando los europeos llegaron a América, plantaron su bandera y la reclamaron para su nación. Todo este plantar y ondear de banderas se debe a la ignorancia. No nos detenemos a pensar dónde estamos plantando nuestra bandera. No es nuestra propiedad, sino de Dios. Saber esto es conocimiento, y pensar que es nuestra propiedad es ignorancia. Tenemos el derecho de utilizar, pero no de reclamar o acumular.\n\nSi arrojamos un saco de grano a la calle, las palomas pueden venir y comer cuatro o cinco granos pequeños y luego marcharse. No tomarán más de lo que pueden comer, y habiendo comido se marchan libremente. Pero si pusiéramos muchos sacos de harina en la acera e invitáramos a la gente a venir a recogerlos, un hombre tomaría diez o veinte sacos y otro tomaría quince o treinta, y así sucesivamente. Pero quienes no tienen los medios para cargar tanto no podrán tomar más de uno o dos sacos. Así pues, la distribución será desigual. Esto se llama avance de la civilización; nos falta incluso el conocimiento que tienen las palomas, los perros y los gatos. Todo le pertenece al Señor Supremo, y podemos aceptar lo que necesitemos, pero no más. Eso es conocimiento. Por el arreglo del Señor, el mundo está hecho de tal manera que no hay escasez de nada. Todo es suficiente, con tal de que sepamos cómo distribuirlo. Sin embargo, la condición deplorable hoy en día es que uno está tomando más de lo que necesita mientras otro se muere de hambre. En consecuencia, las masas hambrientas se están rebelando y preguntando: «¿Por qué hemos de pasar hambre?». Pero sus métodos son imperfectos. La perfección del comunismo espiritual se encuentra en el conocimiento de que todo le pertenece a Dios. Al conocer la ciencia de Kṛṣṇa, podemos fácilmente superar la ignorancia de la falsa propiedad.\n\nEn realidad estamos sufriendo debido a nuestra ignorancia. Ante los tribunales, la ignorancia no es excusa. Si le decimos al juez que no conocemos la ley, se nos castigará de todos modos. Si uno ha acumulado ilegalmente tanta riqueza y, sin embargo, alega ignorancia de su transgresión, será castigado de todas maneras. El mundo entero carece de este conocimiento, y por ello se necesitan miles de maestros de la ciencia de Kṛṣṇa. Hay una gran necesidad de este conocimiento ahora. No debemos pensar que porque Kṛṣṇa nació en la India, el conocimiento del *Bhagavad-gītā* es sectario o que Kṛṣṇa es un Dios sectario. De hecho, en el capítulo catorce, Śrī Kṛṣṇa se proclama el padre de todos los seres, como se señaló anteriormente (Bg. 14.4).\n\nComo almas espirituales somos partes integrales del Espíritu Supremo, pero debido a nuestro deseo de disfrutar de este mundo material, hemos sido puestos en la naturaleza material. No obstante, en cualquier especie de vida que nos encontremos, Kṛṣṇa es el Padre. Así pues, el *Bhagavad-gītā* no está destinado a ningún partido o nación particular, sino a todos en el mundo entero, e incluso para los animales. Ahora que los hijos del Supremo están cometiendo robos debido a la ignorancia, es el deber de aquel que está versado en el *Bhagavad-gītā* difundir este conocimiento supremo a todos los seres. De esta manera, las personas podrán darse cuenta de su verdadera naturaleza espiritual y de su relación con el todo espiritual supremo."}
{"ref": "rv/8", "book": "rv", "lang": "es", "url": "/es/library/rv/8/", "verse_text": "", "devanagari": "", "synonyms": "", "translation": "8. La acción con conocimiento de Kṛṣṇa", "purport": "> na māṁ karmāṇi limpanti\n> na me karma-phale spṛhā\n> iti māṁ yo 'bhijānāti\n> karmabhir na sa badhyate\n\n«No hay obra que Me afecte; ni aspiro a los frutos de la acción. Aquel que comprende esta verdad acerca de Mí tampoco se enreda en las reacciones fruitivas del trabajo». (Bg. 4.14)\n\nEl mundo entero está atado por el karma. Todos sabemos de la existencia de microbios o gérmenes que existen por millones dentro de la medida de un milímetro. En el Brahma-saṁhitā se afirma que desde el microbio, que se llama indragopa, hasta Indra, el rey de los planetas celestiales, todos están atados por el karma, la reacción del trabajo. Todos tenemos que sufrir o disfrutar las reacciones de nuestro trabajo, ya sea bueno o malo. Mientras tengamos que sufrir o disfrutar estas reacciones, estaremos atados a estos cuerpos materiales.\n\nPor el arreglo de la naturaleza, el cuerpo material se le da a la entidad viviente para su sufrimiento o disfrute. Se adquieren diferentes tipos de cuerpos para diferentes propósitos. El cuerpo de un tigre está hecho para matar y comer carne cruda. De manera análoga, los cerdos están hechos de tal manera que pueden comer excremento. Y como seres humanos, nuestros dientes están hechos para comer vegetales y frutas. Todos estos cuerpos se hacen de acuerdo con el trabajo realizado en vidas pasadas por la entidad viviente. Nuestros próximos cuerpos se están preparando de acuerdo con el trabajo que estamos haciendo ahora; pero en el verso citado anteriormente, Śrī Kṛṣṇa indica que aquel que conoce la naturaleza trascendental de Sus actividades se libera de las reacciones de las actividades. Nuestras actividades deben ser tales que no volvamos a enredarnos en este mundo material. Esto puede hacerse posible si adquirimos conciencia de Kṛṣṇa, estudiando a Kṛṣṇa, conociendo la naturaleza trascendental de Sus actividades y comprendiendo cómo Él Se comporta en este mundo material y en el mundo espiritual.\n\nCuando Kṛṣṇa viene a esta Tierra, Él no es como nosotros; Él es totalmente trascendental. Nosotros deseamos los frutos de nuestras actividades, pero Kṛṣṇa no desea ningún fruto, ni hay reacciones a Sus acciones. Tampoco tiene ningún deseo de actividad fruitiva (na me karma-phale spṛhā). Cuando nos dedicamos a los negocios, esperamos ganancias, y con esas ganancias esperamos comprar cosas que hagan nuestra vida disfrutable. Siempre que las almas condicionadas hacen algo, hay un deseo de disfrute detrás. Pero Kṛṣṇa no tiene nada que desear. Él es la Suprema Personalidad de Dios, y está pleno en todo. Cuando Kṛṣṇa vino a esta Tierra tenía muchas amigas y más de 16.000 esposas, y algunas personas piensan que Él era muy sensual. Pero ese no era el caso.\n\nDebemos comprender el significado de las relaciones con Kṛṣṇa. En este mundo material tenemos muchas relaciones como padre, madre, esposa o esposo. Cualquier relación que encontremos aquí no es sino un reflejo pervertido de la relación que tenemos con el Señor Supremo. Todo lo que encontramos en este mundo material nace de la Verdad Absoluta, pero aquí se refleja pervertidamente en el tiempo. Cualquier relación que tengamos con Kṛṣṇa continúa. Si tenemos una relación de amistad, esa amistad es eterna y continúa de vida en vida. En el mundo material, una amistad existe durante unos pocos años y luego se rompe; por eso se llama pervertida, temporal o irreal. Si entablamos nuestra amistad con Kṛṣṇa, nunca se romperá. Si hacemos nuestro amo a Kṛṣṇa, nunca seremos engañados. Si amamos a Kṛṣṇa como nuestro hijo, Él nunca morirá. Si amamos a Kṛṣṇa como nuestro amante, Él será el mejor de todos, y no habrá separación. Debido a que Kṛṣṇa es el Señor Supremo, Él es ilimitado y tiene un número ilimitado de devotos. Algunos están tratando de amarlo como amante o esposo, y por ello Kṛṣṇa acepta ese papel. De cualquier manera que nos acerquemos a Kṛṣṇa, Él nos aceptará, como Él mismo afirma en el *Bhagavad-gītā*.\n\n> ye yathā māṁ prapadyante\n> tāṁs tathaiva bhajāmy aham\n> mama vartmānuvartante\n> manuṣyāḥ pārtha sarvaśaḥ\n\n«A todos ellos —según se entregan a Mí— Yo los recompenso en consecuencia. Todos siguen Mi sendero en todos los aspectos, ¡oh, hijo de Pṛthā!» (Bg. 4.11)\n\nLas gopīs o pastorcillas amigas de Kṛṣṇa se sometieron a tremendas penitencias en sus vidas anteriores para obtener a Kṛṣṇa como esposo. De manera análoga, en el *Śrīmad-Bhāgavatam*, Śukadeva Gosvāmī dice que los niños que jugaban con Kṛṣṇa habían pasado por grandes penitencias y austeridades en sus vidas anteriores para conseguir a Kṛṣṇa como compañero de juegos. Así pues, los compañeros de juegos, asociados y esposas de Kṛṣṇa no son entidades vivientes ordinarias. Como no tenemos idea de la conciencia de Kṛṣṇa, tomamos Sus actividades como trivialidades, pero en realidad son sublimes. Toda la perfección de nuestros deseos está allí; cualesquiera que sean los deseos que tengamos constitucionalmente, se cumplirán perfectamente cuando estemos en conciencia de Kṛṣṇa.\n\nKṛṣṇa no necesitaba amigos que jugaran con Él, ni deseaba una sola esposa. Nosotros tomamos esposa porque tenemos algún deseo que cumplir, pero Kṛṣṇa es completo en Sí mismo (pūrṇam). Un hombre pobre puede desear tener mil dólares en el banco, pero un hombre rico que tiene millones no tiene tal deseo. Si Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios, ¿por qué habría de tener deseos? Más bien, Él cumple los deseos de otros. El hombre propone y Dios dispone. Si Kṛṣṇa tuviera algún deseo, sería imperfecto, porque Le faltaría algo. Por consiguiente, Él dice que no tiene ningún deseo que cumplir. Como Yogeśvara, o como amo de todos los yogīs, todo lo que Él desea se realiza inmediatamente. No hay cuestión de deseo. Se convierte en esposo, amante o amigo solo para cumplir los deseos de Sus devotos. Si aceptamos a Kṛṣṇa como amigo, amo, hijo o amante, nunca nos sentiremos frustrados. Cada entidad viviente tiene una relación específica con Kṛṣṇa, pero en el momento presente esta relación está cubierta. A medida que avancemos en la conciencia de Kṛṣṇa, se revelará.\n\nAunque el Señor Supremo está pleno y no tiene nada que hacer, trabaja para dar ejemplo. Él no está atado a Sus actividades en el mundo material, y aquel que sabe esto también se libera de las actividades con reacción.\n\n> evaṁ jñātvā kṛtaṁ karma\n> pūrvair api mumukṣubhiḥ\n> kuru karmaiva tasmāt tvaṁ\n> pūrvaiḥ pūrvataraṁ kṛtam\n\n«Todas las almas liberadas de la antigüedad actuaron con esta comprensión y así alcanzaron la liberación. Por lo tanto, como los antiguos, debes cumplir con tu deber en esta conciencia divina». (Bg. 4.15)\n\nEl proceso de la conciencia de Kṛṣṇa requiere que sigamos las huellas de los grandes ācāryas que han alcanzado el éxito en la vida espiritual. Si uno actúa siguiendo los ejemplos establecidos por grandes ācāryas, sabios, devotos y reyes iluminados que han practicado el karma-yoga en sus vidas, también se liberará.\n\nEn el campo de batalla de Kurukṣetra, Arjuna tenía mucho miedo de enredarse en sus actividades al entrar en combate. Por ello Kṛṣṇa le aseguró que si luchaba por Su causa, no habría posibilidad de enredo.\n\n> kiṁ karma kim akarmeti\n> kavayo 'py atra mohitāḥ\n> tat te karma pravakṣyāmi\n> yaj jñātvā mokṣyase 'śubhāt\n\n«Incluso los inteligentes se confunden al determinar qué es acción y qué es inacción. Ahora te explicaré lo que es la acción, sabiendo lo cual te liberarás de todos los pecados». (Bg. 4.16)\n\nLa gente está realmente confundida en cuanto a qué es el trabajo (karma) y qué no es trabajo (akarma). Kṛṣṇa indica aquí que incluso los grandes eruditos (kavayaḥ) están perplejos ante la naturaleza del trabajo. Es necesario saber qué actividades son genuinas y cuáles no, cuáles son genuinas y cuáles no lo son, cuáles están prohibidas y cuáles no. Si comprendemos el principio del trabajo, podemos liberarnos de la esclavitud material. Por lo tanto, es necesario saber cómo realizar el trabajo de tal manera que cuando dejemos el cuerpo material ya no seamos obligados a tomar otro, sino que seamos libres de entrar en el cielo espiritual. El principio del trabajo correcto lo establece claramente Śrī Kṛṣṇa en el último verso del capítulo once:\n\n> mat-karma-kṛn mat-paramo\n> mad-bhaktaḥ saṅga-varjitaḥ\n> nirvairaḥ sarva-bhūteṣu\n> yaḥ sa mām eti pāṇḍava\n\n«Mi querido Arjuna, aquel que se dedica a Mi servicio devocional puro, libre de la contaminación de actividades anteriores y de la especulación mental, que es amistoso con toda entidad viviente, ciertamente viene a Mí». (Bg. 11.55)\n\nEste solo verso es suficiente para comprender la esencia del *Bhagavad-gītā*. Uno debe dedicarse a «Mi trabajo». ¿Y cuál es este trabajo? Se indica en la última instrucción del *Bhagavad-gītā*, en la que Kṛṣṇa le dice a Arjuna que se entregue a Él (Bg. 18.66).\n\nCon el ejemplo de Arjuna debemos aprender que solo debemos realizar el trabajo que Kṛṣṇa sancione. Esta es la misión de la vida humana, pero no lo sabemos. Debido a nuestra ignorancia nos dedicamos a tantas actividades conectadas con la concepción corporal o material de la vida. Kṛṣṇa quería que Arjuna luchara, y aunque Arjuna no quería luchar, luchó porque Kṛṣṇa lo deseaba. Hemos de aprender a seguir este ejemplo.\n\nPor supuesto, Kṛṣṇa estaba presente para decirle a Arjuna cuál era su trabajo, pero ¿qué hay de nosotros? Śrī Kṛṣṇa estaba dirigiendo personalmente a Arjuna para que actuara de tal y cual manera, pero el solo hecho de que Kṛṣṇa no esté personalmente presente ante nosotros no debería hacernos suponer que no hay dirección. En efecto, hay dirección. En el último capítulo del *Bhagavad-gītā* se nos indica cuál es el trabajo que debemos desempeñar.\n\n>\n\n> ya idaṁ paramaṁ guhyaṁ\n> mad-bhakteṣv abhidhāsyati\n> bhaktiṁ mayi parāṁ kṛtvā\n> mām evaiṣyaty asaṁśayaḥ\n\n>\n\n> na ca tasmān manuṣyeṣu\n> kaścin me priya-kṛttamaḥ\n> bhavitā na ca me tasmād\n> anyaḥ priyataro bhuvi\n\n«Para aquel que les explica el secreto supremo a los devotos, el servicio devocional está garantizado, y al final vendrá a Mí. No hay sirviente en este mundo más querido para Mí que él, ni habrá nunca uno más querido». (Bg. 18.68–69)\n\nEs, por lo tanto, incumbencia nuestra predicar el método del *Bhagavad-gītā* y hacer que la gente adquiera conciencia de Kṛṣṇa. La gente está sufriendo realmente por falta de conciencia de Kṛṣṇa. Todos debemos dedicarnos a difundir la ciencia de Kṛṣṇa para el beneficio del mundo entero. El Señor Caitanya Mahāprabhu vino con esta misión de enseñar la conciencia de Kṛṣṇa, y dijo que independientemente de la posición de uno, si enseña la conciencia de Kṛṣṇa ha de considerarse un maestro espiritual. Tanto el *Bhagavad-gītā* como el *Śrīmad-Bhāgavatam* están llenos de información sobre cómo adquirir conciencia de Kṛṣṇa. El Señor Caitanya Mahāprabhu seleccionó estos dos libros y pidió que las personas en todos los rincones del mundo difundieran esta ciencia de Kṛṣṇa en cada pueblo y aldea. El Señor Caitanya Mahāprabhu era el propio Kṛṣṇa, y debemos tomar esto como la indicación de Kṛṣṇa sobre nuestro trabajo apropiado. Pero debemos tener cuidado de presentar el *Bhagavad-gītā* tal como es, sin interpretación ni motivación personal. Algunas personas presentan interpretaciones del *Bhagavad-gītā*, pero nosotros debemos presentar las palabras tal como las pronuncia Śrī Kṛṣṇa.\n\nAquel que trabaja para Kṛṣṇa puede parecer que trabaja como cualquier otra persona en el mundo material, pero no es así. Arjuna pudo haber luchado como un militar ordinario, pero debido a que luchó con conciencia de Kṛṣṇa, quedó libre del enredo de sus actividades. De esta manera, su trabajo, aunque aparentaba ser material, no era material en absoluto. Cualquier acción sancionada por Kṛṣṇa —sea lo que fuere— no tiene reacción. Luchar puede no ser algo muy agradable, pero a veces, como en el caso de la batalla de Kurukṣetra, es una necesidad absoluta. Por otro lado, podemos realizar una labor que sea muy altruista o humanitaria en la opinión del mundo y, sin embargo, estar atados a la actividad material. Así que no es la acción en sí lo que importa, sino la conciencia en la que se realiza.\n\n> karmaṇo hy api boddhavyaṁ\n> boddhavyaṁ ca vikarmaṇaḥ\n> akarmaṇaś ca boddhavyaṁ\n> gahanā karmaṇo gatiḥ\n\n«Las complejidades de la acción son muy difíciles de comprender. Por lo tanto, uno debe saber bien qué es la acción, qué es la acción prohibida y qué es la inacción». (Bg. 4.17)\n\nEl sendero del karma es muy intrincado; por ello debemos comprender las distinciones entre karma, akarma y vikarma. Si simplemente nos dedicamos a la conciencia de Kṛṣṇa, todo se aclara. De lo contrario, tendremos que hacer distinciones entre lo que debemos hacer y lo que no debemos hacer para no enredarnos. En el curso ordinario de la vida, sin saberlo violamos alguna ley y tenemos que sufrir las consecuencias. De manera análoga, las leyes de la naturaleza son muy estrictas y severas, y no aceptan excusa alguna. Es una ley de la naturaleza que el fuego quema, e incluso si un niño lo toca, se quemará a pesar de su ignorancia e inocencia. Así pues, tenemos que elegir nuestro curso de acción con mucho cuidado, no sea que las severas leyes de la naturaleza reaccionen para atarnos al sufrimiento. Es necesario, por lo tanto, saber qué trabajo hacer y qué trabajo evitar.\n\nLa palabra karma se refiere a los deberes prescritos. La palabra vikarma se refiere a actividades que van contra los deberes prescritos. Y la palabra akarma se refiere a actividades que no tienen ninguna reacción. En la ejecución de las actividades akármicas puede parecer que hay algunas reacciones, pero en realidad no las hay. Cuando trabajamos bajo las instrucciones de Kṛṣṇa, así es exactamente —no hay reacciones—. Si por nuestra cuenta matamos a alguien, estamos sujetos a la pena capital del gobierno estatal. Nuestras acciones se llaman entonces vikarma, porque van contra las acciones prescritas. Sin embargo, si el gobierno nos recluta en el ejército y entramos en combate y matamos a alguien, no sufrimos las reacciones, y esto se llama akarma. En un caso estamos actuando según nuestros propios caprichos, y en el otro estamos actuando bajo la dirección del gobierno. De modo análogo, cuando actuamos bajo la dirección de Kṛṣṇa, nuestras acciones realizadas se llaman akarma, porque esa clase de actividad no tiene reacción.\n\n> karmaṇy akarma yaḥ paśyed\n> akarmaṇi ca karma yaḥ\n> sa buddhimān manuṣyeṣu\n> sa yuktaḥ kṛtsna-karma-kṛt\n\n«Aquel que ve la inacción en la acción y la acción en la inacción es inteligente entre los hombres, y se encuentra en la posición trascendental, aunque esté dedicado a toda clase de actividades». (Bg. 4.18)\n\nAquel que puede ver realmente que a pesar de las actividades no hay reacciones kármicas, que comprende la naturaleza del akarma, en verdad ve las cosas como son. La palabra akarmaṇi se refiere a aquel que trata de evitar las reacciones del karma. Al armonizar sus actividades con la conciencia de Kṛṣṇa, aunque uno pueda realizar toda clase de actividades, es libre. En el campo de batalla de Kurukṣetra, Arjuna se dedicó a luchar, y los del bando de Duryodhana también se dedicaron a luchar. Debemos comprender cómo es que Arjuna está libre de reacción mientras que Duryodhana no lo está. Externamente podemos ver que ambas partes se dedican a luchar, pero debemos comprender que Arjuna no está atado por las reacciones porque lucha bajo las órdenes de Kṛṣṇa. Así, cuando vemos a alguien trabajando con conciencia de Kṛṣṇa, debemos comprender que su trabajo no conlleva ninguna reacción. Aquel que puede ver tal trabajo y comprenderlo ha de considerarse muy inteligente (sa buddhimān). La técnica no está tanto en ver lo que una persona está haciendo, sino en comprender por qué lo está haciendo.\n\nEn realidad, Arjuna estaba dedicado a una actividad muy desagradable en el campo de batalla, pero como estaba en conciencia de Kṛṣṇa, no sufrió ninguna reacción. Nosotros podemos estar realizando alguna acción que consideramos muy buena obra, pero si no la realizamos con conciencia de Kṛṣṇa, tenemos que sufrir las reacciones. Desde el punto de vista material, la decisión inicial de Arjuna de no luchar era buena, pero desde el punto de vista espiritual no lo era. Cuando hacemos obra piadosa, obtenemos ciertos resultados. Podemos tomar nacimiento en una familia muy buena, en la familia de un brāhmaṇa o de un hombre adinerado, podemos volvernos muy ricos o muy eruditos, o podemos volvernos muy hermosos. Por otro lado, si hacemos obras impías, podemos tener que tomar nacimiento en una familia de clase baja o en una especie animal, o volvernos analfabetos o necios, o muy feos. Aunque nos dediquemos a obras muy piadosas y tomemos un buen nacimiento, seguiremos estando sujetos a las severas leyes de la acción y la reacción. Nuestro principal objetivo debería ser escapar de las leyes de este mundo material. Si no comprendemos esto, nos atraerán las familias aristocráticas, la riqueza, una buena educación o un cuerpo hermoso. Debemos llegar a comprender que a pesar de tener todas estas facilidades para la vida material, no estamos libres del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. Para prevenirnos de esto, Śrī Kṛṣṇa advierte en el *Bhagavad-gītā*:\n\n> ābrahma-bhuvanāl lokāḥ\n> punar āvartino 'rjuna\n> mām upetya tu kaunteya\n> punar janma na vidyate\n\n«Desde el planeta más elevado del mundo material hasta el más bajo, todos son lugares de sufrimiento donde se repiten el nacimiento y la muerte». (Bg. 8.16)\n\nIncluso en Brahmaloka, el planeta más elevado del universo material, la repetición del nacimiento y la muerte también está presente. Hemos de ir al planeta de Kṛṣṇa para estar libres de esto. Puede ser muy agradable ser un hombre rico o un hombre hermoso, pero ¿cuánto tiempo permaneceremos así? Esa no es nuestra vida permanente. Podemos permanecer eruditos, ricos y hermosos durante cincuenta, sesenta o como mucho cien años, pero la vida real no es de cincuenta o cien años, ni de mil años, ni siquiera de un millón de años. Somos eternos, y tenemos que alcanzar nuestra vida eterna. El hecho de que no la hemos alcanzado es todo nuestro problema. Ese problema puede resolverse cuando estemos en conciencia de Kṛṣṇa.\n\nSi dejamos este cuerpo material con conciencia de Kṛṣṇa, ya no tendremos que regresar al mundo material. La cuestión es evitar esta existencia material por completo. No se trata de mejorar nuestra condición en el mundo material. En la prisión un hombre puede querer mejorar su condición para convertirse en un prisionero de primera clase, y el gobierno puede darle un estatus A, pero ningún hombre sensato se sentirá satisfecho convirtiéndose en un prisionero de clase A. Debería desear salir de la prisión por completo. En el mundo material algunos somos prisioneros de clase A, de clase B o de clase C, pero en todo caso todos somos prisioneros. El verdadero conocimiento no consiste simplemente en obtener una maestría o un doctorado, sino en comprender estos problemas básicos de la existencia.\n\n> yasya sarve samārambhāḥ\n> kāma-saṅkalpa-varjitāḥ\n> jñānāgni-dagdha-karmāṇaṁ\n> tam āhuḥ paṇḍitaṁ budhaḥ\n\n«Se entiende que está en pleno conocimiento aquel cuyos actos están desprovistos de deseo de complacencia de los sentidos. Los sabios dicen que es un trabajador cuya acción fruitiva ha sido quemada por el fuego del conocimiento perfecto». (Bg. 4.19)\n\nLa palabra paṇḍitam significa erudito, y budhāḥ significa bien versado. En el capítulo décimo también encontramos la palabra budhāḥ en el verso budhā bhāva-samanvitāḥ (Bg. 10.8). Según el *Bhagavad-gītā*, puede que uno no sea un hombre erudito solo porque haya recibido mucha educación de una universidad. El *Bhagavad-gītā* dice que es un hombre erudito aquel que puede ver todo en un plano de igualdad.\n\n> vidyā-vinaya-sampanne\n> brāhmaṇe gavi hastini\n> śuni caiva śva-pāke ca\n> paṇḍitāḥ sama-darśinaḥ\n\n«El sabio humilde, en virtud del conocimiento verdadero, ve con igual visión a un brāhmaṇa erudito y gentil, a una vaca, a un elefante, a un perro y a un comedor de perros (paria)». (Bg. 5.18)\n\nEn la India, según la civilización Védica, un brāhmaṇa erudito se considera la persona más elevada de la sociedad humana. El paṇḍita, que es erudito y gentil, ve a tal brāhmaṇa en el mismo nivel que un perro o un paria que come perros. En otras palabras, no ve distinciones entre lo más elevado y lo más bajo. ¿Quiere esto decir que ser un brāhmaṇa erudito no es mejor que ser un perro? No, no es así. Pero el paṇḍita los ve como iguales porque no ve la piel sino el espíritu. Aquel que ha aprendido el arte de ver la misma alma espiritual dentro de cada entidad viviente se considera un paṇḍita, porque de hecho toda entidad viviente es una chispa espiritual, parte integral del todo espiritual completo. La chispa espiritual es la misma en todos, pero está cubierta por diferentes vestimentas. Un hombre honorable puede venir con un vestido muy raído, pero eso no significa que deba ser deshonrado. En el *Bhagavad-gītā* estos cuerpos materiales se comparan con vestidos que lleva el alma espiritual.\n\n> vāsāṁsi jīrṇāni yathā vihāya\n> navāni gṛhṇāti naro parāṇi\n> tathā śarīrāṇi vihāya jīrṇāny\n> anyāni saṁyāti navāni dehī\n\n«Así como una persona se pone ropas nuevas, desechando las viejas, de modo similar el alma acepta nuevos cuerpos materiales, desechando los viejos e inútiles». (Bg. 2.22)\n\nSiempre que veamos a cualquier entidad viviente debemos pensar: «He aquí un alma espiritual». Cualquiera que pueda comprender tal visión espiritual de la vida es paṇḍita. Cāṇakya Paṇḍita establece el criterio para la educación o la cualificación de un paṇḍita de esta manera: «El hombre erudito ve a todas las mujeres, excepto a su esposa, como su madre; ve todas las posesiones materiales como basura en la calle, y contempla los sufrimientos de los demás como los contemplaría en sí mismo». El Señor Buddha enseñó que no debemos hacer daño a los animales ni con la palabra ni con los hechos. Esta es la cualificación de un paṇḍita, y este debería ser el estándar de vida. Se debe entender, por consiguiente, que a uno se le ha de considerar educado de acuerdo con su visión de la vida y su actividad conforme a esa visión, no por sus títulos académicos. Esta es la comprensión de la palabra paṇḍita del *Bhagavad-gītā*. De modo similar, la palabra budhāḥ se refiere específicamente a alguien que está bien versado en el estudio de las escrituras. Los resultados de tal percepción y aprendizaje escritural se describen así en el *Bhagavad-gītā*:\n\n> ahaṁ sarvasya prabhavo\n> mattaḥ sarvaṁ pravartate\n> iti matvā bhajante māṁ\n> budhā bhāva-samanvitāḥ\n\n«Yo soy la fuente de todos los mundos espirituales y materiales. Todo emana de Mí. Los sabios que conocen esto perfectamente se dedican a Mi servicio devocional y Me adoran con todo su corazón». (Bg. 10.8)\n\nLa persona bien versada o budhāḥ es aquella que ha comprendido que Kṛṣṇa es el origen de todas las emanaciones. Todo lo que vemos no es sino una emanación de Kṛṣṇa. Durante millones y millones de años la luz del sol ha estado emanando del sol, y sin embargo el sol sigue siendo como es. De manera semejante, todas las energías materiales y espirituales están viniendo de Kṛṣṇa. Como resultado de saber esto, uno se convierte en devoto de Kṛṣṇa.\n\nAsí pues, aquel que sabe que debe trabajar con conciencia de Kṛṣṇa, que ya no desea disfrutar de este mundo material, es verdaderamente erudito. Todos están trabajando en el mundo material debido a la lujuria (kāma), pero el hombre sabio está libre de los dictados de esta lujuria (kāma-saṅkalpa-varjitāḥ). ¿Cómo es posible esto? Jñānāgni-dagdha-karmāṇam: el fuego del conocimiento reduce a cenizas todas las reacciones de las actividades pecaminosas. Es el más potente de los purificadores. Nuestras vidas tienen significado y dirección solo en la medida en que nos esforcemos por alcanzar este conocimiento trascendental de la conciencia de Kṛṣṇa, rāja-vidyā, que es el rey de todos los conocimientos."}
